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jueves, 18 de septiembre de 2014

EL BIERZO Y EL CAMINO DE SANTIAGO.



Hospital en la vega del Órbigo, a partir de aquí el Páramo leonés comienza a vivificar colores. Santa Catalina de Somoza, típica y añeja localidad maragata, habitantes de regiones hostiles, acostumbrados a luchar contra la tierra y robar con sudor sus frutos a Gea. Y Molinaseca, en el corazón del Bierzo, tras descender de Monte Irago, nos recibe con su bello puente sobre el Meruelo, el Valle del Sil, el inquebrantable Bierzo. 

El desarrollo y auge del Camino de Santiago, fue uno de los elementos (y no el único) que dinamizó la repoblación cristiana de la provincia de León, concretamente en la región del Bierzo, enclave natural donde la Meseta se funde con Galicia. La creación de muchas de estas villas, parte del otorgamiento de un privilegio de fuero por parte de la autoridad competente (normalmente el monarca), estableciendo un marco jurídico que eleva a rango urbano un núcleo de población preexistente, o bien lo crea en tierra que hasta ese momento permanecía despoblada. Estas villas desarrollaron actividades comerciales y artesanales y se convirtieron en núcleos, a partir de los cuales se organiza y ordena el entorno rural adyacente. Los monarcas van a facilitar estos establecimientos, sancionándolos con jurisdicción realenga, para detener el avance de los señoríos laicos y eclesiásticos, dentro de un marco superior de disputas, entre el rey y los señores, por el poder temporal. 

“Así pues, Ponferrada prosperó ligada al puente y al camino, según una pauta que define a las villas medievales de El Bierzo y constituye una tipología específica de las formaciones urbanas del reino de León en la Edad Media. Como ella, Molinaseca, Cacabelos y Villafranca nacieron a la vida al calor de la ruta compostelana, y de hecho la animación de esta vía itineraria desde la segunda mitad del siglo XI dio aliento a una larga serie de poblaciones que esmaltan el norte de la Península del Pirineo al Atlántico, y que paralelamente articularon a unas sociedades rurales que iban a encontrar en estos núcleos su referente social, económico y de poder en una relación cada vez más jerarquizada”. (Miguel Calleja Puerta. León: repoblación interior y vida urbana. Paisaje 17. El Bierzo. La naturaleza sometida, en La Historia en su lugar. Nueva historia de España. Tomo 3)

Apasionantes tierras leonesas, poco a poco, con el tragar de los kilómetros van mutando en gallegas. Aquí en el Bierzo los últimos druidas celtas transmitieron sus conocimientos a los primeros caballeros templarios.

sábado, 24 de mayo de 2014

LAS ÓRDENES MILITARES Y EL CAMINO DE SANTIAGO.



El 15 de julio de 1099 los caballeros cruzados recuperaron para la Cristiandad la Ciudad Santa de Jerusalén, e inmediatamente surgieron las primeras órdenes militares, compuesta por monjes guerreros, cuya función era proteger a los miles de peregrinos que acudían a Tierra Santa. Por esa misma época comenzó a cobar fuerza un lugar de peregrinación en al noroeste de la Península Ibérica, Santiago de Compostela. Las Órdenes Militares se trasladaron a los caminos ibéricos, para proteger, defender y asistir a los peregrinos. A tal fin constuyeron hospitales y encomiendas. En esta época los hospitales no se dedicaban tanto a la medicina como al recogimiento y asistencia a pobres, vagabundos y peregrinos. De esta manera, los templarios se instalaron en Ponferrada y en Villalcázar de Sirga, la Orden de Santiago administrava el Hospital de San Marcos en León y los Caballeros Hospitalarios controlaban el Hospital de Órbigo.

martes, 25 de febrero de 2014

SUERO DE QUIÑONES Y EL PASO HONROSO.



El Camino de Santiago durante la Edad Media estaba transitado por privilegiados (nobles y clérigos) y no privilegiados (el resto). Los caballeros (andantes) que tenían como adalid al propio Santiago, también hacían la peregrinación como una práctica más de su vida ideal caballeresca. Y en esta peregrinación (caballeresca) convergen tres factores: la práctica marcial propiamente dicha, como un ejército típico, y obligatorio, de la caballería, el sentido religioso cristiano (y católico) de la peregrinación, en este caso concreto, para rendir homenaje a Santiago Apóstol y el amor cortés, ideal caballeresco de cortejo a la dama, cuya máxima patrocinadora fue la eternamente tratada bien por la historiografía, Leonor de Aquitania.


En el medieval Camino de Santiago se hizo famoso el Paso Honroso, un torneo celebrado en el Puente del Órbigo. Su protagonismo fue el caballero Suero de Quiñones. Suero, perdidamente enamorado de la dama Leonor de Tovar, penaba por este amor y llevaba un collar permanentemente asido al cuello. Dispuesto a liberarse de este amor que lo mantenía preso, decidió retar en combate a caballeros peregrinos, para demostrar su destreza en las justas y quebrar trescientas lanzas.


Corría el año 1434 un año jubilar, y el valiente Suero lanzó su reto en una fiesta celebrada por Juan II, siendo el propio rey, anfitrión de la misma. El rey dio su permiso, y en poco tiempo se establecieron las reglas de las justas. El lugar elegido para estas lides fue el puente sobre el río Órbigo, cerca de la localidad de Hospital de Órbigo. 

Suero de Quiñones convocó a nueve caballeros más. Sus nombres han quedado grabados en un sencillo (o simple) monolito, más o menos, hacia la mitad del puente. A saber; Lope de Estuñiga, Diego de Bazan, Pedro de Nava, Suero hijo de Alvargómez, Sancho de Ravanal, Lope de Aller, Diego de Benavides, Pedro de los Ríos y Gómez de Villacorte. Estos diez paladines retarían a todo caballero que quisiese cruzar el famoso puente.


El reto lanzado por Suero fue anunciado por todos los lugares do andar se podía. El torneo se prolongó durante un mes, entre julio – 10 – y agosto – 9 - , y únicamente se descansó el día 25, festividad del Patrón Santiago, y rendir homenaje al Apóstol. 

Al finalizar cada jornada, los caballeros participantes bebían, comían y se divertían, tal y como era usual en este tipo de fiestas. Suero y sus nueve hombres se enfrentaron con caballeros de Cataluña, Portugal, Bretaña, Italia y Alemania, llegando a quebrar más de 70 lanzas, finalizando el torneo el día 9 de agosto, cuando el propio Suero fue herido. 

Finalizada la hazaña Suero peregrinó a Compostela y donó al Apóstol una réplica de la argolla que durante meses había llevado prendida al cuello. La inscripción rezaba ;
                 “qué será de mi señora
                 si no moderáis vuestro rigor”


Pasado un año, Suero casó con su amada Leonor y disfrutaron su felicidad durante veinticuatro años. Pasado ese tiempo, uno de los caballeros derrotados en Paso Honroso acabó con la vida de Suero.

jueves, 23 de enero de 2014

HOSPITAL Y PUENTE SOBRE EL ÓRBIGO.



La población se fundó como Puente de Órbigo en el siglo XII. Un poco más tarde, doña Mencia, mandó construir una iglesia para peregrinos cruzando el puente, al otro lado del río, y se la cedió a la Orden de San Juan de Jerusalén. Junto a la iglesia se estableció un hospital para peregrinos que acabaría dando nombre a la localidad. 


El larguísimo y medieval, aunque de origen romano, puente sobre el río Órbigo, es uno de los lugares más encantadores del Camino de Santiago. Miles de pies han pisado estas piedras, miles de peregrinos han arrastrado sus machacados cuerpos por estos lares. 


Hermoso puente y célebre por ser sede de la famosa justa medieval de Paso Honroso. Suero de Quiñones y nueve caballeros más quebraron 300 lanzas, de más de setenta caballeros romeros venidos desde Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia, Bretaña, Italia y Alemania. 


Un monolito, en medio del puente, recuerda tal hazaña y el nombre de Los diez caballeros que defendieron el Paso Honroso:

Suero de Quiñones
Lope de Estuñiga
Diego de Bazan
Pedro de Nava
Suero hijo de Alvargómez
Lope de Aller
Diego de Benavides
Pedro de los Ríos
Gómez de Villacorta


Tras las justas, Suero peregrinó a Santiago, y le ofreció una argolla con la inscripción; “que será de mi señora, si no moderáis vuestro vigor”. Esta argolla la llevaba al cuello mientras penaba por el amor de Leonor de Tovar. Pasado un año casó con doña Leonor y veinticuatro años después, uno de los caballeros derrotado en el Paso Honroso, dio muerte a Suero.
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