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domingo, 25 de octubre de 2026

CARLI LLOYD

 



Carli Lloyd es una futbolista estadounidense que se desempeña en el medio del campo y tiene llegada y gol. Habitual en las convocatorias de su selección durante la última década se ha colgado dos medallas de oro olímpicas (2008 y 2012) y ha levantado la copa del mundo (2015). Además ese año 2015 fue elegida la mejor jugadora del mundo. 


La copa del mundo de 2015 celebrada en Canadá encumbró a Carli Lloyd pues anotó seis goles en siete partido incluyendo un espectacular triplete en la final frente a Japón. 

viernes, 23 de octubre de 2026

HISTORIA DE LOS MUNDIALES DE FÚTBOL. URUGUAY 1930. TRECE PAÍSES COMIENZAN LA AVENTURA.





El final de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918) vino acompañado del desarrollo de la sociedad de masas; los obreros habían conseguido mejorar notablemente sus condiciones de vida y las clases medias eran cada vez más numerosas. En este contexto, los felices años '20, van a surgir y se van a desarrollar los grandes espectáculos de masas, y el fútbo será uno de los que más gente arrastre y más pasiones levante. Los selecciones americanas ya disputaban la durísima Copa América y el balompié formaba parte de los Juegos Olímpicos, pero hacía falta un poco más. Al igual que el barón Pierre de Coubertain se empeñó en resucitar la Olimpiadas, otro francés, Jules Rimet, fue el ideólogo de la Copa Mundial del Fútbol.


Nueve equipos americanos – Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Estados Unidos, México, Paraguay, Perú y Uruguay – y cuatro equipos europeos – Bélgica, Francia, Yugoslavia y Rumanía – disputaron la primera Copa del Mundo de fútbol en Uruguay. En principio iban a ser dieciséis selecciones pero entre los efectos de la crisis económica que azotaba Europa, el largo viaje hasta el continente americano y el enfado de algunos países, como Inglaterra, Italia o Suecia, que querían ser los organizadores, muchos equipos europeos decidieron boicotear el mundial (usando todo tipo de escusas) y el número de participantes quedó reducido a trece. 



Europa aún sufría las consecuencias de la crisis económica que se inició en el Jueves Negro en la bolsa de Nueva York, y Uruguay se ofreció a construir un gran estadio y además pagar los gastos a los jugadores participantes. Por otro lado la nación uruguaya celebraba ese año el primer centenario de su constitución. Ese fue el nombre del estadio inaugurado para el evento. Todo esto sumado al hecho de que la selección celeste, la más potente del momento, se había colgado la medala de oro en los Juegos Olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928 (organizados por la FIFA) convirtieron a Uruguay en anfitrió de la primera Copa del Mundo de Fútbol. 





Tres estadios – Centenario, Pocitos y Gran Parque Central – ubicados todos en la ciudad de Montevideo, fueron los escenarios del campeonato. 



Carol II, el rey futbolero. 
Carol II, rey de Rumanía y gran aficionado al fútbol, tuvo que intervenir para que el equipo nacional rumano pudiese disputar el mundial. La mayoría de los futbolistas rumanos – incluídas sus estrellas – trabajaban para la compañía petrolera británica Anglo-Persian Oil Company (hoy BP) pero sus jefes se negaron a ceder a los trabajadores durante tres meses. Carol II tiró de diplomacia, y se puso en contacto con su primo el rey británico Jorge V, y finalmente consiguió la cesión de quince jugadores a cambio de hacerse cargo de sus salarios. Cuentan que Carol II participó en la elección de los futbolistas. El propio rey confirmó años después que una de las grandes frustraciones de su vida fue no poder acudir a Uruguay. 


Cuatro equipos europeos, solo cuatro, se pegaron la paliza de cruzar el océano Atlántico. Tres de ellos – Bélgica, Rumanía y Francia – compartieron pasaje en el barco Conte Verde durante los quince días que duró la travesía. En el Conte Verde también viajaba el presidente de la FIFA, y principal impulsor de la Copa del Mundo, Jules Rimet, que custodiaba en una valija la copa y las medallas.


Los jugadores combatían el tedio entrenando en la cubierta del barco. Al llegar al continente americano atracaron en Brasil, recogieron al equipo brasileño y continuaron el viaje hasta Montevideo. 


Los trece equipos se dividieron en un grupo de cuatro selecciones y otros tres compuestos por tres equipo cada uno. Los campeones de cada grupo se enfrentarían en las semifinales. 


Francia – México fue el histórico partido que inauguró la primera Copa del Mundo de la historia el día 13 de julio y el francés Lucien Laurent, el autor del primer gol. Argentina y Chile, que completaban el grupo A, se jugaron el pase en el último partido del grupo más igualado. La victoria cayó del lado argentino. 


Yugoslavia, Uruguay y Estados Unidos superaron claramente a sus rivales y se plantaron en las semifinales. El estadounidense Bert Pantenaude fue el primer jugador en marcar tres goles en el mismo partido en la historia de los mundiales. 

Argentina - Estados Unidos. 
Argentina y Uruguay demostraron superioridad y suficiencia en los partidos que le enfrentaron respectivamente a Estados Unidos y Yugoslavia respectivamente. Los dos estados rioplatenses vencieron por el mismo resultado 6 – 1. 


Carlos Gardel canta para Argentina. 
Un par de días antes de que se disputase la final, Carlos Gardel se acercó a la concentración argentina y allí cantó todo lo que le pidieron unos emocionados jugadores. Gardel los llamaba “los magos del balón”. 


El 30 de Julio de 1930 en el estadio centenario Argentina y Uruguay reditaban la última final olímpica celebrada en Ámsterdan. El ambiente previo estuvo muy caldeado, muchos argentinos se desplazaron a Uruguay, mientras los uruguayos prepararon una auténtica encerrona. Según algunos futbolistas argentinos, llegaron a temer por sus vidas, no en vano, dos rivales históricos, dos pueblos apasionados, iban a dirimir quién era el mejor equipo del mundo. 


Argentina llegó al descanso con un ajustado 2 – 1 a su favor. Durante los segundos 45 minutos la máquina charrúa se puso a jugar al fútbol, marcó tres goles y se convirtió en la primer selección en ganar un mundial. 


Héctor Castro, el Divino Manco (perdió el antebrazo cuando tenía trece años) cerró con un certero cabezazo el definitivo 4 – 2. 


El defensa José Nasazi, el capitán uruguayo que levantó la copa y se colgó los dos oros olímpicos. Actualmente sigue siendo considerado uno de los mejores defensores de la historia. Un caudillo en el campo, el equipo funcionaba al ritmo de sus gritos y arengas. 


Dos balones para una final. ¿Anécdota o leyenda urbana? 
Como en el fútbol callejero, ese de zapatillas agujereadas, balones estropeados y camisetas en las porterías: El capitán de un equipo se dirige a los chicos y les dice: “hoy jugamos con mi balón que pesa más y no se lo lleva el viento”. El niño más repipi del barrio responde: “de ninguna manera, jugamos con el mío que es más caro y además es el oficial”. 

Pues eso mismo, pero en la final de un mundial. Cada selección quería jugar con el suyo. Decisión salomónica, primera parte con el balón argentino. Segunda parte con el balón uruguayo. Eran otros tiempos. 


El equipo uruguayo, dirigido por Alberto Supicci, que disputó la final: arriba Gestido, Nasazzi, Ballestero, Mascheroni, Andrade y Fernández. Agachados la fantástica delantera formada por Dorado, Scarone, Castro, Cea e Iriarte.


Formación argentina (no están en orden): Juan Botasso, José Della Torre, Fernando Paternoster, Juan Evaristo, Luis Monti, Pedro Suárez, Carlos Peucelle, Francisco Varallo, Guillermo Stábile, Manuel Ferreira y Mario Evaristo.


Los capitanes Nasazzi y Nolo Ferreira. 


El delantero argentino Guillermo Stábile “el Filtrador” con ocho goles se convirtió en el máximo goleador del torneo. 


El meta argentino Juan Botasso fue uno de los más destacados del torneo. 


No obstante, y según la fuente que consultes, el mejor cancerbero de los que disputó el mundial fue el yugoslavo Milovan Yaksic.


Enrique Ballestero, meta uruguayo, fue otro de los arqueros que destacaron en el mundial. Dejó su puerta a cero en los dos primeros choques, recibió un gol en semifinales y otros dos en la finalísima. Jugaba para Rampla Junrios y cuando comenzó la profesionalización fichó por Peñarol. En 1935 volvió a ganar un título con la Celeste, la Copa América.  


Milutin Ivkovic, defensa derecho yugoslavo incluído en el once ideal de la copa del Mundo, había estudiado medicina en la universidad de Belgrado. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial fue arrestado y fusilado por la Gestapo.


Junto a Ivkociv y Nasazzi, el mejor defensa del campeonato. Fernando Paternóster, defensa central, era uno de los puntales de la retaguardia argentina.
  

José Leandro Andrade, conocido como “la Maravilla Negra”, tras deslumbrar a los franceses en los juegos olímpicos de París, era uno de las figuras más destacadas del fútbol uruguayo durante la década de los '20. Leandro Andrade, un tipo grande que hacía con el balón lo que le daba la gana era le perfecto organizador de juego. Campeón olímpico en 1924 y 1928, también participó en la consecución de este título, aunque ya había entrado en el declive de su carrera.


En el medio de campo uruguayo se desempeñaba Álvaro Gestido, que también formó parte del elenco que se colgó la medalla de oro en las olimpiadas de 1928. Este jugador de Peñarol era hermano de Óscar Gestido, presidente de la República de Uruguay en 1967.


Pedro Cea (según algunas fuentes de origen gallego, nacido en Redondela), goleador (cinco tantos en el torneo) y otro de los protagonistas de la victoria uruguaya. Cea, especialista en marcar goles en momentos claves, es el único futbolista que disputó todos los partidos en las olimpiados de 1924 y 1928 y en al mundial de 1930. 


Si Stábile ponía los goles, Luis Monti dirigía el juego argentino desde la retaguardia. En su época era conocido como Doble Ancho, por su imponente físico. Monti fue el futbolista que sentó las bases del tradicional 5 argentino, un medio defensivo capaz de armar el juego propio y destruir el del rival.


Carlos “Barullo” Peucelle acompañaba a Luis Monti en el centro del campo y se encargaba de las labores ofensivas. Un medio de calidad y con llegada (tres goles en el mundial). Peucelle está considerado el ideólogo de la Máquina de River, el legendario equipo de los años cuarenta.  


El piloto olímpico.
Manuel “Nolo” Ferreira, capitán de la selección albiceleste. Santo y seña de Estudiantes de la Plata, cuya afición lo bautizó con el cariñoso apelativo de Nolo. Fue conocido también como “el Pilóto Olímpico, después de dos sensacionales campeonatoas en que Argentina logró sendos subcampeonatos: los Juegos Olímpicos de 1928 y el Mundial de 1934. Consiguió además dos copas América en 1927 y 1929.

Nolo Ferreira era un tipo especial. Se perdió el segundo partido de su selección en este mundial para acudir a realizar un examen en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Algo impensable en los tiempos que corren.

El gran Eduardo Galeano le dedicó unas palabras: "Fue en 1929, la selección Argentina enfrentaba a Paraguay. Nolo Ferreira traía la pelota desde lejos. Venía abriéndose camino, apilando gente, hasta que de buenas a primeras se encontró de cara a toda la defensa, que formaba un muro.
Entonces Nolo se detuvo. Y allí parado, se puso a pasear la pelota de un pie al otro, de uno a otro empeine, sin que ella tocara el suelo. Y los adversarios balanceaban la cabeza de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, todos a la vez, hipnotizados, clavada la vista en el péndulo de la pelota. Duró siglos aquel vaivén, hasta que Nolo encontró el hueco y de pronto disparó: la pelota atraveso la muralla y sacudió la red.
Los agentes de la policía montada se bajaron de los caballos para felicitarlo. En la cancha había 20 mil personas, pero todos los argentinos juran que estuvieron allí". (El fútbol a Sol y Sombra)


Héctor Scarone “el Mago” , un auténtico mito del fútbol charrúa, y una de las primeras estrellas del deporte rey. Presente en todos los títulos importantes de Uruguay en la década de los '20, cuatro copas de América, dos medallas de oro olímpico y el campeonato mundial. Máximo goleador en la historia de su selección hasta que fue superado por Forlán. 


En Uruguay se escribió el primer capítulo de los mundiales. 


martes, 13 de octubre de 2026

OSASUNA 2018 - 2024. EL SEXENIO DEL FÚTBOL PATXARÁN.

 


Osasuna 2018 - 2024. Un sexenio de fútbol patxarán.

 


Un fútbol alegre, vistoso, vertical y dinámico, aromatizado con algunas gotas de calidad y grandes dosis de garra y pasión. 

 


Jagoba Arrasate, el capitán de la nave, seis temporadas consecutivas al frente de Club Atlético Osasuna. Un campeonato de liga de Segunda División, un subcampeonato de Copa, una clasificación para Europa y cinco temporadas consecutivas lejos del abismo del descenso.

 


En esas seis temporadas el once ideal de Jagoba - los jugadores más utilizados - quedaría de la siguiente manera:  Sergio Herrera; Nacho Vidal, Juan Cruz, David García, Aridane; Jon Moncayola, Lucas Torró, Roberto Torres; Chimy Ávila, Ante Budimi, Rubén García. 

 


1. Sergio "el Loco" Herrera, un auténtico ídolo del Sadar. Sus reflejos felinos han salvado al equipo en más de una ocasión. A pesar de todo ha tenido que batirse el cobre, primero con Rubén y más tarde con Aitor, para ocupar el marco osasunista. 141 partidos entre 2018 y 2024. 

 


¿Os acordáis de aquel día que le paró tres penaltis al Cádiz jugando en la Tacita de Plata?. 

 

  

2. Nacho Vidal uno de los puntales en la temporada del ascenso y cuatro temporadas consecutivas dueño del lateral derecho. Más tarde, perdida la titularidad, siempre estuvo preparado para dar la cara. 162 encuentros disputados en este sexenio. 

 


Y para el archivo este golazo en el minuto 95 para doblegar al Valencia en Mestalla. 

 


 3. Juan Cruz juega de lateral izquierdo, defensa central o donde haga falta. Un futbolista que se ha ganado el respeto y el cariño de la afición de El Sadar, gracias a su corazón y entrega en el campo. 102 partidos disputados en la Era Arrasate.

 


5. David García, baluarte defensivo, capitán y producto genuino de Tajonar. Excelente defensor que además se suma con peligro al ataque. Contundente en las dos áreas. 190 partidos (y eso que se perdió algunos por lesión). 

 


 

David García escribió su nombre con letras de Oro en el libro de la historia de Osasuna, merced a aquel primer gol - minuto 77 - en el "milagro de Sabadell". 

 



23. Aridane "el Muro" Hernández, pareja habitual de David García en el centro de la zaga. El defensa majorero era un auténtico titán y su marcha dejó un tanto huérfana la retaguardia rojilla. Un tipo noble que derrocha carisma  y simpatía allá donde va. 112 partidos. 

 


Poderoso en el juego aéreo, con capacidad para intimidar en las dos áreas. 

 



6. Lucas Torró. Insuperable en el juego aéreo y en la recuperación de balones. Un baluarte en el centro del campo que desde su llegada al equipo contó con la confianza de Arrasate. Disputó 119 partidos. 

 


 

Su gol y celebración en la final de Copa forman parte de la historia y de la memoria colectiva de Osasuna. La Copa nos debe una.

 


7. Jon Moncayola. Un pulmón para el equipo y chico para todo. Una de las grandes apuestas de Arrasate para el centro del campo. Típico jugador de equipo, regular y sacrificado. Disputó 169 encuentros.

 


Toda una vida dedicada a su equipo. Esencia de Osasuna. 

 



10. Roberto Torres. Una de las joyas surgidas de Tajonar, futbolista con vocación ofensiva, exquisito trato del balón y capacidad goleadora. Providencial e indiscutible la temporada del ascenso. En estas seis temporadas disputó 140 partidos y anotó 28 goles.  

 

  

Magistral a balón parado. Por momentos, y con confianza, el jugador diferencial. 

 


 

14. Rubén García. El Joker es historia viva de Osasuna, talismán y uno de sus futbolistas franquicia del sexenio de fútbol patxarán. Un futbolista que se adaptó al club y a la ciudad como si tuvieses ADN Tajonar. Con 200 partidos a sus espaldas, es el futbolista con más partido en la era Arrasate. 

 


 

Rubén García también ve puerta con facilidad. 24 goles celebró durante esos seis años.  

 


 

9. Chimy Ávila. De héroe a villano. El delantero argentino no tardó en conectar con la grada gracias a su temperamento e instinto goleador. Dos duras lesiones y algún asunto extradeportivo enturbiaron su paso por el club, que terminó abandonando por la puerta de atrás. 

 


 

Un goleador de raza. En 110 partidos anotó 24 goles.

 


 

 17. Ante Budimir. Santo y seña del Osasunismo de la última década. Llegó como cedido, casi pidiendo permiso, y a base de humildad, trabajo y goles se ha convertido en una leyenda para el club. En los 122 partidos que disputó con Arraste, anotó 43 goles, siendo, con diferencia, el máximo goleador del equipo.

 


 

 

Ante Budimir, el futbolista que llegó de Zenica, para convertirse en una leyenda de Osasuna.



 


viernes, 9 de octubre de 2026

VELEZ MOSTAR. CAMPEÓN COPA MARISCAL TITO 1986.

 

 


 

Velez Mostar 1986. El modesto equipo de Bosnia i Herzegovina levantó en 1986 la Copa del mariscal Tito, el segundo entorchado de su historia.

 


 

La final se disputó el 14 de mayo de 1986, y Velez derrotó con cierta holgura a Dinamo de Zagreb. El jugador del partido fue Nenad "Ćeća" Bijedić, quien anotó un doblete, mientras que Predrag Jurić marcó el tercero y definitivo. El gol de GNK Dinamo lo anotó Mlinarić. 

 


Los éxitos de Velez Mostar se sustentaban en su dinámica tripleta de ataque, Smier Tuce y Sead Kajtaz en los extremos y Predrag Juric en el centro. 

 


El Velez Mostar ya había ganado la copa en 1981 y la temporada 86/87 quedó subcampeón de liga a un punto del Partizán. Además el FK Sarajevo había levantado el título de liga la temporada 1984/85. Corrían buenos tiempos para el fútbol en Bosnia i Herzegovina. 

 


Fútbol y pasión, la belleza del deporte rey. Cuando cada club del mundo tenía su esencia y personalidad. Cuando el aficionado no iba al campo a ver un partido, iba a jugarlo. 

 


Quince mil bosnios se desplazaron desde Mostar a Belgrado, y llenaron la capital de Yugoslavia de banderas de color rojo, cantaron sus himnos y la ciudad vivió la alegría del fútbol. Al otro lado del campo, el Dinamo que venía de eliminar al coloso, al Estrella Roja.

 


 La Red Army en Belgrado.

 


Avdo Kalajdzic fue héroe en la semifinal frente al OFK Belgrado con dos goles, sin embargo se perdió la final por sanción. El histórico defensor, leal al equipo, jugó más de 250 partidos con la camiseta de Velez. Superviviente de la plantilla que ganó la copa de 1981.

 


Algunos futbolistas de la plantilla cambiaron el rojo de Mostar por el del Real Burgos. Y otros se convirtieron en contrastados goleadores de la liga española durante la década de los '90. 

 


Desde el banquillo el equipo estaba dirigido por Dusan Bajevic. Internacional yugoslavo que participó en el mundial de 1974, gran estrella del Velez, el club de su tierra,  campeón de la copa del '81 y uno de los mejores futbolistas bosnios de la historia. 

 


1. Vukasin Petranovic. El arquero, nacido en Cetinje, la histórica capital de Montengro, defendió la meta del Velez durante cinco temporadas. A lo largo de su carrera ganó también la copa turca con Trabzonsport y la copa de Bosnia con el FK Sarajevo.

 


2. Drazenko Prskalo. Centrocampista defensivo que también jugaba de lateral. A principio de los '90 fue uno de los yugoslavos que recaló en el Atlético Marbella de Sergio Kresic. En dos temporadas no logró hacerse con un puesto en el club andaluz. 

 




 

3. Goran Juric. Lateral izquierdo incisivo, uno de los futbolistas más destacados de la final frente a Dinamo. Jugó dos años en el Celta de Vigo y formó parte de la selección de Croacia en el mundial de 1998, aunque no disputó ningún partido. También pasó por el Estrella Roja. 

 


 

4. Nenad "Ćeća"  Bidejic. Mediocentro de esos que se mete entre los centrales para defender, pero que también tiene buena llegada al área contraria. La final fue tal vez el partido de su vida marcando dos goles, uno de ellos el que abrió el marcador, desde el punto de penalti. 

 



5. Vladimir Matijevic. Defensa central y capitán del equipo. Veterano que ya había sido campeón de la Copa  con Velez en 1981. Quince temporadas defendiendo los colores del equipo.

 



6. Ismet Sísic. Otro de los históricos de Velez. Permaneció en el club entre 1980 y 1991. Lateral izquierdo que también podía jugar en el centro de la defensa. 

 


 

7. Sead Kajtaz. Extremo derecho de los de antes, incisivo, regateador y con capacidad de desberde. Fue una vez internacional con Yugoslavia y se retiró en el FC Nüremberg después de una década en Velez. 

 


8. Vladimir Skocajic. Volante trabajador y dinámico, especialista a balón parado, buen asistente de los que pisa el área contraria con frecuencia y peligro. Otro de los destacados en la final frente a Dinamo. Campeón de copa con Velez también en 1981.

 


 

9. Pedraj Juric. Un gladiador del gol, delantero centro de fino olfato y cantidad de recursos. Vivió con el Burgos los mejores momentos de la historia del club. Posteriormente jugó en el Atlético Marbella y el Mérida. Su tercer gol en la final desató la euforia. 

 


 

10. Anel Karabeg. El número 10, medio ofensivo, el encargado de crear el juego. También pasó por el Burgos y fue uno de los artífices del ascenso a primera división. Posteriormente fichó por el Eibar convirtiéndose en el primer extranjero en la historia del club guipuzcoano. 

 


 

11. Semir Tuce. Extremo izquierdo vertiginoso, el tercer puntal ofensivo del equipo y uno de los ídolos de la afición. Esa temporada fue elegido futbolista yugoslavo del año. Internacional con Yugoslavia finalizó su carrera en el FC Lucerna de Suiza.

 



13. Vlado Gudelj. Un joven Vlado Gudelj saltó al campo en la segunda mitad. En 1990 abandonó Yugoslavia con destino Galicia, en el Celta de Vigo, a base de buen fútbol y goles, se convirtió un ídolo para la afición y un referente histórico del club. Larga vida al fútbol modesto. 

 


 

Ivica Barbaric. El futbolista croata, aunque no participó en la final de Copa, era otro de los habituales en las alineaciones del Velez. Junto a Juric y Karabeg llegó Burgos en 1989 para ascender al equipo a la primera división española. 

 


 


Meho Kodro. Con 17 años el ariete bosnio marcaba sus primeros goles en categoría profesional. Uno de los clásicos de la liga española de los años '90. Internacional absoluto y uno de los referentes en Bosnia i Herzegovina.

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