miércoles, 2 de diciembre de 2015

FELICIA DE SICILIA.



Los reyes húngaros medievales gustaban de buscar esposas en otros países, de esta manera estrechaban lazos y afirmaban alianzas con otros estados. La siciliana Felicia, hija del normando Roger I, llegó a Hungría acompañada de una pequeña escolta para contraer matrimonio con Colomán el Bibliófilo en la ciudad de Szekesfehervar. Este matrimonio formaba parte de una política que trataba de reforzar las relaciones entre el Reino de Hungría y Sicilia en contra de la República Veneciana, la potencia que intentaba dominar todo el Mediterráneo. Felicia, llamada Busila en Hungría, tuvo una hija, Sofia, y un hijo, Esteban, que sucedió a su padre como Esteban II. Cuando Felicia murió, Colomán se casó con la princesa Eufemia de Kiev.  

SARMIZEGETUSA ULPIA TRAIANA.



Trajano cruzó el Danubio al frente de sus legiones, destruyó la fortaleza de Decébalo en los montes Orastie, y robó su nombre. ¡Malditos vencedores!. Ahora su colonia, su nueva fundación se llamaba igual que la principal ciudad de la Dacia. De esta manera en la Rumanía actual conviven las ruinas de dos ciudades llamadas Sarmizegetusa; la capital de Decébalo y la colonia de Trajano.


“Ubicunque vicit Romanus, habitat”, con esta certera afirmación (que la historia pudo convertir en una máxima) Séneca condensó el pilar básico de la romanidad: allí donde los legionarios consiguen la victoria, el romano planta su hogar. Y para transformar una tierra extraña y hostil en hogar construyen ciudades a imagen y semejanza de la Urbs, Roma.


El emperador quiso compensar el gran esfuerzo y los enormes gastos que supusieron la conquista de Dacia, con una rápida, eficas y total asimilación del territorio recién conquistado con una intensa romanización. Estas poblaciones de nueva planta serán el principal vehículo para era integración dentro del mundo cultural latino. “Roma en este territorio se va a caracterizar fundamentalmente por ser el motor impulsor de un proceso urbanístico al estilo mediterráneo sin precedentes en la zona, que no había vivido un fenómeno semejante, salvo por la presencia de algunas ciudades de tradición griega en las inmediaciones del mar Negro” (Bermejo Meléndez y otros; Trajano fundador. El último impulso colonizador del imperio).


El legado de la zona, y primer gobernador de la provincia, Decimus Terentius Scaurianus fundó en el año 106, la Colonia Ulpia Traiana Augusta Dacica Sarmizegetusa, no en la montaña, sino en la llanura, en un estratégico nudo de comunicaciones, asentando en ella a los veteranos de las guerras dácicas. Sarmizegetusa es la única ciudad fundada por Trajano en Dacio, y es en la actualidad la mejor conocida del país. Desde un principio se convirtió en un símbolo de la presencia romana en la región y cuando, con la provincia pacificada, el poder político imperial basculó hacia Apullum, la Colonia empezó a destacar como el centro aglutinador del culto imperial.


El territorio circundante a esta urbe se articulará en pagi – una unidad administrativa que forma parte de una colonia o municipio - y numerosos vici – poblaciones que surgen de forma espontanea, desempeñando un papel decisivo en casi todas las fundaciones posteriores de Roma en Dacia. En ese sentido destaca el desarrollo de la población de Apullum, que terminaría siendo la sede del gobierno provincial, y con la que siempre mantuvo una recurrente rivalidad.


Foro, muralla y anfiteatro, los mismos elementos en todos los rincones del Orbe Mediterráneo, incluso en regiones tan alejadas como esta, al norte del gran río Danubio. Sarmizegetusa con 22'5 hectáreas presenta el típico trazado en torno a dos ejes perpendiculares, el Cardo y el Decumano. Paseando por sus ruinas podemos distinguir claramente dos áreas perfectamente delimitidas, una al estilo del campamento de la legión rodeada por una muralla, y otra que se extiende más allá de los límites que marcan esos muros.


Una vez que hemos pasado por taquilla lo primero que nos encontramos es el anfiteatro que acogía las luchas de gladiadores, sin duda el edificio más espectacular de cuantos se mantienen en pie, con capacidad para cinco mil espectadores. Los juegos circenses eran a la antigua Roma lo que el fútbol a nuestro mundo. 


El complejo lúdico se completa con una escuela de gladiadores y un pequeño templo dedicado a Némesis. De la misma forma que el torero reza en la capilla antes de saltar al coso, el fornido gladiador se arrodilla ante Némesis en los momentos previos al combate.


En la época de las invasiones, mucho tiempo después que Roma se replegara y abandonase Dacia, los habitantes utilizaron el anfiteatro como fuerte para defenderse de las incursiones de los godos, de forma similar a lo que sucedió en los anfiteatros de Arles o de Cartagonova. El resto de edificios de la ciudad, como en tantas ruinas, sirvieron de cantera. Los vecinos venían aquí para hacer provisiones de piedra y sillares para levantar otras construcciones. En esa ocasión la acción humana aceleró el proceso de ruina.


A escasos metros del anfiteatro encontramos un área con tres templos, dedicados a Liper Pater, una divinidad itálica asimilado a Dionisio, protector de las vides, a Esculapio, protector de las artes médicas y la basílica del Templo.


El perímetro de la muralla acoge en su interior un trazado ortogonal que es estructura a partir del cardo y el decumano, y que tiene en el foro su centro neurálgico. Las excavaciones realizadas han permitido probar la existencia de tres foros superpuestos construidos con materiales diferentes: mármol, piedra y madera. Alrededor de este espacio se disponían los edificios típicos: la basílica, la curia, el aerarium, el tabularium y diferentes estancias para los diversos collegia que existían en la población.


El palacio del procurador provincial de la Dacia Apulensis fue uno de los edificios más importantes de Sarmizegetusa. En el edificio se disponían varias diferentes estancias como oficinas, que contaban con un sencillo sistema termal.


En el interior de la muralla se ha podido constatar la existencia de varias domus e insulae, así como hasta unas quince villas en los alrededores del núcleo urbano. Y como en todas las ciudades romanas no podían faltar las omnipresentes termas.


Roma crea un desierto y lo llama paz. Trajano y sus legiones destruyen la capital de Dacia, la auténtica (sagrada y regia) Sarmizegetusa, enclavada en los Cárpatos, y una vez sometida la región, fundó otra Sarmizegetusa, esta vez en la llanura, para regalar un hogar a sus esforzados veteranos. Sarmizegetusa Trajana fue desde su origen el eje principal de la presencia romana en la Dacia, que andando el tiempo devino en elemento imprescindible para la forja de la personalidad y la nacionalidad rumanas.


martes, 1 de diciembre de 2015

SOBRE IBERIA DE APIANO (XLVIII)



94 Proeza de Retógenes. Lutia.
Pero Retógenes, un numantino apodado Caraunio, el más valiente de su pueblo, después de convencer a cinco amigos, cruzó sin ser descubierto, en una noche de nieve, el espacio que mediaba entre ambos ejércitos en compañía de otros tantos sirvientes y caballos. Llevando una escala plegable y apresurándose hasta el muro de circunvalación, saltaron sobre él, Retógenes y sus compañeros, y después de matar a los guardianes de cada lado, enviaron de regreso a sus criados y, haciendo subir a los caballos por medio de la escala, cabalgaron hacia las ciudades de los arevacos con ramas de olivo de suplicantes, solicitando su ayuda para los numantinos en virtud de los lazos de sangre que unían a ambos pueblos. Pero algunos de los arevacos no les escucharon, sino que les hicieron partir de inmediato, llenos de temor. Había, sin embargo, una ciudad rica, Lutia, distante de los numantinos unos trescientos estadios, cuyos jóvenes simpatizaban vivamente con la causa numantina e instaban a su ciudad a concertar una alianza, pero los de más edad comunicaron este hecho, a ocultas, a Escipión. Éste, al recibir la noticia alrededor de la hora octava, se puso en marcha de inmediato con lo mejor de sus tropas ligeras y, al amanecer, rodeando a Lutia con sus tropas, exigió a los cabecillas de los jóvenes. Pero, después que le dijeron que éstos habían huido de la ciudad, ordenó decir por medio de un heraldo que saquearía la ciudad, a no ser que le entregaran a los hombres. Y ellos, por temor, los entregaron en número de cuatrocientos. Después de cortarles las manos, levantó la guardia y, marchando de nuevo a la carrera, se presentó en su campamento al amanecer del día siguiente.


95 Negociaciones entre el numantino Avaro y Escipión.
Los numantinos, agobiados por el hambre, enviaron cinco hombres a Escipión con la consigna de enterarse de si los trataría con moderación, si se entregaban voluntariamente. Y Avaro, su jefe, habló mucho y con aire solemne acerca del comportamiento y valor de los numantinos, y afirmó que ni siquiera en aquella ocasión habían cometido ningún acto reprobable, sino que sufrían desgracias de tal magnitud por salvar la vida de sus hijos y esposas y la libertad de la patria. «Por lo que muy en especial —dijo—, Escipión, es digno que tú, poseedor de una virtud tan grande, te muestres generoso para con un pueblo lleno de ánimo y valor y nos ofrezcas, como alternativas de nuestros males, condiciones más humanas, que seamos capaces de sobrellevar, una vez que acabamos de experimentar un cambio de fortuna. Así que no está ya en nuestras manos, sino en las tuyas, o bien aceptar la rendición de la ciudad, si concedes condiciones mesuradas, o consentir que perezca totalmente en la lucha». Avaro habló de esta manera, y Escipión, que conocía la situación interna de la ciudad a través de los prisioneros, se limitó a decir que debían ponerse en sus manos junto con sus armas y entregarle la ciudad. Cuando les fue comunicada esta respuesta, los numantinos, que ya de siempre tenían un espíritu salvaje debido a su absoluta libertad y a su falta de costumbre de recibir órdenes de nadie, en aquella ocasión aún más enojados por las desgracias y tras haber sufrido una mutación radical en su carácter, dieron muerte a Avaro y a los cinco embajadores que le habían acompañado, como portadores de malas nuevas y, porque pensaban que, tal vez, habían negociado con Escipión su seguridad personal.



LOS EUROPEOS APRENDIMOS A BEBER LECHE HACE 4.000 AÑOS.



Siempre me ha parecido curioso, y hasta cierto punto una alteración de las leyes (no escritas) de la naturaleza, el que los seres humanos (un porcentaje al menos) sean los únicos mamíferos que consumen leche en edad adulta. Además leche de otras especies. Nunca he tenido muy claro los motivos, y ahora, la revista Nature (23 de noviembre de 2015) me ha dado la respuesta. Al parecer una mutación ocurrida hace 4000 años permite a los europeos tolerar la lactosa y servirse de la leche y sus derivados como alimento.

Una serie de cambios genéticos asociados a la agricultura y ganadería, y relacionados con la persistencia de la lactasa, una enzima que permite la correcta absorción de la lactosa (azúcar de la leche) durante la infancia, hicieron posible que los europeos de la Edad de los Metales se alimentasen de leche. La revista Nature acaba de publicar un estudio genético a partir de más de 200 muestras humanas de entre 3000 y 8000 años de antigüedad (incluidos quince individuos procedentes del yacimiento de Atapuerca), y los resultados se refieren a unas mutaciones ocurridas en el contexto del surgimiento de la actividad agropecuaria, y relacionadas, además de con la alimentación, con la altura, el color de la piel y el sistema inmunológico.

La ingesta de leche pudo ser una de las claves de la supervivencia humana, especialmente en ambientes climáticos adversos. Según Carles Lalueza Fox, un prestigioso biólogo evolutivo, “la leche era un recurso alimenticio muy rico, fijo y seguro. Cuando había una mala cosecha o un invierno muy largo, podía permitirles sobrevivir”. De esta manera, aquellos individuos afectados por la mutación, podían alimentarse de leche en edad adulta, aumentando las posibilidades de supervivencia. Estudios anteriores descubrieron que antes de estos cambios genéticos, los pueblos pastores descubrieron que la leche fermentada, en forma de quesos o yogures, facilitaba la digestión de la lactosa y podía ser un alimento bastante nutritivo, y posible de digerir.


Estudios futuros refrendarán esta hipótesis, la complementarán, o la desterrarán de los libros y revistas de historia natural . La evolución humana es un gran puzzle inacabado, del que vamos destapando poco a poco sus piezas.  
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