martes, 6 de agosto de 2013

ABBAYE DE FONTEVRAUD



Una de las más grandes abadías medievales europeas. 


Robert d'Arbrissel, un predicador itinerante de origen bretón fundó una comunidad mixta, aunque con predominio femenino, en un pequeño valle conocido como Fontaine d'Evraud. 


A finales del siglo XII se convirtió en necrópolis, un panteón regio que albergaba a destacados miembros de la familia Plantagenet. 


Toda la comunidad se situaba bajo la autoridad de una abadesa según lo establecido por su fundador, conviriténdose en un lugar ideal para la exaltación de la fe.


Con el paso del tiempo, la abadía acabó transformándose en una auténtica ciudad monacal, con tres prioratos femeninos y uno masculino. 


Las abadesas procedían de nobles cunas y reinaban con un poder temporal muy amplio, sin embargo, el poder espiritual quedaba reservado a los hombres, encargados de celebrar los oficios. 


La traición de Judas, fresco que ornamenta una de las paredes de la sala capitular. 


Cocinas de estilo bizantino construída durante las Cruzadas, con tejado de escamas de pez atravesado por veintiuna chimeneas. Aquí se ahumaba el pescado, uno de los principales alimentos de las monjas. 


La Abadía se ubicaba en la confluencia de los feudos de Leonor de Aquitania y su segundo esposo, Enrique II Plantagenet. La propia Leonor, tras quedar viuda, pasó en este monástico lugar, los últimos años de su vida, y aquí dio tierra a sus seres queridos. 


El rey inglés Enrique II Plantagenet, yace bajo esta colosal abadía de la Edad Media feudal.


Junto a él, duerme el sueño eterno una de las mujeres más poderosas e influyentes de su tiempo, reina de Francia, reina de Inglaterra, cuyo halo legendario ha traspasado siglos y eras, Leonor de Aquitania.


Y a sus pies, el heroico, literario y no menos legendario hijo de ambos, Ricardo I Corazón de León. 


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