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jueves, 19 de julio de 2018

NEÓGENO.




Segundo período de la Era Mesozoica dividido en dos épocas, el Mioceno y el Plioceno, inmediatamente anterior al Cuaternario. El límite entre Paleógeno y Neógeno apenas tiene importancia biológica, pues en esta ocasión no se produjo ninguna extinción relevante. A lo largo de Neógeno se produce el desarrollo, y cierta modernización, de los vertebrados: serpientes, ratas, batracios, carnívoros....

jueves, 28 de junio de 2018

EOCENO.




El Eoceno – segunda subdivisión del Paleogeno – comenzó hace 56.5 millones de años y finalizó hace 35.4 millones de años. En el Hemisferio Occidental el período Eoceno trajo consigo el alzamiento de las grandes cadenas montañosas que se extienden, como una auténtica columna vertebral, desde el Norte hasta el Sur en el continente americano.


La Tierra vive una época de convulsiones, Laurasia continua desgajándose y las fuerzas que generan las frecuentes colisiones continentales que habían comenzado en el Mesozoico (la era precedente) condujeron al alzamiento de los sistemas montañosos alpinos y el Himalaya.


Mientras, sobre las llanuras del noreste de India corrieron ingentes cantidades de basalto fundido al unirse este subcontinente – recién nacido – desgajado de África durante el Cretácico, a Asia. En el Hemisferio Sur, Antártida y Australia, que habían estado unidas después de fragmentarse de Gondwana (en el Mesozoico), se separaron a su vez, y comenzaron a alejarse una de otra.


La rápida evolución de los nuevos órdenes de mamíferos, que se inicia en el Paleoceno, siguió adelante. En Europa y América del Norte aparecieron al mismo tiempo formas ancestrales del caballo, del rinoceronte y el camello, y otros grupos modernos como murciélagos, primates y roedores similares a la ardilla. Muchas de estas criaturas eran muy pequeñas en comparación con las formas actuales. Los carnívoros de aquella época, los creodontos, son, o fueron, el tronco común del que evolucionaron gatos y perros.


El final de esta época fue testigo de la primera adaptación de los mamíferos a la vida marina, como Ambulocetus. 


jueves, 24 de mayo de 2018

CRETÁCICO, CUANDO LOS DINOSAURIOS DOMINABAN LA TIERRA.



El Cretácico (145 – 65 millones de años) es el tercer (y último) período del Mesozoico y también el más largo, pues ocupa prácticamente la mitad de la era. El final del cretácico define la frontera entre las eras mesozoica y cenozoica. Menos famoso que el Jurásico, el Cretácico fue un período crucial en la historia geológica de nuestro planeta.


A lo largo de este período Pangea, el supercontinente, completó su fragmentación en los continentes actuales, aunque sus posiciones en el globo difieren a las que tienen hoy día. De Gondwana se fueron desgajando Australia, Antártida y América del Sur. El resto del continente estaba constituido por África y el bloque del que posteriormente se separaron la India y Madagascar. Tanto movimiento de tierras provocaron el surgimiento de grandes cadenas montañosas submarinas y la elevación del nivel del mar. Por otro lado, el mar de Tethys conectaba los dos grandes océanos.


Al período Cretácico pertenecen los dinosaurios más conocidos, los populares triceratops y tiranosaurus rex, herbívoros y carnívoros, predominantes en todos los ecosistemas del planeta, y que alcanzan ahora su mayor diversidad.


En estos cuantos millones de años surgen las plantas angiospermas, que aún eran primitivas y muy escasas. La enorme diversificación de los insectos está relacionada con la expansión de estas plantas. A finales del período la flora había adoptado una apariencia moderna e incluía muchos de los géneros actuales de árboles, como aquellos a los que pertenecen robles, hayas y arces.


En los mares nadan tiburones similares a los que pueblan nuestros océanos y los ammonites siguen disfrutando de gran apogeo.


El acontecimiento más destacado – quizás el más recordado, pero no el más importante – fue precisamente aquel que marcó su trágico final, un asteroide impactó contra la Tierra, causó un gran cambio climático y provocó una extinción masiva dinosaurios; dinosaurios, reptiles voladores y marinos, ammonites . . . dejaron de existir para siempre.


jueves, 10 de mayo de 2018

TRIÁSICO, UNA NUEVA ECLOSIÓN DE VIDA.



El Triásico es el nombre de la primera etapa de la Era Mesozoica y fue un período de recolonización del Planeta Tierra, después de la gran extinción del Pérmico que puso punto y final (definitivo) a la Era Paleozoica. Su principio – 251 m.a. - y su final – 199 m.a. - vienen marcado por sendos eventos de extinción a gran escala.


Geológicamente el Triásico se caracterizó por la existencia del supercontinente Pangea que aglutinaba prácticamente a la totalidad de las tierras emergidas, aunque al final del período se inicia el proceso de fragmentación. El clima fue generalmente seco, no se tiene constancia de glaciaciones y el enorme tamaño de Pangea provocó temperaturas de marcado carácter continental, con veranos muy caluroso e inviernos extremadamente fríos.


Durante el Triásico convivieron grupos de seres vivos que habían conseguido sobrevivir al holocausto pérmico, como helechos, gimnospermas primitivas y algún que otro reptil, con nuevos grupos biológicos como coníferas y dinosaurios. De este último grupo – las nuevas especies – algunas no consiguieron superar la extinción con que finalizó el período, mientras que otras prolongaron su existencia a lo largo de todo el Mesozoico.


En los exhuberantes ecosistemas terrestres que se desarrollaron a lo largo del Triásico, comienzan su dominio los reptiles, pero no solo los dinosaurios, sino también especies voladoras como los pterosaurios. Y en este período también aparecen los antepasados de los mamíferos, aunque sabemos muy poco de su fisiología.


Entre los resistentes invertebrados, los insectos, auténticos supervivientes natos, estaban representados por la primera especia capaz de experimentar una metamorfosis completa, pasando por tres fases: larva, pupa y adulto.


En los Océanos vivieron los primeros reptiles marinos de gran tamaño y fueron especialmente abundantes los moluscos cefalópodos ammonites, característicos de todo el Mesozoico.


A finales del Triásico, una gran extinción borró del planeta al 75% de las especies invertebradas. Una nueva catástrofe que traerá consigo un nuevo cambio de época, el Jurásico.


jueves, 3 de mayo de 2018

PÉRMICO, REPTILES Y PANGEA.



Las masas continentales se reúnen en el mismo lugar para formar el supercontinente Pangea, unos pequeños reptiles comienzan a prepararse para convertirse en los enormes dinosaurios (que en un futuro proliferarían en todos los ecosistemas del planeta), mientras que otros animalitos de sangre caliente, predecesores de los mamíferos, comienzan a dar sus primeros pasitos. Todo esto aconteció durante el período Pérmico.


El Pérmico (290 – 250 millones de años) es el último período de la Era Paleozoica y su nomenclatura guarda relación con una región rusa llamada Perm, lugar donde se acumula gran cantidad de materiales de esta época.


A la altura de la línea ecuatorial se acumulan la mayoría de las masas terrestres, y tras la colisión de Gondwana con las tierras del Norte surgió el supercontinente Pangea. Esta etapa, desde un punto de vista geológico, se caracterizó por una agitación generalizada de la corteza, emergiendo continentes de debajo de los mares poco profundos del Carbonífero, la elevación de sistemas montañosos, como Apalaches y Urales, y la formación del futuro mar de Thetys.

A comienzos del Pérmico la tierra estaba saliendo de una era glaciar y hacia mitad del periodo las temperaturas se hicieron más cálidas, y el interior de los continentes se volvió más seco, desarrollándose un clima de tipo continental.

En los primeros momentos del Pérmico continua dominando la flora del Carbonífero (período precedente) pero las condiciones climáticas secas y cálidas favorecieron a las gimnospermas frente a las plantas de esporas como los helechos. A mediados del periodo surgen lasa primeras plantas modernas; ginkgos, coníferas y cicadáceas.


En este acogedor ambiente vegetal los animales continúan creciendo y multiplicándose. Se produce la rápida evolución y expansión de los reptiles que se estaban preparando para dar el gran salto en el Mesozoico, transformándose en los grandes dinosaurios. En los depósitos marinos abundan moluscos, equinodermos y los ammonites, ampliamente distribuidos, serán utilizados como fósiles guías del Pérmico. Aparecen nuevos grupos de insectos – coleópteros y dípteros – los anfibios campan a sus anchas mientras surgen los ancestros más antiguos de los mamíferos.


Al final del Pérmico se desencadenará una catástrofe que provocó la mayor extinción en la historia del planeta, se calcula que desaparecieron más del 90% de las especies conocidas. Esta hecatombe biológica supuso la desaparición de la gran mayoría de los invertebrados marinos, incluidos los entrañables trilobites. En tierra firme consiguieron sobrevivir algunos grupos de helechos, aunque nunca volvieron a dominar los ecosistemas (como habían conseguido durante el Carbonífero). Se extinguieron, además, algunos grupos de anfibios y reptiles, demasiado frágiles para superar cambios traumáticos.

Con la extinción masiva del Pérmico cae definitivamente el telón del Paleozoico. Un nuevo tiempo estaba presto; el Mesozoico.


lunes, 3 de julio de 2017

MESOZOICO, LA ERA DE LA VIDA MEDIA.



El Mesozoico (tradicionalmente Era Secundaria) es la era de la vida media y el tiempo de los grandes reptiles. Gracias a la dinomanía, alimentada en los años '90 por el mago Spielberg, es una de las épocas mejor conocidas por el gran público (al menos de nombre).

La Era Mesozoica comenzó hace 250 millones de años, duró aproximadamente hasta hace 66 millones de años y se divide en tres periodos, Triásico, Jurásico y Cretácico. Los dinasaurios llegaron a dominar todos los ecosistemas del planeta (mar, tierra, aire) y en ese sentido los podemos considerar antepasados nuestros.

El mundo renació, comenzó de nuevo tras las gran devastación de finales del Pérmico. Una gran extinción posibilitó el inicio del Mesozoico, y otra, más popular y conocida, la de los dinosaurios, marcó su trágico final. Una catástrofe de escala planetaria marcó un antes y un después en la Historia de la Tierra e hizo posible un cambio radical: los mamíferos ocuparán la posición dominante en la Naturaleza, una posición de la que siguen disfrutando (nosotros, humanos, entre ellos).


En los inicios de la era todas las tierras emergidas estaban reunidas en el supercontinente llamado Pangea. Una situación pasajera, pues el gigante de roca (suelo y tierra) se fragmentó en el Triásico. La ruptura de Pangea dio lugar a dos nuevos continentes, Laurasia (Norte) y Gondwana (en el Sur). A lo largo del Jurásico y Cretácico se produjo la fragmentación de estos dos continentes. A partir de Laurasia surgen Eurasia y Norteamerica y de Gondwana Sudamérica, Australia, India, África y Arabia. Cuando finaliza el Mesozoico los continentes muestran cierto parecido con los actuales.

Durante estos 160 millones de años se produjeron grandes movimientos orogénicos. Los principales plegamientos tuvieron lugar en la vertiente occidental del continente americano: los Andes en el Sur y las Montañas Rosocas en el Norte.

El clima estaba influido por la existencia de un enorme continente que presentaba evidentes contraste climáticos. En las zonas litorales había suficiente humedad y el clima estaba suavizado por el mar, mientras que el interior tenía un clima seco y continentalizado. A medida que el supercontinente se iba fragmentando la influencia marina se fue extendiendo a más (y más) tierras,l mientras que otras regiones continuaron siendo áridas e incluso desérticas. El clima de la Tierra se hizo globalmente más húmedo y templado.


Se trata de una época de gran desarrollo de la fauna y la flora, con la aparición de numerosas especies, aunque eso sí, en una proporción menor que durante el Paleozoico. A lo largo de esta era se desarrollaron las angiospermas, con vistosas flores. Las enormes coníferas dominaban la superficie de la Tierra y por ello desde el espacio el Planeta debía ser mucho más verde que el actual.


Con frecuencia nos hemos referido al Mesozoico como la “Era de los Reptiles”, pues fueron ellos los que dominaron la Tierra. Además, con toda seguridad, los dinosaurios forman el grupo de animales más conocidos del pasado de la Tierra.


jueves, 2 de marzo de 2017

FANEROZOICO, LA PLENITUD DE LA VIDA.



El cuarto de los grandes eones en que geólogos y paleontólogos dividen la historia de nuestro planeta es el Fanerozoico, el tiempo de la vida con mayúsculas. Su inicio cierra para siempre el larguísimo precámbrico.

El sustantivo Fanerozoico significa “eón de la vida animal visible” y es que en los profundos estratos de la corteza, correspondientes a este periodo aparecen abundantes fósiles, muy semejantes a los animales que componen la biosfera en la actualidad.

Un cambio bioquímico, acontecido a finales del precámbrico hizo posible la gran explosión de la vida animal. Muchos organismos, más o menos complejos, iniciaron un proceso de biomineralizazión, a partir del cual ya eran capaces de sintetizar sustancias minerales para constituir un esqueleto o sostén. Este nuevo armazón óseo significó una serie de ventajas; mayor protección frente a los potenciales depredadores, y a las radiaciones ultravioletas, además de proporcionar un soporte para el desarrollo de nuevos sistemas musculares.


El Fanerozoico comenzó hace 540 millones de años, y se extiende hasta este preciso momento en que te encuentras leyenda esto. El eón se divide en tres eras: Paleozoica , Mesozoica y Cenozoica.  
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