Año 2020. Tiempos extraños y
anómalos, momentos de zozobra e incertidumbre, de temor y miedo. De
nuevo el fútbol, mal que le pese a muchos, sirve de catarsis social,
de válvula de escape para el pueblo. ¿Algo bueno tendrá este
deporte capaz de generar ilusión en millones de personas en todo el
planeta?. Un año especial y emotivo en la Tacita de Plata, la
alegría de la vuelta a primera división de su equipo, contrasta con
la pérdida de personas muy queridas en la ciudad. La temporada
próxima, la cálida bombonera que es el Carranza, volverá a
celebrar partidos de la máxima competición nacional, los goles se
cantarán de Puntales a la Caleta, y toda la bahía vibrará con su
Cádiz. Desde la tribuna más alta, Juan Carlos Aragón, Manolo
Santander, Michael Robinson y tantos otros cantarán aquello de Me
han dicho que el amarillo . . . cada vez que el equipo amarillo salte
al terreno de juego.
Estos momentos son idóneos
para echar la vista atrás y recordar algunos jugadores que
defendieron la camiseta amarilla. Un once de jugadores históricos,
confeccionado desde la más absoluta subjetividad y los gustos
futbolísticos de quien esto escribe. No obstante, tres o cuatro de
estos futbolistas integrarían el once ideal de cualquier cadista.
Josez Szendrei. Poco podía
imaginar el bueno de Pepe Szendrei cuando comenzó a jugar al futbol
en su Hungría natal que acabaría convertido en icono de la ciudad
de Cádiz. El internacional magiar era un cancerbero sobrio y seguro
que supo ganarse gracias a su simpatía el cariño de la afición
gaditana. Antes de recalar en el club gaditano disputó el mundial de
México 86 con su selección (una de las últimas citas
internacionales a las que ha acudido la histórica selección).
Durante cuatro temporadas Szendrei defendió con eficiencia la meta
cadista, convirtiéndose en héroe en la dramática promoción frente
al Málaga en la temporada 1990/1991.

Juan José. Conocido como
Sandokán, Juan José fue un lateral derecho de raza, no exento de
calidad. Llegó a ser internacional absoluto y pasó por el Real
Madrid, pero como no consiguió asentarse en Chamartín decidió
abandonar la movida madrilena y volver a la bahía. En total disputó
295 partidos con el Cádiz. Estamos ante un auténtico icono del
fútbol español ochentero.
Raúl López. Un hombre de club
(a pesar de haber jugado para el Racing de Ferrol y otros equipos de
la provincia gaditana) Raúl López, lateral izquierdo cumplidor,
duro y contundente, es el futbolista que más veces ha vestido la
zamarra amarilla (399) jugando en tres categorías diferentes,
Primera, Segunda y Segunda B.
Carmelo Navarro. Uno de los
mitos del Cádiz de los '80 y de los '90. Indiscutible durante seis
temporadas consecutivas, capitán en las últimas de ellas. Carmelo
es el jugador con más partidos disputados en primera división con
el Cádiz (227, de un total de 280). Un líbero elegante, con
capacidad para sacar el balón de la cueva y que no se arrugaba ante
nadie, aunque tuviese enfrente al mismísimo Diego Maradona. Su
seriedad en el campo y su estilo de juego lo convirtieron en el
Beckenbauer de la Bahía. Tanto por estética, como por los sistemas
de juego, Carmelo Navarro, uno de los últimos líberos, sería un
futbolista imposible en el fútbol actual.
Abraham Paz. Defensa elegante y
muy bueno lanzando penaltis, un futbolista clave en la resurrección
del Cádiz a comienzos del siglo XXI, de Segunda B a Segunda, y de
Segunda a Primera y siempre con un papel protagonista sobre el
terreno de juego. Jugó 230 partidos con el Cádiz, aunque
probablemente no progresó todo lo que se esperaba de él.
Chico Linares. Hubo un tiempo
que era imposible imaginar una alineación del Cádiz sin el Chico
Linares. Un futbolista eminentemente defensivo capaz de desempañarse
en la medular y en el centro de la defensa, un auténtico muro para
los contrarios. Jugador de lucha y pundonor, vivió los mejores
momentos del club en Primera División. Trece temporadas como cadista
hacen de Linares el segundo jugador con más partidos en el club
(354).
José María Quevedo. El Mami Quevedo era un
futbolista bastante completo, capaz de desenvolverse con corrección
prácticamente en cualquier posición, y no exento de gol. En sus
inicios en el Cádiz solía desempeñarse como centrocampista
diestro, pero posteriormente en Atlético de Madrid, Valladolid ,
Sevilla y Rayo Vallecano demostró su polivalencia. Una de las
últimas joyas salidas de la prolífica cantera gaditana, que decidió
volver a su casa para colgar las botas.
José Manuel Barla. Un zurdo de
exquisita calidad con un guante en la pierna izquierda, un cadista de
corazón. Con 341 partidos es el cuarto futbolista con más partidos
en la historia del Cádiz, repartidos entre Primera, Segunda y
Segunda B. Barla participó activamente en los mejores años del
Cádiz en la Primera División Española. Tras un paréntesis de tres
años en el Rayo Vallecano, Barla se retiró en el Cádiz en el 2000.
Oscar Dertycia. En media
temporada el ariete argentino consiguió la eternidad gaditana, pues
por muchos años que pasen, el aficionado al fútbol jamas olvidará
a Mister Proper. Dertycia venía de unos años complicados en
Florencia y en la Tacita de Plata recuperó la pasión por el fútbol
y el olfato goleador. Sus ocho goles en 25 partidos resultaron
fundamentales para la salvación del equipo.
Andrés Fleurquin. Garra charrúa
en la media cancha. El internacional uruguayo Fleurquin era un
jugador experimentado en Europa cuando recaló en Cádiz en la
temporada 2004-2005 para apuntalar al equipo que conseguiría el tan
ansiado ascenso a Primera División. El aficionado siempre recordará
el carácter de este centrocampista que disputó 175 partidos con la
zamarra amarilla y que nunca escurrió el bulto, apechugando con los
sucesivos descensos a Segunda y a Segunda B. Convertido ya en uno de
los capitanes decide jugar en Segunda B y colaborar con el equipo
para volver a la División de Plata.

Mágico González. El
salvadoreño era fútbol en estado puro, más allá de la preparación
física o el rigor táctico. Jorge Alberto González, que se dió a
conocer en España en el Mundial del '82, era un auténtico Mago con
el balón en los pies. Siempre se dijo que le falló la cabeza, pero
si Mágico se hubiese tomado el fútbol más en serio, se habría
fallado a sí mismo. 221 partidos y 75 goles. La admiración y
devoción que se profesa en Cádiz por Mágico González, únicamente
es comparable con la que se rinde en Nápoles a Diego Armando
Maradona. Dos futbolistas tocados por los dioses del balón.
Supongo que los que habéis
llegado hasta aquí leyendo os habréis quedado con ganas de más, y
pensando que falta tal o cual jugador, así que ahí van otros once
jugadores, tan importantes en la historia del Cádiz como los
anteriores.
Armando. El guardameta vasco
llegó a Cádiz para defender la portería gaditana y convertirse en
un peso pesado de la plantilla. Por Cádiz han pasado muchos porteros
muy buenos (Bermell, Jaro, Férez, Cifuentes . . . ) y sin ningún
género de dudas, Armando está entre ellos. Con 272 partidos es el
arquero que más veces ha defendido la portería del Cádiz.
Alfonso Cortijo. Defensa
polivalente que se adaptaba perfectamente a los dos laterales. Otro
producto de la cantera gaditana de la década de los '80, de donde
salían jugadores que sentían auténtica pasión por el escudo que
defendían. Disputó 239 partidos en dos etapas diferentes y fue el
segundo de José González en la temporada del ascenso a Primera
División.
Amarillo. Toda una vida decidada
al club amarillo, y es que con ese apellido no podría haber jugado
en ningún otro sitio. Antonio Bermúdez Amarillo era un lateral
izquierdo de fuerza y técnica, dueño del carril zurdo cadista
durante una década. Defensa goleador que consiguió 12 goles en los
291 partidos que disputó.
De Quintana. El gerundense Ramón
De Quintana parecía que vino a Cádiz a retirarse del fútbol, pero
regaló al equipo varias temporadas a un excelente nivel. Siempre
bien colocado De Quintana aportaba gran seguridad a la zaga gaditana.
Su altura le hacian muy bueno en el juego aereo y era habitual verlo
subir a rematar los corners.
Igor Stimac. En dos temporadas
el croata Stimac demostró su contundencia defensiva. Vivió dos
descensos consecutivos y por ese motivo suele pasar desapercibido en
la historia cadista, sin embargo fue un muy buen defensor, no exento
de gol (4 goles en su segunda temporada).
Javi Germán. Este
centrocampista es el tipo de futbolista que suele pasar desapercibido
cuando vemos fútbol en televisión, pero que sorprende cuando
acudimos al estadio. Javi Germán nunca perdía la posición, no
regalaba la pelota, ni daba un balón por perdido. Una década
dedicada a su equipo con el que disputó 226 partidos
Manolito. En los años 80, tanto
en Primera como en Segunda, Manolito se encargaba de sostener al
equipo en el medio de la cancha. Llegó al Cádiz en 1979 y se marchó
en 1992. En ese tiempo disputó 288 partidos.
Manolo Pérez. Centrocampista de
gran calidad técnica, visión de juego y trotamundos del fútbol que
regaló a la afición gaditana tres temporadas maravillosas,
especialmente la del ascenso, en la que disputó 42 encuentros y
anotó 8 goles. Manolo Pérez era ese tipo de jugador que hacía
sencillo lo complicado, muy dinámico, que entendía el fútbol como
un juego colectivo.
Duda. Una flecha envenenada por
la banda izquierda. En unos años que la vida del club transitaba por
la más absoluta mediocridad, la calidad del portugués era capaz de
levantar al espectador de sus asientos. Cuando Duda cogía la pelota
y encaraba al rival el aficionado contenía el aliento, espeando la
genialidad del portugués. Jugó dos temporadas en Segunda B cedido
por el Málaga, logrando 15 tantos en la segunda de ellas.
Oli. El veterano delantero
asturiano desembarcó en Cádiz para hacer historia. Sus goles, pero
sobre todo su garra y su carácter ganador conquistaron para siempre
el corazón del gaditano. Un goleador de raza, capaz de marcar con
cualquier parte de su cuerpo y desde las posiciones más
inverosímiles. Su gol y su celebración en Chapín forman parte de
la historia gráfica del club.
Kiko. Francisco Narvaéz,
conocido futbolisticamente como Kiko, pasó de ser la solución de
don Manuel Irigoyen para volver a salvar al Cádiz del descenso, a
campeón olímpico en Barcelona '92 y a pieza clave del famoso
doblete del Atlético de Madrid en 1996. Kiko es uno de los
futbolistas de más calidad que ha salido del Cádiz. Su capacidad
para jugar de espaldas a la defensa lo hacían imprevisible.
Y de propina Pepe Mejías. No
podemos cerrar esta publicación sin incluir a uno de los futbolistas
que más hizo por el Cádiz en el terreno de juego, nos referimos,
como no, al grandísimo Pepe Mejías. Jugador zurdo de calidad,
disputó 345 partidos y anotó 71 goles, un imprescindible del
histórico equipo gaditano de la inolvidable década de los '80.
Un detalle para que el gaditano
se sienta aún más orgullo de su equipo, de los 23 futbolistas
enumerados, 12 de ellos nacieron en la provincia de Cádiz, un dato
que habla bien a las claras del potencial futbolístico que existe en
la tierra.
Escribir este tipo de artículos
puede ser un tanto injusto, y es que aunque confeccionase una lista
de cien futbolistas, muchos se quedarían fuera, y es que hay tantos
futbolistas que tendrían cabida en esta lista, Juanjo Bezares,
Salvador Mejías, José González, Luis Mario Cabrera, Poli, Bermell,
Antonio Calderón, Montero, Moisés Arteaga, José Canillas, Mario
Husillos, Fali Benítez, Francis Abascal, Mateos, Mario Tilico,
Salvi, Alberto Cifuentes, Raúl Procopio, Ángel Oliva, Alex
Fernández, Choco Lozano, Álvaro García, Ángel Férez, Ortuño,
Aridane, Ariel Zárate, Matias Pavoni, Lucas Lobos, Enrique, Cárcel,
David Galisteo, Sambruno, Jonhatan Sesma, Dani Navarrete, Roberto
Suarez . . .
Dedicado con cariño a todos mis
amigos cadistas.