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viernes, 29 de marzo de 2019

MERINDADES NAVARRAS.




Las merindades son los territorios que estaban bajo la jurisdicción de un Merino un oficial público encargado de la administración y jurisdicción de un territorio. Merino es un apellido muy común en Navarra (bien lo saben los seguidores de Club Atlético Osasuna, pues varios han sido los Merinos que han defendido la camiseta rojilla).

Teobaldo II estableció cuatro merindades Montaña o Pamplona, Tudela o Ribera, Sangüesa y Tierra Estella, y en 1407 se creó la merindad de Olite. Estas cinco merindades son las que siguen existiendo en la actualidad. Cada una de ellas tenía (y tiene) una centro urbano principal, a saber, Pamplona, Tudela, Sangüesa, Estella y Olite.


martes, 13 de febrero de 2018

MUSA IBN MUSA.



Musa Ibn Musa fue un destacado miembro de la dinastía de los Banu Qasi del valle del Ebro. una de las primeras familias de muladíes (cristianos conversos al Islam) de Hispania. Lazos de sangre lo emparentaban con el primer rey de Pamplona. Musa era medio hermano de Íñigo Aritza y el navarro le entregó la mano de su hija, Assona Aritza.

A lo largo de su vida Musa mantuvo intensas relaciones con los emires cordobeses – Abderramán II y Mohamed I – que le fueron entregando territorios y también con los monarcas pamploneses. Fue gobernador de Tudela y de su comarca, y más tarde de toda la Marca Superior. Tal fue el poder que llegó a acumular Musa ibn Musa, que no dudó en autoproclamarse “tercer rey de España” (tertius regem d'Isbaniya), un claro desafío a la autoridad cordobesa. Para defender sus posesiones construyó la fortaleza de Albelda al sur de Logroño.

Hombre de armas, su primera participación destacada en batalla fue en el 824, cuando ayudó a su medio hermano Iñigo a derrotar a los ejércitos carolingios en la Segunda Batalla de Roncesvalles. Más tarde luchó a favor de Córdoba contra los cristianos y ayudó a expulsar a los piratas vikingos de Andalucía.

En el enfrentamiento entre cristianos y musulmanes, Musa apostó a caballo ganador, y se fue alejando de Pamplona conforme se acercaba a Córdoba. En cierta ocasión se enfrentó al rey asturiano Ordoño I. Los cronistas cristianos otorgan la victoria a Ordoño, mientras que las fuentes musulmanes recogen el triunfo de Musa. Dos caudillos guerreros que tenían que mantener su reputación de grandes militares.

Gran militar pero mal diplomático, al final de sus días acabó enfrentándose con el emir de Córodoba, no supo conservar su posición (ni sus posesiones) y acabó dilapidando todo el poder que había acumulado su familia.



martes, 19 de mayo de 2015

CARLOS III "EL NOBLE", REY DE NAVARRA.



Su tumba, labrada con gusto exquisito junto a la de su esposa Leonor, preside la nave principal de la Catedral de Pamplona, de la misma forma que una solemne estatua suya nos da la bienvenida a la Plaza del Castillo, en el corazón vivo de la capital navarra. Lo volví a encontrar en una pequeña rotonda en Tafalla y en una plaza de Tudela. Precisamente en la capital de la Ribera la comparsa Perrinche saca en cabalgata a un gigante que representa a este rey. Carlos III, conocido como "el Noble" es uno de los reyes más querido, recordado y homenajeado de la Historia de Navarra, y es que cuando este monarca se sentó en el trono, volvió la tranquilidad y la prosperidad al Reino, después de unos aciagos y turbulentos años.


Carlos III, hijo de Carlos II el Malo, y Juana de Valois, hija del rey francés Jean le Bon, fue coronado rey de Navarra en la Catedral de Pamplona en 1390, en una ceremonia oficiada por el futuro Papa Luna (o antipapa según se lea). En un contexto de relativa paz exterior, de crisis económica y de creciente aristocratización de la sociedad, el nuevo monarca desarrolló, sin grandes aspavientos, una política acorde a las circunstancias del momento.

Siendo aún un infante, su padre lo envió al frente de una embajada a la corte de Carlos V, pero el rey francés lo apresó y el monarca navarro tuvo que ceder los territorios ultrapirenaicos de Navarra. El joven Carlos comenzó bien joven a aprender como funcionan los resortes del poder político y que era más seguro, para su propia integridad, no meterse en camisas de once varas.


En 1375 se casó con Leonor de Trastámara, la hija de Enrique II, con lo que se ponía fin a la disputa entre ambos reinos, consiguiendo además una valiosa aliada, pues Castilla era el reino peninsular hegemónico del momento. A la muerte de su padre, abandonó la corte castellana y se aposentó en Navarra dispuesto a reinar. Y a reinar bien. En lugar de enfrentarse en farragosos luchas dinásticas se dedicó por entero a su propio reino, ese mismo, al que ninguno de sus antepasados franceses (empezando por su propio padre) hicieron nunca mucho caso.


Diametralmente opuesto a su padre (como nos gusta a todos los hijos) el desquiciado Carlos II, empeñado (sin fundamento) en ser rey de Francia, gracias a su talante conciliador y a sus escasas (o nulas) ambiciones territoriales, consiguió el respeto de los monarcas coetáneos. Intentó mantener relaciones con todos, Francia, Inglaterra, Aragón y Castilla, y cuando las circunstancias así lo requerían también mostró su apoyo al Papado de Avignon.

Al contrario que su polémico padre, Carlos III mantuvo estrechas relaciones con Castilla, a la que apoyó en la Guerra de Granada. Además su cuñado Juan I, devolvió algunas de las plazas arrebatadas a su padre. El abandono de los proyectos expansionistas de su predecesor, le posibilitó el alejamiento de Francia y la revalorización de la Casa de Evreux como dinastía reinante en Navarra, y materializó el acercamiento (y la amistad) con Aragón a través de una activa política matrimonial.

Reconoció la autoridad del papa de Avignon Clemente VII y a su sucesor, el aragonés Pedro Luna, al que prestó su apoyo hasta que el Concilio de Constanza puso fin al Cisma de Occidente. A partir de este momento, y en consonancia con el resto de reinos cristianos, reconoció al nuevo sumo pontífice, Martín V. Otro hecho más que demuestra que Carlos III sabía perfectamente nadar a favor de corriente.


Carlos y Leonor tuvieron seis hijas y dos hijos, pero los varones murieron siendo niños. Sin herederos en el horizonte, y siguiendo una política de alianzas matrimoniales, Carlos casó a su hija mayor Juana con el primogénito de los condes de Foix, pero al morir prematuramente, la segunda hija Blanca, se convirtió en heredera. Viuda de su primer marido, Martín de Sicilia, Blanca contrajo matrimonio con el infante Juan, hijo de Fernando de Antequera y futuro rey Juan II de Aragón. Según lo acordado en las capitulaciones matrimoniales el trono de Navarra sería para Blanca y sus descendientes, pero eso, es otra historia.


Carlos III, rey de la diplomacia y garante de la paz, acometió serias reformas en la administración del reino, creo la Corte o Tribunal Supremo y construyó nuevos canales para garantizar el abastecimiento de las ciudades y el riego de los campos. Otorgó una legislación unificada para Pamplona (1423) el Privilegio de la Unión, en virtud de la cual, los tres burgos (o barrios) que formaban la Pamplona medieval - Navarrería, San Cernín y San Nicolás - y que poseían legislaciones diferentes, quedaron unidos en una única ciudad con una ley común para todos. Como parte de esta reforma administrativa instituyó el título de "Príncipe de Viana" para concedérselo al heredero del reino.


El noble rey destacó además como promotor de las artes y de la cultura, acometiendo, entre otras obras, la reconstrucción en estilo gótico de la Catedral de Pamplona, y creó una orden de caballería de contenido más honorífico que militar a la que llamó "Orden de Caballería del Lebrel Blanco".

Carlos III instaló su corte en la pequeña villa de Olite, reformando totalmente el antiguo palacio donde habían residido los Teobaldo. Esta reforma convirtió el Palacio de Olite en un ejemplo ideal de la arquitectura gótica, una obra de ensueño dibujada por la mente más creativa. Si pensais en un castillo de cuento, ese es el de Olite. Su esposa Leonor, cuando se estableció en Navarra cayó en un profundo estado de melancolía y decidió volver al hogar familiar junto a su hermano Juan I, que no puso reparos en hacerse cargo de sus sobrinas. Leonor no regresó a Olite hasta 1395.


Desde el año 1997, el gobierno de Navarra entrega la Cruz de Carlos III, una condecoración que resalta y reconoce públicamente los méritos de personas y entidades que han contribuido al progreso de Navarra y a su proyección exterior (La nobleza sigue más viva que nunca).


Considerado uno de los monarcas más notables de la monarquía navarra, capaz de mantener relaciones cordiales con sus vecinos, preocupado por la prosperidad de un territorio, su largo reinado finalizó en 1425, cuando aquejado de gota, falleció en Tafalla. Fue inhumado en la Catedral de Pamplona, y como símbolo de su afortunado reinado nos queda su sepulcro, una auténtica joya de la escultura funeraria gótica.  

lunes, 5 de enero de 2015

BENJAMIN DE TUDELA.



Judío nacido en la ciudad musulmana de Tudela. Benjamín inició un largo periplo en tiempos del rey Sancho VI el Sabio, que le llevó a Roma, Constantinopla, Jerusalén, El Cairo, Alejandría ,y otras muchas ciudades, convirtiéndose en el viajero judío más importante de la Edad Media. En su obra "Libro de Viajes"escribió todo lo que vio y recogió sus impresiones sobre los lugares que visitó, incluyendo noticias de lejanos, y exóticos, lugares como China y la India.  
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