miércoles, 29 de octubre de 2025
DOS DAMAS VENECIANAS.
lunes, 17 de febrero de 2025
TENTACIÓN DE SAN ANTONIO DE TIÉPOLO.
Un demonio alado y una mujer desnuda, intentan tentar a un San Antonio que busca consuelo, refugio y fortaleza en un viejo libro, compendio de sabiduría, ajado por el tiempo. Es el conocimiento el arma más eficaz contra todo mal. A lo lejos, la calavera sobre la que ha estado meditando el santo. Y al fondo un precioso ocaso. Giovanni Batista Tiépolo es uno de los integrantes de la escuela venecian de mayor originalidad e inventiva. Esta Tentación de San Antonio, expuesta en la pinacoteca de Brera, es una obra de juventud del autor.
domingo, 21 de abril de 2024
SUSANA Y LOS VIEJOS.
Dos viejos emboscados, llenas sus miradas de lujuria contemplan la perfecta desnudez de Susana, absorta en sus pensamientos. Obra de Tintoretto (1556).
Un detalle con árboles y ciervos, y al fondo, muy difuminada la silueta de Venecia. Se ha interpretado que Susana, desnuda y sensual, es representación de la propia ciudad de los canales. El simbolismo de la obra es mucho más profundo y daría para un artículo más largo.
domingo, 25 de febrero de 2024
VANITAS (DE PIETRO NEGRI)
Juventud, desnudez, belleza. Una vela que se apaga lenta, pero inexorablemente. La nada observa desde el fondo de una calavera.
viernes, 24 de febrero de 2023
LOS OJOS DE SANTA LUCÍA
En la capilla Corner, uno de los espacios de la Iglesia de los Santos Apóstoles de Venecia, se expone La última comunión de Santa Lucía, obra de Giambattista Tiepolo. Lucía, santa que sufrió martirio, recibe la comunión antes de alcanzar la gloria eterna. Desde la parte inferior derecha del cuadro, los ojos, recién arrancados de su joven rostro, parecen observarnos, llenos de vida, desde un plato, junto al cual reposa el cuchillo ejecutor. El concepto de martirio tiene algo sórdido y tremebundo, pero a la vez místico y apasionante, en especial el universo simbólico que se ha creado a su alrededor.
jueves, 23 de febrero de 2023
EL DUX ANTONIO GRIMANI ARRODILLADO ANTE LA FE.
El dux Grimani luce brillante armadura, como un miles Christi, y abre los brazos adoptando una postura que recuerda a San Francisco de Asís recibiendo los estigmas. Una imagen, dos facetas, la militar y la piadosa. Su guardia personal le cubre la espaldas y un joven paje sujeta la corona ducal. Frente al dogo, y en la posición central de la obra, se materializa la Fe, encarnada en una joven de dorados cabellos, con la mano derecha alza el cáliz de la última cena, aquel que recogió la sangre del Salvador, ¿el misterioso Santo Grial?. Con la otra mano, y ayudada por un amorcillo, sostiene la cruz, símbolo de la redención y de la salvación eterna. A los pies de la Fe, una panorámica, algo difuminada, de Venecia. En la parte inferior izquierda, cerrando la composición triangular, el evangelista San Marco, patrón y protector de la República, y el omnipresente león alado.
El arte inunda Venecia por todos lados (como las aguas). Visitar el Palazzo Ducale es pasear por la historia de la República y la de sus principales dirigentes, los dogos. El gobierno de Antonio Grimani fue breve, tan solo un par de años (1521 – 1523) y el lienzo se inició treinta años después de su muerte. Tiziano fue el encargado de pintar esta obra, pero la muerte le alcanzó antes de poder terminarla. Uno de sus discípulos, Vecellio, culminó el trabajo. La pintura se ubica en la sala de las Cuatro Puertas, denominada así porque daba acceso a cuatro salas del Palazzo Ducale.
La Fe y la armadura, iglesia y estado juntos, de la mano. Pero es el estado el que se arrodilla ante la cruz, reafirmando el papel legitimador de la iglesia. En el fundo subyace la idea de que es Dios, en su omnipotencia, el encargado de organizar los asuntos de la Tierra. Y pobre de aquel que lo olvide.







