viernes, 27 de febrero de 2026

DE A FONSAGRADA A CASTROVERDE.

 


 

Antes de las primeras luces naturales del día comienza la jornada del caminante. 

 


Y que nunca nos falte un café. 

 



Las luces de la ciudad. La invención e instalación de alumbrados eléctricos cambio para siempre las formas de vida de las sociedades humanas. Poco a poco fuimos destruyendo nuestros ritmos naturales de vida vinculados a la luz solar.

 




Cerca de tierras asturianas, los nubeiros de Galicia son responsables de las tormentas de verano. Esta mañana se ha despertado juguetones. 

 


Poco después de abandonar A Fonsagrada nos metemos de lleno en el entorno rural, las coníferas se alternan con los pastos para el ganado vacuno, y poco a poco vamos ganando altura.

 





Cencerros en la niebla.  

 


Nos sentimos atraídos por las ruinas. La niebla, la humedad, la vegetación diseñan el escenario ideal donde la pluma del poeta espera encontrar a las musas. Desgraciadamente siguen siendo esquivas. 

 


Los cielos húmedos muestran la cara más tímida del Astro Rey. 

 





A 1023 metros de altitud están enclavadas las ruinas del hospital de Montouto, dedicado a la asistencia de aquellos peregrinos que cruzaban estos caminos y sufrían las duras condiciones climáticas. 

 



El paraje resulta sobrecogedor para el caminante que llega hasta aquí para conversar con los viejos muros. 

 



Soledad y silencio. 

 


A veces siento que me difumino. 

 



La Taberna, punto de encuentro, una Torre de Babel donde se reúnen peregrinos venidos desde tierras lejanas. 

 




Fontaneira.  Parroquia del municipio de Baleira. 

 



Niebla a mediodía. Treinta y dos kilómetros con continuos toboganes, de A Fonsagrada a Castroverde, incluída la terrorífica Cuesta del Sapo. Una etapa de perfil muy quebrado.  Una etapa plenamente gallega. Jornada demoledora. Mirlos, pinzones y arrendajos nos alegran la marcha. 

 


O Cádavo Baleira al fondo del valle. A veces final de etapa. Hoy lugar de paso. 

 


Mis primeros paseos por el campo fueron en compañía de mi padre. Llevo caminando desde que tengo memoria. Tiempo dedicado a uno mismo. 

 


Castroverde.  

 




El ganado vacuno y los verdes pastos, el Castillo o castro original (y toponímico), el Santo Grial y las siete provincias históricas del Reino de Galicia. Los blasones que adornan la Casa Consistorial, emblemas de estas tierras.  

 



La parte más vieja de la ciudad, colina arriba, tal vez un antiguo asentamiento tipo castro y la genuina torre que remataba la fortaleza bajomedieval. 

 




La torre del homenaje es lo único que queda en pie. Los poderosos siempre se han considerado superiores a la gente humilde, pero también les han tenido miedo, por eso levantaban estas fortalezas.

 




El gaitero de la torre de Castroverde.  

 


Encontrando la magia en la vida misma. 

 


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