Cuentan las leyendas asturianas que la "güaxa" era un ser que se alimentaba de la sangre de los niños más rollizos y lozanos, y éstos, poco a poco languidecían, para terminar por apagarse su vida; para referirse al ataque de este engendro vampírico, se utilizaba la expresión "Comiólu la guaxa".
Habitualmente invisible, a lo que ayudaba el que sus ataques ocurrieran amparada por la oscuridad de la noche, los pocos que la han visto, la describen como una vieja, de rasgos horribles, terriblemente fea, de piel seca y arrugada, con los ojos llenos de fuego y con un único diente en medio de la boca, que utilizaba para extraer la sangre de los infantes que le procuraban alimento.
También se la ha identificado con las Coruxas - lechuzas - estrechamente vinculadas con las brujas, (existe la relación bruja-lechuza, analógicamente a la de vampiro-murciélago), de esta manera, podemos cotejar, que se trataría de una especie de bruja con inclinaciones vampíricas. No obstante, existen algunos estudiosos del folklore que niegan la pertenencia de la "güaxa" a la mitología astur, aunque las corrientes más generalizadas si que la consideran parte del legado mitológico asturiano.


