En Lavacolla arrancan los últimos diez kilómetros del Camino Francés a Santiago de Compostela.
Además de por la peregrinación, Lavacolla es conocida por el aeropuerto que se encuentra en sus inmediaciones. Somos muchos los que, concluida la aventura xacobea, regresamos volando a casa.
Fluyen libres las aguas de Lavacolla.
Nos acercamos a la ciudad. Poco a poco abandonamos el entorno rural.
Banda sonora del Camino por tierras de Galicia.
¿La Virgen y el Niño peregrinos? ¿Santiago peregrinando con su madre?.
La capilla de San Marcos en el Monte do Gozo. La primera referencia a una iglesia en este lugar nos lleva hasta el obispado de Diego Gelmirez en 1105, que reedificó un edificio anterior y ordenó la celebración de una procesión anual el día de San Marco.
Doce siglos viendo llegar peregrinos. Muchos de ellos pasaban, y pasan, las vísperas de su encuentro con el Apóstol, en el Monte do Gozo, con el corazón inquieto y el alma llena de vida. Alegría y felicidad.
Sigo los pasos de los que llegaron antes que yo. En ocasiones piso mis propias huellas. El ciclo del eterno retorno.
Estas toscas esculturas de piedra llevan años recibiendo a los peregrinos a su llegada a Santiago.
Templarios y Camino de Santiago un filón que no termina de agotarse nunca.
El monumento situado en Praza da Concordia sirve de homenaje a personajes históricos vinculados al camino, y por extensión, a todos los peregrinos. El citado monumento es conocido como Puerta de Europa o Porta Itineris Sancti Iacobi, y ¿qué es el Camino de Santiago sino la Calle Mayor de Europa?.
Hacia el año 950, Gotescalco, obispo de Le Puy en Velay, fue el primer peregrino, de nombre conocido, que llegó a Santiago de Compostela, desde más allá de los Pirineos. La vía con Europa quedaba definitivamente abierta.
Gautier Giffard, caballero normando que acompaño a Guillermo el Conquistador en su campaña de 1066. En la península Ibérica participó en el sitio de Barbastro y posteriormente peregrinó a Compostela.
Robert Langton, viajero y peregrino inglés. En el siglo XVI recorrió parte de Europa Occidental y realizó peregrinación a Roma, Santiago y Oviedo. Además visitó otras ciudades y regiones: León, Colonia, Guadalupe, Cádiz, Córdoba. . .
Este personaje, ataviado como peregrino, de nombre Estefanos, no me queda claro de quién se trata. ¿Del mártir?, ¿del rey húngaro?, ¿tal vez un peregrino de origen griego?. Dudas, dudas. Xacopedia dice sobre él: "Citado también como Estéfanos. Aparece en el milagro XIX del Códice Calixtino dotado de virtudes divinas, dimitió de su obispado por amor a Santiago y, llegado de Grecia, le concedieron un lugar dentro de la basílica del Santo Apóstol."
Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador de OPUS Dei, mantuvo una estrecha relación con la ciudad. En 1938, en plena Guerra Civil y en Año Santo Jacobeo, peregrinó a la tumba del Apóstol.
Karol Wojtyla, Juan Pablo II, el Papa Viajero y uno de los pontífices más queridos del siglo XX, visitó Santiago de Compostela en dos ocasiones, 1982 y 1989. Un auténtico Papa Peregrino.
Teodomiro obispo de Iría Flavia certificó el hallazgo de los restos del apóstol. Con el tiempo la diócesis de Iria se trasladó a la nueva y flamante Santiago de Compostela.
Leo von Rozmithal, noble bohemio, escritor y viajero que en el siglo XV recorrió gran parte de Europa Occidental, incluyendo en su caminar la peregrinación a Santiago de Compostela.
El poeta que descendió a los Infiernos y subió a los Cielos, escribió sobre la peregrinación a Santiago en dos de sus obras, Vita Nuova y Divina Comedia. En la primera es donde aparece su famosa frase "[...] peregrino es el que va a la casa de Santiago".
Jakub Sobieski fue un noble polaco que llegó a Santiago en 1611, estamos en plena Contrarreforma, tras un largo periplo iniciado en Cracovia en 1607. Como muchos viajeros y peregrinos Sobieski dejó a la posteridad un relato sobre su experiencia como caminante.
Miguel Payá y Rico, arzobispo de Santiago de Compostela entre 1875 y 1886, y más tarde de Toledo. Payá y Rico puso todo se empeño en recuperar el antiguo esplendor de la Catedral de Santiago como centro internacional de peregrinación. Y vaya si lo consiguió. Logró el apoyo de la corona gracias a su buena relación con Alfonso XII y lo más trascendente, recuperó las desaparecidas reliquias del Santiago, en lo que sería el segundo descubrimiento de los restos del Apóstol.
Alma de ermitaño que se retiró a los bosques, pero también gran vocación de servicio. Abrió senderos, desbrozó malezas, levantó puentes y construyó un hospital para peregrinos y una pequeña iglesia donde rezar. Domingo de la Calzada, ingeniero del Camino. Domingo de la Calzada, el santo que construye puentes. Bajo el sol, bajo la lluvia, por senderos polvorientos y barrizales, por veredas empedradas y asfalto inerte, el peregrino sigue batiendo pasos sin detenerse jamás. El espíritu nómada se apodera de él.
El descubrimiento de la tumba de Santiago, y por consiguiente el origen del Camino, se produjo durante el reinado en Asturias de Alfonso II el Casto. ¿Estamos por tanto ante el primer peregrino?. Alfonso II ordenó la construcción de la primera iglesia para custodiar las reliquias del apóstol y la fundación del Monasterio de Antealtares , cuyos monjes serían los responsables del culto alrededor de los restos de Santiago.
Fernando Quiroga Palacios, obispo de Mondoñedo y arzobispo de Santiago (1949 - 1971), autoridad de primer nivel en la Iglesia española de la época, como cardenal participó en el Concilio Vaticano II en 1953. Puso trabajo y empeño para promover y recuperar la peregrinación compostelana. Logró su objetivo en el Año Santo de 1965 en una España que empieza a concebir el turismo como uno de sus motores económicos.
Brígida de Suecia, religiosa, mística, fundadora de una orden religiosa, escritora, teóloga y Santa Patrona de Suecia. Peregrinó en el siglo XIV a Santiago y también a Nidaros. Su lugar de sepultura, el monasterio de Vadstena, es un lugar de peregrinación en su país natal.
¿Peregrinó Jan Van Eyck, maestro de la pintura flamenca a Santiago?. Se sabe de su presencia en Portugal formando parte de la embajada de su señor Luis el Bueno, Duque de Borgoña, y es posible que visitase Santiago, aunque no es posible asegurar su condición de peregrino.
Las peregrinaciones se mantienen vivas gracias a mujeres y hombres anónimos, como Isabel de Lucerna que falleció en Betanzos, kilómetros antes de poder alcanzar la tumba del Apóstol.
Diego Xelmirez, artífice del esplendor compostelano románico. Miembro de la baja nobleza gallega su padre colaboró con el obispo Peláez, en la defensa de las torres de Catoria. El joven Diego, inteligente y ambicioso se aupó hasta la cátedra de Santiago. Sagaz, buen diplomático y hombre de acción, consiguió elevar la diócesis compostelana a la dignidad de archidiócesis, convirtiéndose en el primer arzobispo de Santiago de Compostela. Además dió el impulso definitivo a la transformación y engrandecimiento de la catedral románica. Xelmirez puso en el mapa de la Cristiandad la ciudad de Santiago de Compostela y trazó para el futuro el Camino de las Estrellas. Su sucesor, ya en el siglo XX, fue el modesto y entrañable párroco Elías Valiña.
Guido de Borgoña, hermano de Raimundo, Sumo Pontífice con el nombre de Calixto II, una figura crucial en la consolidación definitiva del Camino de Santiago. En 1120 concedía a la sede episcopal de Santiago de Compostela la dignidad metropolitana de Mérida y también fue el Papa que instauró el Año Santo Jacobeo para el año 1226.
Isabel de Portugal, hija de Pedro III de Aragón y de Constanza de Sicilia, sobrina de Santa Isabel de Hungría (por la que recibe su nombre) y esposa del rey Don Dinis de Portugal. Conocida entre los portugueses como Rainha Santa, por su piedad y religiosidad. Protagonizó una de las peregrinaciones más famosas y mitificadas de la Baja Edad Media. Después de enviudar comenzó su peregrinación en Coimbra en 1325, por el histórico camino portugués.Isabel se hizo acompañar por un numeroso séquito y una escolta bien armada para custodiar un gran tesoro con joyas, objetos de lujo, e incluso la corona real, todo destinado a ser ofrendado al apóstol. Una de las más ostentosas ofrendas de toda la historia compostelana. De ese fabuloso tesoro , nada se conserva. Terminada la peregrinación vuelve a Coimbra e ingresa en un convento de clarisas que ella misma había fundado. Diez años después, en 1335, volvió a peregrinar, pero esta vez casi de incógnito. Sabía que su final se acercaba y falleció poco después de regresar a Coimbra. Fue sepultada en el monasterio con sus atributos de peregrina.
La plaza del Obradoiro es el corazón, que nunca deja de latir, de Santiago de Compostela. Aquí se reúnen caminantes, peregrinos, viajeros y turistas. Cada uno de ellos vive su propia experiencia xacobea.
Dos caminan juntos.
Francisco de Casas Novoa ocultó al Maestro Matea, su impresionante fachada guarda tras ella un magnífico tesoro, el Pórtico de la Gloria. El románico metamorfoseado en barroco.
Nunca me ha movido el fervor religioso, ni la posibilidad de expiar mis pecados, por eso no me considero peregrino, simplemente, caminante.
Y después de caminar , un menú a buen precio (algo cada vez más complicado de encontrar) en Casa Manolo. Colas kilométricas para conseguir mesa.
Peregrino disfruta del Camino más que nadie, tanto que ha decidido no parar en Santiago, y seguir caminando un rato más.
Las cuatro Sotas de la baraja se disfrazaron de virtudes cardinales en la iglesia de San Fructuoso. Son ellas las encargadas de despedirnos y desearnos buen camino.
Los adoquines de la Rua das Hortas sentirán en su piel mi marcha. Esta bonita calle parte del corazón de Santiago de Compostela y conduce al caminante que busca la salida de la ciudad y el bullicio. Volver al sendero de la vida, al Camino de las Estrellas.
El Camino no termina en Santiago, el Obradorio es otro principio. El Finis Terrae y el Océano esperan al caminante que dirige sus pasos hacia el Sol Poniente. Ser caminante con todo nuestro ser.
Descendemos hasta el río Sarela. El puente de piedra que lo salva está documentada su existencia en 1485. Suponemos habrá sido reformado y/o reconstruido en varias ocasiones. Cinco siglos es mucho tiempo.
Transitamos por la Parroquia de San Fructuoso, en el Lugar de Ponte Sabela. El concepto de lugar supongo que se puede identificar con aldea. De cualquier manera hablamos de poblamiento disperso.
Modernidad y tradición. Hasta la construcción de carreteras nacionales y autovías, este era uno de los principales accesos a la ciudad de Santiago. El auge del turismo y de las peregrinaciones en el siglo XXI está contribuyendo a su recuperación.
El viejo molino. El encanto que subyace en las ruinas. Atrapados por el espíritu de un Romanticismo que nunca pasa de moda.
La vegetación recupera su espacio. La Gran Madre abrazando la obra del ser humano.
Un tramo precioso, muy cerquita de la ciudad y de su centro neurálgico, el Obradoiro. Un lugar para la evasión. Las ruinas, el agua, la vegetación y la fauna, la esquiva y la visible. Primeros pasos hacia el Fin de la Tierra. Más hermosa la salida que la entrada a Santiago.
Atravesado el río comienza una dura subida, corta e intensa. Llegamos a Sarela de Abaixo.
Y antes de continuar la marcha una última mirada atrás, para comprender de dónde venimos. Fundamental para mantener la cordura en estos días locos que vivimos nunca olvidar el origen. Santiago, como tantas otras veces, ansiará nuestro regreso.
Caminamos protegidos por la vegetación. El tórrido verano vive intensamente más allá de la sombra proyectada por estos árboles. En otros lugares de la geografía española sería impensable caminar a estas horas.
Desde que salimos de Santiago el Camino desciende paulatinamente, a veces de forma casi imperceptible. Alcanzamos Ventosa, en el concello de Ames. Esta noche dormiremos en A Casa do Boi a unos 10 kilómetros de Santiago. Como siempre me dejo atrapar por las ruinas.





































































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