Entre los
Montes de Oca y la histórica ciudad de Burgos, surge Agés, un
esperado oasis para los esforzados caminantes.
Desde la
espadaña de su iglesia la cigüeña, es avispada centinela. Agés es
una bonita localidad de casas entramadas tradicionales. Entre los
Montes de Oca y los Llanos de Atapuerca.

Este modesto
enclave burgalés, de escasa población, situado en las inmediaciones
de los Montes de Oca, fue donado en el año 1052 por el rey García
Sánchez III de Navarra, a Santa María la Real de Nájera. A lo
largo de su historia ha tenido diferentes denominaciones como Fagges
que parece significa hayedo y
que aparece recogida en los documentos más antiguos escritos en
latín. También se ha
especulado la posibilidad que Agés derive de agista,
palabra euskera para referirse a frontera. No está de más recordar
que Agés surge durante la repoblación de estas tierras y que aquí
se asentaron numerosos pobladores de origen vasco y navarro (como
atestiguan los nombres de algunos pueblos próximos como Ibeas, Urrez
o Galarde). El origen de esta localidad gira en torno a la
iglesia-monasterio de Santa Eulalia, y su existencia se remonta al
año 900.

Hacia
1125 se abre la vía Valdefuentes – San Juan de Ortega – Agés –
Atapuerca – Burgos, de acuerdo con la política del rey Alfonso VII
de dotar de infraestructuras asistenciales y protectoras a los
peregrinos jacobeos, en detrimento del viejo Camino de Santiago que
transcurría por Arlanzón, Ibeas y Castañares, siguiendo la ribera
del río Arlanzón. A partir de estos momentos el Camino de Santiago
debió repercutir de manera decisiva en la vida y las actividades de
los vecinos de Agés. Se calcula que entre los siglos XII y XIV
acudían a Santiago un promedio de 250.000 – 500.000 peregrinos al
año.

La
Iglesia parroquial de Santa Eulalia de Mérida del siglo XVI es el
templo más importante de Agés. La tradición sostiene que bajo su
losa de entrada se depositaron las el corazón del rey García III de
Navarra muerto por Fernando I de Castilla en la batalla de Atapuerca
en 1054, cuyo escenario se sitúa muy cerca de aquí. Agés, que
pertenecía al monasterio de Nájera, por otro lado el lugar donde
residía la corte navarra, debió desempeñar un importante papel
estratégico en los preparativos, y probablemente también en el
desarrollo, de la batalla.
Como
consta que el cuerpo del soberano fué trasladado a Nájera, parece
muy razonable que siguiendo la práctica de la época, le extrajesen
las entrañas antes de hacerlo, y las depositasen en la iglesia más
próxima al campamento navarro, que estuvo en Agés.
Luciano Huidobro y Serna.
Cronista de la Provincia de
Burgos.
La batalla de Atapuerca
En un pequeño alto antes de llegar a Agés, reparamos en la Ermita
de Nuestra Señora del Rebollar o Robledal del siglo XVIII. Modesto
santuario de mampostería. Un arco da paso al presbiterio, donde en
un altarcito dorado se encuentra una imagen de la Virgen con el Niño
en brazos. La imagen primitiva se conserva en la iglesia y data del
siglo XII. En la Edad Media este edificio era la iglesia parroquial
de Capruz, un poblado actualmente desaparecido.
Puente Canto. A la salida del pueblo, a la izquierda, se encuentra este puente de
un solo ojo sobre el río Vena, atribuido a San Juan de Ortega.
Durante toda la Edad Media, y también posteriormente, Agés estará
vinculado al monasterio de Nájera, y en una fecha tan tardía como el siglo XVII el abad del monasterio se beneficiaba de una tercera
parte de los diezmos, aunque ya había pasado la jurisdicción de la
villa a la Corona. Esta larga vinculación al monasterio de Nájera
daría lugar a que los vecinos de Agés fueran conocidos en la
comarca como los navarros.
Paseando por las pequeñas calles del pueblo el caminante puede
contemplar (y seguir aprendiendo) las técnicas constructivas
características de esta zona. Construcciones rústicas con
entramados de madera de roble y rellenos de yeso y mampuesto. En
ocasiones los zócalos de piedra. Algunas están cuidadosamente
ornamentadas.
La economía de Ages ha estado siempre basada en el equilibrio entre
agricultura y ganadería, bajo un régimen de pequeñas propiedades
campesinas. Excepcionalmente, algunos vecinos se dedicaron a la
extracción de yeso y a la fabricación de escobas de brezo. En los
años 60 y 70 del siglo XX sufrió los efectos del éxodo rural a las
ciudades. Hoy apenas alcanza los 50 habitantes, reforzados durante el
verano y los fines de semana. La recuperación del Camino de Santiago
ha servido para revitalizar un poco Agés.