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viernes, 22 de febrero de 2019

GRAPTOLITOS.




Los graptolitos son una especie de animales extintos característicos de la Era Paleozoica, desde el Cámbrico hasta el Silúrico. Estos graptolitos formaban colonias flotantes en el mar, aunque en algunos casos permanecían fijos al fondo. A uno o a ambos lados del eje central aparecían hileras de minúsculas vesículas en forma de copas. El tallo poseía una tiesa vara que a veces se prolongaba más allá de las ramificaciones, taladrando las vesículas donde vivían los pólipos.

jueves, 3 de mayo de 2018

PÉRMICO, REPTILES Y PANGEA.



Las masas continentales se reúnen en el mismo lugar para formar el supercontinente Pangea, unos pequeños reptiles comienzan a prepararse para convertirse en los enormes dinosaurios (que en un futuro proliferarían en todos los ecosistemas del planeta), mientras que otros animalitos de sangre caliente, predecesores de los mamíferos, comienzan a dar sus primeros pasitos. Todo esto aconteció durante el período Pérmico.


El Pérmico (290 – 250 millones de años) es el último período de la Era Paleozoica y su nomenclatura guarda relación con una región rusa llamada Perm, lugar donde se acumula gran cantidad de materiales de esta época.


A la altura de la línea ecuatorial se acumulan la mayoría de las masas terrestres, y tras la colisión de Gondwana con las tierras del Norte surgió el supercontinente Pangea. Esta etapa, desde un punto de vista geológico, se caracterizó por una agitación generalizada de la corteza, emergiendo continentes de debajo de los mares poco profundos del Carbonífero, la elevación de sistemas montañosos, como Apalaches y Urales, y la formación del futuro mar de Thetys.

A comienzos del Pérmico la tierra estaba saliendo de una era glaciar y hacia mitad del periodo las temperaturas se hicieron más cálidas, y el interior de los continentes se volvió más seco, desarrollándose un clima de tipo continental.

En los primeros momentos del Pérmico continua dominando la flora del Carbonífero (período precedente) pero las condiciones climáticas secas y cálidas favorecieron a las gimnospermas frente a las plantas de esporas como los helechos. A mediados del periodo surgen lasa primeras plantas modernas; ginkgos, coníferas y cicadáceas.


En este acogedor ambiente vegetal los animales continúan creciendo y multiplicándose. Se produce la rápida evolución y expansión de los reptiles que se estaban preparando para dar el gran salto en el Mesozoico, transformándose en los grandes dinosaurios. En los depósitos marinos abundan moluscos, equinodermos y los ammonites, ampliamente distribuidos, serán utilizados como fósiles guías del Pérmico. Aparecen nuevos grupos de insectos – coleópteros y dípteros – los anfibios campan a sus anchas mientras surgen los ancestros más antiguos de los mamíferos.


Al final del Pérmico se desencadenará una catástrofe que provocó la mayor extinción en la historia del planeta, se calcula que desaparecieron más del 90% de las especies conocidas. Esta hecatombe biológica supuso la desaparición de la gran mayoría de los invertebrados marinos, incluidos los entrañables trilobites. En tierra firme consiguieron sobrevivir algunos grupos de helechos, aunque nunca volvieron a dominar los ecosistemas (como habían conseguido durante el Carbonífero). Se extinguieron, además, algunos grupos de anfibios y reptiles, demasiado frágiles para superar cambios traumáticos.

Con la extinción masiva del Pérmico cae definitivamente el telón del Paleozoico. Un nuevo tiempo estaba presto; el Mesozoico.


jueves, 26 de abril de 2018

ORDOVÍCICO, LA VIDA CONTINÚA.



Los ordovices eran una tribu celta que vivía en la isla de Gran Bretaña, concretamente durante la época en que los romanos se afanaban en conquistar la isla. Desde finales del siglo XIX le dan nombre al segundo (en orden cronológico) de los seis periodos de la era Paleozoica, el Ordovícico.


Durante este periodo, que se extiende entre hace 488 m.a. y 444 m.a. las masas continentales, en su continuo errar, se aproximaron tanto al Polo Sur, que las tierras emergidas se enfriaron muchísimo, dando lugar a una glaciación.

Al comienzo del ordovícico el clima era cálido, una circunstancia que favoreció la evolución de la vida a gran escala. Continua la diversificación de la fauna marina que comenzó en el periodo anterior y aparecen los peces acorazados dotados de mandíbulas (candidatos para ser considerados los primeros animales vertebrados).

Los trilobites, que habían hecho su presentación en el Cámbrico, continuaron dominando los enormes mares de agua salada del planeta, aunque ahora con nuevos compañeros de fatigas, a los braquiópodos, equinodermos, algas y esponjas se les unen nuevos inquilinos. Surgen los primeros corales (de formas muy diferentes a las actuales) y los moluscos gasterópodos y bivalvos. Los caracoles habitaban el cenagoso fondo del mar. Irrumpe ahora otro gran “phyla”, los briozoos, animales de pequeño tamaño que viven en colonias arborescentes, adheridos a ciertos animales o tapizando el fondo marino.


Criaturas típicas son los graptolitos, unos animalillos extintos que medraron en los mares del ordovícico formando colonias cuya forma se asemeja a peines. Otros equinodermos típicos de estos tiempos son los crinoideos. Su aspecto los hace pasar por plantas, y de hecho reciben el nombre de “Lirios de mar”. Formaban auténticas praderas submarinas.

Pero sin duda el acontecimiento más trascendental es el inicio de la conquista terrestre por unas algas, convertidas en pioneras de su especie. Estas exploradoras tuvieron la necesidad de idear y desarrollar sistemas de sostén para mantenerse erguidas. Estas plantas permitieron la posterior colonización del medio continental por parte de los animales.

Una brutal extinción a gran escala señala la frontera temporal entre el Ordovícico y el periodo siguiente, el Silúrico. Se piensa que desaparecieron el 60% de las especies marinas. Como siempre la vida se encuentra al límite.


viernes, 20 de abril de 2018

CÁMBRICO, UN TIEMPO NUEVO.



Primer periodo de la era Paleozoica, el Cámbrico dejó atrás una época de tinieblas biológicas e inaugura el eon de la vida por excelencia, el Fanerozoico. Durante este período trascendental tuvo lugar la mayor diversificación de la vida de toda la historia del planeta. En la conocida como “explosión cámbrica” se originaron (o se crearon, allá cada cual con sus creencias) casi todos loas grandes grupos de invertebrados.

A nomenclatura del Cámbrico, el período más temprano en cuyas rocas es posible encontrar fósiles abundantes de organismos pluricelulares más complejos que esponjas y medusas, procede de Cambria, en Gales, lugar donde se hallaron las primeras rocas estudiadas para esta época. Su comienzo se sitúa hace unos 540 millones de años y su final hacia 488 millones de años.



Desde un punto de vista meramente geológico, el gigantesco continente del Precámbrico, Panotia, continua fragmentándose en diversos bloques continentales por la acción de las placas tectónicas, desgajándose Laurentia, Báltica y Siberia. Gondwana, que era uno de los continentes de mayor tamaño se fue desplazando dirección sur. Un gran océano, Panthalasa cubría la mayor parte de la superficie del hemisferio austral.

El clima del Cámbrico fue sensiblemente más cálido que durante las etapas anteriores, caracterizadas por intensas edades de hielo.


El acontecimiento más trascendental ocurrido en este tiempo es la llamada Explosión Cámbrica, una reverberación de la vida sin precedentes hasta ese momento, muchos “phyla” aparecen súbitamente, en ocasiones sin ancestros conocidos. Los seres vivos evolucionaron más rápidamente que nunca, se vuelven más complejos y se diversifican en multitud de formas. La biomineralización, capacidad de los animales para sintetizar elementos minerales y constituir esqueletos, es un proceso generalizado, aunque no todos los animales desarrollaron esas partes duras.


Dentro del Reino Vegetal predominan las algas en el mar y los líquenes en la tierra. Esta proliferación de organismos fotosintéticos contribuyó, de forma decisiva, a la liberación de Oxígeno, circunstancia que propició un aumento significativo del porcentaje de este gas en la atmósfera.


En los océanos, cuna vital, aparecieron artrópodos como los entrañables trilobites, los animales más característicos, y emblemáticos, de todo el Paleozoico, los ostrácodos, y los braquiópodos, animalillos con concha, muy similares a los moluscos. En estos ecosistemas cámbricos vivían otras criaturas como algas rojas y verdes más sofisticadas que en épocas precedentes, esponjas y lejanos antepasados de los equinodermos. Según se desprende de algunas estimaciones, muchas de los “phyla” presentes en la biosfera actual contaban con representantes en las tierra cámbrica.


jueves, 12 de abril de 2018

PERIODO EDIACÁRICO.



La fase final del eon proterozoico es conocida como Período Ediacárico, momento en que se originaron y diversificaron numerosos grupos de invertebrados. Nos situamos en el momento inmediatamente anterior al comienzo de la era Paleozoica, y tan solo conocemos algunas bacterias, algas, esponjas y una gran variedad de enigmáticas formas de vida, agrupadas bajo la denominación de fauna edicárica.  

jueves, 2 de marzo de 2017

FANEROZOICO, LA PLENITUD DE LA VIDA.



El cuarto de los grandes eones en que geólogos y paleontólogos dividen la historia de nuestro planeta es el Fanerozoico, el tiempo de la vida con mayúsculas. Su inicio cierra para siempre el larguísimo precámbrico.

El sustantivo Fanerozoico significa “eón de la vida animal visible” y es que en los profundos estratos de la corteza, correspondientes a este periodo aparecen abundantes fósiles, muy semejantes a los animales que componen la biosfera en la actualidad.

Un cambio bioquímico, acontecido a finales del precámbrico hizo posible la gran explosión de la vida animal. Muchos organismos, más o menos complejos, iniciaron un proceso de biomineralizazión, a partir del cual ya eran capaces de sintetizar sustancias minerales para constituir un esqueleto o sostén. Este nuevo armazón óseo significó una serie de ventajas; mayor protección frente a los potenciales depredadores, y a las radiaciones ultravioletas, además de proporcionar un soporte para el desarrollo de nuevos sistemas musculares.


El Fanerozoico comenzó hace 540 millones de años, y se extiende hasta este preciso momento en que te encuentras leyenda esto. El eón se divide en tres eras: Paleozoica , Mesozoica y Cenozoica.  

miércoles, 29 de junio de 2016

TRILOBITES, REYES DEL PALEOZOICO.




De todas las formas de vida que irrumpieron durante el Paleozoico tras la explosión cámbrica, los animalillos más característicos de la era fueron los trilobites. Colonizaron todos los nichos ecológicos marinos y sus abundantes fósiles, son una importante guía para estudiar la vida geológica del planeta. Antes de la época de los grandes reptiles, estas criaturas fueron la especie dominante del planeta. 


Su nombre hace referencia a su cuerpo dividido en tres partes, y a pesar de pertenecer al orden de los artrópodos (cuerpo dividido en partes articuladas), no están directamente emparentados con ninguna especie actual. 


Son organismos fácilmente reconocibles por cualquier persona con un poco de curiosidad, su duro exoesqueleto les ha permitido una buena fosilización y se han estudiado aproximadamente 5000 especies diferentes. 


Aparecieron durante el Cámbrico, y aquellos primeros individuos ya mostraban los elementos característicos de la clase, el exoesqueleto y el cuerpo dividido en tres partes. Vivieron a lo largo de los 300 millones de años siguientes, en los que fueron sufriendo una fuerte radiación adaptativa que les llevó a colonizar la mayoría de los hábitats marinos de la época, desde las costas hasta el mar profundo, desde la superficie a la llanura abisal. En este sentido, sus fósiles son muy importantes, tanto por su abundancia como por su variedad, y además que vivieron durante todo el Paleozoico. Existen trilobites característicos de cada uno de los períodos de la Era Paleozoica (Cámbrico, Silúrico, Devónico, Carbonífero, Ordovícivo y Pérmico). 




La mayoría medían entre 3 y 10 centímetros y anatómicamente se organizaban en cabeza, tórax y el pidigio. La cabeza alberga los órganos sensoriales y el estómago se alojaba en la parte central de la cabeza, el tórax estaba formado por multitud de segmentos, cada uno de los cuales contaba con un par de patas y el pigidio es la parte opuesta a la cabeza. 


Otros trilobites podían alcanzar casi un metro, mientras que otros eran diminutos y probablemente constituían parte del plancton. Eran capaces de enrollarse sobre sí mismos para defenderse y utilizaban sus múltiples patas para desplazarse reptando o nadando. Su alimentación era variada y podían ser carroñeros, detritívoros, filtradores o depredadores. 


Un hombre de Cromañón fue el primer ser humano en fijarse en ellos. Hace unos 25.000 años, en una caverna francesa, un hombre encontró un trilobite y lo perforó para confeccionar un colgante o utilizarlo como amuleto. 


Los trilobites van a desaparecer de los mares y océanos durante la gran extinción del Pérmico que se llevó por delante a más del 90% de las especies vivientes. 






lunes, 6 de junio de 2016

DEVÓNICO, UN VERGEL BAJO LAS AGUAS.




El ser humano en su infinito afán por conocer, define, clasifica, caracteriza y sistematiza toda realidad aprehensible, y divide el tiempo (geológico e histórico) en eones, eras, periodos y edades, para facilitar (en lo posible) su comprensión. El devónico es el cuarto periodo de la Era Paleozoica, entre el silúrico y el carbonífero, comenzó hace unos 408 millones de años y finalizó hace 360 m.a. Su nombre procede del condado de Devon, ubicado en Cornualles (Suroeste de Inglaterra).

Geológicamente es una época de incesante actividad tectónica. A principios del periodo la colisión de las placas Laurentia y Báltica, elevaron el continente de Laurasia (o Euramérica), mientras que el macrocontinente Gondwana dominaba el sur del globo. Por otro lado, en todo el mundo tiene continuidad el clima benigno que caracterizó al periodo anterior (el silúrico).




Las aguas del enorme océano llamada Panthalassa, y pequeños mares (como el que daría origen a Tethys) cubrían la mayor parte del planeta. Estos mares del devónico eran auténticos vergeles, habitados por multitud de criaturas de todo tipo: corales, esponjas, algas, estrellas de mar, trilobites cada vez más vistosos, braquiópodos que alcanzan ahora su mayor éxito, gasterópodos, cefalópodos, como los ortocerátidos con su típica concha alargada, se diversifican los moluscos, florecen los arrecifes y aparecen los primeros ammonites.




En estas nutritivas aguas saladas surgen, por evolución y no por generación espontánea, varias especies de peces: los acorazados placodermos, como el temible dunkleosteus, los tiburones, los sarcopterigios de los que derivan los vertebrados terrestres, como dipnoos (peces pulmonados) y celacantos, y los actinopterigios, grupos de vertebrados que en la actualidad dominan mares, ríos y lagos.

La tierra firme es un reflejo de lo que ocurre en los mares y a lo largo del devónico se desarrollan las primeras especies de plantas vasculares, que en adelante dominarán la flora terrestre. Como consecuencia de este desarrollo se van a formar los primeros bosques y van a surgir sus principales comensales; los insectos. Más adelante comienzan su existencia otros vegetales, como por ejemplo los helechos.



Las plantas vasculares van a propiciar otro acontecimiento trascendental, la formación de cadenas tróficas complejas y el éxito de los vertebrados pioneros de la vida terrestre; los anfibios, entre ellos el famoso Ichthyostega. Los primeros fueron los tetrápodos, anfibios de cuatro patas que debieron evolucionar a partir de peces de agua dulce que eran capaces de sobrevivir un tiempo fuera del líquido elemento.

Arañas, ácaros, escorpiones y otros artrópodos siguen su curso de manera imparable, la vida se va haciendo cada vez más rica, compleja y diversa, a lo largo de un fascinante viaje a través del tiempo.

El final del periodo viene marcado por una gran crisis provocada por la masiva extinción de miles de especies (una más en la larga cadena de la evolución) que afectó más a las aguas que a los continentes; los grandes perjudicados, los corales, que habían dominado los fondos marinos, así como los placodermos que fueron fulminados.

martes, 19 de abril de 2016

CARBONÍFERO, BOSQUES GIGANTESCOS Y REPTILES PRIMITIVOS.



El Carbonífero, que se extiende aproximadamente entre 359 y 290 m.a., es el quinto periodo de la Era Paleozoica, encajado entre el Devónico y el Pérmico.


De manera opuesta a lo que sucede en la actualidad, las masas continentales se concentran en el Hemisferio Sur. Gondwana, que comprende un gran conjunto de tierras emergidas, futuras Sudamérica, África, India, Australia y Antártida, se situaba por debajo de la línea del ecuador, basculando alrededor del Polo Sur. Al norte de los trópicos tan solo encontramos el protocontinente de Siberia. Geológicamente fue una etapa de gran actividad orogénica, pues las masas que formarían el supercontinente Pangea II se fueron aproximando, al tiempo que una serie de movimientos tectónicos originaban los Apalaches y los Urales (en el continente Euroamérica).

Dos grandes océanos, Panthalassa y Paleo-Tehtys, junto con otros de menores dimensiones, rodeaban las masas continentales completamente. Si en el final del Devónico asistimos a un descenso del nivel de los océanos, durante el Carbonífero se invierte esa tendencia. Bajo la superficie de estos mares la vida continua abriéndose camino. Los invertebrados siguen siendo los gurpos más numerosos, con los foraminíferos (pequeños organismos unicelulares con concha) a la cabeza. También corales, briozoos, braquiópodos, ammonites y equinodermos. Entre los moluscos abundan bivalvos, gasterópodos y cefalópodos. Por contra, los trilobites se encuentran en retroceso, y ya no son los únicos dominadores de las masas de agua salada.


Dientes, espinas y escudos óseos fosilizados, demuestran la abundancia y diversificación de los peces. Los cestraciontes, una especie de tiburón, se convirtieron en el grupo hegemónico entre todas las criaturas marinas.

Tenemos una primera parte del Carbonífero bastante cálida, con climas uniformes tropicales y subtropicales, aunque paulatinamente la temperatura del planeta fue descendiendo. En la etapa final se produjo la glaciación Karoo, que continuó durante el Pérmico. Este clima húmedo y relativamente cálido fue muy adecuado para el desarrollo de una exhuberante vegetación y extensos bosques en zonas cenagosas.


Precisamente esos bosques son lo más característico del período. Los gigantescos vegetales están en el origen de los grandes yacimientos de carbón, y por ese motivo a este periodo se le llama carbonífero. En el Carbonífero las plantas habían colonizado toda la superficie de las tierras emergidas, se concentran principalmente en áreas pantanosas, y experimentan una espectacular diversificación y aumento de tamaño. Enormes regiones cubiertas de helechos (que aparecen en este periodo), selvas pantanosas, árboles de escamas que superan los treinta metros de altura, juncos, gimnospermas (con complejas estructuras reproductoras y especializadas como el polen y las semillas) y las primeras coníferas verdaderas. Se piensa que nunca antes ni después han coexistido en la tierra plantas de tal variedad de formas y tamaño.


A la sombra de estos bosques se desarrollan multitud de especies de insectos, como las libélulas, encuentran su nicho ecológico arácnidos, miriápodos y batracios, y hacen su aparición, por evolución de los anfibios, los primeros reptiles, llamados a dominar el planeta durante le Mesozoico. Uno de los grandes logros evolutivos del momento fue la aparición del huevo amniótico, que permitió a los animales la vida completamente independiente del agua.



Hylonomus es el reptil auténtico más antiguo conocido.


martes, 8 de marzo de 2016

PALEOZOICO, LA ERA DE LA VIDA ANTIGUA.



Tradicionalmente conocido como Era Primaria, el Paleozoico es la época de la vida antigua, pues eso es precisamente lo que significa, un tiempo en que las primitivas formas de vida proliferaron y fueron configurando, poco a poco, la mayoría de los ecosistemas del planeta. Paleozoico es la etapa de la explosión de la vida, un acontecimiento decisivo en la historia de nuestro planeta, que estuvo acompañada de grandes cataclismos que reconfiguraron (una vez más) la superficie de la Tierra.

La Era Paleozoica, la primera de las tres en que se estructura el eón Fanerozoico, tuvo una duración aproximada de 340 millones de años, en ese sentido una etapa ciertamente larga, y se subdivide en seis unidades menores llamadas periodos. Sucesivamente, Cámbrico, Ordovícico, Silúrico, Devónico, Carbonífero y Pérmico. 


♠ UNAS MASAS CONTINENTALES DINÁMICAS. 
A lo largo de la vida geológica del planeta la distribución de océanos y masas continentales ha ido cambiando (y lo seguirá haciendo hasta el final mismo de la existencia), como consecuencia directa de la intensa actividad tectónica de la Tierra. Comúnmente conocemos este hecho como Deriva Continental. En los 300 millones largos de años que duró esta era (antiguamente llamada Era Primaria) las masas continentales estuvieron unidas en un supercontinente, luego se separaron, para volver a unirse de nuevo.


Al comienzo del Paleozoico la apariencia del planeta distaba mucho de la actual. A finales del vasto Precámbrico las tierras emergidas estaban unidas dando forma a un inmenso continente, Pannotia. A lo largo del Cámbrico (primer periodo de la Era Paleozoica) Pannotia se fue fragmentando, apareciendo enromes islas, siendo las de mayor tamaño Laurentia (Norteamérica) y Gondwana (Sudamérica, África, Oriente Medio, Asia y Australia). El propio movimiento de las placas tectónicas unió nuevamente todas las tierras emergidas a partir del Carbonífero, en un nuevo macrocontinente, Pangea. Un gigantesco océano, Pantalasa, bañabas sus costas. 


La tierra nunca para de mutar (un planeta con vida, tanto desde el punto de vista de la biológica, como del de la geología) y a lo largo de la Era Paleozoica se sucedieron numerosos plegamientos que originaron nuevos sistemas montañosos. El clima era todavía muy cálido y húmedo, y esto favoreció la proliferación (y posterior evolución) de los organismos pluricelulares. Al igual que sucedió con los mares y las tierras emergidas, el clima sufrió importantes fluctuaciones a lo largo de toda la era. En los periodos más estables el clima era ligeramente más estable que el actual, y en las etapas más frías, llegaron a desarrollarse auténticas edades del hielo (glaciaciones). 

♠ LA EXPLOSIÓN DEL CÁMBRICO.




A comienzos de la era, concretamente en el Cámbrico, se van a desarrollar una gran diversidad de formas de vida. Vida que pasó de un estado latente (o larvario), a desenvolverse con total plenitud y variabilidad, deja de ser exclusivamente marina, y los seres vivos se lanzan a colonizar el medio terrestre y aéreo (el agua ya no es el único hábitat posible). Este momento espectacular ser ha denominado “Explosión del Cámbrico”. 

De la primera parte del Paleozoico abundan los fósiles de invertebrados como crinoideos, graptolites y especialmente trilobites, conocidos como “los reyes del Paleozoico” por su constancia, proliferación y abundancia. Los artrópodos constituyen uno de los grupos de animales más longevos y mejor adaptados. En el devónico aparecen celacantos y anfibios (primeros vertebrados), y un poco más tarde arañas, ciempiés e insectos deciden emigrar a tierra firme. Al finalizar la era, durante el Pérmico, irrumpen los primeros reptiles, como el Dimetrodon y el Edaphosarus. 



Las plantas acuáticas y las primeras plantas continentales, que reinaban durante el Devónico, se volvieron arborescentes en el Carbonífero, poblando el planeta de inmensos bosques pantanosos. La era se cierra con el Pérmico, cuando las coníferas gigantes dominaban los paisajes. 

Y si el principio del Paleozoico viene perfectamente marcado con la Explosión del Cámbrico, el horizonte final está delimitado por la extinción masiva del Pérmico.

martes, 10 de marzo de 2015

HISTORIA GEOLÓGICA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA.



"Todo fluye", cuanta razón tenía el filósofo de Éfeso, conocido como el Oscuro, Heráclito. Incluso los materiales más inertes, como las rocas, también cambian, "también fluyen". Los procesos geológicos, en su mayoría, son lentos, demasiado lentos como para poder apreciarlos en toda una vida humana. Afortunadamente contamos con los geólogos, que estudian y explican los cambios operados en la superficie de nuestro planeta. Intentaremos exponer brevemente, y de forma sencilla la evolución del relieve de la Península Ibérica. 


El relieve de la Península Ibérica tal como lo conocemos hoy, imprescindible conocerlo para entender con máxima complejidad la Historia de nuestro país, es fruto de una larga evolución geológica de millones de años; lo que en la actualidad es el fondo marino fue un día una abrupta sierra, y las cumbres más elevadas de nuestros montes, pasaron millones de años cubiertos por las aguas del océano. En este continuo proceso de transformación se fueron alternando fases de gran dinamismo (orogénesis) con fases de calma relativa (erosión y sedimentación). Los dos momentos claves en la configuración de la Península Ibérica sucedieron a finales del Paleozoico y a lo largo del Terciario. 

Precámbrico o Era Arcaica (4000 - 600 m.a.). Del mar emergió una banda montañosa arqueada de Noroeste a Sureste, formada por pizarras y neis,que se corresponde con la Galicia actual. También surgieron algunos puntos aislados del Sistema Central y los Montes de Toledo. Este antiguo Macizo Precámbrico fue erosionado y sumergido, casi totalmente, bajo los mares paleozoicos. 


Paleozoico o Era Primaria (600 - 225 m.a.). Durante esta etapa, hace aproximadamente unos 300 millones de años, tuvo lugar la Orogénesis Herciniana.Como resultado de esta orogénesis, emergió el Macizo Hespérico como un enorme titán, de los mares que cubrían la mayor parte de las tierras de la futura Iberia. Estas cordilleras hercinianas estaban compuestas por silicatos, como el granito, la cuarcita y la pizarra. Cuando finalizaron los plegamientos, la acción erosiva arrasará a lo largo del Carbonífero estos nuevos relieves del Macizo Hespérico transformándolos en penillanuras.

En el mismo proceso aparecen también los macizos de Aquitania, Catalano-Balear y del Ebro en el Noreste, y el macizo Bético-Rifeño en el Sureste. En la etapa siguiente fueron arrasados y convertidos en zócalos. 

El Macizo Hespérico, conocido también como Macizo Ibérico o Meseta Ibérica, es el núcleo más antiguo de la Península, y se trata de un zócalo endurecido sobre el que se asienta buena parte de la superficie peninsular actual. Se formó al quedar adosados los nuevos sistemas montañosos a los viejos núcleos del precámbrico. 


Era Secundaria (225 - 68 m.a.). La Era Secundaria fue una época de relativa calma y sosiego geológico sin grandes cataclismos. Predominan la erosión y la sedimentación que seguirán desgastando los viejos relieves hercinianos. Los materiales calizos fueron depositados en dos zonas cubiertas por el mar: el borde oriental de la Meseta y las fosas marinas situadas en las actuales regiones pirenaica y bética. El mar de Thetis separaba las dos grandes masas continentales que existían en la Tierra, Laurasia y Gondwana. 


Era Terciaria (68 - 1'7 m.a.). Si la era Secundaria fue tranquila, la era Terciaria fue todo lo contrario. Una etapa caracterizada por la actividad geológica y la complejidad. El hecho trascendental fue la Orogénesis Alpina, que produjo profundas transformaciones que van configurando poco a poco el aspecto actual de la Península Ibérica. 

* Se levantan las impresionantes cordilleras alpinas, al plegarse los materiales depositados en las las fosas pirenaica y bética entre los macizos antiguos. El Pirineo surge entre los macizos de Aquitania, el Hespérico y el del Ebro, que acabó hundiéndose. Los Sistemas Béticos lo hacen entre el macizo Hespérico y el Bético-Rifeño. 

* Se forman las depresiones prealpinas que van a discurrir de forma paralela a las nuevas cordilleras, la depresión del Ebro que corre paralela al Pirineo y la del Guadalquivir que hace lo propio con las Cordilleras Béticas. 

* La Meseta también sufrió las consecuencias del plegamiento alpino. Basculó ligeramente hacia Occidente jerarquizando de esta forma la red hidrográfica peninsular; los ríos más importantes, excepción hecha del Ebro, a saber, Miño, Duero, Guadiana, Tajo y Guadalquivir, fluyen de Este a Oeste, y desembocan en el Océano. Se forman los rebordes montañosos orientales (región oriental de la Cordillera Cantábrica y el Sistema Ibérico) y meridionales, el propio empuje de las Cordilleras Béticas eleva un escalón; Sierra Morena.

* El zócalo de la Meseta, que estaba formado por materiales rígidos y quebradizos del Paleozocio sufrió fracturas y fallas. Las fallas originaron una estructura constituida por bloques levantados y bloques hundidos. Los bloques levantados formaron el reborde montañoso del norte de la Meseta (Macizo Galaico y región occidental de Cordillera Cantábrica) y las sierras interiores (Sistema Central y Montes de Toledo). Los bloques hundidos dieron lugar a las depresiones interiores, la del Duero en la submeseta norte, y las del Tajo y el Guadiana en la submeseta sur. Las mismas fallas produjeron cierta actividad volcánica en algunas zonas del Campo de Calatrava, Olot, Ampurdán y Cabo de Gata. 

* El Estrecho de Gibraltar se cierra y el Mediterráneo queda aislado durante un millón de años. Transcurrido este tiempo volverá a abrirse separando definitivamente África y Europa (España).

* En otro lugar del Atlántico, la orogénesis alpina abre el fondo marino del que van a emerger rocas volcánicas que estarán en la génesis de las Islas Canarias. 

Cuaternario(1'7 m.a. - actualidad). Durante esta última etapa los fenómenos más destacados son el glaciarismo y la formación de terrazas fluviales, ambos relacionados con las oscilaciones de la temperatura global terrestre.

El glaciarismo afectó a las más altas cordilleras; Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y Sierra Nevada, originando glaciares de circo, que cuando se fundieron formaron pequeños lagos, y los glaciares de valle, auténticos ríos de hielo.



Las terrazas fluviales, franjas planas y elevadas acumuladas en los márgenes de los ríos, originadas, también, por la alternancia climática del Cuaternario. En época de frío glacial, el caudal del río es escaso, pierde fuerza erosiva y va depositando aluviones en su cauce. En épocas cálidas, aumentan tanto el caudal del río como su capacidad de erosión, de tal forma que ahonda su cauce, dejando suspendidas en los márgenes los aluviones depositados en la fase anterior. Estos aluviones constituyen las terrazas.
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