Mostrando entradas con la etiqueta Támesis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Támesis. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de febrero de 2016

ESCUDO DE BATTERSEA.



Un precioso escudo de bronce de la Edad del Hierro (siglo I a.C.) que fue hallado a finales del siglo XIX en el lecho del río Támesis. Probablemente perteneció a un caudillo guerrero o a un prestigioso reye celta, de alguna de las tribus que moraban en la Gran Bretaña. Actualmente se encuentra expuesto en el Museo de la Ciudad de Londres.  El casco, también descubierto en el Támesis, es uno de los pocos ejemplos de casco con cuernos de la Edad del Hierro. 

domingo, 4 de mayo de 2014

UN LUGAR DE PERDICIÓN.



La orilla sur del Támesis, al otro lado de la parte noble de la ciudad, en el suburbio conocido como Southwark, proliferaban aquí y allá, tabernas y burdeles. Una caterva de rufianes, ladronzuelos, buscavidas, mercenarios y conspiradores se dejaban caer por aquí planeando el golpe que los sacaría de la miseria, marineros borrachos dispuestos a dilapidar su paga, bufones sin gracias, trovadores y juglares caídos en desgracia, rameras piojosas, meretrices vagabundas, chulos y curanderas, afeminados y pederastas en busca de oscuridad, brujas y hechiceras, buhoneros, truhanes y vendedores de humos, procesionan por estos lares. Allá por el siglo XII, un lugar poco recomendable si hacemos caso de los escrito por el monje Ricardo de Devizes, para el que Londres era un gigantesco Antro del Pecado.

jueves, 1 de mayo de 2014

LONDINIUM



Londinium fue el asentamiento romano más importante de las Islas Británicas. Tras el fallido intento de invasión perpetrado por Julio César, bajo el mandato del emperador Claudio, se inició la conquista de Britania, y en ese contexto situamos la fundación de Londinium en el año 43. 


Al frente de 40.000 hombres, Aulo Plaucio desembarcó en Britania, y rápidamente sometió toda la región del Támesis. Como la intención era efectuar una verdadera (y duradera) ocupación, establecieron una guarnición y un fuerte en el lugar. Este fuerte se convirtió en la ciudad de Londinium, el germen de la futura Londres. 

"El primer consular que gobernó Britania fue Aulo Plaucio"
Tácito. Agrícola. 14,1. 


Poco podían imaginar los legionarios que cavaron fosos y levantaron empalizadas, que aquel pequeño campamento fortificado llegaría a convertirse en la ciudad más grande de la Tierra y en la capital de un imperio varias veces más extenso que el romano. 


El propio Claudio, a lomos de un elefante, hizo acto de presencia en la Isla , para recibir vasallaje de cierta cantidad de tribus derrotadas y despojadas de sus tierras. 


En el año 61, la terrible venganza de Boudica cayó sobre la ciudad romana, arrasándola a hierro y fuego. La reina de los Icenios fue derrotada y la ciudad reconstruida. Londinium continuó con su desarrollo y en el año 100 había sustituido a Colchester como capital de la provincia romana de Britania. 


Tradición y modernidad a orillas de un río que lleva centurias siendo la arteria vital de Londres. La City, el corazón de la ciudad romana, es hoy un importante centro financiero internacional. 


Puente romano de madera sobre el río. 


El río Támesis en el 50 d.C. tenía cerca de 300 metros de anchura, frente a los aproximadamente 100 metros actuales. 


Las murallas de Londinium recorrían todo el perímetro de la ciudad, desde lo que hoy es el Museo de Londres hasta la Torre de Londres (en ambos lugares podemos contemplar los escasos restos que de ella han sobrevivido). 


Justo saliendo de la parada de metro de Tower Hill nos topamos con el emperador Trajano y un fragmento de la muralla romana, que fue reforzada y utilizada durante la Edad Media. 


En el interior del recinto de la Torre de Londres, aún permanecen en pie las ruinas de un bastión de época romana. En origen un torreón adosado a la muralla. Con el tiempo se fue transformando en un completo bastión cuya función era controlar el acceso a Londinium y protegerse de posibles ataques llegados desde el río. 


Desde sus mismos orígenes la ciudad de Londres ya demostraba sus proverbial tradición comercial, debido a su estratégica posición en las orillas del río Támesis. Su puerto fluvial disfrutó de un continuo trasiego de mercancías e idas y venidas de comerciantes procedentes desde cualquier punto del Imperio. 

"Londres, ciudad que, pese a carecer del insigne título de colonia, era muy populosa debido al tráfico de negociantes y mercancías"
Tácito. Anales XIV, 33.


Águila de piedra devorando una serpiente. Escultura de época romana expuesta en al Museo de la ciudad de Londres. 


Una domus romana en la capital de Britania. ¿Un antecedente de las lujosas casas victorianas?. 


Cocina y reconstrucción de un horno. Diferentes utensilios de cocina, como una olla de cerámica y una cacerola de metal, sobre una parrilla de hierro, muy similar a las modernas barbacoas. 

En el siglo V, el poder romano, con claros síntomas de agotamiento y en franco proceso de desintegración, decide desalojar la isla, como parte de la política de replegamiento La ciudad de Londinium fue paulatinamente abandonada, y durante más de cien años vivió en el más absoluto olvido. Agazapada en las páginas en blanco de una historia desconocida, esperaba dormida la llegada de los Normandos y su definitiva eclosión como gran urbe. 

martes, 29 de abril de 2014

THE TOWER OF LONDON




A pesar de su nombre, la Torre de Londres, no se refiere a una torre o torreón, sino a una auténtica fortaleza, formada por varios recintos, y que prácticamente es una ciudad amurallada, situada en una de las orillas del Támesis, en pleno centro neurálgico del eterno Imperio Británico. Una colosal fortificación que narra la historia de Inglaterra de los últimos mil años. Un edificio impresionante que no hay que dejar de visitar.



Como tantas otras construcciones de la época, se edificó en madera, por expreso deseo de William the Conqueror, para controlar el río y la ciudad. Para finales del siglo XI la piedra había reemplazado a la madera. 



La Torre de Londres está formada por tres recintos. En el más interior, la Torre Blanca, representa la fase más temprana de construcción. Hacia el norte, este y oeste, la estructura central, erigida bajo el mandato de Ricardo I, y el recinto exterior, que abarca todo el castillo, fue construido por Eduardo I. 


La Torre en tiempos de Enrique III. En momentos de apuros los reyes solían utilizar la torre como refugio. En 1238 Enrique III se retiró aquí y viendo las defensas desfasadas del castillo ordenó construir una enorme muralla.


En 1281, Eduardo I, hijo de Enrique III, modernizó el foso, reemplazó la entrada y rodeó la muralla exterior con una nueva muralla, convirtiendo la Torre en un castillo concéntrico. 



Desde principios del siglo XIV una procesión partía desde este lugar, en dirección a la Abadía de Westminster, donde el nuevo monarca era coronada. Durante el desfile, el pueblo podía vitorear o repudiar al rey. 


A partir del siglo XII fue también utilizada como prisión para destacados personajes. 



Los vikingos, o normandos, pusieron en práctica una eficiente política de fortificaciones (otro espectacular ejemplo es el Castillo de Windsor), que se ha descrito como: "el programa más extenso y concentrado de construcción de castillos en toda la historia de la Europa Feudal". 


Byward Tower (1280) flanquea y controla el paso por una de las principales entradas de la Torre. Desde aquí comenzamos la visita.


Un doble cerco de murallas protegen el Corazón de la Torre.



Parte de la Historia de Europa Occidental durante la Edad Media se jugó entre estas murallas. Tener controlada la Torre de Londres significaba poder controlar todo el país.


La Bell Tower, construida bajo Ricardo I, se ubica muy cerca de la entrada del castillo. La campana se hacía sonar en casos de peligro: los rastrillos caían, los puentes se elevaban y las puertas quedaban cerradas.



La Torre Blanca - White Tower - que hace las funciones de Torre del Homenaje, es un auténtico castillo en sí mismo. 



Su construcción la inició William the Conqueror, y posiblemente fue terminada por sus hijos. El objetivo era asustar a los invasores que llegaban desde el río e intimidar a los londinenses recién conquistados. La torre tenía dos plantas sobre un sótano profundo y un muro central dividía cada planta en dos salas de gran tamaño. Cuatro torres cuadrangulares la rematan en sus cuatro esquinas.  La entrada se situaba bastante elevada sobre el nivel del suelo y para alcanzarla se utilizaba una escalera de madera.

Al anochecer, cuando se hizo demasiado oscuro para trabajar, toda aquella gente afanosa convergió en el gran salón de la torre del homenaje. Se encendieron velas de junco, se alimentó el fuego de las hogueras y todos los perros acudieron para resguardarse del frío. Algunos hombres y mujeres cogieron tablas y caballetes de un montón apilado en un lado del salón e instalaron mesas formando una T, colocando luego sillas en la cabecera y bancos a cada lado de la parte central. Jack nunca había visto a tantas personas trabajando juntas y quedó asombrado ante lo mucho que disfrutaban. Sonreían y reían mientras levantaban pesadas tablas exclamando ¡Arriba! y ¡Para mí, para mí!, ¡Ahora, bajadla con cuidado!. Jack envidiaba aquella camaradería y se preguntaba si algún día podría compartirla. Al cabo de un rato todo el mundo se sentó en los bancos. Uno de los sirvientes del castillo fue repartiendo grandes boles y cucharas de madera, contando en voz alta a medida que los entregaba. Luego hizo de nuevo el recorrido poniendo una gruesa rebanada de pan moreno y duro en el fondo de cada bol. Otro de los sirvientes llevó tazas de madera llenándolas de cerveza de una serie de grandes jarros. Jack, Martha y Alfred estaban sentados juntos en la parte final de la T, y cada uno de ellos recibió una taza de cerveza, por lo que no hubo motivo de pelea. Jack cogió su taza y se disponía a beber, pero su madre le dijo que esperara un momento.
Una vez escanciada la cerveza, se hizo el silencio en el salón. Jack esperaba, fascinado como siempre, a ver qué iba a ocurrir. Al cabo de un momento apareció el conde Bartholomew en el rellano de la escalera que bajaba desde su dormitorio. Descendió al salón seguido de Matthew Steward, tres o cuatro hombres bien vestidos, un muchacho y la criatura más bella que Jack jamás había visto.
No estaba seguro de si era una muchacha o una mujer. Iba vestida de blanco y su túnica tenía unas asombrosas mangas acampanadas que se arrastraban por el suelo mientras ella se deslizaba por la escalera. Su pelo era una masa de bucles oscuros enmarcándole la cara y tenía unos ojos oscuros, muy oscuros. Jack comprendió que eso era a lo que se referían las chansons cuando hablaban de una hermosa princesa de un castillo. No era de extrañar que todos los caballeros lloraran cuando la princesa moría.
Los Pilares de la Tierra. Ken Follet



La Torre Blanca contaba con estos retretes, que parecen bastante cómodos. 



Tower Hill, era un espacio abierto que separaba la torre del límite de la ciudad. Es ente lugar se llevaban a cabo las ejecuciones públicas.


Torre de Santo Tomás era la zona residencial en la Edad Media.



El Palacio Medieval. En la Torre de Santo Tomás (St. Thoma´s Tower) por la que además se accede al adarve, y que fue construida por Enrique III y su hijo Eduardo I, se construyeron los aposentos reales. Estas habitaciones sirvieron de lugar de residencia. En la actualidad podemos pasear por las estancias donde vivía Eduardo I.


Wakefield Tower (1220 - 1238) construida junto al río por Enrique III. 


En el interior de la Torre de Wakefield residió el rey Enrique III. 




La estancia contaba con una pequeña capilla privada, donde el monarca rezaba sus oraciones, y quedaba en paz con el Altísimo. 


En la planta baja, los soldados defendían los aposentos reales y la puerta de agua.



Lanthorne Tower (1220 - 1238), comunicada con la zona residencial, sirve para controlar el río, y proteger una de las zonas más vulnerables de la fortificación. 



La torre de la Sal (1230) sirvió para alejar en su interior a insignes prisioneros, como el rey escocés John Balliol, retenido aquí por Eduardo I.


La Cradle Tower (1348 - 1355), construida por Eduardo III, guardaba y protegía una de las puertas abiertas en el anillo exterior, que cercaba toda la fortaleza. Vista desde arriba parece un pequeño castillo.


Cradle Tower vista desde el exterior del recinto.


Broad Arrow Tower (1240) alojaba a la guarnición. Situada en el punto medio de la muralla oeste de la fortaleza, los soldados y ballesteros podían acudir raudos a cualquier punto donde fuesen necesarios. 



35 soldados guardaban la torre y protegían al rey. Desde este adarve podían defender la muralla y para protegerse las espaldas se colocaban mamparas de madera.


Expertos ballesteros eran sumamente eficaces en la defensa de las almenas. 



La Torre de Londres era una poderosa máquina de guerra. Su presencia ya era suficiente para disuadir a los enemigos del rey de proyectar un ataque. 


Martin Tower (1240) custodiaba en su interior las Joyas de la Corona. 



Tower Green es célebre por ser el lugar donde se dio muerte a tres reinas, dos lores y dos ladys, acusados de traición. Y el  caso es que no era este el sitio habitual para las ejecuciones, lo normal era hacerlo en Tower Hill. 


"Dulce visitante deténgase un rato, donde usted se encuentra la muerte cortó la luz de muchos días, aquí a los nombres engalanados les tajaron el fértil hilo de la vida, que en paz descansen mientras paseamos a las generaciones por sus conflictos y su coraje bajo esos agitados cielos".



La Torre de Londres también acogió durante siglos una casa de fieras, un zoológico primitivo para disfrute de reyes y nobles: monos, avestruces, serpientes, elefantes, leones e incluso un oso polar llegaron a vivir enjaulados entre rejas y muros. 



Un leyenda cuenta que el día que no haya cuervos en la Torre, caerá la monarquía inglesa. ¿Será por eso que los tienen enjaulados?. 


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...