sábado, 31 de marzo de 2018

LA DIABLESA.



Un demonio alado andrógino, con rabo y cuernos de animal, pechos de mujer, mitad diablo (Satanás), mitad diabla (Lilith), en compañía de la Muerte, es aplastado por el mundo sobre el que se elevan triunfante la Cruz, es el grupo escultórico más controvertido de la Semana Santa española, y lleva más de doscientos años procesionando por las calles oriolanas.

La figura del Diablo despierta sentimientos encontrados en el alma humana, genio incomprendido, objeto de veneración, imagen para ser repudiada, incluso inspiración para los oprimidos, , sin embargo, para la Iglesia ha encarnado el mal en estado puro y la antítesis misma de su Dios Todopoderoso. 


La Cruz tumbó al diablo y venció a la muerte. Dentro de la tradicional escatología cristiana, existen pocas imágenes en que sea representado tan vívidamente Lucifer, el Ángel Caído. En el Santo Entierro de la ciudad de Orihuela procesiona "El triunfo de la Cruz", popularmente conocida como La Diablesa, una imagen un tanto heterodoxa, a la que no permiten la entrada en los templos católicos de la ciudad. El grupo escultórico data de 1694 y es obra del estrasburgués Nicolás de Bussy y Mignan. También se conoce como "Cruz de los Labradores" pues fue este gremio el que realizó, y sufragó, el encargo. 

Una interpretación más hermética de la obra la relaciona con la Alquimia y el triunfo de la Piedra Filosofal, la realidad y la perfección sobre los seres humanos (esqueleto) y los propios alquimistas (diablesa).
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