25 de Junio, estadio Luigi Ferraris de Génova, después de 120 minutos sin goles, la eliminatoria se decide desde los once metros. La selección de Irlanda que debutaba en la fase final de un mundial, consigue colarse entre los ocho mejores. Pat Bonner el nuevo héroe del trébol.
El capitán McCarthy se adelanta a Balint. Los irlandeses llegan al choque llenos de ilusión y los rumanos con un ojo en su país, pendientes de la agitación política y social que se está viviendo estos meses.
Partido tenso con más emoción que buen fútbol y la épica de los penaltis. La República de Irlanda, en su primera participación mundialista, se cuela en los cuartos de final, eso sí, sin ganar ninguno de los cuatro partidos disputados.
Jackie Charlton con su once de gala, su guardia pretoriana. Rumanía cuenta con la baja por sanción de su delantero Lacatus, pero alinea una vanguardia de muchos kilates, Hagi, Raducioiu y Balint. La férrea defensa irlandesa los mantuvo a raya 120 minutos.
La contundencia en defensa y en el centro del campo hacen de Eire un rival muy complicado, no marca muchos goles, pero encaja muy pocos. Paul McGrath es uno de sus futbolistas clave. En Génova jugó como en casa, arropada por miles de compatriotas que llenaron de color Marassi.
Gica Hagi se presenta al mundo. Cuatro años después, en Estados Unidos, maravilló al orbe futbolístico.
Nial Quinn y Silviu Lung un duelo en el espacio aéreo rumano.
Sabau y Mc Grath dos capos en el centro del campo.
La divertida aficion irlandesa llenó de alegría y color las gradas del Luigi Ferraris de Génova.
Marca Hagi, marca Sheedy.
Marca Lupu, marca Houghton.
Marca Rotariu, marca Towsend.
Marca Lupescu, marca Cascarino.
Lanza Timofte, para Bonner, marca O'Leary . . . e Irlanda a cuartos de final.
Pat Bonner el héroe del partido.
Tras 120 minutos de partido y una tanda de penaltis, la derrota es muy dolorosa.

















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