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martes, 11 de octubre de 2016

OMAR KHAYYAM, CANTOR DEL VINO.



Omar Khayyam fue astrónomo y matemático en la corte de Malik Shah I, poderoso sultán selyúcida. Nada es definitivamente cierto, ni absolutamente falso en su vida. Su tintero rebosaba de elíxir carmesí. Mojó su pluma en vino, y convirtió su letras – Rubaiyat – en un desgarrador canto a la vida. A su propia vida que siempre basculó entre el conocimiento supremo y los excesos, capaz de escudriñar desde su observatorio en Ishafán, el rincón más lejano del universo, al tiempo que declara su amor incondicional a la luna mientras apura el último trago de su copa.

“Puesto que ignoras lo que te
reserva el mañana, esfuérzate
por ser feliz hoy. Coge un
cántaro de vino, siéntate a la
luz de la luna y bebe pensando
en que mañana quizá la luna
te busque en vano”.

miércoles, 16 de marzo de 2016

TUGRUL BEY



Todos los imperios tienen un fundador, un hombre fuerte que se convierte en creador y referente para todos sus sucesores; Roma tuvo a Octavio, China a Huang Ti y los selyúcidas a Tugrul bey, que propició la existencia de un poderoso estado en Oriente Próximo allá por el siglo XI del que se convirtió en primer sultán. Segundo gobernante de la dinastía selyúcida, Tugrul bey unificó a los clanes guerreros turcomanos, los lanzó sobre Iran, conquistó Persia y consiguió controlar las rutas que conducían a territorio abbasí. El astuto Tugrul se proclamó fiel cliente del Califa y le ofreció desinteresadamente su ayuda. En 1055 entró de forma pacífica en Bagdad, corazón del califato, y se erigió en abanderado de la lucha contra el más peligroso rival; el califato fatimí de Egipto. El califa no tuvo más remedio que nombrarlo sultán. Más tarde también avanzó sobre Anatolia, enfrentando al Imperio Bizantino. Vientos de cambio soplaban desde Asia Central.

miércoles, 9 de marzo de 2016

TATIKIOS



Un imperio territorial ha necesitado históricamente a hombres capaces que lo defendieran de las apetencias surgidas del bajo vientre de propios y extraños. Tatikios, un hombre con la nariz mutilada y una prótesis de oro, cumplió con esa función para un decadente (y prácticamente insalvable) Imperio Bizantino.

Este Tatikios era el hijo de un esclavo (posiblemente turco) que sirvió a Juan Comneno, se crió en la corte y creció junto al futuro emperador Alejo I. Su carrera militar y servicio al estado comenzó en 1081 cuando participó en la batalla de Dirraquio, donde los bizantinos fueron derrotados por los normandos de Roberto Guiscardo. En los años siguientes combatió a los selyúcidas, a los pechenegos, a los cumanos, al tiempo que se convertía en protector y guardaespaldas del emperador.

A finales del siglo XII los cruzados se desparraman por Tierra Santa y Tatikios recibe el encargo de convertirse en su guía, y de esta manera tenerlos vigilados muy de cerca. El comandante bizantino acompañó a la expedición de Bohemundo de Tarento (enemistado visceralmente con Alejo) y cómo su misión era preservar los intereses de Bizancio, pronto se ganó el desprecio de los caballeros occidentales que veían en él a un traidor y un cobarde. Esta opinión difiere totalmente de la imagen que nos legan los historiadores bizantinos, con Ana Comneno a la cabeza, que se refiere a él como un luchador valiente, un orador inteligente y un hombre muy capaz.



lunes, 25 de enero de 2016

ALP ARSLAN



Alp Arslan el León Heroico, caudillo turco y sultán selyúcida, escribió su historia usando la espada como pluma y la sangre de sus enemigos como tinta, sometió Armenia, Georgia y buena parte de Anatolia, que las sumó a su imperio centralizado en Irán.

Más conquistador que gobernador (delegaba las tareas de gobierno), el León Heroico empieza a consolidar el dominio turco en Asia Menor, aplastando con su caballería al ejército bizantino en la batalla de Manzirkert (1071). Tras la victoria, demostró sus dotes de estadista al perdonar la vida a Romano IV, convencido que un emperador vivo es más útil que uno muerto. Un año después de este sonado triunfo, Alp Arslan murió en un reyerta con un prisionero.

jueves, 22 de octubre de 2015

ERTUGRUL



Ertugrul es el primer caudillo (reconocido) y el abuelo de la estirpe otomana, pues su hijo Osmán es considerado el fundador de esta gloriosa dinastía de sultanes turcos. Una antigua historia cuenta que Ertugrul tuvo la visión de una Media Luna creciendo sobre los desnudos senos de su amante. Esta imagen se convirtió en la bandera y el símbolo identificativo de la nación turca otomana.

Otra leyenda sobre el origen del estado otomano cuenta que en un momento, difícil de situar en el tiempo, Ertugrul conducía a un reducido destacamento de cuatrocientos cuarenta y cuatro guerreros a través de las montañas de Armenia hacia la llanura de Anatolia. Allí abajo contempló que se desarrollaba una batalla, y en una acto instintivo, decidió apoyar al bando más débil que parecía haber cedido terreno. El jefe del bando perdedor, que de milagro había salvado la vida, resultó ser el sultán de los selyúcidas, y en agradecimiento concedió a Ertugrul una marca (beylik) en la frontera con Bizancio. Este exiguo territorio fue el germen del vasto Imperio Otomano que en poco tiempo se desparramaría por tres continentes. 

sábado, 17 de octubre de 2015

BATALLA DE MANZIKERT.



Corría el año 1071, la caballería ligera de los selyúcidas, dirigida por el sultán Alp Arslán, desarbolaron y derrotaron a la tradicional caballería pesada bizantina del emperador Romano IV Diógenes. Aunque al principio las consecuencias no fueron dramáticas (y eso que Romano se convirtió en rehén del sultán), el tiempo demostró la debilidad de Bizancio que no tuvo más remedio que pasar a la defensiva y permitió a los selyúcidas dar forma a un extenso sultanato, cuyo poder abarcaba Irak e Irán. Ese día, junto a los selyúcidas, participaron en la batalla los futuros dominadores del Mediterráneo Oriental, los turcos otomanos. 
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