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jueves, 14 de noviembre de 2019

TUMBA PRINCIPESCA DE STICNA.




Desde la noche de los tiempos, la espada ha sido el arma preferida del guerrero y el símbolo del poder de los príncipes (los de sangre azul, y los de sangre colorá). La cultura material de Hallstatt, desarrollada en Europa Central durante la Primera Edad del Hierro, produjo interesantes panoplias de armas y ricos ajuares funerarios para príncipes y reyezuelos. En el Museo Nacional de Eslovenia, sito en su hermosa capital Ljubliana, se expone uno de estos ajuares hallado en la necrópolis de Sticna (Eslovenia). Estas tumbas (y sus contenidos) son una prueba tangible de la existencia de una sociedad jerarquizada entre estos pueblos de la protohistoria de Europa.



jueves, 31 de octubre de 2019

CAMPOSANTO DE BIZKARRETA.




Un camino de baldosas nos aleja de Bizkarreta, ciudad de los vivos, comenzamos a subir de nuevo a través del Robledal de Muskilda, hasta la entrada al camposanto, la necrópolis, la ciudad de los muertos.


Un cementerio en lo alto, como si quisiera unir tierra y cielo.


Cruces y estelas de inspiración celta (o simplemente atlántica).


La vegetación nace de la muerte misma. Todo el ambiente de un cementerio atlántico. Bellísimo y conmovedor.



domingo, 4 de noviembre de 2018

GAMLA UPPSALA.



El lejano origen de Uppsala, una de las ciudades históricas del Reino de Suecia, se encuentra en Gamla Uppsala, un lugar de enterramientos de época pre-vikinga. 


Enormes túmulos funerarios. El viejo monumento de Gamla Uppsala es uno de los lugares históricos más destacados de Suecia. 


Túmulos reales de enterramientos correspondientes al siglo VI d.C., un lugar para el mito, la magia y la fantasía, tres ingredientes con los que sazonamos el pasado remoto de las sociedades humanas. 


Y en el horizonte, donde termina la llanura, se alza la ciudad medieval de Uppsala. 


Una llanura donde están enterrados los más antiguos reyes conocidos de Suecia. 


En Escandinavia existe una historia anterior a los vikingos, y este campo de túmulos está aquí para narrarla. 



jueves, 18 de octubre de 2018

RELIQUIAS, SANTOS, VAMPIROS Y LIDERES.




DEFINIÓ UN PREHISTORIADOR al sepulcro como el "primogénito de la cultura" y es que si hay algo que nos caracteriza a los humanos es que los cadáveres nunca pueden dejarnos indiferentes. Muchos mamíferos, como los perros, los elefantes o los delfines sufren el duelo por la muerte de sus parejas, de su compañeros de grupo o de sus amos, pero lo que nos diferencia de ellos es que nosotros damos además algún tratamiento al cadáver, y si no lo hacemos esto es interpretado como un severo castigo o una impiedad. Puede bastar con colocar al muerto sobre un lecho de ocre, o acompañarlo de flores dentro de su sepultura, pero muchas veces se le colocaron adornos y objetos que habían sido de su uso personal, o incluso armas que sirvieron para marcar su estatus social, y también vasijas con alimentos y bebidas. Y es que a lo largo de la historia los humanos nos hemos resistido a creer que no haya nada después de la muerte y que las personas simplemente desaparezcan. 

UN CADÁVER NO ES MÁS QUE un despojo al que la naturaleza destina a la descomposición, pero una persona es algo más que su cadáver, y por eso se ha tendido a conservar su recuerdo con su nombre escrito sobre su tumba, con su retrato, o incluso con la conservación de partes de su cuerpo. Diez mil años antes de nuestra era en la ciudad de Jericó, excavada por los arqueólogos, sus habitantes descarnaban los cuerpos de sus familiares y cubrían su cráneo con arcilla, incrustándole dos conchas a modo de ojos, y esos cráneos se conservaban dentro de cada casa como imágenes de los antepasados. Lo mismo hicieron los romanos, pero con las imágenes de sus antepasados elaboradas a partir de sus mascarillas fúnebres, exhibidas en una fiesta cada año. 

EL TRATAMIENTO DE LOS CADÁVERES, ya sea enterrándolos, incinerándolos o de otros modos es parte esencial de la identidad cultural. El historiador griego Heródoto lo ilustró con la siguiente anécdota. El rey de Persia llamó a unos griegos y a unos habitantes de un pueblo de la India. Preguntó a los primeros qué les parecería comerse a su padres tras su muerte y contestaron diciéndole que eso era un sacrilegio, porque a los difuntos se los entierra o se los incinera. Pasó luego a preguntar a los hindúes qué les parecería quemar o enterrar a sus padres y le contestaron que eso sería una falta de piedad porque deben ser comidos en un banquete fúnebre. Partiendo de esta anécdota el historiador llegó a la conclusión de que las normas culturales pueden ser no solo variables, sino llegar a la arbitrariedad, aunque no obstante él tenía muy claro que a los cadáveres no se los puede abandonar a que se los coman las bestias ni mutilarlos tras una batalla; ni siquiera dejar a los náufragos vagando por el mar, porque se merecen un eterno descanso. 

NUESTROS CADÁVERES SOMOS nosotros mismos y por eso ya desde la antigüedad los muertos no solo recibieron diferentes tratamientos que mostraban el respeto que se les debe, sino que partes de sus cuerpo eran guardadas como tesoros, como reliquias que sirvieron de símbolo de las identidades políticas, locales y religiosas. Y si esas reliquias eran de héroes de la mitología su prestigio era aún mayor. Durante la Guerra del Peloponeso, que enfrentó a casi toda Grecia en el siglo V entre dos bandos, encabezados por Atenas y Esparta, estas dos ciudades se disputaron la isla de Esciro por su valor estratégico. Para demostrar que pertenecía a Atenas los atenienses hicieron una consulta a un oráculo preguntando si una enorme tibia que habían encontrado en la isla era de Teseo, su héroe nacional. El oráculo respondió que sí, con lo que la propiedad de la isla quedó legitimada. Y es que los griegos antiguos coleccionaron restos paleontológicos porque pensaron que eran huesos de los antiguos héroes, cuyo tamaño habría sido gigantesco. En los relieves votivos dedicados a su culto, por ejemplo, se puede ver como los oferentes llegan sólo a la rodilla de la imagen del héroe o el dios correspondientes. 

ES HOY SABIDO QUE EL CULTO a las reliquias no es una invención del cristianismo, sino que ya existía entre griegos y romanos. Y ese culto no fue una artera invención de las autoridades eclesiásticas, sino que nació casi siempre de una iniciativa popular. En el cristianismo se da la paradoja de que los cuerpos más preciados, Jesús y María, no pueden dejar reliquias, porque la tradición dice que subieron íntegros al cielo. Por eso se inventaron reliquias de sus fluidos corporales: leche de la Virgen, sangre de Jesús, o incluso su sudor o aliento. Pero al no ser verosímiles no podían ser importantes y las reliquias protagonistas de nuestras historias serán las de los santos y los mártires, extraídas de sus tumbas, intercambiadas, e incluso a veces robadas. 

CUANDO SE DESCUBRÍA UNA reliquia, tras la aparición de signos milagrosos: luz sobre una tumba, olor a perfume..., y aparecía un cuerpo más o menos bien conservado, se iniciaba un procedimiento jurídico de investigación de su validez histórica, buscando textos, inscripciones o restos que la avalasen. Primero les correspondió hacer la investigación a los obispos, que frenaron la proliferación de hallazgos y milagros, pero tras el siglo XII el Papado se reservó el procedimiento, debido a que de una reliquia dimanaban no solo el prestigio religioso y político, sino muchos beneficios económicos a través de las peregrinaciones. Y abades, obispos y ciudades estaban dispuestos a descubrirlas e inventarlas por doquier. La Iglesia intentó racionalizar el proceso y cabe recordar que todas las técnicas de datación y autentificación de los documentos históricos nacieron en Europa para separar el grano de la paja en el piélago de decenas de miles de reliquias supuestas y de santos muchas veces inventados. 

HAY MUCHAS RAZONES CIENTÍFICAS que pueden explicar la extraordinaria conservación de algunos cadáveres y los aromas de las tumbas se pueden explicar a veces por la presencia en ellas de plantas aromáticas. Por eso se pensó que el cadáver incorrupto podría presentar un problema, y es que además de ser de un santo podía ser obra del demonio, o bien incluso un vampiro en el mundo en el que se creía en los muertos vivientes, el mundo del cristianismo ortodoxo. En él los concilios, como el de Moscú de 1677, prohibieron reconocer a un santo solo por ese criterio. A las momias descubiertas casi intactas se les llama en ruso mochti, y su posesión otorgaba prestigio religioso, poder e influencia, hasta que tras 1919 los revolucionarios rusos ordenaron abrir todas las tumbas para demostrar que la incorruptibilidad era una superchería. Pero como todos somos parte y a veces marionetas de nuestros valores culturales, los mochti se tomaron la revancha. 

Y ES QUE MUERTO LENIN SE DECIDIÓ CONSERVAR SU cadáver como icono de la Revolución y signo de la identidad del nuevo estado. Se llamó a especialistas alemanes para que lo momificasen, pero el cadáver se comenzó a descomponer por haber sido erróneamente tratado. Como el cuerpo estaba vestido y maquillado fue difícil separarlo de sus vestidos, fue necesario reconstruir la cabeza y la barba, coser rozos y rellenar con cera para tapar las suturas. Se sustituyeron las manos por otras de cera. No se sabe qué quedó de él, pero se instalaron frigoríficos en torno a la cámara y fuera de la vista de los peregrinos visitantes, para lograr su conservación. El sarcófago, herméticamente cerrado, se conservó a temperatura constante, y si había problemas la tumba se cerraba dos o tres semanas y el cuerpo volvía a ser examinado por uno o varios forenses. Cada año fue visitado por millones de peregrinos, y caída la URSS un empresario de Las Vegas intentó comprarlo para exhibirlo como muestra de la victoria final del capitalismo. No lo consiguió, porque en el caso de Lenin, como en el de las reliquias de los santos, lo que se reverenciaba no era su cuerpo incorruptible, sino el incorruptible Lenin en el sentido físico y milagroso de la palabra: Lenin el santo laico. Un hombre que se había convertido en símbolo de un ideal político y de la esperanza de una nueva sociedad y que representaba la identidad nacional de Rusia, tal y como los santos habían venido haciendo desde hacía siglos en la historia. 

José Carlos Bermejo catedrático de Historia Antigua en la USC. 


jueves, 8 de junio de 2017

CARO DATA VERMIBUS



. . . carne dada a los gusanos . . . una tradición popular, de la cual no sería capaz de precisar su origen, pretende que nuestro vocablo “cadáver” proviene de la unión de las primeras sílabas de cada una de estas palabras. Parece ser que se trata de una tradición sin fundamento lingüístico, ya que cadáver procede del latín cadere, caer, en el sentido de “cuerpo que no puede seguir en pie”.


Por otro lado, a pesar de lo que sostienen algunos sitios de la red, e incluso libros de textos de la ESO, no tenemos constancia de la existencia de la inscripción en ninguna lápida de origen romano.

miércoles, 12 de agosto de 2015

TUMBA DE LA CAZA Y LA PESCA.



A unos pocos metros de profundidad, en la necrópolis etrusca de Tarquinia, se localiza esta tumba, pequeña comparada con otras del lugar, completamente llena de pinturas al fresco, con vívidas escenas cotidianas, repletas de vida, agitación, movimiento, energía y elementos de la Naturaleza. Un ejemplo más de la vitalidad del pueblo etrusco. El paso del tiempo no le ha restado un ápice de belleza.


lunes, 3 de noviembre de 2014

PARROQUIA DE SANTIAGO EN TRICASTELA.



Edificio románico, rodeado por almas cristianas que duermen en tierras sacras, al pie de las montañas. La portada, Santiago peregrino sobre tres castillos, materialización del topónimo Tri-Castella. 


Y no puede faltar la concha, el eterno símbolo femenino. Me acerco a Compostela y me va surgiendo una duda ¿fue Santiago una mujer? O más sencillo aún ¿el Apóstol usurpó su lugar a una matriarca gallega? una de esas mujeres que gobernaba un clan, o incluso un castro entero..



La pétrea, pequeña y sobria iglesia de Tricastela, un templo de estilo románico reformado en el siglo XVIII, hundida en un valle, rodeada de tumbas, cercadas por una pequeña muralla de piedra, un cementerio, un lugar en el que nada vuelve a ser como fue. 


¿El lugar definitivo? Sobrecoge por la belleza natural, por la solemnidad perpetua de la piedra, que se contrapone a la vida efímera, a la carne que mora bajo tierra, a huesos blanquecinos, eternos como la propia piedra, testimonio atemporal de la vida que sustentaron. Lápidas cubiertas de vegetación viva recubren el recipiente de los muertos, volvemos al seno de la madre tierra. Vegetación, iglesia, viento, cielo gris, montañas y tumbas. Un lugar y un momento sublimes.


martes, 9 de septiembre de 2014

LA PANONIA ROMANA. EL IMPERIO EN HUNGRÍA.



En tiempos del Imperio Romano, los territorios que forman la actual Hungría, se encontraban repartidos entre las provincias de Dacia y Panonia. La región del Transdanubiano de la Cuenca de los Cárpatos fue conquistada por los romanos e incorporado al Imperio con el nombre de Panonia durante el gobierno de Augusto, hacia el año 9 a.C.


La provincia de Panonia recibió su nombre de un pueblo de origen ilírico que en aquellos tiempos habitaban la región; los panonios. Esta provincia tuvo una gran importancia por dos aspectos muy concretos; el Danubio servía de frontera (limes) natural y protegía a la Península Italiana por el Norte, y además por la Panonia pasaba una vía comercial que arrojaba abundantes dividendos; la Ruta del Ámbar, que conectaba el Báltico con el Mediterráneo .



En la ciudad de Pecs, al sur del país, en plena Llanura Panónica se conservan importantes vestigios de la época romana y paleocristiana, especialmente su necrópolis. 

jueves, 31 de julio de 2014

AJUARES FUNERARIOS DE CÁSTULO.



En la ciudad ibero-romana de Cástulo, en el Alto Guadalquivir, se han excavado varias necrópolis, de donde se ha rescatado un variado y abundante ajuar funerario.


Son ajuares funerarios con urnas cinerarias que pertenecen a los diferentes estratos que forman la sociedad ibérica castulolense. Los personajes más importantes eran enterrados en la parte central de la necrópolis, y a su alrededor se disponían las demás tumbas, según su importancia social y los lazos sangüineos (o no) que le unían al noble.


En las tumbas de Cástulo abunda la cerámica de origen griego, una muestra más de la gran importancia económica que alcanzó la ciudad.


El cadáver era cremado sobre una pira, sus cenizas se recogían y se depositaban en una urna de cerámica, que podía presentar variada tipología. 


En la tumba se colocaba dicha urna y se acompañaba de diversos objetos que recordaban su vida terrena; armas, vasijas, platos, objetos de adorno, joyas, fíbulas......




martes, 8 de julio de 2014

TUMBA DE LOS HIGUERONES



La Tumba de los Higuerones, excavada en la necrópolis de Cástulo, muestra un ajuar funerario de la Edad del Hierro, perteneciente a la Cultura Ibera, y que es posible datar en el siglo VII. Y de este pequeño ajuar llaman la atención dos piezas: el quemaperfumes y la esfinge, y las podemos disfrutar en el Museo Arqueológico de Linares dedicado a las excavaciones de la ciudad ibero romana de Cástulo. 



El Thymiaterium, o quemaperfumes en bronce fundido es similar a los utilizados en la actualidad. Dos cabras o cérvidos en reposo, vigilados desde cerca por un felino que parece apacentar a su propio rebaño.



El aplique zoomorfo con forma de esfinge alada, también en bronce. El motivo de la esfinge es claramente oriental. Pero además está porta la doble corona del Alto y Bajo Egipto, por lo que su procedencia parece bastante clara. Y observándola no puedo dejar de preguntar ¿por qué se ha escrito tan poco sobre las relaciones entre Egipto e Iberia durante el Primer Milenio, cuándo las evidencias son tan claras?


domingo, 31 de marzo de 2013

MUSEO DE ÁVILA




El Museo de Ávila nos ofrece un viaje por la historia material de la provincia. Iniciamos nuestro recorrido por el Paleolítico, para llegar hasta la época romana, aunque el museo en cuestión también posee salas de Cultura Tradicional, Edad Media, Edad Moderna y Siglo XIX. 



La Casa de los Deanes es el edificio principal que alberga los fondos del museo, una típica construcción castellana del siglo XVI. 

El Calcolítico en Ávila está bien documentado en poblados de la zona central de la provincia, aunque no se han constatado evidencias de metalurgia. En cambio si se documentan poblados de tradición dolménica. 



Maqueta de un túmulo en la Dehesa Río Fortes. Presenta una cronología  IV - III milenio a.C. Construcción megalítica del Calcolítico a base de grandes lajas. 



El túmulo fue excavado por Soledad Estremera Portela, hallándose  hojas de cuchillo de sílex y numerosas cuentas de collar. El monumento es el lugar de enterramiento de un jefe, al que acompañan una panoplia de instrumentos líticos pulimentados. 



Precisosas cuentas de collar en variscita verde, que muestran una gran pericia en la talla. 



Hachas pulimentadas del mismo yacimiento.


Cuchara cerámica de la Peña del Aguila (Muñogalindo).


Punzones de hueso y "brazal" de arquero, procedentes también de la Peña del Águila.



Piedra de moler. 



Cuenco del Campaniforme.



Vaso Campaniforme hallado en Pajares de Adaja. 



Ajuar campaniforme. 



Industria microlítica.



Freno de caballo de hierro, espada de antenas y falcata, procedentes de la necrópolis del yacimiento de El Raso (Candeleda). 


Cabra cerámica.


Umbo de escudo en hierro.


Enterramiento con ajuar funerario de la necrópolis de El Raso.



El castro de Las Cogotas, enclavado en la localidad abulense de Cardeñosa, ha tenido gran trascendencia en el estudio y conocimiento de un amplio periodo de la prehistoria y protohistoria de la península Ibérica; el Bronce Medio y Final (Cogotas I) y Hierro II (Cogotas II). 


Fíbula de El Caballito.


Verraco.


Los Castillejos, en Sancho Reja, es una Castro de la Sierra de Ávila, con potentes influencias orientalizantes procedentes del sur. El poblado se ocupa avanzado el Bronce Final y se abandona poco a poco durante la Edad del Hierro. 


A partir del siglo III d.C. la población hispano-romana va abandonando las ciudades y se refugia en lujosas villas en el medio rural. 


Agujas y punzones.



El Museo de Ávila cuenta con un anexo, un Almacén Visitable, que se sitúa en la Exiglesia de Santo Tomé el Viejo. La entrada la custodia un verraco.



Mosaico romano de la Villa de Magazos.



Detalle del mosaico.



Verraco de enormes proporciones. ¿Un cerdo de gran tamaño? ¿Tal vez un oso?



Verracos de Las Cogotas y el Fresno. 



Cabeza de toro en la cual podemos intuir la cornamenta.





Verracos de Martiherrero.
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