martes, 21 de abril de 2026

LIRES – MUXÍA – QUINTÁNS. LA VUELTA AL MUNDO.

 



 

Despertar cada mañana en un lugar diferente. 

 


Hacer noche en Lires para retrasar un poco más el final del Camino. 

 


Cruzando el pequeño río Castro que desemboca en la ría de Lires. Allá donde termina el trazado del puente comienza el Concello de Muxía. Prolongando el Camino. Posponiendo su final. De Lires a Muxía, y a los pies del Océano giramos, cambiamos el sentido de la marcha e iniciamos la vuelta, el Obradoiro nos espera.  

 




O Bausilbeiro. 

 





Senderos arbolados. Llegamos desde tierras desérticas para caminar por entornos como este. 

 



Morquintián. 

 


Breve alto en el camino.

 




Constantes desniveles. 

 



La montaña se fusiona con el Océano Tenebroso en la playa de Lourido. Arena fina y el bramido de Poseidón. 

 


El parador Costa da Morte intenta mimetizarse con el entorno. 

 



El caminante pisa asfalto. Vuelve al mundo civilizado. 

 


El mar, siempre el mar. 

 


La montaña encuentra la paz a orillas del Océano.

 


La Naturaleza nos habla en su propio idioma. 

 


Entre Dios y los Seres Humanos, la Gran Madre, siempre dispuesta a proteger a sus vástagos de la ira del padre. Aquí se encuentra el limite entre los dos mundos. 

 


El monolítico Santuario de la Virgen de la Barca. En este lugar la Virgen consoló a un agotado y apesadumbrado Santiago. El hombre siempre busca consuelo en la mujer. 

 


Edificio barroco construido a principios del siglo XVIII sobre los restos de una ermita anterior. Aquí no se venera ni al padre ni al hijo, aquí recibe devoción y culto la Gran Madre. Los patrocinadores, los que pusieron la pasta, fueron los duques de Maceda. La recompensa, ser enterrados en el interior del templo.

 



Motivos marineros en el interior del santuario. 

 


Después de visitar la tumba del apóstol, los caminantes continúan su peregrinación para rendir culto a la Gran Madre Universal. Tras el devastador incendio que sufrió el santuario en 2013, se optó por colocar una gigantesca fotografía del retablo que ocupaba el altar mayor. Vecinos, políticos y expertos en arte aún debaten de qué forma restaurar lo que fue destruido por las llamas.

 


María no fue virgen, fue mujer, y ahí radica su poder. 

 


Una virgen, coronada, humilde y con el simbólico manto azul. Acompañada de dos niños. 

 


Escalotogía cristiana, el arte del sufrimiento, el dolor y la muerte. Nunca he tenido muy claro que se venera. 



Existe un lugar mágico, de límites difusos, donde durante eones, han conversado el mar y la tierra. A nosotros nos gusta imaginar que la tierra y el mar son capaces de hablar sin palabras. 

 


¿Comienzo o final?¿O era el Loco?.

 



Entre el Santuario da Barca y la población de Muxia, en el monte Corpiño, la parroquia de Santa María. Aunque su origen es románico la fabrica se incluye en el gótico marinero del siglo XV. 

 



Muxia, una apacible villa de marineros y pescadores. Un remanso de paz cuando Océanos está en calma. Nací y crecí junto al mismo océano, pero en otra orilla. Enamorado del mar. 

 


Un ciclo eterno, bajamar y pleamar. 





¿Y si después de alzancar Fisterra y visitar Muxía regresamos caminando a Santiago?. 

 


 

Alcanzamos Muxia por Praia de Lourido, y tras rodear la pequeña península donde se asienta la población, la abandonamos por praia da Cruz. Nosotros nos vamos por la misma senda por la que otros llegan. 

 



Mediodía estival, cuerpo en tensión, fuerte ascenso hasta Moraime. Los cruceiros singuen marcando el Camino. 

 


Cruceiro sobre plataforma escalonada y mesa exenta. 

 


La iglesia parroquial de San Julián es lo único que queda en pie de un complejo monástico que contaba con hospital de peregrinos, enclavada a unos tres kilómetros de Muxía. Su origen parece vinculado a una antigua comunidad de anacoretas. 

 

 

La casa rectoral es otro de los elementos arquitectónicos que aún se mantienen en pie del Monasterio de Moraime. 

 


Magnífica estampa de la iglesia románica levantada en el siglo XI. Un maravilloso compendio de formas geométricas en su fachada principal. Dos torres campanario asimétricas, rosetones, arcos, pórtico y cubiertas a dos aguas. 

 


El rey Alfonso VII, su gran protector, se refugió aquí frente a la hostilidad de doña Urraca y Alfonso el Batallador. El cenobio benedictino vivió una época de gran prosperidad hasta la Baja Edad Media cuando comenzó una etapa de penuria y decadencia. 

 

Reflejos. 




La luz y la vegetación, la vivienda abandonda, los sueños de los que alguna vez aquí moraron. Es ley de vida. 

 


Subir y bajar, constante en el Camino, y en la vida. 



Os Muiños, zona residencial. Por momentos, las flechas amarillas desaparecen y caminamos un tanto a tientas, por instinto. 

 


Y más allá de los árboles, el eterno azul. 

 





Merexo, entre el mar, la huerta y el monte. Lugar idílio para el descanso y la contemplación. 

 


Y más desniveles. Para arriba, para abajo. 

 





Pequeña aldea de Vilar de Sobremonte "O Remanso dos peregrinos".  

 




El Camino de los Muertos. 

 


Cruceiro, iglesia y cementerio, tradicional conjunto arquitectónico-religioso del mundo rural gallego. Litolatrías atlánticas. 

 


Iglesia de San Martiño de Ozón, románica del siglo XII, con profundas y significativas reformas. En origen era el templo de un monasterio benedictino. 

 





Lo más significativo y hermoso se oculta a las miradas más despistadas, aquellas que andan con prisas; el ábside, los canecillos y la ventana con columnas acodilladas. 

 


 

Y el cruceiro en la encrucijada. Seguimos el sentido contrario al que marca.

 




Muy cerquita, uno de los hórreos más grandes de toda Galicia. Aproximadamente 27 metros de hórreo. 

 


Una forma de vida. Merchandising y cultura popular. 

 


Falta poco ya.  






Quintáns. Parada y fonda. Buscando la paz en el crespúculo.

 




Capilla de San Isidro Labrador. El primer fin de semana de agosto, en honor de San Isidro y de Santa María de Cabaza se celebra la Danza de la Espada, en la que participan las muchachas o los muchachos del pueblo. 

 


Cruceiro del Campo de Abaixo da Vila, al otro lado del plaza, donde también se situa el Restaurante Pensión Plaza, centro de reunión social, donde se encuentran los habitantes de Quintáns, los vecinos de los alrededores y los peregrinos (los que vienen, y los que van).

 


Verde, 

que te quiero, 

verde.  

 

 

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