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sábado, 13 de abril de 2019

VALLE DE ESTERIBAR.




Zubiri es su capital. Se extiende desde los Pirineos hasta las afueras mismas de Pamplona. Esteribar antiguamente llamado El valle de los cazadores une la comarca de Pamplona con el norte de Navarra y es lugar de paso para los peregrinos de Santiago. Un entorno natural privilegiado, el río Arga desde su nacimiento en el bosque del Quinto Real dibuja el fondo de este apacible valle en el que todavía podemos apreciar los rasgos de la cultura agrícola y ganadera de la cuenca de Pamplona. Pequeños pueblos, entre los que destacan Larrasoaña, Eugi y Zubiri.


En los días de las fiestas del valle se reúnen una vez al año los habitantes de las localidades que integran la comarca del Valle. Pueblos del Esteribar son Akerreta, Guendolain, Larrasoaña, Zabaldika y Zubiri.


De Norte a Sur se extiende de forma alargada y estrecha desde el macizo del Quinto Real hasta la Cuenca de Pamplona. El río Arga drena el Valle. Desde un punto de vista bioclimático consituye un valle frontera entre las condiciones subatlánticas más generalizadas hacia el Oeste y las submediterráneas que predominan hacia el Este. Amplios bosques de hayas y pastos que pasan a pinos silvestres y campos de cereal.


Heráldica: El antiguo blasón de los Cazadores de Esteribar tiene castillo de oro con flores de lis. El actual es el del árbol atravesado por el lobo.


El río Arga da forma a este amplio valle. Limita al norte con el valle de Baztán. Históricamente Esteribar ha sido zona de paso. El paso más sencillo para cruzar los Pirineos y alcanzar la Cuenca de Pamplona. A través del collado de Ibañeta cruzar la cordillera y atravesar el Valle de Erro y el Valle de Esteribar hasta la capital. (¿Entraron por aquí los celtas que llegaron a Iberia?).


La primera mención escrita es de 1066 por la donación a la abadía de Leyre del monasterio de San Agustín en Larrasoaña. Durante la Edad Media era conocido como Valle de los Cazadores, pues se vivía de la caza, la agricultura, la ganadería y la explotación de los bosques (todas actividades forestales). La mayoría de los habitantes eran pecheros (pagaban al rey o al monasterio), en algunos pueblos vivían hidalgos pertenecientes a la nobleza. Los palacios que quedan son recuerdos de su presencia.


En la Edad Moderna el valle era regido por el diputado del Valle, elegido por los regidores de cada pueblo. La capital se encontraba en las Ventas de Aquerreta donde estaba la casa consistorial.


Actualmente Zubiri es su capital y Larrasoaña hasta el siglo XX no ha pertenecido administrativamente al valle.

jueves, 11 de abril de 2019

ZUBIRI. PRINCIPAL CENTRO URBANO DEL VALLE DE ESTERIBAR.



Entre el Pirineo y la capital del reino, aparece Zubiri. La urbe más destacada desde que abandonamos Francia. Vinculada desde su origen al fenómeno jacobeo.


Zubiri, onomástica vasca, puente de piedra, río y todas las casas situadas a lo largo de la vía principal. Plano típico de una villa caminera (o de una ciudad lineal descrita por Arturo Soria).


Leí en algún lugar (o en varios, no recuerdo bien) que Zubir significa “ciudad puente”. El puente románico, llamado “de la Rabia”, no divide la ciudad, ni nada por el estilo, simplemente permite cruzar el Arga a la altura de Zubiri. La población se extiende únicamente por una de las orillas del río, mientras que la otra se corresponde con el Camino de Santiago. Una iglesia, dos o tres bares-restaurantes, diez o doce establecimientos hosteleros (pensiones, albergues, hostales) y unas cuantas viviendas (pisos y casas) es lo que ofrece Zubiri. Además de un pabellón de considerables dimensiones y otras zonas deportivas. Localidad de paso tanto para los peregrinos jacobeos, como para los vehículos que van o vienen de Francia.


Uno de los puentes más nombrados en las fuentes medievales y en las guías modernas es el puente de Zubiri. El puente cruza el río y enlaza enseguida con la calle Camino de Santiago – Santiagoko Bidea Karrika. Se habla incluso se origen romano. Un puente alto, de dos arcos.


Zubiri es una ciudad de paso, de experiencias efímeras.


Almuerzo: Unas alubias ricas, ricas, como recompensa al esfuerzo. Un buen plato de pochas y un tinto navarro para reponer fuerzas. Se trata del núcleo de población más grande al norte de Pamplona.


En el corazón del valle de Esteribar, bajo el monte Merelu, en la orilla derecha del río Arga (ese que llega hasta Pamplona). Aunque Zubiri se ha transformado recientemente, conserva algunas casas características del siglo XVIII.


Hubo aquí un monasterio benedictino que dependía de Leyre por donación del rey García de Nájera en 1040. Fue descrito por San Eulogio en la redacción de un viaje que realizó por estas tierras. No tenemos ni idea donde estaba ubicado.

martes, 27 de enero de 2015

MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE LEYRE



Entre la montaña y el embalse, el monasterio benedictino (continua en funcionamiento) fue un enclave simbólico (y aglutinador) del Reino de Pamplona, un lugar de gran importancia, como más tarde llegó a ser Nájera. Muy cerca de Sangüesa, en las proximidades de la corona de Aragón. Es curioso como los reyes navarros están enterrados (mayoritariamente) en las fronteras con Aragón y con Castilla, como si los monarcas fueran eternos guardianes de los límites de su Reino. Es un hecho para reflexionar, que ni es gratuito, ni fortuito, sino que tiene toda su razón de ser.


Leyre es a la vez el nombre de un macizo montañoso y de un monasterio, San Salvador de Leyre, un lugar cargado de arte, historia y que es además, panteón de los primeros reyes de Pamplona-Navarra.


En el año 848 San Eulogio de Córdoba, que pasaba por aquí, visitó la abadía y encontró una floreciente comunidad, que contaba con una nutrida biblioteca. Más tarde, durante los siglos X y XI se convierte en panteón regio de los monarcas navarros. En los años que reinó Sancho III el Mayor, San Salvador de Leyre, alcanza su máximo esplendor, controla el movimiento espiritual, político y cultural del reino, tiene incontables posesiones y dinamiza la peregrinación jacobea a través del control de los pasos pirenaicos, convirtiéndose en vanguardia de Cluny en el Pirineo. A partir del siglo XII comienza una lenta decadencia, hasta que en la centuria siguiente Teobaldo I introduce la reforma del Císter.


Desde aquí podemos ver el monasterio nuevo del siglo XVII a la izquierda, y el monasterio medieval de los siglos IX y XI convertido en Hotel Restaurante a la derecha.



La Porta Speciosa es la entrada principal de la Iglesia, comenzada en el siglo XII, fue finalizada por el taller del Maestro Esteban, mismo autor de la puerta de las Platerías de Santiago de Compostela.


El Salvador, la Virgen, San Pedro, San Juan y dos evangelistas presiden el tímpano, que descansa sobre dos ménsulas: un toro y un león.


Un santo apoyado sobre un león en uno de los laterales de la portada.



Detalles.



La iglesia de Leyre, como la mayoría de las iglesias, es fruto de sucesivas remodelaciones y ampliaciones. La cabecera del siglo XI, junto con la cripta que se sitúa justo debajo, forman la construcción románica más antigua de Navarra.



Santa Maria de Leyre, talla neorrománica.



Un viejo arcón de madera, expuesto en una de las paredes laterales, contiene los restos de los primeros reyes de Navarra.


Entre los reyes, cuyos restos reposan en el interior de este arcón, están Iñigo Arista, García Íñiguez, Fortún Garcés, Sancho Garcés I (aunque hay quien opina que está enterrado en las ruinas del castillo de San Esteban de Deyo), García Sánchez I, Sancho Garcés Abarca o García Sánchez "el Trémulo".


Retablo renacentista dedicado a las santas Nunilo y Alodia, vírgenes y mártires, de padre musulmán y madre cristiana, que fueron martirizadas en el 851.


Portada románica del siglo XII, que da paso a la capilla de Nunilo y Alodia.


Crismón.



La cripta de Leyre, al contrario de la mayoría de las criptas, no servía como lugar de culto y enterramiento de miembros de la comunidad, su función era servir de cimiento a la cabecera de la iglesia.


La torre con forma de prisma cuadrangular, que se eleva por encima de los tres macizos ábsides, fue levantada en el siglo XI.


Hace 118 años desapareció, víctima del desgaste y abandono el claustro románico, que estaba situado entre el monasterio medieval y el moderno. Aún podemos contemplar la puerta, del siglo XI, que comunicaba el claustro con la iglesia.


San Virila era abad de Leyre en el siglo X, mas vivía atormentado por sus dudas sobre la vida eterna en el Cielo. Cuenta una leyenda, que en una ocasión se encontraba paseando por la cercana serranía, y entró en éxtasis al oir el canto de un ruiseñor cerca de una fuente. Al volver a ser conciente y abandonar el estado de ensoñación regresó al monasterio, pero ningún monje le reconocía. Habían transcurrido trescientos años desde su partida, y de esta manera le mostró Dios el misterio de la vida eterna.



Al fondo de un túnel, que recorre el nivel superior de la cripta, hace su aparición San Virila.

jueves, 8 de enero de 2015

FORTÚN GARCÉS



Fortún Garcés "el tuerto" o "el monje", Rey de Pamplona entre 870 y 905, hijo y sucesor de García Íñiguez. El enfrentamiento de su padre con los emires de Al Andalus, provocaron que pasara gran parte de su vida como rehén en Córdoba, tras haber sido capturado durante una razzia andalusí en Navarra.

Tras más de dos décadas de cautiverio regresó a Pamplona para sentarse en el trono que su padre había dejado vacío. De carácter más espiritual que militar, se inclinó más por las prácticas piadosas que por las empresas bélicas, lo que provocó el rechazo de sus súbditos. García Jiménez, que había gobernado tras la muerte del rey, debía hacerse cargo de los asuntos del reino cuando Fortún Garcés buscaba recogimiento personal en el Monasterio de Leyre.


Sin que se tengan claro los motivos y las circunstancias, en el año 905 Fortún Garcés se retiró, o lo obligaron a confinarse, en el Monasterio de Leyre, donde permaneció hasta su muerte acaecida en 922. Tras la espantá de Fortún Garcés, el hijo de García Jiménez, Sancho Garcés I fue elegido rey de Pamplona llegando al trono la dinastía Jimena.Con él finalizó la dinastía Íñiga.  
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