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jueves, 31 de octubre de 2019

CAMPOSANTO DE BIZKARRETA.




Un camino de baldosas nos aleja de Bizkarreta, ciudad de los vivos, comenzamos a subir de nuevo a través del Robledal de Muskilda, hasta la entrada al camposanto, la necrópolis, la ciudad de los muertos.


Un cementerio en lo alto, como si quisiera unir tierra y cielo.


Cruces y estelas de inspiración celta (o simplemente atlántica).


La vegetación nace de la muerte misma. Todo el ambiente de un cementerio atlántico. Bellísimo y conmovedor.



viernes, 5 de abril de 2019

ROBLEDAL DE MUSKILDA.




Abandonamos la apacible villa de Bizkarreta y nos adentramos en el sugerente robledal de Muskilda. 


Los peregrinos que se dirigen a Santiago, cuando caminan por tramos como este, alcanzan una comunión plena con la naturaleza, experimentan una vuelta a los orígenes de nuestra especie. Hace millones de años abandonamos los bosques, bajamos de los árboles para convertirnos en seres humanos.



miércoles, 30 de mayo de 2018

SORGINARITZAGA, EL ROBLEDAL DE LAS BRUJAS.




Cae la noche. No hay luna en el cielo. Oscuridad. Idoia, Edurne, la Ma, y otras mujeres del pueblo abandonan sus casas con sigilo. En el cálido interior duermen sus hijos, padres y maridos. No hay luz, ni llevan candil, pero ellas conocen el camino de ciegas, la tierra está húmeda por la copiosa lluvia del medio día y ni siquiera el viento se atreve a romper la quietud. En silencio sepulcral, las mujeres caminan en fila por el bosque hasta el punto de reunión. Robles – árbol del druida, árbol de la bruja – hayas, fresnos y algunos tejos, helechos bajos y rocas tapizadas por el musgo configuran un templo natural, atávico. El cielo infinito es la cúpula. Escobas, marmitas, mandrágora, el gran cabrón, el gato negro, la calavera, hedor de sapo, cadáver de nonato, leche materna, sangre menstrual, hongos alucinógenos, safismo. Nadie sabe que ocurrió en aquel akelarre, aunque la morbosa imaginación disfruta deleitándose con la escena. El lugar es conocido desde el siglo XVI como “Sorginaritzaga”, el robledal de las brujas.


El robledal de las brujas, sombrío, húmedo, encantado, une Roncesvalles con Burguete. Un enclave ciertamente evocador, aquí son posibles todo tipo de aventuras y también las pesadillas más horribles. Que fina es la línea que separa ambos mundos. Atravesando ese sendero espero, incluso, encontrarme en cualquier momento con el Basajaun, y me de las fuerzas suficientes para culminar con éxito este sufrido camino.


Un bosque de hayas, robles y alerces, que según la tradición era frecuentado por brujas. Aquí se celebraban algunos de los más conocidos akelarres del siglo XVI que motivaron una durísima y sonada represión, que acabó con nueve personas de la zona quemadas en la hoguera acusadas de practicar la brujería y la magia negra.

miércoles, 21 de marzo de 2018

EL MEDIO DE ALTA MONTAÑA.




“Las grandes cadenas montañosas siempre han inspirado un profundo respeto y admiración. En ellas se situaron las moradas de los dioses y el origen de muchos fenómenos naturales. Su colosidad actuó siempre como una barrera limitante para la penetración, colonización y consiguiente explotación por el hombre”.
Fauna Ibérica y Europea. Salvat.

Europa es un continente densamente poblado y muy humanizado, y la alta montaña es el único bioma (quizás junto a la taiga boreal) que ha conservado su identidad hasta nuestros días, por eso sigue siendo el lugar elegido para miles de urbanitas para escapar del cotidiano mundo de hormigón. Pero la montaña pone a prueba la vida, junto a polos y desierto, presenta el hábitat más complicado del planeta. A medida que ascendemos el aire se hace más frío y húmedo.

Vivir en la montaña nunca ha sido fácil, las especies deben adaptarse a un medio hostil y enfrentarse a condiciones de vida muy complicadas. El frío, el viento y la escasez de oxígeno son los principales problemas que tienen que afrontar animales y plantas de las cumbres. Un medio donde el invierno, la estación fría, se alarga demasiado, mientras que los períodos cálidos duran apenas un suspiro. Las montañas son como islas de reducido ámbito geográfico en comparación con las inmensas extensiones de otros biotopos.

La vegetación en montaña se dispone en pisos, dependiendo de las características y necesidades específicas de cada especie. En muchas montañas se aprecia claramente donde se sitúa el límite del bosque, hasta que altitud crecen los árboles. Los árboles de hoja caduca – hayas, robles y fresnos – ceden su espacio a los abetos y a otras coníferas. Pero si continuamos ascendiendo, las partes más altas están demasiada expuestas al viento y son demasiado gélidas para que crezcan incluso estos árboles. El bosque es sustituido por el prado, y en las zonas de mayor altitud, la flora desaparece y únicamente podemos observar la roca desnuda. No situamos en la conocida como zona alpina; un paisaje desolado, gran parte del año cubierto por un blanco manto de nieve. Por encima de los 4000 metros las nieves perpetuas cubren incluso las montañas situadas sobre la imaginaria línea del ecuador. Aquí el hombre se enfrenta solo al mundo, este es el lugar donde podemos encontrarnos con nosotros mismos.




jueves, 8 de marzo de 2018

DE LOS PIRINEOS AL VALLE. RONCESVALLES – ZUBIRI.



Apenas 20 kilómetros de marcha para abandonar las míticas cumbres pirenaicas e internarse en un precioso valle, con la capital del reino, Pamplona, en el horizonte próximo. Descendemos desde los mil metros de altitud de Roncesvalles, a los apenas quinientos de Zubiri, aunque por el trazado sinuoso del camino uno no sabe si está bajando o por el contrario, sigue subiendo.

Frío y niebla a primera hora de la mañana. El Sol aún no se ha dejado ver. Nos levantamos, tomamos un rápido desayuno, preparamos los bártulos, nos ponemos las botas y echamos a caminar (andar si se prefiere). La bruma matinal lo envuelve todo, típico tiempo atmosférico que uno espera encontrar en la montaña.


Una etapa preciosa, sin aslfalto, siempre rodeado de bosques, salpicada por mitos y leyendas, brujas y akelarres, y Basajaun. Atravesamos pastos frescos alpinos, robledales, hayedos y pinares (o sea, bosques mixtos), caseríos y pueblos marcados tradición vasco-navarra. Una típica etapa xacobea de media montaña por senderos pedregosos y continuos toboganes (si bien, no sabemos si ascendemos, o descendemos). Y a pesar de comenzar renqueante por el sobreesfuerzo de ayer, las piernas han respondido muy bien. Lo peor ha sido el descenso, prolongado, complicado y pedregoso, por momentos parece no tener fin. Uno de los senderos más bonitos que he tenido la fortuna de recorrer.


Un precioso robledal, el bosque de las brujas nos lleva hasta Burguete, del que salimos para penetrar en otro bosquecillo, con riachuelos y pequeños puentecillos. Después un pronunciado repecho para, inmediatamente descender hasta Espinal. Lo más duro viene a continuación, el alto de Erro y la pedregoso bajada hasta Zubiri. Pamplona, la capital, queda en el horizonte.  
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