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lunes, 16 de diciembre de 2019

RISSANI, UN MERCADO EN EL BORDE DEL SAHARA.




Palmeras, piedra y arena, se intuye el desierto, pero antes de llegar al Sahara, debemos detenernos en Rissani.


Rissani es una población histórica situada en el borde del desierto de Sahara, una encrucijada frecuentada por viajeros de todo tiempo y lugar. Risani antesala del desierto es un lugar de paso donde convergen diferentes grupos étnicos. Aquí viven personas de diferente origen; árabes, bereberes, nómadas y tuaregs. Muchos viven aquí del comercio de dátiles.


En un bazar conseguimos comprar ropa para ataviarnos como los habitantes del desierto. Donde fueres haz lo que vieres. Aquí se encuentran occidentales en busca de un poco de aventura y romanticismo con bereberes, tuaregs y árabes.


Desde hace siglos Rissani es un lugar de paso obligado para los que vienen y los que van al desierto del Sahara.


Rissani, antigua Sijilmassa, es un lugar de paso obligado, una ciudad caravanera, con una vocación eminentemente comercial. Antiguamente fue centro caravanero. Desde aquí salían las caravanas al sur, al interior de África, hacia Níger. A las afueras de Rissani (apenas 2 kilómetros de distancia) se encuentran las ruinas de la legendaria Sijilmasa.




Existen tres mercados, el de productos agrícolas, el de ganado y el de los artesanos.



Los burros son los todoterrenos de esta región del mundo.


Los colores de los ropajes y de los pañuelos señalan el origen de la persona. Los árabes visten de negro y si la mujer lleva la cara al descubierto quiere decir que está soltera. Los bereberes – que pueden proceder de la costa, de la montaña o del desierto – también visten de negro, aunque lucen bordados en sus vestimentas. Entre las mujeres bereberes el tatuaje de la cara indica su situación sentimental. El tuareg viste de azul y los nómadas suelen combinar diferentes colores.



En el lugar donde la vegetación empieza a ceder su lugar al desierto, en el último tramo del río Ziz, en la región de Tafilalet. Una ciudad santa, cuna de la dinastía alauita que actualmente rige los destinos de Marruecos.




Una pequeña ciudad en la que podemos entrar en contacto con el Marruecos rural (aquí podemos encontrar esa autenticidad tan buscada por turistas y viajeros de todo el mundo). Sus habitantes lo saben e intentarán sacar partido de la situación, como buenos comerciantes que son.




miércoles, 20 de noviembre de 2019

TAFILALET.




Las aguas del Ziz riegan y dan vida a los extensos palmerales de Tafilelet, seña de identidad de esta región. Un extenso oasis que da nombre a una región histórica de Marruecos.


De Tafilalet surgió la actual dinastía que reina en Marruecos, los alauitas. Durante centurias la capital de la región fue Sijilmassa, la legendaria ciudad de las caravanas. A través de Tafilalet se encajaban las rutas que comunicaban las grandes ciudades del norte, Fez y Marrakech, con el desierto de Sahara y Sudán.


Esta región constituye el principal punto de acceso al Sahara, el lugar donde se funden la civilización mediterránea del norte con las poblaciones del profundo sur.


Los palmerales se prolongan hasta el infinito, encajados en la garganta natural que forma el río Ziz. Tafilalet es el nombre de una región donde es encontraba la antigua y próspera Sijilmassa, la ciudad de las caravanas. 



jueves, 26 de septiembre de 2019

SIJILMASA, CIUDAD DE CARAVANAS.




A los pies del desierto las ruinas de una antigua próspera ciudad comercial. Lo que ayer fueron opulentos edificios hoy son muros derruídos. Unas pocas ruinas cubiertas de arena, pasan desapercibidas para las miradas despistadas. La fina arena del desierto sepultó su prosperidad y grandeza. Viejas ruinas cubiertas de arena son visibles desde la carretera. Se trata de la antigua Sijilmasa, una enclave caravanero en el sur de Marruecos. Situada en los límites del Sahara, Sijilmasa fue durante siglo el centro del trafico del oro que procedía de más allá del desierto. Por aquí pasaba la más destacada ruta del oro.


Los camelleros que cruzaban el Sahara encontraban un lugar de descanso y reposo en la vieja Sijilmasa. Este era el punto de partida de las caravanas que cruzaban el indómito desierto del Sahara en busca de la sal del desierto y del oro del África más profunda. Las legendarias ciudades de Gao, Tombuctú y Walata eran su destino más lejano. Aquí se refinaba el oro africano antes de llegar a Europa.


Un asentamiento bereber convertido en destacado puesto comercial y centro caravanero. Después de repostar en Sijilmasa las caravanas se adentran en las gargantas del Ziz en direeción a los grandes mercados del norte situados en Fez, Meknes o Marrakech. La situación privilegiada hizo que la historia de Sijilmasa fuera intensa y convulsa; guerras, saqueos, destrucciones, también negocios turbios e incontables riquezas. De aquí partieron los miembros de la familia alauita para convertirse en los reyes del país.


En el siglo XVI el viajero León el Africano escribió: Sidjilmassa era una ciudad muy civilizada, edificada con buenas casas, y con sus habitantes ricos por el comercio que mantenían con el país de los negros . . . Actualmente está por completo en ruinas y, como he dicho, las gentes se limitan a habitar en casbas y están diseminadas por el territorio.


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