9 de junio de 1990. URSS 0 - Rumanía 2. Grupo B. Un doblete de Marius Lacatus, delantero del Steaua de Bucarest fulminaba al conjunto soviético. Los subcampeones de Europa se vieron sorprendidos por el juego del combinado rumano.
El once rumano y el once soviético.
Colores y diseños de otro época, otro siglo. Nostalgia infantil.
Ambos seleccionados llegaban a Bari sin sus estrellas, Gica Hagi, sancionado con un partido, y Aleksei Mikhailichenko, ausente del mundial por lesión.
El fútbol milimétrico, ensayado en el laboratorio de Valery Lobanovsky no termina de funcionar y sufre dos zarpazos de Lacatus. El segundo después de un controvertido penalty.
Otra sorpresa en el grupo B. La Unión Soviética partía como favorita, pero después del minuto noventa no quedaron dudas, el mejor equipo sobre el césped fue Rumanía. Durante el primer tiempo los soviéticos tuvieron varias oportunidades para marcar, pero fallaron. En cambio en su área apareció un inteligente Lacatus. Además la selección rumana contó con una ayuda imprevista, el árbitro Cardelino se equivocó al señalar un penal que significó el segundo gol de Rumanía. La mano de Khidiatulin había sido claramente fuera del área.
Iosif Rotariu avanza con el balón. Los rumanos sorprendieron a la todopoderosa Unión Soviética.
Lacatus fulmina a Rinat Dassaev desde los once metros.
Sabau y Dobrovolski, duelo en el centro del campo. El lugar donde se deciden los resultados de muchos partidos.
Gica Hagi fue la principal ausencia en el debut de Rumanía. Sancionado después de haber sido expulsado en el último partido de la fase de clasificación. Existía una gran expectación por ver jugar al futbolista conocido como el Maradona de los Cárpatos.
La afición de Bari trataba de enamorar al delantero rumano. Al final del mundial Raducioiu ficharía por el equipo italiano.













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