martes, 5 de mayo de 2026

OBISPO MAXIMIANO DE RÁVENA.

 



En el famoso panel imperial de San Vital de Rávena, Justiniano aparece acompañado por el obispo Maximiano, que fue el encargado de consagrar la iglesia. En origen sería  el obispo Victor quien debía aparecer en el mosaico junto a Justianano, pero Maximiano pensó que mejor aparecía él junto al emperador. La victoria de los egos. Maximiano, oriundo de Pula, en Istria, viajero, sabio y escritor, se encontraba en Constantinopla cuando murió  Víctor, y el emperador encontró a la persona perfecta para ocupar la sede vacante. Un partidario que compartía sus ideas, la persona ideal para la importantísima sede occidental de Rávena. Elevó a Rávena a la categoría de arzobispado, dio a Maximiano el palio y pidió al papa, Virgilio, que lo consagrara en Patrás. 

    

    Los ravaneses preferían a un obispo local, y Maximiano tuvo un recibimiento frío por parte de la ciudadanía. Aunque era de la cercana Pula, no era de Rávena. Con tiempo consiguió que la ciudad lo aceptase. Más tarde se apoderó del mosaico de Víctor. Marcando el triunfo absoluto del Imperio. La transición desde la relativa autonomía de Rávena a una nueva situación, dominada política y eclesiásticamente por Constantinopla/Bizancio.


    Maximiano, además de completar los mosaicos de San Vital y de San Apolinar en Classe, construyó una basílica dedicada a María en Pola, su ciudad natal. Este amplio programa de construcción se sufragó en parte con el tesoro imperial por deseo de Justiniano. Este programa de construcción encaja con la política de Justiniano de restaurar el Imperio de Occidente; tierras de Italia, Dalmacia, norte de África y la costa levantina y sur de Hispania. El trono conservado en el museo arzobispal, el de marfil, pudo ser un presente del emperador Justiniano a su arzobispo de confianza. 

 

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