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lunes, 3 de noviembre de 2025

TOTTENHAM HOTSPUR CAMPEÓN FA CUP 1991

 





A principios de la década de los '90 los Spurs ganaban su último título importante hasta hoy. Ese título convertía en aquel momento al Tottenham en el rey de copas con ocho títulos.



El guardameta Erik Thorstvedt, internacional por Noruega, defendió la meta de los Spurs durante ocho temporadas.



Justin Edinburgh ocupó el lateral izquierdo en cinco de los seis encuentros del torneo, incluyendo la final.





El internacional por País de Gales, aunque de origen belga, Pat Van Den Hauwe, se desenvolvía como lateral derecho.




Gary Mabbut, capitán del equipo, ocupaba el eje de la defensa. Contribuyó al título además marcando un gol. Con 611 es el segundo jugador con más partidos en la historia del club.





Steve Sedgley era el compañero más habitual de Mabbut en la defensa de los Spurs.






David Howells jugaba por delante de la defensa. Acompañado por Vinnie Samways y Paul Allen, que disputó todos los encuentros.




Paul Stewart, un centrocampista ofensivo que también jugaba en la delantera, disputó cinco encuentros y marcó dos goles. Uno de ellos en la final disputada frente al Nottingham Forest.







Paul Gascoigne, una de las sensaciones del mundial del '90 era la estrella indiscutible del equipo. Seis partidos y seis goles, además de su espectacular juego y la fantasía con la que manejaba el balón, fue su aportación decisiva al título.



Tremendo pepinazo de Gazza frente al Arsenal en el partido de semifinales. 





Gary Lineker, un goleador consumado, apuraba sus últimos años en la élite. Tres goles suyos ayudaron al equipo a levantar la copa.





Paul Walsh y Nayim se incorporaban al equipo cuando Terry Venables lo consideraba oportuno.

domingo, 18 de mayo de 2025

LONDRES, 1897





Jonathan Harker un joven pasante de abogado, con la intención de hacer carrera y ganar algo de dinero para contraer matrimonio con su bella prometida, la señorita Mina Murray, acepta un encargo no exento de riesgo, cruzar media Europa para cerrar unos lucrativos negocios con un aristócrata miembro de una olvidada familia. A pesar de las penalidades sufridas por el flemático inglés, siempre soñé emular su viaje. Gustav Von Wangenheim (1922, Nosferatu) David Manners (1931, Drácula), John Van Eyssen (1958, Horror Drácula), Bruno Ganz (1979, Nosferatu el fantasma de la noche) y Keanu Reeves (1992, Drácula de Bram Stoker) se metieron en la piel del señor Harker antes que yo. En cierta manera me dispongo a seguir los pasos de todos ellos.

(Un viaje iniciático). Harker comienza en Londres, la capital del mundo civilizado en el victoriano siglo XIX (Babilonia había sido borrada de la faz de la Tierra y la Gran Manzana aún no había alcanzado ese rol), un viaje iniciático (¿y qué viaje no lo es?), que le llevará a la región más salvaje de Europa, Transilvania. Viajará en tren (¿el legendario Orient Express?) y hará escala en Munich, capital mundial de la cerveza y uno de los motores históricos de Baviera, uno de los estados más prósperos y poderosos del recién nacido imperio alemán del II Reich. Pasará de puntillas por las dos capitales más bellas de la Vieja Europa: Viena y Budapest (La cabeza y el estómago del decadente Imperio Austrohúngaro). En Pest, la amplia llanura que se abre bajo la colina histórica de Buda, a bordo de un tren, nuestro pasante de abogado, protagonista de una de las novelas más conocidas (y probablemente leídas) del siglo XX, Jonathan Harker abandona la civilización deja atrás Occidente y va penetrando, poco a poco en Oriente. Oriente una palabra que evoca exotismo y aventura en nuestras anquilosadas mentes occidentales. Estamos en los años finales del siglo XIX, aún no se vislumbra la Gran Guerra que habría de cambiar todo. Ni la revolución comunista, de trascendental legado en Europa Oriental. Un tiempo incierto, en que los ecos de una voluntariosa “Primavera de los Pueblos” era simplemente un hermoso recuerdo del pasado.


martes, 7 de enero de 2020

ALBERT MEMORIAL




Albert de Sajonia-Coburgo-Gotha fue esposo y consorte de la Reina Victoria del Reino Unido. Su temprana muerte, 42 años, sumió a la reina en un estado de duelo y melancolía que le acompañó practicamente toda su vida. Como recuerdo inmemorial de su gran amor, la reina mandó construir un espectacular memorial en Londres. Su autor George Gilbert Scott se inspiró en el estilo neogótico para dar forma a uno de los monumentos más representativos de la arquitectura victoriana. En las cuatro esquinas del memorial ocupan su lugar otras tantes alegorías a los cuatro continentes por los que se extendía el Imperio Británico: Toro (Europa), Elefante (Asia), Dromedario (África) y Bisonte (América).



El elefante, el monje budista y el árabe, simbolizan el continente asiático, donde se encontraba la India, Joya de la Corona del Imperio Británico.  



El Dromedario, animal imprescindible para la vida en el desierto, simboliza la presencia británica en África. La mujer ataviada como la misma Cleopatra recuerda la importancia estratégica de Egipto.


El Bisonte, el mayor herbívoro de la pradera americana y animal tótem de los indios de las llanuras, simboliza a la América anglosajona.



El Toro es símbolo del continente europeo desde que Zeus decidió metamorfosearse en uno, raptar a Europa y esconderse con ella en la isla de Creta. Corona, orbe y cetro, elementos de la realeza y del dominio británico del mundo.  





jueves, 9 de mayo de 2019

JOHN JAY.




Uno de los padres fundadores de Estados Unidos, John Jay fue político y jurista, y además ejerció los cargo de embajador de Londres y en Madrid. También participó en las negociaciones de paz en el tratado de París.

lunes, 7 de enero de 2019

LA POBLACIÓN EUROPEA EN EL SIGLO XVIII.




A lo largo del siglo XVIII (y en especial durante la segunda mitad) la población europea experimentó un rápido crecimiento demográfico, pasando aproximadamente de 115 a 190 millones de habitantes (un aumento del 65%). Este cambio de tendencia fue debido al descenso de la mortalidad a causa de la menor virulencia de las epidemias, la mejora de la dieta y la menor incidencia de la guerra sobre la población civil.

No obstante, este crecimiento de la población no fue uniforme. Mientras en Reino Unido, Prusia y Rusia el crecimiento fue muy alto, en Francia, España y la península Ibérica fue más modesto. En otras áreas, como las Provincias Unidas, se produjo un estancamiento.

Durante esta centuria el 90% de la población seguía viviendo en el campo, aunque la población urbana aumentó mucho su tamaño. Las principales ciudades europeas eran Londres (que alcanzó la cifra de 800.000 habitantes) y París (con 600.000), las dos metrópolis más destacadas de Europa Occidental. Otras urbes importantes eran Moscú, Nápoles, Viena, Madrid, Lisboa, Milán y Roma, que contaban con poblaciones entre 100.000 y 500.000 habitantes.

En el siglo XVIII se produjeron grandes oleadas migratorias. El flujo de emigrantes europeos hacia los imperios coloniales fue constante. Además de América y Asia, nuevos territorios comenzaron a incorporarse a este flujo, como Australia que comenzó a poblarse a finales del siglo XVIII con presos de las cárceles británicas. El tráfico de esclavos se intensificó y supuso el desplazamiento forzado de millones de africanos hacia el continente americano.


viernes, 24 de abril de 2015

IGLESIA DE SANTA MARGARITA DE WESTMINSTER



A escasos metros de la imponente Abadía de Westminster se encuentra la Iglesia de Santa Margarita, construida en el siglo XII. El templo dedicado a Margarita de Antioquía fue fundada por monjes benedictinos para la gente que vivía alrededor de la abadía. Fue reconstruida a finales del siglo XV, pasó a ser de culto anglicano y actualmente es la iglesia del Parlmento Británico.  

jueves, 12 de marzo de 2015

LAS BESTIAS REALES DE LA TORRE DE LONDRES.



A lo largo de seis centurias la Torre de Londres , la fortaleza más poderosa de la capital británica albergó una colección de fieras, animales salvajes y criaturas exóticas. La casa de fieras se estableció en el siglo XIII durante el reinado de Juan I. Tantos años dan para muchas anécdotas. 

Los animales exóticos expuestos en la Torre intentaban representar la fortaleza y salud del propio monarca. Los animales llegaron a la capital inglesa desde lugares, conocidos e ignotos, de todo el mundo. 



El oso polar Enrique III, un presente del rey de Noruega Haakon, estaba fuertemente atado a una cuerda que le permitía pescar en el Támesis. 

Cuentan que aquí encontró William Blake al tigre que inspiró su famoso poema.


Luis IX de Francia regaló al rey Enrique III un elefante africano macho en el año 1254. 


El animalito, que el propio San Luis había adquirido en Tierra Santa,  vivió en la Casa de Fieras hasta su muerte. 

Las serpientes, animales de sangre fría estaban normalmente envueltas en mantas y se les colocaba cerca de una estufa para que las ayudase a mantener el calor.


El rey de la selva, símbolo de nobleza y realeza no podían faltar en la casa de fieras de los reyes ingleses. El artista Edwin Landser, quien más tarde diseñó las esculturas de los leones de Trafalgar Square, dibujó leones vivos en la Torre. 


Los monos vivían en una habitación donde los visitantes podían caminar e interactuar con ellos. La atracción fue clausurada después de que uno de estos animales atacase a un niño. 

El avestruz de la torre murió después de tragar un clavo largo. Los visitantes habían alimentado al ave con piezas de metal, en la creencia de que el avestruz comía hierro. 


Los animales de la casa de fieras abandonaron la Torre en 1832, tenían un nuevo hogar, el Parque Zoológico de Londres. 

Si tienes pensado viajar a Londres y disfrutar de esta y de otras maravillas este enlace te puede ayudar http://viajoconmicocheymimochila.blogspot.com.es/2014/05/london-pass.html 

martes, 24 de junio de 2014

LA REVUELTA DE WAT TYLER.




Los antisistemas no son algo nuevo de este bendito siglo XXI. A lo largo de la historia, y ya van siglos, han existido personas que, por uno u otro motivo, mostraron su total desacuerdo con la organización política y socioeconómica en la que se hallaban inmersos. Y muchas de estas personas se pusieron manos a la obra, y enfocaron sus vidas y energías a luchar por derribar el sistema de los oprimía. De Espartaco a Lenin, revolucionarios los ha habido en todo tiempo y lugar. Wat Tyler soliviantó a los campesinos ingleses y la liaron de tal forma que terminaron arrasando Londres. 

Durante la Baja Edad Media una oleada de revueltas populares recorre Europa. Las masas más humildes protagonizan insurrecciones antiseñoriales, que las más de las veces acaban en auténticos baños de sangre. Quizás se exagerado hablar de "oleadas revolucionarias", pero no deja de ser cierto que las revueltas campesinas pertenecen al régimen señorial (y feudal) tanto como las huelgas y manifestaciones al Capitalista. Dos modos de organizad la producción y distribución de bienes, y una misma manera de enfrentarlos; desde la humilde base trabajadora y productora.

Una de estas revueltas bajomedievales fue la acaudillada en Inglaterra por Wat Tyler en 1381, que además es uno de los movimientos populares mejor documentados de toda la historia medieval inglesa. Y aunque la insurrección fue un fracaso, significó el principio del fin de la servidumbre en Inglaterra. En  ese sentido sirvió para sensibilizar a las clases altas de lo apremiante y necesario que era afrontar un reforma del feudalismo y de las condiciones miserables en las que vivía un campesinado que se veía obligado a trabajar bajo un régimen de casi esclavitud. 


Las palabras se encargan de espolear los corazones oprimidos. El clérigo John Ball predicó ante el campesinado inglés, animándolos a resistir utilizando toda la fuerza y recursos, a cualquier opresión por parte del Estado. Además, las noticias de insurrecciones populares llegadas del otro lado del Canal, de Francia y Flandes, alentaban a las clases bajas inglesas. 

Este fue el caldo de cultivo para que se gestara un motín antifiscal. El 30 de mayo de 1391 recaudadores reales llegaron a una pequeña aldea de nombre Fobbing, y se encuentran con la férrea oposición del terrateniente local Thomas Baker. Los funcionarios del tesoro regio abandonaron el pueblo con las manos vacías y el rabo entre las piernas. 

Rápidamente cundió el ejemplo y estalló una revuelta en Essex, que se propagó como una llama sobre pólvora, iniciándose una marcha hacia Londres. Los sublevados entraron en la capital el 13 de junio. Wat Tyler se puso al frente de los rebeldes de Kent y se dirigieron hacia Londres para unirse y prestar apoyo a la revuelta. 


El populacho se organizó y demostró un gran sentido de la colaboración y ciertas dotes para la guerra, abriéndose paso hacia Londres. Se toparon con una compañía fuertemente armada con el rey Ricardo II y el Lord Mayor (o alcalde de Londres), William Walworth al frente. Se avinieron a parlamentar, Tyler desmontó, bajó la guardia, la vil mano del Lord Mayor apuñaló el cuello del rebelde y la espada del caballero John Cavendish atravesó su abdomen. Esa era precisamente la señal indicada para comenzar la masacre.

¡Han matado al capitán!, gritaron los campesinos, que se aferraron a la vida, blandieron sus armas y vendieron muy cara su inevitable derrota.

domingo, 1 de junio de 2014

WILLIAM THE MARSHAL, EL CABALLERO MÁS GRANDE.



William the Marshal, o Guillermo el Mariscal, fue un caballero anglonormando, considerado, en su época "el más grande caballero que jamás vivió". Sirvió a cuatro monarcas ingleses, Enrique II, Ricardo I Corazón de León, a su hermano Juan Sin Tierra, y a Enrique III. 



Como hijo menor de un noble menor William no tenía donde caerse muerto. Así que ni corto ni perezoso decidió cruzar el canal y pasar a Normandía, con la intención de hacerse un hombre y un nombre. En 1166 fue armado caballero durante una campaña en la Alta Normandía que había sido invadida por Flandes. En otra ocasión fue capturado en una emboscada, pero impresionó de tal manera de Leonor de Aquitania, que decidió liberarlo.

Bajo la protección y admiración de la reina, William se convirtió en el mejor competidor de justas de su época, su auténtica pasión, y descubrió, que bien podía ganarse la vida participando en torneos por toda Francia. Se trataba de duras competencias, mortales en numerosas ocasiones, pero que podía reportar botines, caballos y armaduras, y recompensas por los oponentes capturados. En su lecho de muerte el Mariscal recordaba haber vencido a más de quinientos caballeros durante su exitosa carrera.


Su relación con los monarcas se fue estrechando, se convirtió en un asiduo e íntimo de la corte, y Enrique y Leonor, lo eligieron como maestro de armas del hijo de ambos Enrique el Joven, que moriría prematuramente. William fue capitán de Enrique II, y durante el enfrentamiento entre éste y su hijo Ricardo, en una escaramuza el Mariscal descabalgó a Ricardo, aunque se limitó, simplemente , a matar a su caballo. Se cuenta que Guillermo el Mariscal fue el único hombre capaz de tirar del caballo a Ricardo I Corazón de León. 

A pesar de este lance, tras la muerte de Enrique, Ricardo aceptó a William en su corte, como consejero y alaido, decisión que también tomó su hermano Juan, y un tiempo después, Enrique III.

Por mediación del rey Enrique, William contrajo matrimonio con Isabel de Clare, obteniendo, además de propiedades en Inglaterra, Gales y Normandía, el título de Conde de Pembroke. 

La biografía de este caballero y señor feudal francés, bajo el título "Histoire de Guillaume le Maréchal", promovida por uno de los hijos de William, y cuyo autor, es un desconocido Jean, sirvió al medievalista  francés George Duby para escribir el libro "Guillermo el Mariscal". 

El 14 de mayo de 1219 moría el Gran Mariscal, y cumpliendo el voto realizado durante las Cruzadas, fue Ordenado Caballero en su lecho de muerte. Entre sus últimas disposiciones, entregar comida a los pobres que asistiesen a su cortejo fúnebre. Condes, nobles y pares vistieron sus mejores galas para tributar merecido homenaje al féretro de tan excelso caballero. Cuando estas noticias llegaron a Francia, Guillermo el Mariscal fue proclamado "el primer lugarteniente de Dios en la tierra y el mejor de los Caballeros". 


Las últimas palabras de un guerreo convencido, ante una batalla imposible de ganar fueron: "No puedo defenderme de la Muerte". El cuerpo sin vida de William fue sepultado en la Iglesia del Temple de Londres, donde aún podemos ver la efigie de su sepulcro reposando eternamente junto a uno de sus hijos. 

lunes, 19 de mayo de 2014

BOUDICCA, REINA DE LOS ICENIOS



Azotada por el centurión,
sus hijas violadas
por simples legionarios,
mas el orgullo
permaneció intacto

dolorida en el alma
castigada en su cuerpo
ojos inyectados en sangre
terrible será la venganza 


auténtica señora de la guerra
convocó a las tribus britanas
se ganó el favor de los druidas
oscureció el cielo
y lanzó al ataque
a sus fieros guerreros


negros nubarrones
se ciernen sobre el Imperio 
las hordas forman un gran ejército
incendian Britania,
arrasan Londres 
y a Roma una lección
que nunca olvidaría

no hay furia peor
que aquella que puede desatar
una reina ultrajada 


(más de dos milenios después
sus ojos femeninos
vigilan de cerca
el Parlamento masculino)

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