La subida al alto de Mezkirit, los dominios de la lluvia y de la
niebla, a 920 metros, es sencillamente espectacular, a través de un
hayedo que formaba una galería sobre nuestras cabezas. El ascenso
comienza después de abandonar la localidade Espinal, luego un
pronunciado descenso hasta Bizkarreta.
Ivan Argote. Interviniendo poéticamente la ciudad
Hace 2 horas

No hay comentarios:
Publicar un comentario