La temporada 1992/93 fue la del nacimiento del Súper Depor. Son los últimos románticos, héroes del deporte. Liaño, Lopez Rekarte y Nando en las bandas, Ribera y Albístegui de marcadores y Djukic de jefe de la defensa, un medio campo de tres con Mauro Silva, Adolfo Aldana y Fran, y una delantera con Bebeto y Claudio Barragán. Aquel año con la llegada de los dos brasileños y los descartes de los grandes (Nando, Aldana o López Rekarte) el Deportivo a las órdenes del mítico Arsenio Iglesias estuvo a punto de ganar una liga. Más tarde llegarían Voro, Donato, Manjarín o Alfredo para consolidar aquel legendario equipo, animador de la liga española durante la segunda mitad de los años ´90. Hablamos de un tiempo en que era habitual recitar un once de carrerilla. Antes de los dorsales fijos con el nombre y de las rotaciones. Y solo dos sustituciones. Si hacías dos cambios y se te lesionaba un jugador estabas jodido. Otros tiempos, otro fútbol.
Paco Liaño, ágil y seguro, no existe debate posible sobre su titularidad. Es el último bastión de una defensa muy bien organizada. Meterle un gol es misión (casi) imposible. Segundo en el trofeo Zamora por detrás de otro mito, Santiago Cañizares. 37 partidos como titular. El bueno de Liaño ya había ganado el Zamora de Segunda jugando para el Setao. Y ganarías dos Zamoras consecutivos en Primera División en 1993 y 1994.
López Rekarte no tenía sitio en el Barcelona de Cruyff y ficho por el Depor para convertirse en el dueño absoluto de la banda derecha. Uno de los fichajes estrellas la temporada anterior, cuando el Deportivo era un recién ascendido. Luis López Rekarte vivió desde dentro la metamorfosis que experimentó el Deportivo de la Coruña, un club que pasó de jugar en los campos de segunda división a pelear de tú a tú con los grandes por el campeonato de Liga.
En el costado izquierdo otro descarte. Nando demostró jugando en el carril zurdo todo lo que no pudo hacer en Valencia. Sus actuaciones llamaron la atención del seleccionador del momento, Javier Clemente. Aunque solamente llegó a jugar un partido, y no tuvo continuidad en la selección. (Ya había sido internacional en 1988).
Miroslav Djukic, un líbero de los de antes, el jefe de la defensa, uno de los hombres clave en el esquema de Arsenio Iglesia. Sobrio, contundente, nunca pierde la posición. Es el único de los extranjeros del equipo que no ha perdido el puesto con respecto al año pasado. Djukic llegó procedente del FK Rad de Belgrado a un Deportivo que acababa de volver a primera división después de una eternidad sin hacerlo. Desde el primer partido se convirtió en indiscutible y colaboró en el objetivo de esa temporada, la permanencia.
Alberto Albistegui ocupaba uno de los dos puestos de defensa central que solían acompañar a Djukic. Jugador eminentemente defensivo capaz de desempeñarse como lateral y como mediocentro. Albistegui llegó al equipo en 1990 y se asentó en la defensa en la temporada del ascenso, ocupando diferentes posiciones. En total tres temporadas ofreciendo gran rendimiento en Riazor.
José Luis Ribera, excelente marcador central, titular indiscutible, completa la línea defensiva. Las lesiones le impidieron triunfar la temporada anterior, la primera en el club. Antes de recalar en la Coruña, Ribera formó parte del Real Burgos que ascendió a primera y se convirtió en una de las sensaciones del campeonato. Ribera jugó seis temporadas en el Deportivo, tres de ellas siendo un fijo en la defensa.
Mauro Silva, la brújula, el metrónomo, especialista en la recuperación de balones y en dotar de equilibrio a todo el equipo. Estamos, probablemente, ante el mejor jugador en la historia del Deportivo de la Coruña. Mauro Silva llegó desde Brasil para cambiar la historia del club. Indiscutible desde el primer día, llegó a disputar 459 partidos, siendo el tercero en el ranking histórico del club. El futbolista brasileño participó en la conquista de todos los títulos que poseé el club, la liga del año 2000, las dos Copas del Rey (1995 y 2002, la del centenariazo) y las tres sucesivas súpercopas.
El elegante centrocampista gaditano, de fino olfato goleador, Adolfo Aldana, no pudo triunfar en el Real Madrid y se mudó a Galicia para disfrutar del fútbol y hacer disfrutar a una afición deportivistas completamente entregada. Treinta encuentros y siete goles. Adolfo Aldana fue evolucionando desde delantero o media punta, a centrocampista ofensivo o inerior derecho, posición, esta última, en la que se asentó en el once deportivista. Sus brillantes actuaciones llamaron la atención del seleccionador nacional, Javier Clemente, que empezó a contar con él. Una desgraciada lesión le cortó la progresión y le privó de acudir al mundial de Estados Unidos '94.
Fran, el capitán, el buque insignia, el símbolo de la época más gloriosa del Deportivo de la Coruña, un zurdo magnífico, con excelente toque de balón. El director de una maravillosa orquesta. Uno de los mejores zurdos de los '90 en el fútbol español, debutó en la selección con Javier Clemente, aunque luego no contó con él para disputar el mundial de Estados Unidos. El "10", el jugador diferencial, disputó los 38 partidos y marcó 7 goles. El medio zurdo disputó 700 partidos con el Dépor, a lo largo de casi dos décadas,y lidera el ranking del club. Al igual que Mauro Silva participó de todos los trofeos ganados por el equipo de su vida.
Claudio Barragán, veterano delantero curtido en mil batallas, que había goleado para Elche y Mallorca, y que se convirtió, con 10 goles, en clave para obtener la salvación la temporada anterior. En esta temporada 92/93 el ariete logró su mejor registro goleador de su carrera con 13 goles.
Media Europa peleando por él, pero fue Lendoiro el que consiguió traer al delantero brasileño. El ariete preparó en La Coruña su asalto al trono mundial con la selección de Brasil. Con 29 goles en 37 partidos se alzó con el trofeo Pichichi de máximo goleador de la liga española. Excelente pelotero y fino goleador, Bebeto es de esos futbolistas que marcan la diferencia, el artífice, el artista del gol,ese que encandila al aficionado con su técnica y su olfato.
Hubo un tiempo en que los titulares eran muy titulares, y los suplentes muy suplentes. Mariano fue el suplente más utilizado, seguido de José Ramón, Antonio Doncel y Jon Mujika.













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