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domingo, 24 de septiembre de 2017

LLERENA.



En la campiña meridional extremeña, en la vía que comunica Córdoba con Zafra se ubica Llerena, que se yergue con la localidad más importante de la comarca.

Zurbarán, hijo predilecto de la ciudad. 
Entre los ilustres e históricos visitantes, se encuentra Isabel la Católica y su esposo Fernando, que pasó varias veces por aquí, hospedándose en la casa de Alonso de Cárdenas, maestre de la prestigiosa Orden de Santiago.


Una virgen negra, Virgen de la Granada, preside el altar mayor de la iglesia más destacada de la localidad: Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Granada. 




sábado, 26 de marzo de 2016

VILLAGARCÍA DE LA TORRE.



El castillo de Villagarcía de la Torre controla la ruta que une Zafra con Llerena y Córdoba. Lugar de asentamiento de romanos y árabes, hacia 1380 era señor de la villa, García Fernández de Villagarcía, maestre de la Orden de Santiago y partidario de los reyes Trastámara Enrique II y Juan I.

miércoles, 17 de febrero de 2016

ZAFRA, CAPITAL DE LA BAJA EXTREMADURA.



Zafra, entre Andalucia y los límites de la Meseta, lleva siglos ejerciendo funciones de auténtica capital de la Baja Extremadura. Desde aquí, los Señores de Feria (condes y duques) controlaron un próspero dominio y convirtieron Zafra en un destacado punto de referencia comercial, con la celebración de ferias y mercados. A escasos kilómetros de las comarcas serranas, Zafra reina sobre la verde llanura pacense.


El Palacio de los Duques de Feria (antes alcázar), la Colegiata y las dos plazas porticadas son los hitos arquitectónicos de esta ciudad.


Zafra actual es la superposición termporal de tres ciudades. Una romana (Restituta Iulia Imperial) colocada estratégicamente en la vía que unía dos capitales (provincial/conventual), Emerita Augusta e Híspalis. Una árabe, Safra (o Cafra) de la que procede el nombre actual, y que fue tomada por el leonés Alfonso IX e incorporada definitivamente en 1241 por San Fernando. Una villa bajomedieval, fronteriza, ganadera y dedicada al comercio, famosa en toda la región por sus ferias.

Reyes y reinas Trastámara, mediante nobles y caballeros afines, concedieron a Zafra un papel protagonista en la historia del espacio geográfico donde se ubica. A finales del siglo XIV (1394) Zafra se convierte en el núcleo principal del Señorío de Feria (condado con Enrique IV y ducado por deseo expreso de Felipe II), que pertenecía a la Casa de los Suárez Figueroa, tras cesión de Juan II a Gómez I Suárez de Figueroa. Precisamente los miembros de esta familia acometieron el engrandecimiento y embellecimiento de Zafra, la hicieron prosperar, patrocinaron sus célebres ferias de ganado y la amurallaron.

En la Guerra de Sucesión Castellana, un conflicto que golpeó a todos los territorios de la corona castellana, y en el que cada cual tuvo que tomar partido por uno de los bandos enfrentados, los señores de Zafra apoyaron sin titubeos a Isabel la Católica, a la postre vencedora y reina. Agradecida, la reina Isabel concedió gracias mil y ratificó los derechos de comercio y de celebración de la Feria de Ganado. Un ilustre personaje nacido aquí, Hernando de Zafra, fue consejero de Isabel y secretario de los Reyes Católicos durante la Guerra de Granada.


El desarrollo urbanístico (y arquitectónico) de Zafra debe mucho (como hemos señalado) a los Señores de Feria. En 1437 Lorenzo II Suárez de Figueroa inició la construcción del alcázar, convertido con el tiempo, en el edificio civil más emblemático de la población. Poco a poco y en sus inmediaciones se irían trazando calles y callejuelas, plazas y caseríos. También acometió el amurallamiento de la ciudad, decisivo (e imprescindible) debido a la situación de Zafra en una llanura y la inexistencia de defensas naturales.




Muy cerca del palacio-alcázar se encuentra el convento de Santa Clara, antiguamente monasterio de Santa María del Valle de la Orden de Santa Clara, fundado en 1428 por Gómez I y su esposa Elvira Laso de Mendoza (padres del citado Lorenzo II) con la intención de utilizarlo como panteón familiar.


Lorenzo II, auténtico mecenas de Zafra, ordenó en 1442 la construcción del Hospital de Santiago, que luce una fachada de estilo gótico florido para atender a los más necesitados.


La iglesia parroquial de la Candelaria, de mediados del siglo XVI, y convertida en Colegiata a principios del siglo XVII pasa por ser el edificio religioso más importante de Zafra.


Las murallas de la ciudad contaban con ochos puertas, algunas de ellas con una suave tendencia a la monumentalidad (no es el caso de la fotografiada).



La sede del ayuntamiento es un edificio clásico situado en la plaza del Pilar Redondo, que fue desde el siglo XVI y hasta el año 1824 Convento de la Cruz.


Lo más sobresaliente del edificio es el claustro conventual de dos niveles.


La Plaza Chica es, probablemente, el rincón más bonito y sugerente de todo el casco antiguo de Zafra. Un espacio porticado, rodeado de centenarias casas de dos y tres plantas, funcionó durante siglos como un pequeño centro comercial, donde abrían sus puertas comercios, fondas y posadas.

Desde el siglo XIV la Plaza Chica funcionó como centro de la villa medieval, sede del concejo municipal y plaza del mercado.


Terminó la Edad Media y Zafra continuó su inevitable crecimiento, y es en esos momentos, siglo XVI, cuando se construye la plaza mayor, sobre los restos del atrio y cementerio de la antigua iglesia de la Candelaria. Cuando se derribe la iglesia la Plaza Grande surge como nuevo espacio social y económico de la ciudad. Con el paso de los años, el centro neurálgico de Zafra basculó de la Plaza Chica a la Plaza Grande, que pasó a ser punto de encuentro y reunión de vecinos y mercaderes. Durante un tiempo incluso albergaba los festejos taurinos. 


A partir de la Edad Media podemos considerar a Zafra el centro urbano más destacado e influyente de la Baja Extremadura, una época en que comenzó a despuntar por su actividad artesanal y el prestigio de sus mercados (dos actividades esencialmente burguesas). De esta forma, y al menos desde finales del siglo XV, se celebra la afamada feria de ganado coincidiendo con la festividad de San Miguel. Como recuerdo de aquellas ferias medievales se celebra la Feria Regional del Campo Extremeño y Feria Internacional Ganadera.



Tras pasear por la historia de Zafra, admirando su arquitectura y legado histórico, no podemos dejar pasar la oportunidad de disfrutar de su gastronomía; vinos, quesos y jamones. Una sugerencia, La Tarama, su dueño Manuel Bellido, enamorado y conocedor de las riquezas gastronómicas de su tierra, es un auténtico crack en todos los sentidos....  


domingo, 24 de enero de 2016

BURGUILLOS DEL CERRO.



Burguillos del Cerro, en la provincia de Badajoz, entre Zafra y Jerez de los Caballeros, cuenta una centenaria historia de moros, judíos y órdenes militares.

Una villa de gran solera, cuyo núcleo poblacional está situado al sur de su imponente castillo, y en el que sobresalen las casas solariegas con riquísima heráldica, los espacios abiertos situados en el llano, a los que abren sus puertas numerosos bares y restaurantes, y todo ello rodeado de bellísimos espacios adehesados.


Calles de casas encaladas y bajas, delineadas bajo la sombra protectora del viejo castillo templario, del que solo quedan ruinas.


El modelo de ocupación ha sido, prácticamente desde los primeros tiempos históricos, conformado por pequeñas núcleos de población, dispersos por todo el territorio, articulados en torno al recinto fortificado que existía en el lugar que hoy ocupa el castillo.


En el contexto general de la llamada (bien o mal) Reconquista, Alfonso IX de León entró en Burguillos en 1230, para perderla rápidamente ante el contragolpe musulmán. Años después, en 1238 Fernando III conquista definitivamente esta villa y la cede a la Orden del Temple.

Como parte del “Imperio Templario” Burguillos del Cerro perteneció al Bayliato de Jerez de los Caballeros. Tras la desaparición de la Orden (1314) la villa cambió varias veces de dueño, hasta que Enrique III la donó a Diejo López de Zúñiga (permanecerá en manos de la familia de los Zúñiga hasta la abolición del régimen señorial en 1837).


Entre los edificios religiosos cobra especial protagonismo (por su omnipresencia) la iglesia parroquial de Santa María de la Encina, con una maravillosa torre en estilo sevillano.


En uno de los extremos del núcleo de población, cerca del límite urbano, está enclavada la iglesia de San Juan Bautista.


Casas blancas de tejados rojizos perfectamente alineadas en manzanas y calles rectas, salvo la antigua judería más abigarrada. A media tarde, el Sol aún se encuentra en alto en el horizonte, y un lúgubre tañido de campanas, es el recuerdo de un lenguaje musical que se niega a fenecer. Mucho antes de la radio, el teléfono e Internet, existían las campanas para establecer comunicación a distancia.


Extremadura, tierra de pastos, dehesas y castillos, historia viva de la nación española.


lunes, 18 de enero de 2016

RUY LÓPEZ DE SEGURA, PRIMER CAMPEÓN DE AJEDREZ



Humanista, gramático, clérigo, profesor de Felipe II y una destacada figura de la cultura del Siglo de Oro. Ruy López de Segura nació en Zafra, en el seno de una acomodada familia de mercaderes y fue autor de un influyente tratado sobre ajedrez “Libro de la invención liberal y arte del juego del ajedrez”. Además de teórico, Ruy López fue un consumado jugador y al vencer a otros ajedrecistas españoles e italianos en un torneo organizado por Felipe II es considerado por muchos estudiosos y aficionados, el primer campeón del mundo de ajedrez.  


domingo, 17 de enero de 2016

ALCÁZAR DE LOS DUQUES DE FERIA EN ZAFRA.



En el centro mismo de Zafra, a escasos metros del centro histórico de la localidad, alza desde la Baja Edad Media, redondeados torreones almenadados, el Alcázar – Palacio de los Duques de Feria, señores absolutos de la comarca.


Su construcción comenzó en el año 1437 por deseo de Lorenzo II Suárez de Figueroa, primer conde de Feria, pues la residencia familiar en Zafra no satisfacía las pretensiones de una dinastía de creciente poder en la mitad meridional de la Corona de Castilla.


El alcázar es un edificio almenado de planta cuadrangular, finalizado en poco tiempo – 1443 – y que cuenta con una torre del homenaje de veintinueve metros de altura. Su trazado recuerda totalmente a las edificaciones palaciegas góticas de la época.


Hacia 1600 fue remodelado, para transformar un edificio militar que ya no era necesario, en una suntuosa residencia, incorporando un majestuoso patio renacentista de mármol.



Considerada una de las construcciones castrenses urbanas más destacadas de toda la provincia de Badajoz, el Alcázar de Zafra, fue un símbolo más del poderío y prestigio de los Señores de Feria.  


miércoles, 13 de enero de 2016

VILLA DE FERIA.



Azotado por el viento, el castillo que lleva siglos oteando el horizonte, se eleva por encima de la villa que reposa a sus pies. A pocos kilómetros de Zafra, la Villa de Feria, en la espléndida Tierra de Barros,  fue sede de una poderosa dinastía, señores de estas tierras; los condes y duques de Feria. Lo que hoy es castillo fue un poblado del Calcolítico, un castro celta y un fuerte romano, aprovechado por los árabes para defender la Taifa de Toledo. Tras la conquista cristiana, Alfonso X reparte las tierras de Badajoz entre las órdenes militares. Feria fue a parar a manos de la Orden de Santiago. En 1394 Enrique III, rey de Castilla conocido como “el Doliente”, cedió esta villa al Maestre de la Orden de Santiago Lorenzo Suárez de Figueroa (como recompensa por defender los intereses de Castilla frente a Portugal), que la transfirió a su hijo Gómez Suárez de Figueroa, naciendo de esta manera el Señorío de Feria. En 1460 Enrique IV otrogó a los Suárez de Figueroa el título de Condes de Feria, y más tarde Felipe II transformó el Condado en Ducado.  

martes, 12 de enero de 2016

GÓMEZ SUÁREZ DE FIGUEROA, PRIMER SEÑOR DE FERIA.



Prohombre castellano de gran influencia en la Baja Extremadura, hijo del maestre de Santiago Lorenzo Suárez de Figueroa. Gómez Suárez fue mayordomo mayor de la reina Catalina de Lancaster, esposa del rey Enrique III, yerno del almirante Diego Hurtado de Mendoza, miembro del Consejo Real de Juan II, capitán general de la frontera de Andalucía y Primer Señor de Feria. El señorío fue concedido a su padre por el rey Enrique III. 


Tras las muerte del maestre, Gómez I consolidará el Señorío de Feria, siendo la construcción de las murallas de Zafra una de sus obras civiles más destacadas. La ciudad en cuestión necesitaba de esas fortificaciones, pues al enclavarse en un llanura, carecía de defensas naturales. A lo largo de su vida siempre se mantuvo fiel a Castilla y murió combatiendo mientras luchaba a favor del rey Juan II. Fue enterrado en el Convento de Santa Clara en Zafra, erigido por él mismo para convertirlo en el panteón familiar de los Suárez de Figueroa.  
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