martes, 5 de mayo de 2026

CAPILLA DE SAN ANDRÉS Y PALACIO ARZOBISPAL DE RÁVENA

 


En medio de pantanos, marismas y canales, Rávena es la isla del tesoro, donde artistas de otro tiempo escondieron sus elaboradas obras de arte. Para muestra esta Capilla de San Andrés.

 

 


    La Capilla de San Andrea se localiza en la primera planta del Museo Arzobispal. El complejo del Palacio del Arzobispo se remonta al siglo V.  El santuario pasó a formar parte del museo en las primeras décadas del siglo XVIII, cuando el obispo Maffeo Nicolo Farsetti, decidió demoler la basílica Ursina para levantar una nueva catedral, y trasladar mosaicos, epígrafes, lápidas, capiteles y piezas valiosas, a una nueva ubicación para su conservación, ya que no tenían cabida en el nuevo templo. 

 


La capilla fue erigida a principios del siglo VI a instancias del obispo Pedro II, poco tiempo después de haber sido nombrado arzobispo en el año 495. Un oratorio privado al servicio de los obispos católicos durante el reinado del ostrogodo Teodorico,  construido como una reacción al arrianismo. Este templo católico pretendía ser una protesta frente al culto predominante, en un tiempo en que la clase dirigente, de origen godo, practicaba el culto arriano. 

 



 

 

Modesta capilla en forma de cruz griega dedicada, en origen, al Salvador. Monograma Cristológico y la iglesia triunfante. La decoración de la capilla celebra el triunfo de la iglesia, cuatro arcángeles sostienen el monograma cristológico, y aparecen acompañados de los símbolos de los cuatro evangelistas, aquellas plumas que se hicieron eco de la buena nueva, la llegada del Cristo y el triunfo sobre las tinieblas. 

 




Después de la conquista bizantina de Rávena, cuando ya la herejía arriana había perdido fuerza, y ya no suponía un problema, la capilla fue dedicada a San Andrés, cuyas reliquias llegaron a la ciudad procedentes de Constantinopla en algún momento del siglo VI. En la actualidad las reliquias de San Andrés se conservan en otras ciudades. 

 


Toda la simbología de la capilla se centra en proteger y promocionar la ortodoxia católica frente a las creencias, consideradas heréticas, de los seguidores de Arrio. Como ese Cristo guerrero, que viste toga y armadura, en actitud marcial, derrotando y pisoteando a las bestias de la herejía, al león y a la serpiente. Estamos ante la representación de una iglesia militante.  La escena está situada en un luneto sobre la puerta del vestíbulo. 

    

Sobre su hombro derecho una larga cruz y sujeta en la mano izquierda un libro abierto donde se puede leer “Ego sum vía, veritas et vita.” “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Una cita del Evangelio de San Juan (14:6). Jesús es la única vida hacia Dios.

 

     La inscripción: Aut lux hic nata est aut capat hic libera regnat  (O la luz nació aquí o, hecha prisionera, aquí reina libre). Se refiere con toda probabilidad a la luz ortodoxa, que se opone al arrianismo, y se refleja sublimemente en el brillo de los mosaicos. También hace referencia a la luz neoplatónica. 

 


 

    A esto se añaden las imágenes de los mártires, apóstoles y evangelistas, toda la corte cristiana, que contribuyen a la glorificación. 

 


Decoración natural. 

 


Espíritus santos.  

 

 

        La capilla es el principal motivo de la visita al museo, pero aprovechamos para descubrir otras obras de arte. 



 Una de las piezas más destacadas es la cátedra del obispo Maximiano, obra realizada por artistas bizantinos en el siglo VI. Un excelente talla realizada en marfil. 

 

    No se conoce con exactitud su origen, aunque las hipótesis más extendidas, defienden que fue labrada en alguna ciudad de la parte oriental del Imperio, tal vez Antioquía o Alejandría, incluso la misma Constantinopla, y posteriormente trasladada a la sede de Rávena. 

 

    Se piensa también que pudo ser un regalo del emperador Justiniano a Maximiano de Rávena. Maximiano, que era de origen humilde, no era aceptado por las clases altas de la ciudad, aunque con determinación logró convertirse en un pilar del poder imperial en Rávena. Tanto protagonismo adquirió Maximiano que aparece en los mosaicos de San Vital al lado del emperador. Es el único de los personajes identificado con su nombre. 

 




Capitel de mármol del siglo V .

 


Panel con una escena de la Natividad realizado en mármol (c. 1497). 

 


Efigie en un mosaico que ha sido identificada con el obispo Ursicino (o Urso de Rávena). 

 




El Juicio de Salomón y el triunfo de David, dos anónimas del siglo XVIII pintadas en estilo veneciano. 

 




Estatua acéfala de un emperador tallada en porfirio  y datada en el siglo V.  Recuerda a los Tetrarcas de San Marcos. 


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