Cuatro
jóvenes universitarios, dos chicos y dos chicas sobradamente
preparados, se internan en los míticos montes Cárpatos para
realizar sus tesis sobre la figura de Vlad III el Empalador.
Amuletos, vampiros, leyendas y reencarnaciones en una aventura
escrita con la misma tinta de las historias tradicionales de terror.
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miércoles, 27 de marzo de 2019
lunes, 14 de diciembre de 2015
VALAQUIA
Valaquia es una región
bastante extensa que arranca de Transilvania y llega hasta el Ponto
Euxino. Casi toda ella es llana y falta de agua. Su parte meridional
la marca el Istro, la septentrional la ocupan los roxolanos, llamados
hoy en día rutenos, y hacia el río Dniéster se halla la raza
nómada de los escitas que al presente llamamos tártaros. Esta
tierra la poblaron antaño los getas, aquellos que pusieron en fuga
de modo deshonroso a Darío el hijo de Histapes, capturaron vivo al
rey Lisímaco y causaron en Tracia muchas matanzas. Al final, fueron
domeñados y destruidos por los ejércitos romanos. Una colonia
romana, para que mantuviera a raya a los dacos, se instaló allí
bajo el mando de un tal Flaco, por el que vino a llamarse Flaquia.
Luego, al correr de los siglos, se corrompió como suele el vocablo y
vino a parar en “Valaquia” y en lugar de flacos sus habitantes
recibieron el nombre de valacos. La lengua de esta nación es todavía
romance, pero muy alterada y apenas inteligible para el nacido en
Italia. Hubo por estos tiempos nuestros en Valaquia dos facciones, la
de los danos y la de los drágulas. Estos últimos, como eran menos
fuertes que los danos, que los maltrataban de mil modos, llamaron en
su ayuda a los turcos y con el apoyo de sus ejércitos aplastaron a
los danos casi hasta el exterminio. Pero Juan Huniades, contando con
el poderío de los húngaros, les prestó apoyo, si bien aquello no
fue tanto redimirlos como ganar fama y riquezas ya que, en beneficio
propio y de sus herederos tomó posesión a perpetuidad de los campos
rescatados del turco. Los valacos pueblan también algunas islas del
Istro, entre las que se cuenta Peuce, famosa entre los antiguos, y
asimismo tienen asentamientos en Tracia. Parte de Valaquia está
sometida a los turcos y parte de los húngaros.
La Europa de mi tiempo.
Eneas Silvio. Siglo XV.
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Vlad Drácula
jueves, 10 de diciembre de 2015
RADU VII PAISIE.
Radu Paisie, conocido
también como Peter de Arges, era abad del monasterio de Curtea de
Arges, antes de que en 1535 fuese elegido por los poderosos
terratenientes locales para proclamarlo voivoda de Valaquia, un cargo
que desempeñó hasta 1545.
domingo, 21 de junio de 2015
VLAD DRÁCULA ENCARCELADO EN LAS ENTRAÑAS DE BUDAPEST.
El terrible voivoda
valaco, Vlad III, caído en desgracia, pasó un tiempo como rehén
del rey Matías de Hungría. Un tiempo que se prolongó más de una
década. Los verdaderos motivos solo podemos suponerlos, algo hizo
Vlad, que enojó a su antiguo aliado y protector.
Aunque muy posiblemente
viviría en una auténtica jaula de oro, a las mentes más
escabrosas, les gusta imaginarlo sometido a las más terribles
torturas y vejaciones. En el subsuelo de la colina donde se asienta
Buda, existe un húmedo y oscuro laberinto, y una tradición apócrifa
cuenta que el Empalador pasó parte de su cautiverio encerrado en él.
Una auténtica ciudad
subterránea recorre Buda por el subsuelo.
Resulta muy complicado
reconstruir la historia de Vlad el Empalador, prisionero en Buda y
convertido en un vampiro de leyenda. En 1462 Drácula fue encerrado
en las mazmorras localizadas en las cuevas que se encontraban en el
interior del Distrito del Castillo. (Las noticias coetáneas sobre el
prisionero son poco fiables). Sabemos, por noticias de la historia
local, (a ciencia cierta) que en tiempos de los Hunyadi, las cuevas
no solo eran utilizadas para encerrar a prisioneros, sino también
como cámara de tortura. ¿No tuvo suficiente Vlad con sufrir
tormento en Turquía, que también padeció terribles torturas en
suelo húngaro?.
lunes, 8 de junio de 2015
VLAD II, EL CABALLERO DEL DRAGÓN.
Conocido por ser
el padre del archiconocido Vlad Tepes , el auténtico Drácula, su
actuación política nada tiene que envidiar a la de su hijo, y para
ser justos, Vlad II y no Vlad III, es el auténtico caballero de la
Orden del Dragón.
Hijo de Mircea I
el Viejo (o el Grande), uno de los más reputados príncipes de la
historia de Valaquia (Rumanía) hacia 1418 llegó a la corte de
Segismundo de Luxemburgo, rey de Hungría, como rehén para
garantizar la lealtad de su padre. Tras varios encuentros y
desencuentros a lo largo de una década, en 1431, en solemne
ceremonia, Segismundo, flamante emperador del Sacro Imperio, nombró
a Vlad voivoda de Valaquia y lo armó caballero de la Orden del
Dragón, fundada en 1418 para luchar contra los turcos y combatir a
los herejes husitas. Vlad se convierte en defensor de la frontera
transilvano -valaca, un territorio que el rey húngaro pretendía
reforzar como un estado tapón contra la Sublime Puerta. Tras la
dieta donde el nuevo voivoda juraba lealtad al Emperador, se instaló
en la ciudad de Sighisoara.
Pero nada iba a
resultar sencillo, los turcos tenían a su propio candidato,
Alexandru Aldea, hermanastro de Vlad. Los húngaros no ofrecieron
mucha ayuda, así es que Vlad se las tuvo que ingeniar para derrotar
a su medio hermano y establecerse en Tirgoviste, la capital del
principado.
Vlad nadaba entre
dos aguas, con un ojo en oriente y el otro en occidente. Este tipo de
nobles de frontera, siempre terminaban vendidos, sin el
imprescindible apoyo húngaro y ante la movilización de las tropas
turcas, Vlad optó por la opción que consideraba más oportuna para
conservar el trono, rendir homenaje al sultán, eso sí, sin
enemistarse con los magiares. Para asegurarse la frágil lealtad, el
sultán exigió a los hijos como rehenes, Vlad, el futuro empalador,
y Radu.
En 1441 Janos Hunyadi se convirtió en capitán general de Transilvania, y en la
práctica, comandante supremo de las tropas que debían defender el
flanco oriental del mundo cristiano. Con sus hijos en Anatolia y las
fuerzas húngaras en suelo patrio, Vlad no fue capaz de comprometerse
con ninguno.
La hora de la
verdad llegó en 1444, cuando un gran ejército cristiano, a
instancias del Papado, se aprestaba a expulsar a los turcos de
Europa. Cuando Vlad contempló las exiguas tropas, comentó al
comandante Hunyadi, que la batalla estaba perdida de antemano, pues
el sultán lleva a más hombres cuando sale de cacería. Al parecer
el comentario enfureció a Hunyadi y Vlad se negó a participar
personalmente en la campaña. Eso sí, envió a su primogénito
Mircea al mando de un destacamento.
La
batalla de Varna fue un desastre, y los cronistas polacos y húngaros
no tardaron en encontrar un culpable, Mircea el valaco. Tras el
descalabro Hunyadi consiguió huir, pero a su paso por Valaquia fue
apresado por Vlad, que de esta forma hacía evidente su traición.
Posiblemente Vlad quería congraciarse con el sultán, pero ante la
pasividad de este y las presiones desde Hungría, el voivoda valaco
accedió a liberar al comandante húngaro.
La
fría venganza se hizo esperar. En 1447, deseoso de reforzar
Valaquia, Hunyadi marchó a través de los Cárpatos, se negó a
negociar con Vlad y se lanzó a la batalla. Los valacos fueron
claramente derrotados, Vlad pudo huir, pero su hijo Mircea fue
apresado y ejecutado. Pocos días después, los enemigos de Vlad, lo
encontraron y apalearon hasta la muerte. Su tumba probablemente no
haya existido nunca, y es que en este contexto, era imposible morir
en paz.
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domingo, 7 de junio de 2015
DROMIQUETES, REY DE LOS GETAS.
Los dacios, conocidos también como getas, eran un valiente y aguerrido pueblo que vivían al norte del Danubio, un territorio que corresponda, a grandes rasgos, con la Rumanía actual. Dromiquetes reinaba sobre varios de estos grupos tribales y dominaba un vasto territorio que abarcaba parte del Valle del Danubio y se extendía hasta los Cárpatos, situándose su capital, Helis, en la llanura de Valaquia. Estos getas guerreaban dinámicamente contra todo aquel que atravesase sus dominios, en cierta ocasión Dromiquetes consiguió vencer en batalla a Lisímaco, uno de los sucesores del gran Alejandro, y hacerlo prisionero. En tierras de los getas, un humilde y diplomático Dromiquetes, mostró la pobreza de su pueblo y lo inoportuno de guerrear contra ellos, siendo más beneficioso establecer una alianza. Esta alianza se confirmó con la boda entre una hija de Lisímaco y el propio Dromiquetes.
jueves, 11 de diciembre de 2014
SKANDERBEG Y VLAD EL EMPALADOR.
El águila y el dragón. El guerrero albanés y el Empalador valaco. Ambos fueron rehenes en la corte otomana. Ambos combatieron al turco hasta el límite de sus propias fuerzas. Y la pregunta surge de inmediato ¿se conocieron personalmente?, ¿lucharon juntos contra la amenazadora Media Luna?.
Sin duda alguna causa cierto placer imaginar a ambos paladines uniendo fuerzas para expulsar a los turcos de vuelta al otro lado del Bósforo. Algún autor ha dejado volar libremente su pluma, para contarnos las peripecias de los dos jóvenes compartiendo vivencias en territorio turco.
"En Egrigoz conoció a otro joven llamado George Costriful de Kruja (Jorge Castriota), príncipe de Albania, que se encontraba en la misma situación que Vlad y que más tarde fue el héroe más conocido de su país debido a las duras batallas que libró contra los turcos, por lo cual fue sobrenombrado Skanderbeg (Alejandro Macedón en turco). El joven Vlad, junto a su amigo albanés George, fueron elegidos por el sultán Murad II como acompañantes del entonces joven Mehmed o Mahommed, a quien más tarde se le conocería como el Conquistador de Constantinopla. Juntos los jóvenes aprendieron filosofía, ciencias exactas, los idiomas turco, griego y hebreo".
Tereza Shelaru. "Drácula, el hijo del Dragón.
Sentimos decepcionar a los espíritus más románticos, pero este encuentro nunca aconteció. Jorge Castriotra nació en 1405, antes de 1442 ya comandaba un ala de caballería pesada en el ejército turco y en 1443, aprovechando la victoria de un ejército cristiano comandado por Janos Hunyadi sobre los turcos en la Batalla de Nis, desertó de las tropas otomanas, y volvió a Albania para dirigir un levantamiento armado contra el invasor.
Vlad III, el voivoda de Valaquia, hijo de Vlad II, nació en Sighisoara en una fecha próxima a 1431 y se estipula que su llegada al territorio turco ocurrió en 1444, cuando Skanderbeg ya la había abandonado. Aunque la fecha no fuese la correcta, Vlad llegó a Asia Menor siendo un niño, y para ese momento, Castriota era ya un guerrero curtido.
Si es cierto que ambos combatieron al Turco durante la misma época. Castriota entre 1444 y 1468, y Vlad entre 1448 y 1476. Éste último con algunos paréntesis eventuales, como los años que estuvo vagando en busca de aliados o el largo periodo que pasó como prisionero (invitado) del rey Matías de Hungría.
Ralf Peter Martín, autor de una de las mejores biografías históricas sobre "el Empalador", habla (mejor dicho escribe) sobre la admiración que el joven dragón sentía por el veterano caballero del águila. Y no es de extrañar, pues durante dos décadas, Skanderbeg y sus albaneses (con eventuales ayudas de los venecianos) lograron mantener a raya al Imperio turco otomano.
"Este hombre, que en otros tiempos había recibido el nombre de Jorge Castriota y había sido bautizado como cristiano, pasó a ser durante veinticinco años un problema para los turcos y un aliado de Vlad Draculea. ¿Acaso podemos afirmar que se habían conocido? Castriota tenía cuarenta años, Vlad Draculea doce, Algo puede inducirnos a creer que sí se conocían, y es el hecho de que el joven había tomado al mayor como modelo".
"Este hombre, que en otros tiempos había recibido el nombre de Jorge Castriota y había sido bautizado como cristiano, pasó a ser durante veinticinco años un problema para los turcos y un aliado de Vlad Draculea. ¿Acaso podemos afirmar que se habían conocido? Castriota tenía cuarenta años, Vlad Draculea doce, Algo puede inducirnos a creer que sí se conocían, y es el hecho de que el joven había tomado al mayor como modelo".
Ralf Peter Martin. "Los Drácula".
A pesar de todo no existe evidencia documental que recoja ni alianzas, ni colaboraciones entre ambos caudillos cristianos. En el Museo Skanderbeg de Krujë, se conservan numerosas cartas y documentos intercambiados entre Skanderbeg y diferentes cortes europeas; República de Ragusa, Duques de Milán, Venecia, el Papado o la Corona de Aragón (el albanés fue vasallo de Alfonso V), pero ni rastro de ninguna misiva del Empalador. (También es posible, siendo malpensados, que los celosos estudiosos albaneses no quisieran que su héroe nacional tuviese ningún tipo de relación con un personaje como Vlad, con tan mala fama).
Skanderbeg y Vlad III combatieron a su manera contra el Islam, y junto a Janos Hunyadi y Esteban de Moldavia, fueron los azotes cristianos de la Sublime Puerta. Ambos vivieron una Edad Media un tanto alejada de nuestro Occidente, sus respectivas patrias fueron tierra de frontera entre el Cristianismo y el Islam, entre las rivalidades económicas, sociales y políticas, dos piezas en un enorme tablero. Skanderbeg nunca quiso ser moneda de cambio. En circunstancias similares (salvando las distancias) Vlad cambió varias veces de compañero de cama. Como estratega y guerrero, el albanés fue superior...otra cosa es la capacidad de generar terror y leyendas, ahí el Dragón fue insuperable......
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