En los
Juegos Olímpicos de verano del año 1912, celebrados en Estocolmo,
último certamen antes de la Primera Guerra Mundial, Hannes
Kolehmainen se convirtió en pionero de una larga estirpe de
deportistas conocidos como Finlandeses Voladores.
Hannes
nació en la ciudad de Kuopio, en el corazón de la región de los
mil lagos, una tierra virgen y de exuberante naturaleza, habitada por
personas que disfrutan de larguísimos paseos por el bosque. Hannes y
sus hermanos se sintieron arrastrados por la animada vida deportiva
de Kuopio y pronto comenzaron a competir. En 1908 Hannes, Tatu y
Viljam lograron un inolvidable triplete en los Campeonatos de
Finlandia de 10.000 metros. Además del deporte, la vida profesional
también mantenía unidos a los hermanos, los tres eran albañiles.

En 1912
Hannes Kolehmainen debutaba en un escenario mucho más importante,
los Juegos Olímpicos. En las pruebas de fondo y medio fondo
disputadas en Estocolmo, Hannu el Sonriente fue el incontestable
dominador, logrando la victoria en 5000, 10000 y Cross individual, y
la medalla de plata en el Cross por equipos. Cuentan que aquella
final de 5000 alcanzó tintes épicos, cuando Hannes rebasó al
favorito, el francés Jean Bouin, en los metros finales de la
carrera. Ese día batió el récord mundial de la prueba. En este
tiempo Finlandia formaba parte del Imperio Ruso, aunque pudo acudir a
los Juegos con su propio equipo.

Entre 1914
y 1918 las competiciones deportivas cedieron irremediablemente el
relevo a los cañones y las trincheras. Durante cuatro años Europa
sucumbió a los horrores de la Gran Guerra, pero esta circunstancia
no afectó a Hannes, que se había instalado en Estados Unidos.
Acabada la contienda, las aguas empezaban a volver a sus cauces y el
atleta finlandés acudió a los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920.
En la ciudad belga Hannes iba a conseguir una nueva gesta, la medalla
de oro en el Maratón, con récord del mundo incluido.
En 1923
dejó las pistas, pero fue sucedido por una brillante generación de
atletas encabezados por Paavo Nurmi, que había debutado en los
Juegos Olímpicos de 1920. Kolehmainen había iniciado el camino.
Hannu era un vegetariano convencido, poseía una zancada ágil y
popularizó el movimiento de brazos para impulsarse.
Su origen
humilde contribuyó a incrementar la simpatía que le profesaban sus
compatriotas. El pueblo finlandés sentía gran devoción por él y
en 1927 fue incluido en un libro de texto de la escuela primaria en
el capítulo de finlandeses ejemplares. En 1952 su país, y el mundo
del Olimpismo, le tributaron un bonito homenaje. Hannu fue el
encargado de encender el pebetero de los Juegos Olímpicos de
Helsinki. El último relevo lo había realizado Paavo Nurmi
introduciendo la antorcha en el estadio.