En días claros y luminosos, el mar de invierno es el más bonito de todo el año. El invierno a orillas del mare Nostrum, es menos invierno.
Cuando todo está perdido siempre nos queda el mar. Mientras el mar permanezca siempre nos quedará la vida.
La roca lleva milenios ahí, viendo pasar a generaciones enteras de hombres y mujeres. Pero en algún momento, después de eones de desgaste, también ella dejará de existir.

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