Una máscara para cada día una máscara para cada sentimiento Nunca mostramos el ego, el auténtico yo, salvo cuando nos sentamos solos con nuestros pensamientos.
Las relaciones sociales no son más que un tragicómico baile de máscaras. Cada día podemos utilizar una diferente. Sólo somos auténticos cuando en la intimidad más íntima limpiamos el maquillaje de nuestra cara.
La vida es un eterno baile de máscaras. Utilizamos tantas y tantas máscaras, que corremos el riesgo de no ser capaces de reconocer nuestro propio rostro.
Llevo tanto tiempo con la máscara puesta, que ni en la más íntima soledad, soy capaz de quitármela.
Vive un terrible monstruo en el interior de cada uno de nosotros. Si no tenemos cuidado escapará de nuestro cuerpo.






No hay comentarios:
Publicar un comentario