domingo, 15 de agosto de 2021

CAMINANDO DESDE ITERO DE LA VEGA A FRÓMISTA.


Es 15 de julio del año 2017, transitamos por mitad del mes, hace quince días que comenzamos nuestra ruta (nos encontramos, aproximadamente , kilómetro arriba, kilómetro abajo, a mitad de Camino), y hoy caminamos hacia la localidad de Frómista. La etapa es corta, en kilometraje, que no en sudor y esfuerzo. Entraremos de lleno en la Tierra de Campos.














El Canal de Castilla es el principal protagonista del día. Durante muchos kilómetros caminamos pegados a sus aguas. Pasear junto a esta impresionante obra de ingeniería hidráulica supone un respiro después de varias jornadas caminando por senderos polvorientos bajo los molestos rayos del sol estival.


Todo viajero, real o ficticio, tiene que enfrentarse alguna vez con la llanura, fría o cálida, interminable, sin referencias de ningún tipo.





Las cigüeñas blancas siguen siendo vecinas y compañeras habituales.




Las rapaces son las señoras absolutas de esos cielos estivales inmaculados.






Boadilla del Camino es la única localidad de cierta entidad que cruzamos antes de alcanzar Frómista.




Campos de tierra, o Tierra de Campos, aquí el barro es material ancestral de construcción desde una época en que el tiempo pierde la memoria.


Entre Itero del Castillo e Itero de la Vega, el peregrino, tras cruzar el río Pisuerga por el espectacular puente de piedra de Fitero, de once arcos, tiene la dicha de descubrir el frescor de un verdadero oasis creado por el cauce del río, mientras abandona la provincia de Burgos y entra en tierras palentinas. Pero en Itero de la Vega admire la talla de un Santiago ataviado de peregrino, imagen que se guarda en la ermita de la Piedad.



En Bobadilla del Camino se sorprenderá al contemplar el rollo de justicia gótico, así como la pila bautismal existente en la iglesia de Santa María, así descrita por García Atienza: “Sostenida por doce columnas que parecen corresponder a pies de algún animal mítico, por las pezuñas que sirven de pedestal, la pila se compone de una triple cenefa”; en esta pila gravitan innumerables mensajes ocultos. Estamos seguros que cuando se interpreten resolverán muchas incógnitas del Camino de Santiago”.

Sin darse cuenta, el viajero entra en la Tierra de Campos, una de las comarcas más áridas de la geografía española, sabiamente resumida en el siguiente verso de Ramón Pérez de Ayala: “. . . que llaman Tierra de Campos lo que son campos de tierra”. En esta zona, el peregrino, durante los meses estivales, deberá madrugar más, para evitar la fuerza de los rayos solares del mediodía, dada la escasez de árboles.

Y por fin, el peregrino llega a Frómista, una de las altas etapas de su viaje a Compostela por tierras castellanas, en cuya población los romeros se dirigen, sin pensárselo, a la iglesia de San Martín, calificada como una de las mejores realizaciones del románico, fundada a mediados del siglo XI, a iniciativa de doña Mayor, condesa de Castilla, viuda del rey Sancho de Navarra. Frómista, también conocida como “la Villa del Milagro”, contó con una próspera aljama judía durante los siglos medievales; curiosamente se sabe que la sinagoga estaba a pocos metros de la iglesia de San Martín; no es una casualidad que a los habitantes de este pueblo, hasta hace poco, se les llamara “rabudos”, por considerarlos de origen hebreo.

El queso de oveja regado con el excelente vino de Ribera del Duero es uno de los lujos gastronómicos que se ofrecen al peregrino en esta población. No deje de admirar el monumento a san Telmo, el santo patrón de los navegantes, protector contra el “fuego” (enfermedad mental), natural de esta villa, a quien la tradición popular le dedica la fiesta de “El Olé”, la procesión cívica que se desarrolla el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección, con la actuación de un grupo de danzantes y la pronunciación del sermón burlesco, relato que describe los hechos protagonizados por este santo local. Después, no olvide acercarse a las esclusas del canal de Castilla, obra de ingeniería hidráulica que permite el paso de los peregrinos, tanto a pie, como en bicicleta o caballo.

El Camino de Santiago. Rutas de España.

Editorial Planeta.




A través de las esclusas del Canal de Castilla, penetran los peregrinos en Frómista. Un poco más allá aguarda la joya del románico palentino, la iglesia de San Martín.



Monótono transitar por los campos de Castilla. El cuerpo manda, habla y te marca el ritmo a seguir. El tiempo parece detenerse, solo avanzan los pasos. La eternidad tiene forma de campo amarillo castellano. Llevo varios meses deseando cruzar caminando estos páramos.




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