miércoles, 5 de febrero de 2020

FAUNA URBANA. POSTES Y CABLES, ATALAYAS PARA PÁJAROS.



Las aves son uno de los grupos de animales que mejor se ha adaptado, y más ha proliferado, en el espacio urbanizado. Tanto en el ámbito rural como en el urbano. Postes, muros, cables, rejas, vallados, cubiertas, edificios, antenas de televisión son utilizados por los pequeños depredadores alados como atalayas, donde apostarse para controlar el entorno. 






El Cernícalo Vulgar es una rapaz adaptable a diferentes medios, como bosques, matorral mediterráneo, montaña, costa o estepa. Estos postes de la luz, situados cerca de una carretera, son utilizados habitualmente por un par de cernícalos.



La Tarabilla Común es un pájaro insectívoro muy vistoso que muestra preferencia por terrenos abiertos, preferentemente secos. 


Un edificio a medio construir también puede ser un reposadero para pájaros. 




La Urraca frecuenta las proximidades de carreteras y autovías a la búsqueda de algún animal atropellado. 



El largo pico de la abubilla es una perfecta especialización para su dieta insectívora. 




Al Alcaudón Real es un pájaro con instinto de rapaz. 


Todas las fotografías fueron tomadas una nublada tarde invernal de febrero (2020)  junto a la carretera que une las localidades almerienses de Vera y Garrucha. 

RAGNAROK, APOCALIPSIS NÓRDICO.



Con ayuda de plantas con propiedades alucinógenas, el chamán entra en trance y explica en que consiste el Ragnarok. La audiencia, bajo los efectos de la droga, extasiados, son capaces de vislumbrar el final de los tiempos. Cerremos los ojos y dejémonos arrastrar por sus palabras . . .

martes, 4 de febrero de 2020

EGIPTO, ESTADO MILENARIO Y PAÍS DE CONTRASTES.




Cinco milenios de historia en los que es posible intuir cierta continuidad, una civilización que se desarrolló parcialmente aislada de los cercanos mundos Mediterráneo y del Próximo Oriente. Nos sentamos a estudiar su historia y somos capaces de enlazar mentalmente a Narmer con Mubarak. Pero eso no es más que un espejismo. De Ramsés II a Alejandro Magno, y de Saladino a Nasser. De la edad de oro faraónica y la decadente presencia griega, del Egipto musulmán al Estado Moderno del siglo XX, sin olvidar al Egipto Copto, al cristiano, que hunde sus raíces en una vieja tradición bíblica, el viaje a la Sagrada Familia a orillas del Nilo en busca de refugio. A pesar de los cambios, los avatares de la historia y el paso del tiempo, captamos la pervivencia del alma egipcia, que a través del curso del río Nilo vincula el lejano pasado con la actualidad.



El Nilo fluye desde el Sur hasta el Norte, atravesando todo el país, Hapi, personificación del río está presente en el paisaje egipcio. Aunque el país es extenso, más de un millón de kilómetros cuadrados, únicamente un pequeño porcentaje es habitable, una estrecha franja de tierra que corre paralela a ambas orillas del río. Aquí surge un auténtico vergel, un poco más allá se abre el árido desierto. Los antepasados de los egipcios que moran a orillas de río, son los mismos que hace cinco mil años levantaron las pirámides de la Meseta de Gizéh, símbolo eterno de la civilización faraónica. Ayer, como hoy, las aguas del río fertilizan las conocidas Tierras Negras, y procuran alimento a sus habitantes. Después de Alejandro Magno el país se helenizó, y más tarde se hizo cristiano, llegaron los musulmanes y la Media Luna comenzó a brillar sobre las arenas del desierto. Pasaron los mamelucos, los franceses de Napoleón y los ingenieros británicos. Después de las Guerras Mundiales, de la mano de Gamal Abdel Nassar, el panarabismo y el socialismo árabe, nace el Estado Moderno. Los gobiernos cambian, las religiones y creencias sustituyen unas a otras (cuando no comparten espacio), los lanchas compiten con las falucas y las ciudades se llena de automóviles, pero el ritmo del Nilo sigue inalterable. Abandonamos El Cairo o Alejandría, y descubrimos modestas poblaciones de campesinos que parecen vivir como aquellos antepasados que levantaron los templos y las pirámides, y construyeron los primeros canales para domeñar las aguas del río. Eso sí, no faltan ni teléfonos móviles, ni antenas de televisión en las humildes casas de adobe.



INVIERNO BOREAL.




La nieve lo cubre todo, los renos sobreviven como pueden, los cerdos comparten espacio con las personas, el hielo dificulta las comunicaciones, las horas son interminables, el invierno es tiempo de espera para todos, la primavera camina lenta y el fuego se convierte en un aliado determinante. Para sobrellevar mejor las inclemencias del invierno boreal las aldeas y las granjas de los vikingos se emplazaban cerca de la costa en las regiones del sur de Escandinavia.

La casa típica era un hogar comunal, un edificio largo y estrecho en el que la familia y el ganado vivían bajo el mismo techo: las personas en un extremo y los animales en un establo, en el otro. El ganado contribuía a mantener la casa caliente en invierno.
John Haywood.
Los hombres del Norte.

domingo, 2 de febrero de 2020

LOS CUADERNOS DE CAMPO DE FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE 34. LAS AVES MARINAS.



 


































EL FUNERAL DE UN CONDE.



Nada es eterno, ni los propios dioses. La muerte es un paso más, una puerta abierta al Walhalla. Vítores y ofrendas, cánticos, combates, alcohol y desenfreno, sexo y sacrificios humanos, Eros y Thanatos separados por una delgada línea. El Ángel de la Muerte te mostrará el camino. Las llamas se elevan a los cielos, mientras las Valquirias cantan su canción.

sábado, 1 de febrero de 2020

LOS BARCOS QUE SURCAN EL NILO.




Todo proclama la importancia de la industria naval egipcia: múltiples documentos escritos o dibujados; más de ochenta palabras para designar los tipos de barcos y barcas, equipados de diferentes formas; la propia religión, cargada de términos e imágenes náuticos. Los dioses, los faraones tienen su barca, el viaje de los muertos hacia su juez se imagina como un viaje por el río familiar.

Desde el periodo predinástico, los barcos surcan el Nilo. En una cerámica del Museo Británico, en un vaso de piedra del museo de Chicago, más o menos de la misma época (entre el 3500 y el 3200), en el mango de marfil del maravilloso cuchillo de Gebel el-Arak, navegan embarcaciones de vela cuadrada en las que popa y proa están muy levantadas, casi hasta la posición vertical: se trata de las formas típicas del barco de caña mesopotámico. Más familiar en Egipto es la barca larga y plana, construida con haces de papiros cuidadosamente atados: sus dos extremos se levantan ligeramente; su escaso calado le permite circular sobre las aguas poco profundas de los pantanos, o del río cegado por bancos de arena. Es la barca de las escenas de caza o de pesca, la que, invariablemente, sobre los muros de las tumbas egipcias, lleva a los muertos hacia su último viaje.

Sobre este modelo se diseñará, desarrollará, ampliará el barco egipcio de comercio o de guerra, fluvial o marino. El progreso consistirá en sustituir el papiro por madera, pero la madera, o más exactamente, la madera de calidad, es escasa en Egipto. Se utilizará por lo tanto, además del cedro importado del Líbano, el sicómoro y la acacia de la actual región de Jartún, cortados en tablones cortos y gruesos sólidamente unidos mediante espigas, muescas o incluso juntas en cola de milano, o a veces simples correas de cuero. El fondo es plano, el conjunto del buque, por su curva, recuerda la línea de la barca de papiros. No tiene quilla; unas traviesas consolidan el casco y la curvatura se mantiene gracias a un grueso cable, que va de la proa a la popa y se puede tensar a voluntad. El palo bípode, inclinado hacia delante en las embarcaciones primitivas, dará paso enseguida a un palo central que soporta una vela cuadrangular.

La vela hace su aparición a partir del cuarto milenio. El Nilo se puede remontar gracias a la sirga o los remos, pero los vientos del norte soplan casi todo el año en Egipto, lo que generaliza naturalmente el uso de la vela para viajar río arriba. El idioma egipcio utiliza dos palabras diferentes para designar el viaje: uno se transcribe con el signo del barco con las velas desplegadas —el viaje hacia el sur— y el otro con el signo del barco con la vela arriada —es el viaje hacia el norte que sólo necesita la fuerza de la corriente.
Fernard Braudel.
Memoria del Mediterráneo.


REDES CLIENTELARES


Las relaciones personales de dependencia (base de los mecanismos feudovasalláticos) se establecen entre iguales; de hombre libre a hombre libre. De esta forma se van tejiendo complejas redes clientelares cuyos miembros se convierten en la élite social controlando todos los engranajes del poder (político, económico, militar) en una sociedad preestatal. 
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