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miércoles, 8 de julio de 2026

ITALIA '90. ALEMANIA 1 - ARGENTINA 0.

 

  

8 de Julio de 1990, la Ciudad Eterna, Caput Mundi, el partido soñado, la final del campeonato mundial de fútbol. 

sábado, 4 de julio de 2026

ITALIA '90. ALEMANIA 1 - INGLATERRA 1.

 


 

 4 de Julio, al pie de los Alpes, los rivales eternos por la hegemonía política, económica y futbolística en Europa. Un Inglaterra - Alemania por un puesto en la final de la Copa del Mundo. Dos estilos, dos banderas, dos naciones y millones de sentimientos.

miércoles, 1 de julio de 2026

ITALIA '90. ALEMANIA 1 - CHECOSLOVAQUIA 0.

 


 

1 de Julio de 1990. Estado Giuseppe Meazza de Milán. Cuartos de final de la Copa del Mundo. El duelo centroeuropeo entre la RFA y Checoslovaquia se resuelve desde los once metros. Al capitán teutón Lothar Matthaus no le tiembla el pulso. Alemania a semifinales. 

 


 

Alemania ganó de penalti pero pudo marcar tres o cuatro goles más. Los checoslovacos acabaron con diez jugadores - expulsión de Moravcik - pero en ningún momento bajaron los brazos. La República Federal alemana sudó tinta para superar la eliminatoria de cuartos.  

 


 

Los dos equipos se plantaron en el campo de forma similar. Köhler se encargaba del vendaval Thomas Skuhravy, y lo aburrió hasta la desesperación como anteriormente había hecho con Marco Van Basten. En el área contraria Straka se convertía en la sombra del panzer Klinsman.  

 

Jurgen Klinsman volvió a ser el hombre decisivo. En una jugada por la banda izquierda un defensor checoslovaco le derribó dentro del área. El capitán, Lothar Mathaus, fue el encargado de lanzarlo y marcarlo.  

 

La otra gran favorita, Alemania, ha dominado a Checoslovaquia sin lograr rematarla, y así ha ido arrastrando escalofríos e inquietudes hasta el pitido final, a pesar de la inferioridad numérica del rival. Una hora muy brillante, luego el calor ha fundido los plomos de los panzers, que han terminado de rodillas, bendiciendo su superprotección defensiva (tres stoppers y un líbero, ¡vaya con la osadía!). Solemnes enfados de Franz Beckenbauer y la sospecha de que el afán de protagonismo empiece a mermar a jugadores fundamentales, como Matthäus y Klinsmann, quienes se mostraron más atentos a su propio escaparate personal que a los intereses colectivos. Pero no cabe duda de que, hasta el día de hoy, Italia y Alemania se han alzado con total claridad por encima del resto del grupo, y cualquier otra combinación para la gran final resultaría una sorpresa impactante. Adalberto Bortolotti 

miércoles, 24 de junio de 2026

ITALIA 90. ALEMANIA 2 - PAÍSES BAJOS 1.

 


24 de Junio, en el estadio San Siro, los alemanes del Inter frente a los holandeses del Milan. Uno de los choques estrella de los octavos de final. La solvencia alemana derrotó, sin paliativos, a una desconectada Naranja Mecánica.

 



Dos de los principales favoritos para levantar la Copa, enfrentados a las primeras de cambio. 

 




 

 

El partido de la jornada, la firma de Pedro Escartín. El bloque germano frente a la inspiración del poderoso Ruud Gullit. Posibles claves del encuentro. 

 



Ganas de revancha. Dos años antes la Naranja Mecánica había eliminado a la RFA en las semifinales de su Eurocopa. Un partido de alto riesgo, un derby de la Europa Occidental. Los alemanes tenían ganas de revancha, de exprimir a la naranja. 

 


La historia de los Alemania-Países Bajos, es una historia de rivalidad, provocación y rencillas. Dos años antes, después de derrotar en Hamburgo a la selección anfitriona en las semifinales de la Euro, Ronald Koeman se llevó al culo la camiseta de Olaf Thon. 

 





En el césped de San Siro, una recreación del Derby della Madonnina, la afición dividida, Inter vs Milan, de un lado Matthaus, Klinsman y Brehme, del otro Rijkaard, Gullit y Van Basten. 

 



Pesadilla en San Siro. Leo Beenhakker sufrió en el coliseo milanés la peor derrota de su etapa en el banquillo del Real Madrid. Sin embargo, frente a la RFA dirigirá a los que aquella noche fueron sus verdugos. 

 


Lo sucedido en el terreno de juego vino a confirmar y materializar todas las sensaciones de ambas selecciones antes del enfrentamiento. 

 


Buen rollito para aliviar tensiones en la previa del partido. 

 


La idea de Beckenbauer frente a las dudas de Beenhakker. Mientras que los aficionados alemanes podía recitar de carrerilla el once inicial, en los Países Bajos era más fácil ganar a la ruleta que acertar la alineación del seleccionador orange. 

 


Las principales novedades en Alemania son el regreso de Brehme tras su sanción, el debut de Kohler, que empezó el mundial lesionado y la ausencia, por lesión, de Hassler. Beenhakker continuaba provando alineaciones sin llegar a encontrar su equipo ideal. 

 


Once jugadores no hacen un equipo, una selección sin alma y un entrenador que nunca encontró la clave. El combinado que había conquistado Europa dos veranos antes, era una triste sombra de sí mismo. Jugadores fuera de forma y enfrentados contra el mundo, un cocktel explosivo. 

 


Cuatro partidos, cuatro onces, cuatro ideas. Holanda se rompe por el centro. Ningún jugador ha sido capaz de recoger el testigo de Arnold Muhren, el jugador que llevaba el peso del equipo y proporcionaba equilibrio entre tanto centrocampista ofensvio. El poder en la sombra. Ante Irlanda partió de salida con cuatro teóricos delanteros - Gullit, Van Basten, Kieft y Gilhaus - en la práctica Van Basten fue un centrocampista más. La defensa también ha sufrido varias modificaciones, con Frank Rijkaard retrasando su posición. Jan Vannenburg y Erwin Koeman, que operaban en las bandas durante el verano triunfal del '88 no encontraban el punto de forma. Solo Wouters permanece como titular del centro del campo campeón.  Y los recambios, Winter, Witschge, Van't Ship, no han conseguido estar a la altura.

 


El Kaiser, por el contrario, tenía muy claro el sistema de juego y los futbolistas idóneos para ponerlo en práctica. 

 



Duelo añejo, de otros tiempos, de combate cuerpo a cuerpo, del delantero goleador y el perro de presa. 

 


El mundo al revés Aaron Winter marcando al líbero alemán Augenthaler.  

 


Wouters y Littbarski, dos piezas esenciales en cada lado del tablero.  

 

  


Rozando el ecuador de la primera parte, la tensión, los nervios, la competitividad y las rencillas estallaron entre Rijkaard y Voeller, dinamitando definitivamente la eliminatoria. Dos grandes estrellas, dejados llevar por la ira, se convierten en protagonistas del duelo. 

 


Historia de la Copa del Mundo, la pasión del Deporte Rey, grandes estrellas sobre el césped, tensión, polémica, viejas rencillas, el juez balón, emoción y goles. Alemania fue mejor y ganó el partido. 

 


El éxtasis del gol.  Van Basten es un fantasma, Gullit se esfuerza, pero es Klinsmann quien marca al comienzo de la segunda parte. 

 


Klinsmaan cara, Van Basten cruz. El Cisne de Utrecht fue una de las grandes decepciones de Italia 90.  

 

No es un Mundial: sino un himno al defensivismo y, en particular, al marcaje al hombre, que por primera vez he visto adoptado incluso por Holanda, con ocasión del octavo de final perdido contra Alemania. De paso, soy de la opinión de que esta solución terminó por desnaturalizar el juego de los holandeses que —incluso— hasta la expulsión de Rijkaard me habían parecido estar en mejores condiciones respecto a sus adversarios. Paradójicamente, la salida contemporánea de Rijkaard y Völler benefició a los alemanes y sobre todo... a Klinsmann, en una noche excepcional, contra quien Van Aerle (desplazado por Beenhakker) no pudo hacer gran cosa. Muy volcada a la defensa estaba también la escuadra de Beckenbauer, que en la práctica tenía una retaguardia dispuesta así: Reuter y Brehme en las bandas; Köhler, Berthold y Buchwald (más mediocampista que central) en el medio; y Augenthaler detrás: un dique de locura, pero no inexpugnable, si es cierto —como es cierto— que Gullit, Van Basten y compañía tuvieron más de una ocasión de gol. (Gigi Maifredi) 

 


Las victorias son de los hombres, no de los sitemas, por Giovanni Trapattoni.


Ya sé que alguien, después del Alemania-Holanda, sacará a relucir una vocecita maliciosa que tenía lista desde hace tiempo: los alemanes del Inter, en el campeonato y en la Copa, se han «descansado»; los holandeses del Milán, no: he aquí, pues, explicada la victoria alemana. Se trata de una explicación muy superficial, porque «mis» Matthäus, Klinsmann y Brehme a lo largo de la temporada han luchado y se han sacrificado al igual que sus compañeros italianos. Más bien, el partido de San Siro estuvo condicionado, quizás también en sentido psicológico, por la doble expulsión de Rijkaard y Völler. A partir de ese momento comenzó un predominio, no aplastante pero sí continuo, de la formación de Beckenbauer.

Alguien había criticado al seleccionador alemán por su planteamiento «prudente», pero es un viejo vicio de nosotros los italianos el de dejarnos engañar por las apariencias. Berthold se encargó de Gullit, pero dio una gran contribución al centro del campo; la misma tarea cumplió Kohler, alineado sobre Van Basten, y el criticado Buchwald terminó poniendo su sello en el gol de Klinsmann.

Considero superficial también la actitud de quienes, tomando como punto de partida el resultado del Alemania-Holanda y el Argentina-Brasil, se han puesto a hablar de la victoria de la defensa al hombre sobre el marcaje en zona. Hace años que voy predicando la bondad de ambas escuelas, sosteniendo que cada esquema puede ser válido o inútil, feo o exaltante, dependiendo de los jugadores en el campo. El fútbol, los Mundiales, son una contraposición entre dos tipos diferentes de juego, pero al final las victorias son de los hombres, no de los sistemas.

Y ya que hablamos del factor humano, me gustaría subrayar la importancia que tendrá, en lo que queda de este torneo mundialista, la disciplina. Ya está claro que los árbitros se han puesto a aplicar —algunos por convicción, otros por conveniencia— las disposiciones de Blatter. Esto significa que las amonestaciones y expulsiones terminarán por condicionar las alineaciones y las actitudes tácticas de los equipos. La suerte (¿qué habría pasado si al menos uno de los postes golpeados por Brasil contra Argentina hubiera sido gol?) y la corrección, en definitiva, podrían terminar siendo casi tan decisivas como la forma física. 

 


 

 

La pluma que sonríe. Una crítica al sistema mundialista. La oponión de Gianni de Felice en Guerin Sportivo. 

 

Cada Mundial tiene su propia clave narrativa. Dramática y antidictatorial la del '78 en Argentina. Triunfalista y patriótica, vista la "pluma azul" y el tembloroso interés de Pertini, la del '82 en España. Turística y colorida, dada la ubicación, la del '86 en México. Este Mundial, en cambio, tiene la clave humorística, satírica, sarcástica, irónica, brillante y neo-demencial en algunos casos. No hay periódico que no haya desatado o contratado a una "pluma que sonríe". El líder es Michele Serra, el más divertido de los humoristas de complemento. No me disgusta Ippoliti en el Corriere della Sera: pero él es un humorista en servicio permanente efectivo en las cadenas de televisión de Fininvest. Señalo además el "as bajo la manga", verdaderamente notable, de Paolo Granzotto en la primera página de Il Giornale Nuovo: delicioso su artículo sobre los pájaros de mal agüero de la selección azzurra y, en definitiva, del Mundial.

Expreso algunas impresiones personales, sin ninguna pretensión de juzgar o establecer clasificaciones de mérito. Siempre he tenido la ambición de reafirmar que al éxito del fútbol puede contribuir, además de la actitud de dramatizar cada tontería y las feroces polémicas, también alguna sonrisa o alguna broma. Esta loable tendencia, sin embargo, ha encontrado más de un obstáculo en la vocación de denuncia, que a veces induce a los periódicos a confusiones bastante injustas. No me ha parecido correcto, por ejemplo, confundir las ideas al lector presentando los muy justos informes de la Corte de Cuentas (gastos excesivos, procedimientos favorables a irregularidades y abusos, etc.) como una acusación a "Italia '90". Es evidente la intención de sintetizar en esta expresión el Mundial en su conjunto: pero como "Italia '90" es el nombre de la empresa de Col, se hace imaginar que el supremo órgano de control del erario público la tiene tomada con Carraro y Montezemolo, Matarrese y Sordillo, Havelange y Blatter. Lo cual no es en absoluto cierto. La Corte de Cuentas la tiene tomada con las financiaciones y construcciones de estadios, carreteras, medios de transporte y otras obras relacionadas solo marginalmente con el mundial, que han costado una cifra de locura.

Entonces es honesto decir dos cosas. Primera: Italia '90, entendida "entre comillas", es completamente ajena a este tipo de licitaciones y de gastos, tanto más cuanto que su balance —de carácter puramente privado— no tiene ni una sola lira de dinero público. Segunda: el desorden denunciado por la Corte de Cuentas no es una exclusiva de las construcciones futbolísticas, antes de los estadios de oro estuvieron, si no me equivoco, las cárceles de oro. No fueron ciertamente los procedimientos acelerados los que determinaron los despilfarros objeto de un clamoroso proceso. Si alguien robó, como parece, lo hizo con todas las demoras de la burocracia: quiero decir que las obras costaron igualmente una cifra descabellada, pero tardaron un número inverosímil de años en completarse. Al daño, la burla. No es una ocurrencia, sino que sería justo decir de manera muy realista: señores, ¿saben cuál es la degradación moral del sistema público-partidista? Era inevitable que en el País de las "sábanas de oro" y de la "comisión" como complemento de emolumentos ya confortables, era obvio que también los estadios y anexos relativos se volvieran "de oro". La noticia, verdaderamente clamorosa, habría sido lo contrario.

Las licitaciones del Mundial sin trampas habrían sido, periodísticamente hablando, el rarísimo caso del hombre que muerde al perro. En realidad, "Italia '90" ha cumplido con su deber y lo ha hecho bien: en condiciones y situaciones objetivamente difíciles. El Mundial, como organización, no se presta a críticas serias. Las manchas están alrededor. ¿El misterioso asunto de las entradas vendidas para asientos no ocupados se debe a la relación entre personajes cercanos a la FIFA, las Federaciones extranjeras y agencias de viajes deportivas que pertenecen a ex campeones o a influyentes dirigentes internacionales? La distribución del "producto Mundial" fue confiada a una agencia creada ad hoc por Cit (Ferrocarriles del Estado) y Alitalia: ¿quién tuvo esa brillante idea, qué fuerzas políticas patrocinaron la iniciativa y el nombramiento de sus realizadores?

El Mundial ha sufrido críticas por los árbitros, hasta el punto de estar demasiado pilotados. La televisión ha documentado errores colosales, mucho más graves que aquellos —ya no despreciables— registrados hace cuatro años en México. Es difícil convencer a la gente de lo que efectivamente ocurrió, pero lo que han visto los árbitros y jueces de línea. Una concepción tan autocrática está fuera de la cultura de nuestro tiempo, que rechaza el dogma, que no acepta afirmaciones apodícticas, que exige para cada tesis o decisión el documento o la comprobación objetiva. La documentación de la decisión arbitral sufre golpes cada vez más devastadores por parte de la tecnología electrónica, capaz de "detener" incluso el escupitajo de Rijkaard que alcanza los rizos de Völler. Y terminará inexorablemente por perder.


La opinión pública se indigna por la negativa a poner remedio no solo a los errores técnicos (en muchísimos casos sería materialmente imposible), sino también a los disciplinarios. Es un insulto a la justicia negar la prueba del video. ¿Me entienden? Un tribunal que en sustancia dice: no te dejo verificar el documento sobre la base del cual te condeno y no acepto que me muestres uno que podría absolverte. Es difícil encontrar, hoy en día, otras actividades en las que las cuentas se gestionen de acuerdo con esta barbarie. Es absurdo constatar que esto ocurra en una actividad donde la unidad de medida económica es el millardo. He hablado de ello porque la víctima no es italiana: una payasada de este tipo es tal aunque afecte a un alemán o a un camerunés.

Sin embargo, no se dan cuenta de ello los jefes de la FIFA, quienes ostentan el poder conquistándolo con dos sandías y una fruta: los votos de la miríada de "federaciones" africanas, centroamericanas y especialmente asiáticas. Es en homenaje a esta interesada política tercermundista que se pasó primero a veinticuatro equipos y luego a esta fórmula de eliminación directa a partir de los octavos de final. Una fórmula simplemente estúpida: como demostró México y como ha confirmado Italia. Porque los equipos grandes en la fase de grupos juegan como mucho un partido "de verdad": los otros dos o tienen enfrente a un rival fácil o se ponen tácitamente de acuerdo. Luego, si en los octavos de final tienen mala suerte (véase Brasil con Argentina), quedan fuera y se van a casa: cuatro años de espera, largas preparaciones, costosas concentraciones para jugar, si acaso, un par de partidos "de verdad".

A mí me importa el desarrollo de los países en vías de desarrollo. Considero una conquista del fútbol el Camerún en los cuartos de final. Pero no se puede retener una derrota del Mundial la salida de escena de la URSS, Holanda y Brasil, tres candidatas, y sustancialmente injustas las eliminaciones de España y Bélgica. Este tipo de conducción puede encontrar un consenso favorable en la inexperta opinión pública yanqui, dentro de cuatro años. Pero los europeos y sudamericanos, ampliamente curtidos, ya no se lo tragan. La FIFA debe cambiar de página. De lo contrario, la Copa del Mundo, sumergida por el creciente descrédito, pronto quedará reducida a una mera feria de exhibición. Privada de cualquier significado técnico y deportivo.
 

 


Terminada la batalla, vencedores y vencidos firman la paz. 


viernes, 19 de junio de 2026

ITALIA'90. ALEMANIA 1 - COLOMBIA 1.

 


 19 de Junio de 1990. Grupo D. Alemania 1 - Colombia 1. Todo pasó en los últimos cinco minutos. Gol de Littbarski en el minuto 89 y épico empate de Rincón en el descuento. Colombia hace buenos los pronósticos y pasa a los octavos de final.

 


Preciosa imagen. Las selecciones de Colombia y Alemania, con los dos dieces, los dos capitanes al frente, saltan al césped de un Giusseppe Meazza, embellecido para la cita mundialista. 

 



Un partido jugado de poder a poder. Dos seleccionadores, dos ideas y dos formas de entender el fútbol, un deporte, que a veces, es justo. Y eso es lo que fue ese empate, justicia deportiva. Alemania pasaba de ronda y Colombia tocaba el cielo. 

 


Alemania, después de dos goleadas dio por bueno el empate. El equipo teutón echó en falta a su lateral izquierdo Andreas Brehme (Pfluger ocupó su lugar) y en general no fue el martillo pilón de los anteriores partidos. Colombia, bien asentada en el campo se gustó y disfrutó, obteniendo un más que merecido premio.  

 


La defensa en línea colombiana frente a la clásica disposición alemana con líbero. Y en el corazón del terreno de juego, un duelo de dieces, de cerebros, de conceptos de fútbol, Lothar Matthaus frente a Carlos Valderrama, el juego directo contra la pausa y el control. 

 


Hubo un tiempo, algo lejano, en el que los equipos de fútbol jugaban guiados por un director de orquesta, un futbolista con técnica , inteligencia táctica , liderazgo, y por encima de todo, una forma exquisita de tratar el balón. Muchos de esos jugadores lucían el mismo número. 

 


Dos líderes, dos capitanes, dos leyendas. 

 


Un partido jugado de poder a poder. Se peleaba, se disputaba la posesión de cada balón. Guido Buchwald por los suelos. 

 


El carisma de René Higuita. 

 


El vuelo de Jurgen Klinsman. Uno de los delanteros más eficaces y brillantes del campeonato. Nunca se arrugaba ante nadie y disponía de un variado repertorio de remates. El señor del gol. 

 



Alegría desbordada. Rincón celebra un gol histórico. Un gol gritado con el alma por el pueblo colombiano. 


lunes, 15 de junio de 2026

ITALIA '90. ALEMANIA 5 - EMIRATOS ÁRABES UNIDOS 1.

 


 

15 de Junio de 1990. Giuseppe Meazza de Milan. Grupo D. Alemania 5 - Emiratos Árabes Unidos 1. La apisonadora alemana sigue intratable y no muestra piedad alguna por el equipo árabe. La pareja Voeller-Klinsmann promete emociones fuertes. 

 


Alemania se pegó otro atracón de goles, esta vez ante un rival modesto, que tenía más ganas y entusiasmo que fútbol. 

 


El Kaiser tenía claro como quería jugar. Augenthaler manda desde su puesto de líbero, Hassler construye juego, Voeller y Klinsman golean. Y luego está Lothar Matthaus, que hace todo eso. 

 


El arquero Faraj Muhsin Musabah se hace con el balón. 

 


El alemán Stefan Reuter vigila de cerca a Al-Taliyani, uno de los futbolistas más talentosos del combinado árabe. 

 


Abdullah frena con contundencia al capitán alemán.  

 


Nasser Khames Mubarak frente a Guido Buchwald,  duelo físico en el centro de la cancha.

 


Stefan Reuter, dueño absoluto de la banda derecha germana.  

 


Por delante de Reuter, el juego ofensivo por la banda derecha recaía en Thomas Hassler.  

 


Testarazo inapelable de Jurgen Klinsmann.  

 


K.I. Mubarak anota el gol para el equipo árabe.  

 


Delantero por delantero. Karl Heinz Riedle sustituye a Jurgen Klinsman.  

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