Mostrando entradas con la etiqueta Nápoles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nápoles. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de julio de 2026

ITALIA 90. ITALIA 1 - ARGENTINA 1.

 


 

3 de Julio de 1990. La madre de todas las batallas en el césped de San Paolo, auténtico santuario futbolístico de Nápoles. Maradona contra Italia. Pasión, épica, fútbol, gloria e infierno.

 


Italia derrotada y rendida. Larga vida al rey. 

sábado, 20 de marzo de 2021

LEÓN HEBREO.

 


León Hebreo, de nombre Judá Abravanel, nació en Lisboa, a orillas del Océano. Se trasladó a la ciudad de Toledo con su padre, que se vio en la extrema necesidad de huir de Portugal, por que su nombre apareció en la investigación que trataba de esclarecer quienes participaron en una conspiración dirigida por el Duque de Braganza. Años después tuvo que salir de España por el decretazo de los Reyes Católicos, que obligaba a los judíos a abandonar el reino. En su vagar por Europa, León pasó por Génova, Florencia, Venecia, hasta recalar finalmente en Nápoles, donde ejerció como médico del Gran Capitán. Reconocido filósofo y poeta, León compuso unos famosos diálogos sobre el amor, Dialoghi d'ámore.

lunes, 7 de enero de 2019

LA POBLACIÓN EUROPEA EN EL SIGLO XVIII.




A lo largo del siglo XVIII (y en especial durante la segunda mitad) la población europea experimentó un rápido crecimiento demográfico, pasando aproximadamente de 115 a 190 millones de habitantes (un aumento del 65%). Este cambio de tendencia fue debido al descenso de la mortalidad a causa de la menor virulencia de las epidemias, la mejora de la dieta y la menor incidencia de la guerra sobre la población civil.

No obstante, este crecimiento de la población no fue uniforme. Mientras en Reino Unido, Prusia y Rusia el crecimiento fue muy alto, en Francia, España y la península Ibérica fue más modesto. En otras áreas, como las Provincias Unidas, se produjo un estancamiento.

Durante esta centuria el 90% de la población seguía viviendo en el campo, aunque la población urbana aumentó mucho su tamaño. Las principales ciudades europeas eran Londres (que alcanzó la cifra de 800.000 habitantes) y París (con 600.000), las dos metrópolis más destacadas de Europa Occidental. Otras urbes importantes eran Moscú, Nápoles, Viena, Madrid, Lisboa, Milán y Roma, que contaban con poblaciones entre 100.000 y 500.000 habitantes.

En el siglo XVIII se produjeron grandes oleadas migratorias. El flujo de emigrantes europeos hacia los imperios coloniales fue constante. Además de América y Asia, nuevos territorios comenzaron a incorporarse a este flujo, como Australia que comenzó a poblarse a finales del siglo XVIII con presos de las cárceles británicas. El tráfico de esclavos se intensificó y supuso el desplazamiento forzado de millones de africanos hacia el continente americano.


lunes, 31 de diciembre de 2018

RÓMULO AUGUSTO, EL ÚLTIMO EMPERADOR DE ROMA.



Emperador niño, vestido de púrpura por deseos (y empeño) de su padre, Flavio Orestes, el hombre fuerte de Roma, después de deponer a un débil Julio Nepote. Poco tiempo pudo lucir los laureles de la victoria. 

Odoacro se apoderó de Roma en el 476, pero cosas de la historia, perdonó la vida del muchacho, en parte por su juventud, en parte por su belleza, y dejó que viviera el resto de sus días plácidamente en una villa cercana a la soleada Nápoles, con una pensión de seis mil sueldos anuales como pago por sus servicios. 

Curiosidad maliciosa; en el último de los Césares de Roma aparecen el nombre del primer rey, Rómulo, y del primer emperador, Augusto.

lunes, 9 de enero de 2017

RONCAL EL SALTEADOR.



“Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela...” es el inicio de uno de los poemas mas famosos y recitados de la literatura en lengua castellana, la Canción del Pirata, escrita por José de Espronceda. Los románticos del siglo XIX y los cineastas del XX – Contado y Jack Sparrow respectivamente – convirtieron la figura del pirata en un anhelo, un auténtico sueño adolescente de poder, libertad y aventuras. Antes que Henry Morgan y Sir Francis Drake, y compartiendo escenario con Jeriddim Barbarroja, el navarro Roncal el Salteador, marinero e ingeniero, hizo del corso un digno oficio.

Pedro – su auténtico nombre de pila – era hijo de un hidalgo navarro, y durante sus primeros años pastoreó rebaños en los montes de Navarra, su patria natal. El afán de aventuras lo llevaron hasta Italia, donde luchó como mercenario para la poderosa ciudad de Florencia. Con lo conseguido armó un barco y comenzó a asaltar barcos por el Mediterráneo. En esta época le pusieron el apodo de “Roncal el Salteador”.

Su destreza como ingeniero, se le atribuye la invención de minas de pólvora, hizo que Fernando Gonzálo de Córdoba se fijara en él y lo reclutase para su ejército. Junto al Gran Capitán, un militar el que Pedro admiraba por encima de todo, participó en las campañas en el Norte de África y en las guerras de Italia.

Durante la batalla de Rávena fue hecho prisionero por las tropas francesas. Fernando el Católico se negó a pagar su rescate, el rey Francisco I le hizo una oferta y Pedro Navarro se pasó al bando francés. Roncal el Salteador combatió a los piratas del Mediterráneo en nombre de los Reyes Católicos y acabó convertido en corsario al servicio de la corona de Francia.

En 1538 fue capturado por los españoles y sentenciado a muerte por traición. El carcelero del castillo napolitano de Castelnuovo, se apiadó del veterano militar y lo estranguló una noche en su celda para evitarle la humillación de subir al cadalso.



jueves, 5 de enero de 2017

ALFONSO V DE ARAGÓN "EL MAGNÁNIMO"



Alfonso V, llamado “el Magnánimo” sucedió a su padre Fernando I como rey de Aragón en el año 1416. Con su coronación la dinastía trastámara se consolidó definitivamente en la Corona de Aragón, aunque a decir verdad, Alfonso estuvo siempre más interesado en al imperio mediterráneo que en los asuntos internos del reino.

Una vez convertido en rey Alfonso no dudó e proyectarse al exterior, tomando parte activa en la resolución del Cisma de Occidente en el Concilio de Constanza. Fue rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, de Sicilia, de Cerdeña, Conde de Barcelona y rey de Nápoles.

En el seno de su reino tuvo que bregar con los insurgentes nobles y enfrentarse a la poderosa oligarquía urbana barcelonesa liderada por el conseller Joan Fiveller, en el contexto de las luchas entre la Biga y la Busca. Entre las concesiones que hizo a su gente podemos destacar la aprobación para el establecimiento de la Universidad en Barcelona.

En 1421 se encontraba en Cerdeña protegiendo sus dominios cuando la reina viuda de Nápoles, Juana II, le ofreció adoptarlo como hijo y heredero. Las relaciones entre Alfonso y Juana fueron tensas y volubles, y el rey aragonés tuvo que esperar al deceso de Juana para convertirse, esta vez por la fuerza de las armas, en rey de Nápoles. En las largas luchas en Italia Fernando fue derrotado y convertido en rehén por el condotiero milanés Filippo María Visconti. El tiempo y el presidio dorado, transformaron a dos rivales, en fieles amigos y compañeros.

Enamorado de Italia pasó más de la mitad de su vida en territorio transalpino. Para el gobierno en Aragón delegó en su esposa María de Castilla y en su hermano Juan (futuro Juan II). Por vivir alejado de la realidad catalano-aragonesa y por otros detalles como el de hablar en castellano el día que se presentaba por vez primera ante las Cortes de Barcelona, la historiografía catalana no tiene mucho aprecio por este monarca. Razones no les faltan, supongo.

Alfonso estaba completamente convencido que su política imperialista beneficiaba a la clase mercantil catalana, por tanto no entendía la oposición y hostilidad por parte de las Cortes. Quizás el monarca no apreciaba los esfuerzos económicos que debían hacer sus súbditos para costear las campañas en el extranjero.

El rey Alfonso se veía a sí mismo como la espada de la Cristiandad, perfectamente afilada para combatir al turco, en especial, después de la conquista de Constantinopla. En este contexto podemos señalar la alianza que el monarca estableció con Jorge Castriota Skanderbeg, el comandante albanés que pasó años frenando en los Balcanes todas las incursiones otomanas.

Era un entusiasta de la cultura clásica y jamás salía al campo sin llevar consigo los Comentarios de Julio César, llenó su corte napolitana de escritores en latín, italiano, catalán y castellano y se rodeó de intelectuales como el pensador Lorenzo Valla, el historiador Giovanni Pontano y el erudito Antonio Becadelli “el Panormita”. Una actitud ante la cultura plenamente renacentista.

Mientras su legítima esposa aguarda en Aragón gobernando en su nombre, el fogoso Alfonso coleccionaba amantes y concubinas, como Giraldona de Carlino, y ya en la senectud la intelectual Lucrecia Alagno.

En 1458 murió en Nápoles, en su castillo situado a orillas del mar, mientras, cuentan, preparaba una expedición (más ficticia que real) para expulsar a los turcos de Constantinopla. Su hermano Juan le sucedió como rey de Aragón y su hijo bastardo Ferrante en el trono de Nápoles.


lunes, 31 de agosto de 2015

FEDERICO DA MONTEFELTRO.



Condotiero del Renacimiento italiano, Duque de Urbino, armado caballero por el emperador Segismundo de Luxemburgo, patrocinador de la cultura, creo a su alrededor una dinámica corte de humanistas. Luchó para Nápoles, se enfrentó a Malatesta, y murió combatiendo a Venecia en favor de Ferrara. 

domingo, 25 de enero de 2015

LA CAMPAÑA NAPOLITANA DE LUIS I DE HUNGRÍA.



Luis I fue uno de los más poderosos reyes húngaros de la Edad Media, aunque a pesar de sus intentos nunca consiguió crear un imperio, con el que seguramente soñaba. Nunca pudo con Venecia y a pesar de derrotar a los napolitanos, tampoco pudo dominar el sur de Italia.

En 1343 murió el rey de Nápoles Roberto, y el hermano menor de Luis, llamado Andrés, que era esposo de Juana, heredera del reino de Nápoles, es asesinado en circunstancias nunca aclaradas. El rey húngaro, convencido de la participación de Juana en la muerte de su hermano, y con el propósito de reclamar derechos hereditarios sobre la corona napolitana, lanzó un par de campañas sobre el sur de Italia. 

A pesar de obtener la victoria en el campo de batalla, siempre contó con la oposición del papa Clemente VI, que no quería ver como el Reino de Hungría aumentaba su poder y finalmente abandonó el proyecto convencido de la dificultar de mantener unos territorios tan alejados del centro neurálgico de su reino.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...