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jueves, 21 de enero de 2016

LA DEMOCRACIA ATENIENSE.



“Tenemos un sistema político que no envidia las leyes de los vecinos, pues más bien somos modelo para alguno que imitadores de los demás. Recibe el nombre de democracia, porque lo administra la mayoría y no unos pocos. Según la ley, todos tienen unos mismos derechos en los asuntos privados y, en cuanto a la posición social, cuando alguien goza de buena reputación, todos les honran por su virtud y no por su clase; y ni siquiera la pobreza, con su insignificancia, le priva a uno de recibir honores cuando proporciona algún bien a la ciudad”. (Tucídides. Historia de la guerra del Peloponeso).


La Democracia Ateniense, cuyo origen podemos situar a finales del siglo VI a.C. con las reformas de Clístenes, es uno de los sistemas políticos más admirados y estudiados de la Historia del Viejo Mundo: un sistema en que los ciudadanos eran los verdaderos protagonistas de la vida política de Atenas, una democracia directa y participativa. Muchos han querido encontrar en esta democracia (un tanto idealizada), las raíces profundas de nuestros actuales sistemas políticos. 

Todo el entramado democrático ateniense descansaba sobre dos pilares básicos e imprescindibles: isonomía y parresía. 

♠ Isonomía. Los ciudadanos son libres e iguales ante la ley, por tanto todos podían desempeñar cargos públicos.

♠ Parresía. Se refiere a la libertad de expresión, aunque incluye también la obligación de decir siempre la verdad, expresándose con la mayor claridad posible. 

Ostracismo, el peor de los castigos. Los privilegios sociales, civiles y políticos estaban vinculados a la ciudadanía, por consiguiente, la pérdida de la ciudadanía, se convierte en el peor de los castigos que podía sufrir un ateniense. Cuando un político tenía algún comportamiento ambicioso (y egoísta), mostrase tendencia al autoritarismo o se demostrase culpable de corrupción, podía ser expulsado de la ciudad, por un período de diez años. Este castigo se denominaba ostracismo, ya que el nombre del ciudadano en cuestión se escribía en un trozo de teja denominado ostrakón. 

La política ateniense funcionaba a partir de una serie de instituciones participativas: 

♠ Ecclesía. La Asamblea ciudadana, constituída por todos los ciudadanos de la polis mayores de edad, recibía el nombre de Ecclesía. La ecclesía se reunía en una colina cercana a la Acrópolis para debatir todos los asuntos que concernían a la ciudad. Entre sus funciones estaban declarar la guerra, aprobar las leyes propuestas por la bulé y condenar a alguien al ostracismo.

♠ Bulé. La bulé era un organo similar al Senado (un consejo de ancianos) compuesto por quinientos miembros mayores de treinta años, elegidos anualmente mediante sorteo. Este consejo se reunía en el buleuterio, situado en el Ágora, espacio abierto, corazón de la vida social ateniense. Los miembros de la bulé se encargaban de preparar los temas que se van a presentar a la asamblea, controlar a los arcontes, imponer multar, convocar la ecclesía y proponer leyes. 

♠ Arcontes. Los arcontes eran magistrados, una especie de ministros que se encargaban de poner en marcha las decisiones de la Ecclesía y la Bulé. El arcontado estaba formado por diez arcontes elegidos anualmente por sorteo, y los más importantes eran el epónimo, jefe nominal de la ciudad que daba nombre al año, el basileus (literalmente rey) que se ocupaba del culto, y el polemarca, jefe del estado mayor del ejército. El resto de arcontes vigilaban el correcto cumplimiento de la ley. 

♠ Estrategos. Tenían funciones militares, eran oficiales responsables del ejército. 

Además de estas instituciones exclusivamente políticas, en Atenas existía un tribunal de gran importancia, el Areópago, cuyos miembros eran antiguos arcontes. Juzgaba los delitos de sangre y atentados contra la seguridad del estado. 

A pesar de ser una experiencia política pionera, la democracia ateniense distaba mucho de ser una democracia perfecta (¿y cuál lo es?) en la que tuviesen cabida todas las personas. La participación política estaba reservada en exclusiva a los ciudadanos, hombres varones nacidos en Atenas de padre ateniense. Esclavos, extranjeros (todos aquellos no nacidos en la ciudad) y las mujeres quedaban al margen. 




lunes, 22 de junio de 2015

LAÓNICO CALCOCONDILAS.



Viajeros, geógrafos, cronistas, escribanos, exploradores e historiadores, que dejaron sobre papel constancia de su paso por el mundo, de las maravillas que vieron o las atrocidades que oyeron. Objetivos o subjetivos, imparciales o partidistas, sus palabras se nos antojan imprescindibles para, desde nuestro presente, conocer un poco del pasado. Laónico Calcocondilas fue uno de ellos. Miembro de una poderosa familia ateniense del siglo XV, tomando como insignes modelos a Heródoto y Tucídides, redactó una obra en diez volúmenes centrada particularmente en un incipiente Imperio Turco, que comenzaba a dar muestras de su futura grandeza. Primeramente hace un breve recorrido por la historia universal desde los asirios, para describir con más detalle el reinado de Mehmet II, sus batallas y relaciones con los vecinos (como la familia Draculesti), y por supuesto, la conquista de Constantinopla. Calcocondilas murió antes de poder terminar su obra. Pero su obra no se limitó a describir la decadencia de Bizancio y la fulgurante aparición del poder otomano, sino que recoge datos acerca de la Península Ibérica y sus querellas intestinas, Francia i Inglaterra, la historia de Occidente desde Carlomagno y Roncesvalles hasta la Guerra de los Cien Años, Alemania, Rusia, los rumanos y los pueblos ribereños del mar Negro.  

lunes, 11 de agosto de 2014

VIENA IMITA A ATENAS.



El Parlamento neoclásico de Viena, intenta captar el espíritu de la arquitectura griega, para a através de la piedra, alcanzar el ideal democrático ateniense. Y por momentos, lo consigue.


La inmensa (en tamaño y sabiduría) diosa Palas Atenea preside el edificio, al igual que durante siglos recibió a los devotos en el interior del Partenón.

Ocho grandes historiadores de la Antigüedad, cuatro griegos y cuatro latinos, flanquean las escaleras, que nos llevan al edificio principal.


Tucídides.


Heródoto.


Jenofonte.


Polibio.


Tácito.


Julio César.


Tito Livio.


Salustio.



La Historia del Arte es un continuo mirar hacia atrás, para rápidamente volver a mirar al frente. En muchas de las grandes obras arquitectónicas el pasado es el vehículo para llegar al futuro, desde un fugar presente. 


...............tras las huellas de Heródoto...........

viernes, 11 de abril de 2014

MAQUINARIA GRIEGA DE ASEDIO.



Los inventores griegos trabajaban para sus jefes militares, creando, desde sencillos arietes hasta lanzallamas. Una pequeña muestra de estos instrumentos nos esperan en Trebuchet Park. 

Ariete de mano (siglo VII a.C.).

Vitrubio escribe que el ariete fue inventado por los cartagineses durante el asedio a la ciudad de Gadir. Los cartagineses se habían apoderado de un fortín clave para el control de toda la ciudad y decidieron reducirlo a escombros. Como no tenían herramientas a mano, cogieron un enorme madero y comenzaron a golpear los muros. 

Este primer ariete era un madero que los soldados sujetaban con las manos y lo hacían balancear para golpear los muros. 

"Dícese que la invención del ariete para las opugnaciones tuvo este principio. Pusieron los cartagineses su real junto a Cádiz para opugnarla, y queriendo demoler un castillo que habían tomado, como no tuviesen  las herramientas necesarias, tomaron un madero, que sostenido con las manos, y batiendo continuamente lo superior de las paredes, iban derribando las últimas filas de piedras: con lo cual fueron poco a poco arruinando toda la fortaleza".
Vitrubio
Los diez libros de la arquitectura.

Ariete con ruedas (siglo V a.C.)

La invención de un chasis con ruedas fue creación de un tal Cetras de Calcedonia según Vitrubio. La estructura permitía la sujeción más firme del miembro percutor. Esta innovación supuso una ventaja a la hora de la protección y las maniobras de aproximación. Tenía un pero; resultaba más lento. 

"Cetras Calcedonio construyó primeramente un fuste o basamento de madera con ruedas debajo; y sobre él erigió unos maderos y atravesó otros en medio de cuya armazón colgó el ariete, cubriéndolo todo con pieles de buey, para que estuviesen más seguros los que desde la máquina debían batir los muros. Diole el nombre de tortura arietaria por lo tardo de sus operaciones". 
 Vitrubio. 

Lanzallamas de Delio (Siglo V a.C.)

Un tubo hueco de madera con unos fuelles en un extremo que insuflaba aire, para que un caldero colgado en el otro extremo, y que contenía carbones encendidos, pez y resina, lanzara llamaradas, fue según Tucídides, el primer lanzallamas. Según el mismo autor, los beocios, gracias a este artilugio, lograron asaltar la ciudad de Delio. 


"....después de aserrar en dos una larga viga, la vaciaron del todo y de nuevo ajustaron exactamente las dos parte formando una especie de tubo; en un extremo colgaron con cadenas un caldero, al que iba a parar un tubo de hierro de fuelle que formando un codo bajaba desde la viga, y también estaba recubierto de hierro gran parte del resto del madero. Desde una cierta distancia y en carros llevaron este ingenio al pie del muro, por la parte que había sido construida con mayor cantidad de sarmientos y maderos, y una vez que estuvo cerca, aplicaron grandes fuelles al extremo de la viga que estaba en su parte y se pusieron a insuflar aire. El aire inyectado a través del tubo, llegaba al caldero, que contenía carbones encendidos, pez y azufre, y provocaba una gran llamarada, lo que prendió fuego al muro, de suerte que ya nadie pudo permanecer allí, sino que los hombres lo abandonaron y se dieron a la fuga y la fortificación fue tomada al asalto"
Tucídides

Visita Trebuchet Park http://www.maquinasdeasedio.com/es/



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