jueves, 2 de abril de 2026

AMÉS (VENTOSA) - NEGREIRA - SANTA MARIÑA.

 


Preparados.  

 


Arrancamos con una cómoda bajada desde A Casa do Boi hasta Augapesada. Lugares, entornos y caminos que se van haciendo familiares en nuestra memoria. 






El silencio ensordecedor de la mañana. Lugar de Augapesada.

 


Prolongada subida al Alto do Mar de Ovellas. Preciosa, entre robles y eucaliptos. Sostenida al principio, dura a ratos. 270 metros de desnivel en dos kilómetros. Senderos que hacen afición entre los caminantes.

 



Y de nuevo un suave descenso por asfalto.

 





Pontemaceira. Enclave pintoresco sobre el río Tambre. 

 
 


Atravesamos Negreira y la abandonamos pasando por debajo de su monumento más destacado ,  el Pazo de Cotón.

 





Caminamos siguiendo la senda del río Barcala. Sobre el valle de este río se asienta la localidad de Negreira. 

 


Las aguas del río Barcala terminan desembocando en el Tambre. 

 


Desde el valle arranca otro bonito ascenso por medio de un bosque mixto con robles, pinos y eucaliptos. 

 


El terreno cambia, pero el caminante no detiene su marcha. 

 



Vacaloura es uno de los nombres que recibe por estas tierras el Lucanus cervus, un escarabajo de gran tamaño muy activo durante los meses de verano, y que se alimenta de madera en descomposición. En el mundo de los insectos son auténticos titanes.

 


El calor, los kilómetros acumulados  y la fatiga. Llega un punto en el caminante , camina porque no puede hacer otra cosa.  Quien lo haya experimentado, lo entenderá. Una etapa larga, 33 kilómetros, tirando a maratoniana. Unas siete horas caminando. 

 



Y de pronto, el Oasis, la Tierra Prometida, el Edén al que aspiramos. 

 



Al acabar la jornada el caminante se encontrará con sus compañeros de Camino. 

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