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sábado, 21 de septiembre de 2019

LOS DESCUBRIDORES.




Mi héroe es el Hombre Descubridor. El mundo, tal como lo vemos en la actualidad desde nuestra perspectiva de occidentales instruidos —nuestra idea del tiempo, de la tierra y de los mares; de los cuerpos divinos y de nuestros propios cuerpos; de las plantas y de los animales; de la historia y de las sociedades humanas del pasado y del presente—, tuvo que sernos revelado por innumerables Cristóbal Colón. Ellos permanecen en el anonimato de los profundos nichos del pasado. Emergen a la luz de la historia a medida que nos acercamos al presente, y la lista de personajes es tan variada como la misma naturaleza humana. Los descubrimientos se vuelven episodios de una biografía, tan imprevisibles como los nuevos mundos que nos revelaron los descubridores.


Son también parte de nuestra historia los obstáculos frente al descubrimiento, las falsedades del conocimiento de la época. Sólo podremos comprender el coraje, la temeridad, el espíritu heroico y la imaginación que animaba a los grandes descubridores si los imaginamos contra el olvidado telón de fondo de la tradición heredada y de los mitos de su tiempo. Ellos debieron luchar contra los «hechos admitidos» y los dogmas de los sabios de su tiempo. Yo he intentado revivir esas falsedades, esas ilusiones, he tratado de recordar cómo se concebían la tierra, los continentes y los mares antes de Colón y de Balboa, de Magallanes y del capitán Cook; los cielos antes de Copérnico, Galileo y Kepler; el cuerpo humano antes de Paracelso, Vesalio y Harvey; las plantas y los animales antes de Ray y Linneo, de Darwin y Pasteur; he intentado reconstruir la idea que los hombres tenían del pasado antes de Petrarca y de Winckelmann, de Thomsen y de Schliemann; cómo era imaginada la riqueza antes de Adam Smith y Keynes; el mundo físico y el átomo antes de Newton, Dalton y Faraday, de Clerk Maxwell y Einstein.


Daniel J. Boorstin. Los Descubridores.

sábado, 23 de febrero de 2019

LA CIENCIA EN EL SIGLO XVIII.




El siglo XVIII fue continuación y consolidación de la Revolución Científica de la centuria anterior. En esta época la ciencia vivió un gran desarrollo, gracias a la aplicación de la razón ilustrada y el espíritu crítico a la investigación y a la búsqueda constante del conocimiento. Por otro lado, algunos monarcas ilustrados fomentaron la investigación científica mediante la creación de centros de saber como museos, observatorios y jardines botánicos, así como la realización de expediciones científicas. Una etapa de la historia en que se produjeron importantes avances y adelantos técnicos.

Durante el siglo XVIII vivieron, y trabajaron numerosos científicos que sentaron las bases de la ciencia moderna, como Lavoisier, Linneo o Jenner. El campo del saber que concentró el mayor interés fueron las Ciencias Naturales en su totalidad; Astronomía, Química, Física, Botánica . . .

La sombra de Isaac Newton, el gran genio del Barroco, es alargada, y sus decisivas contribuciones a la mecánica y la gravitación tuvieron su continuación en este siglo XVIII. Maupertuis y La Condamine confirmaron las ideas de Newton sobre la atracción universal, así como la tesis de que la Tierra es una esfera achatada por los polos. El astrónomo William Herschel, que también fue músico, descubrió el planeta Urano.

En física se inventó el termómetro gracias a los trabajos de Réaumur, Celsius y Fahrenheit. Papin estudio la presión del vapor. Galvani y Volta iniciaron el conocimiento de la electricidad y Benjamin Franklin inventó el pararrayos en 1750.


En química tuvo una trascendencia capital Lavoisier, creador de la química moderna, que enunció la ley de conservación de la materia.


En el campo de la biología, el sueco Carl von Linneo llevó a cabo la primera clasificación sistemática de especies animales y vegetales, ideando para ello el sistema binomial (género y especie) que aún seguimos utilizando. La obra Historia Natural del conde Buffon tuvo una gran influencia en las generaciones posteriores de naturalistas.

El inglés James Edward, está considerado el padre de la inmunología. Gracias al desarrollo de la primera vacuna contra la viruela, se pudo salvar a miles de personas de una muerte casi segura.

A todos estos científicos habría que sumar a los exploradores que posibilitaron un conocimiento más detallado y profundo de nuestro mundo.


martes, 2 de octubre de 2018

CATEDRAL DE UPPSALA.



La catedral de Uppsala, junto con la de Trondheim, es el edificio religioso más impresionante de toda Escandinavia. 


Construída entre 1287 y 1435, y reconstruída en 1702, esta catedral demuestra que el arte gótico no tuvo límites, y que se expandió, como cualquier moda y estilo, por todo el continente europeo. 


En el año de 1287 el arquitecto Étienne de Bonneuil fue llamado desde el norte de Europa, para levantar una catedral gótica en el extremo septentrional del Reino de Suecia. Más allá se extendía la salvaje Laponia, la tierra donde habitaban los saamis. 


Etienne de Bonneuil levantó un edificio de 118 metros, una catedral de inspiración francesa pero utilizando ladrillos. 



El insigne botánico Carl von Linneo descansa en el interior de estos muros sagrados. 


En el arca relicario se guardan los restos del rey Erik el Santo, uno de los santos nacionales del Reino de Suecia. Según la leyenda fue muerto en 1160, en el lugar donde años más tardes se levantaría el templo. 


Gustavo Vasa, figura determinante en la historia del Reino de Suecia, también yace en esta imponente catedral. 




Una nueva visión de la virgen, obra de Anders Widoff. “María. El retorno”. 


Las catedrales simbolizan la grandeza de una ciudad y narran su historia. Brillante tuvo que ser Uppsala, a 70 kilómetros al norte de Estocolmo, si tenemos en cuenta la belleza y las dimensiones de su catedral. Algunas de las más destacadas figuras de la historia de Suecia, como San Erick, Gustavo Vasa y Linneo tienen su punto de encuentro en este templo. Sin posibilidad de error, la más hermosa de las catedrales suecas. 



sábado, 15 de septiembre de 2018

UPPSALA. RELIGIÓN Y CULTURA.




Ciudad histórica, y en la actualidad la cuarta de Suecia después de Estocolmo, Góteborg y Malmoe, posee el honor de tener la más bella de las catedrales de toda Escandinavia. Uppsala es uno de estos límites de la civilización, hacia el norte comienza Laponia, una tierra de leyendas y naturaleza salvaje.


Uppsala es además la sede de la Universidad más antigua de Suecia. Uno de sus más eminentes científicos fue Carl von Linneo.


Una ciudad moderna, de mediano tamaño que se dispone a lo largo de un río, y que bascula en torno a dos edificios claves, su catedral y el castillo en la colina.


Como en muchas otras ciudades (y pueblos) de Suecia, en Uppsala es omnipresente la enorme figura de Gustavo Vasa, fundador del estado moderno sueco. Su impresionante catedral gótica le sirve como memorial y mausoleo.


En tiempos pretéritos Uppsala era un lugar sagrado, un enclave donde se ubicaba un templo pagano consagrado a los viejos dioses nórdicos. Hasta aquí llegaban los vikingos a realizar sus sacrificios. La cruz cristiana venció al martillo Thor y elevó a los cielos iglesias de piedra y ladrillo.


Los lejanos orígenes de este importante asentamiento, cuyo origen se remonta a la época vikinga, se encuentran algunos kilómetros a las afueras de la ciudad actual, en la necrópolis de Gamla Uppsala.



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