lunes, 10 de diciembre de 2012

LOS SUMERIOS

VIDA Y COLOR 2
(Colección de Cromos de 1968)

Mesopotamia, es decir, " el país entre ríos" (Tigris y Éufrates), tuvo desde la prehistoria una población de agricultores sedentarios que habitaban en las llanuras aluviales, de suelo fértil fácilmente irrigable. Hacia el año 3.500 a.C. se produjo la invasión de estas tierras por una oleada de gentes de origen incierto: los sumerios. 
 El prototipo de ciudad sumeria fue Lagash, cuya organización conocemos a través de numerosos textos y cuyos vestigios han sido descubiertos por los arqueólogos.  
Casi todas las ciudades, o por lo menos las más importantes, veneraban a un dios propio del que eran servidores directos los sacerdotes que vivían en el templo. Algunas divinidades sumerias adquirieron, sin embargo, una fama mayor de la habitual y su culto se extendió a todo el país; entre éstas las más importantes fueron Anu, señor del cielo, e Innana, diosa de la fecundidad, ambos originarios de la ciudad de Uruk, Enlil, dios del universo adorado en Nippur cuyos símbolos - el sol y la luna creciente - vemos en esta lámina, y Enki, dios de las aguas al que estaba consagrada la ciudad de Eridú. 
 A través de las obras de arte - relieves y esculturas exentas - que se han conservado hasta nuestros días sabemos cual fue el aspecto físico de los sumerios. 
 En nuestro grabado aparece el retrato de una mujer sumeria. Su rostro es muy parecido a los que podemos encontrar hoy en las calles de Bagdad o en las aldeas iraquíes. 
 La supremacía de los semitas de Acad se mantuvo durante un siglo y medio a costa de constantes luchas con pueblos bárbaros de oscura procedencia que trataban de forzar la entrada del país. El monarca Narm-Sin fue capaz de mantenerlos a raya.
El clima caluroso de Mesopotamia determinó que los sumerios desarrollaran al aire libre casi todas sus actividades. 
Diversos campesinos atareados en la labor de aplanar, pisoteándolas, las esteras destinadas a formar la techumbre de la cabaña que aparece en último término. 
 A comienzos del tercer milenio apareció en Mesopotamia un rudimentario sistema de escritura que venía a satisfacer las necesidades comerciales de estas sociedades. 
 Durante la época de florecimiento de las ciudades mesopotámicas se produjeron reproducciones humanas o de animales que hoy, cinco mil años después de que fueran talladas, nos parecen de una asombrosa modernidad.
 La fauna de Mesopotamia estuvo compuesta por numerosas variedades de animales salvajes. Los artistas de Sumer reprodujeron muchas de ellas en sus obras: leones, águilas, buitres, toros salvajes, muflones, cabras montesas. . . Pero en los relieves de piedra no figuró jamás la representación de la hiena, animal que recorría la llanura atraído por el dolor de la carroña. Sin duda, a los sumerios no les agradó este carnívoro de costumbres nocturnas y aullido que remeda la risa humana; tampoco su figura grotesca - tiene las patas traserass más cortas que las delanteras - y su andar desgarbado fueron lo suficientemente atractivos como para que los artistas plasmaran su imagen. Tras los combates mantenidos por el ejército acadio con los pueblos bárbaros que habitaban las fronteras del país, los campos de batalla se convirtieron en punto de reunión de innumerables manadas de hienas que se disputaban ferozmente los cadáveres. Por esta razón, el pacífico campesino sumerio identificó a dichos animales con los malos espíritus.        

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XVI)


7 Montañeses del Norte.
Todos los montañeses son austeros, beben normalmente agua, duermen en el suelo y dejan que el cabello les llegue muy abajo, como mujeres, pero luchan ciñéndose la frente con una banda. Comen principalmente chivos, y sacrifican a Ares un chivo, cautivos de guerra y caballos. Hacen tambien hecatombes de cada especie al modo griego, como dice Píndaro:

de todo sacrificar cien.

Realizan también competiciones gimnásticas, de hoplitas e hípicas, con pugilato, carrera, escaramuza y combate en formación. Los montañeses, durante dos tercios del año, se alimentan de bellotas de encina, dejándolas secar, triturándolas y luego moliéndolas y fabricando con ellas un pan que se conserva un tiempo. Conocen también la cerveza. El vino lo beben en raras ocasiones, pero el que tienen lo consumen pronto en festines con los parientes. Usan mantequilla en vez de aceite. Comen sentados en bancos construidos contra el muro y se sientan en orden a la edad y el rango. Los manjares se pasan en círculo, y a la hora de la bebida danzan en corro al son de flauta y trompeta, pero también dando saltos y agachándose, y en Bastetania danzan también las mujeres junto con los hombres cogiéndose de las manos. 

Todos los hombres visten de negro, sayos la mayoría, con los que se acuestan también sobre jergones de paja. Utilizan vasos de madera, igual que los celtas. Las mujeres van con vestidos y trajes floreados. En vez de moneda, unos <...> y los que viven muy al interior se sirven del trueque de mercancías, o cortan una lasca de plata y la dan. A los condenados a muerte los despeñan y a los parricidas los lapidan más allá de las montañas o de los ríos. Se casan igual que los griegos. A los enfermos, como antiguamente los egipcios, los exponen en los caminos para que los que la han pasado les den consejos sobre su enfermedad. Para las subidas del mar y los pantanos usaban, hasta la época de Bruto, embarcaciones de cuero, pero hoy día incluso las talladas a partir de un solo tronco son ya raras. Su sal es púrpura, pero blanca una vez molida. Este, como he expuesto, es el género de vida de los montañeses, y me refiero a los que jalonan el flanco norte de Iberia: calaicos, astures y cántabros hasta llegar a los vascones y el Pirene; pues el modo de vida de todos ellos es semejante. Pero temo dar demasiados nombres, rehuyendo lo fastidioso de su transcripción, a no ser que a alguien le agrade oír hablar de los pleutauros, bardietas, alotriges y otros nombres peores y más ininteligibles que éstos.

8 La Paz Romana.
 Pero su ferocidad y salvajismo no se deben sólo al andar guerreando, sino también a lo apartado de su situación; pues tanto la travesía por mar como los caminos para llegar hasta ellos son largos, y debido a la dificultad en las comunicaciones han perdido la sociabilidad y los sentimientos humanitarios. Actualmente padecen en menor medida esto gracias a la paz y la presencia de los romanos, pero los que gozan menos de esta situación son más duros y brutales. Y por otra parte, existiendo como existe en algunos pueblos una miseria derivada de los lugares y montañas donde viven, es natural que se acentúe tan extraño carácter; pero ahora, como dije, han dejado todos de luchar: pues con los que aún persistían en los bandidajes, los cántabros y sus vecinos, terminó el César Augusto, y los coniacos y los que viven junto a las fuentes del Íber, los plentuisos, en vez de saquear a los aliados de los romanos, luchan ahora a favor de éstos. Y Tiberio, sucesor de aquél, apostando un cuerpo de tres legiones en estos lugares por indicación de César Augusto, no sólo los ha pacificado, sino que incluso ha civilizado ya a algunos de ellos.

domingo, 9 de diciembre de 2012

OLISIPO



Cuenta una leyenda que Lisboa fue fundada por el astuto e intrépido Ulises, una vez finalizada la guerra de Troya y antes de regresar a Ítaca. La ciudad tomó el nombre de Odiseo, en este caso Olisipo. El héroe de la Odisea bien pudo desembarcar en una de la arenosas orillas del río Tajo en su interminable periplo marítimo.

sábado, 8 de diciembre de 2012

CASA DE LAS VESTALES

EN EL FORO DE ROMA
 Las vestales eran chicas jóvenes (preferentemente guapas y atractivas), que consagraban su intacta virginidad a la diosa Vesta. Vivían todas juntas en este edificio, que contaba con más de cincuentas estancias y su principal función era mantener siempre encendido el fuego del Templo de Vesta y por ello contaban con importantes privilegios que las diferenciaban de otras damas romanas. 
Entrada a las estancias interiores donde moraban las vestales.
 Si el fuego se apagaba podían ser azotadas y si perdían la virginidad el castigo era terrible . . . ser sepultadas en vida.
Estanque en el patio exterior.

Detalle de las estatuas que ornamentan el patio y templo de Vesta al fondo.
 

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XV)


5 Ártabros y montañeses.
Los que viven más alejados son los ártabros, en las proximidades del cabo que llaman Nerio, que separa los flancos occidental y norte. En sus cercanías viven celtas, emparentados con los de las orillas del Anas. Dicen que en una ocasión en que hicieron allí una campaña militar éstos junto con los túrdulos, se sublevaron tras pasar el río Limea, y que luego de la revuelta, como sobreviniera la pérdida de su jefe, permanecieron en el lugar dispersos; y por esto es por lo que el río sería llamado Olvido. Tienen los ártabros numerosas ciudades agrupadas en el golfo que los navegantes que tienen relación con estos lugares denominan Puerto de los Ártabros. Hoy día se llaman arrotrebas a los ártabros.

Son alrededor de treinta las tribus que se reparten el territorio entre el Tago y los ártabros, pero a pesar de ser próspera la región por sus frutos, pastos y abundancia de oro, plata y metales análogos, la mayoría de ellos pasaban la vida apartados de la tierra, en piraterías y en continua guerra entre sí y contra sus vecinos de la otra orilla del Tago, hasta que los pacificaron los romanos, haciéndolos bajar al llano y convirtiendo en aldeas la mayor parte de sus ciudades, aunque también asociándose a algunas como colonos en mejores condiciones. Fueron los montañeses los que originaron esta anarquía, como es natural; pues al habitar una tierra mísera, y tener además poca, estaban ansiosos de lo ajeno. Los demás, al tener que defenderse, quedaron por fuerza en la situación de no poder dedicarse a sus propias tareas, de modo que también ellos guerreaban en vez de cultivar la tierra. Y sucedía que la tierra, descuidada, quedaba estéril de sus bienes naturales y era habitada por bandidos.

6 Los Lusitanos.
Dicen que los lusitanos que son hábiles en las emboscadas y exploraciones, vivos, llevan armamento ligero, y son expertos en las maniobras. Tienen un escudo pequeño de dos pies de diámetro, cóncavo por delante y sujeto con correas porque no lleva abrazadera ni asas, y portan además un puñal o un cuchillo. La mayoría viste cotas de lino; son raros los que las usan de mallas y cascos de tres penachos, y los demás, cascos de nervios. Los de a pie llevan grebas y varios venablos cada uno. Algunos usan también lanzas, cuyas puntas son de bronce. Se dice que algunos de los que habitan en las inmediaciones del río Durio siguen un modo de vida lacónico (espartano), que utilizan dos veces al día los alipterios, toman baños del vapor que se desprende de piedras candentes, se bañan en agua fría y hacen una sola comida al día, con limpieza y sobriedad. Los lusitanos son dados a los sacrificios y examinan las entrañas sin separarlas del cuerpo; se fijan además en las venas del costado y adivinan palpando. Hacen también predicciones por las entrañas de sus cautivos de guerra, a los que cubren con sayos. Luego, cuando son heridos por el arúspice en las entrañas, adivinan en primer lugar por la forma en que caen. Cortan las manos de los prisioneros y consagran las diestras.

jueves, 6 de diciembre de 2012

PERSEO DE CELLINI


 ....el perverso Perseo cercena y muestra a todos
 la cabeza de la incomprendida Medusa
que derrama su sangre
y lo impregna todo con su espíritu..... 
Esta estatua de bronce, obra de Cellini, se encuentra expuesta en la Logia dei Lanzi, en Florencia, justo enfrente del Palacio della Signoria. El patrón de la ciudad, Cósimo de Médici, la situó allí para que sirviese de advertencia a sus enemigos políticos.



GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XIV)



3 Fronteras de Lusitania.
Al norte del Tagus la Lusitania es el mayor de los pueblos ibéricos y el combatido por más tiempo por los romanos. Delimitan este país por el lado sur el Tagus, por el Oeste y Norte el Océano y por el Este los carpetanos, vettones, vacceos y galaicos como pueblos más importante, pues los demás no son dignos de mención por su pequeñez y oscuridad; no obstante algunos autores, al contrario que los actuales, llaman lusitanos también a éstos. Los calaicos son, por la parte oriental, vecinos del pueblo de los astures y de los celtíberos, y los demás, sólo de los celtíberos. 

La longitud de Lusitania es de tres mil estadios, pero la anchura, delimitado por el flanco oriental hasta la costa del lado opuesto, es mucho menor. La zona oriental es alta y escarpada, pero la región que se extiende a sus pies es toda llana hasta el mar, si exceptuamos unos cuantos montes de poca altura. Por ello dice Posidonio que Aristóteles achaca incorrectamente a la costa de Iberia y de Maurusia las pleamares y bajamares, pues sostiene que el mar se agita en flujos y reflujos porque los salientes son altos y escarpados, y reciben y vuelven a rechazar el oleaje con dificultad. Mas al contrario, a decir verdad, son por lo general arenosos y poco elevados. 

4. Ríos de Lusitania. 
El país del que hablamos es fértil y está recorrido por ríos grandes y pequeños, que discurren todos desde Levante paralelos al Tagus. Casi todos son también navegables, y son los que más arena aurífera poseen. Los más conocidos después del Tagus son: el Mundas, que permite una corta navegación, lo mismo que el Vacua. A continuación el Durio, que viene de lejos pasando por Numancia y otros muchos asentamientos de celtíberos y vacceos y que es navegable en grandes embarcaciones casi ochocientos estadios. Luego hay otros ríos y tras ellos el del Olvido, que unos llaman Limea y otros Belión; también éste procede de territorio celtíbero y vacceo. El Benis, que sigue después (otros lo llaman Minio), es con mucho el mayor de los ríos de Lusitania, navegable asimismo un tramo de ochocientos estadios. Dice Posidonio que también éste viene desde territorio cántabro. Delante de su desembocadura hay una isla y dos diques con fondeaderos. Además, la naturaleza es allí digna de alabanza, porque los ríos tienen las orillas elevadas y con capacidad para recibir el mar en sus cauces cuando sube la marea, por tanto no se desbordan ni anegan las llanuras. Este río constituye el límite de la expedición de Bruto, pero más allá existen otros cuantos ríos, paralelos a los mencionados.

martes, 4 de diciembre de 2012

EL DIOS COCODRILO

 En el siglo V, los vénetos en su huída de ostrogodos y lombardos, se instalaron en una serie de islotes, que emergen en una amplia laguna, en la pantanosa desembocadura del Po. 

Cuentan las leyendas, que estos primeros habitantes de la Laguna, fundadores de Venecia, adoraban a un Dios Cocodrilo, al que ofrecían sacrificios humanos para aplacar su colera. Este terrible y terrorífico cocodrilo se encuentra entronizado en una de las dos columnas de la Piazza de San Marcos.

Los guías oficiales señalan que se trata de un dragón . Después de observar detenidamente la escultura, sigo pensando que se trata de un cocodrilo. Juzguen ustedes mismos.


LOS PUEBLOS DEL MAR


 Misteriosa confederación de pueblos, de diferentes procedencias, que hacia el 1.200 a. C. pusieron patas arriba todo el Mediterráneo Oriental.
En el tránsito del II al I milenio antes de Cristo, se produjo un movimiento de pueblos, que alteró el mapa geopolítico del Próximo Oriente y el Mediterráneo. Estamos a caballo entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, una época de profundos cambios en el ámbito oriental del Mediterráneo, se modifican relaciones diplomáticas, se producen transformaciones técnicas, surgen nuevas ideologías políticas y desaparecen estados y civilizaciones, y en mayor o menor medida, de todos estos acontecimientos, se hace responsable a los Pueblos del Mar. 

Entre las principales consecuencias políticas, ya sean directas o indirectas, de estos movimientos poblacionales podemos destacar las que siguen:
  • Colapso del Reino Medio Asirio
  • Caída del Imperio Hitita y aparición de los principados neo-hititas
  • El Imperio Egipcio deja de controlar la costa Sirio-Palestina
  • Los arameos, aprovechando el desconcierto, comienzan a crear pequeños reinos independientes.
  • Instalación de los Israelitas en torno al Jordán.
  • También se les asocia con la desaparición de la civilización micénica y las invasiones de los dorios.
Denominación colectiva de una serie de pueblos, que aliados de los libios, tal vez como mercenarios, atacaron Egipto por tierra y por mar. El faraón Ramsés III los venció en la primera batalla naval de la historia y consiguió expulsarlos del Delta. Una derrota de Ramsés III hubiese supuesto que estos pueblos hubiesen ocupado Egipto.
Tras no conseguir asentarse en Egipto, estos pueblos continuaron su camino hacia oriente, y desembarcaron en la Costa Sirio-Palestina. En esa zona, y por tecera vez, Ramsés III hubo de hacer frente a los pueblos del mar. A pesar de lo recogido en las crónicas de la época, el choque con los invasores, se saldó con una derrota que supuso el final del dominio egipcio En las inscripciones políticas , y propagandísticas, egipcias se presenta a los faraones como invencibles, por tanto perder una batalla no cabía en sus anales.

Después de estos acontecimientos los peleset, consiguieron asentarse en la costa de Siria,  se convirtieron en los filisteos de la Biblia, y dieron su nombre a Palestina.

Algunos de estos pueblos ya fueron utilizados como mercenarios por el faraón Ramsés II. Los shardana, por ejemplo, tomaron parte de la batalla de Kadesh.

Las fuentes egipcias los presentan como saqueadores llegados del otro lado del mar. La Crónica de Ramsés III del templo de Medinat Habu, en Tebas, relata el enfrentamiento habido entre el ejército faraónico y los pueblos del mar en la costa Sirio-Palestina.

"Los países extranjeros conspiraron en sus islas. De súbito las tierras fueron apartadas y diseminadas en la contienda. Ninguna tierra podía sostenerse frente a sus armas, desde Hatti, Cada, Arkemish, Arzawa y Alasiya (Imperio hitita, costa de Cilicia y Chipre) en adelante, siendo amputadas de una vez. Un campamento se estableció en el lugar de Amor (¿norte de Siria?), desolaron a su gente, y su tierra fue como lo que nunca había sido. Avanzaban hacia Egipto, mientras la llama se preparaba ante ellos. Su confederación la formaban filisteos, tjker, sekeles, denyen y weses, con sus territorios unificados. Pusieron sus manos en los países hasta el circuito de la tierra, con los corazones llenos de confianza y seguridad: ¡nuestros propósitos triunfarán!.

Pero el corazón de este dios, el Señor de los Dioses estaba preparado y dispuesto a atraparlos como pájaros. . . Organicé mi frontera en Djahi (en la costa fenicia), preparé frente a ellos a príncipes, jefes de guarniciones y maryanu.


He dispuesto las bocas del río como un fuerte muro, con naves de guerra, galeras y embarcaciones de cabotaje, con la tripulación completa, pues la ocupaban de popa a proa valientes guerreros con sus armas. Las tropas consistían en hombres elegidos de Egipto. Eran como leones rugiendo en las cimas montañosas. la fuerza de carros se componía de corredores, de hombres selectos, de todo guerrero de carro bueno y capaz.


Aquellas que llegaron a mi frontera, su simiente no existe, su corazón y su alma terminaron para siempre jamás".

La Confederación en cuestión, atacó otros puntos del Mediterráneo Oriental, como fue el caso de Anatolia, donde destruyeron Ugarit. Conservamos la correspondencia entre Suppiluliuma II y Hammurabi, rey de Ugarit, intercambiando información acerca de estos pueblos y  de la inminente invasión que se cernía sobre sus respectivos reinos.

"Así habla el rey a Hammurabi, rey de Ugarit. Salud,que los dioses te guarden en buen estado. De lo que me has escrito, ha sido visto en el mar un navío enemigo. Bien, aún si verdederamente han sido vistos navíos enemigos, mantente firme. ¿Qué hay pues de tus tropas, de tus carros, dónde estan estacionados? ¿Están o no a mano? ¿Quién te empuja tras el enemigo? Fortifica tus ciudades, lleva a ellas tus tropas y tus carros y espera al enemigo con pie firme."
Carta de Suppiluliuma II a Hammurabi, rey de Ugarit. Fines Imperio Hitita.

"Al rey de Alashiya. Mi padre, así dice el rey de Ugarit, su hijo. Caigo a los pies de mi padre. Salud a mi padre, a su casa, a sus esposas, sus tropas, a todo lo que pertenece al rey de Alashiya mucha, mucha salud. Padre mío, los barcos enemigos ya están aquí, han incendiado mis ciudades y causado gran daño en el país. Padre mío, ¿no sabías que todas mis tropas estaban estacionadas en el país de Hatti, y que todos mis barcos todavía están en Licia y no han regresado? Así, el país está abandonado a sí mismo . . . Considere esto mi padre, hay siete barcos enemigos que han venido y causado un daño muy grande. Ahora, si hay más barcos enemigos, hágamelo saber para que pueda decidir qué hacer."
Carta del rey de Ugarit en respuesta a la de Suppiluliuma. Fines Imperio Hitita.

Relacionado con estos movimientos de los "pueblos del mar", podemos encuadrar también, el ataque de grupos tracios, y otros procedentes de Europa Oriental sobre Hattusa en el 1180 a.C. Contamos además con los anales asirios que nos informan de estas invasiones. Bajo el reinado de Tiglatpilesr I, (1112 - 1074 a.C.) los asirios tuvieron que hacer frente a los mushkis. Los mushkis (se trata de los frigios según las fuentes asirias), y gashgash  habían llegado unos cincuenta años antes, 1170 a.C., a las fronteras de Asiria, tras haber arrasado Troya y Hatussa, y atravesar Anatolia.

Existen controversias sobre diversos aspectos relacionados con este proceso; el origen geográfico de estos pueblos, la identidad social y las causas de estos movimientos.

Hipótesis tradicional: Grupos que emigraban hacia el sur llegados del sureste de Europa. Otra hipótesis mantiene que fueron desplazados de su lugar de origen por otros invarores (como la invasión doria de Grecia). Otra explicación que hace tiempo fue desechada es la del cambio climático que les obligó a ponerse en marcha.

Interpretaciones posteriores consideran, invasiones externas, huidas y una corriente de revolución social que serían  factores de la creación de un nuevo paisaje político. El impacto de los Pueblos del Mar se ha puesto en relación con el final de la Edad del Bronce en Oriente. Incluso hay quien admite, que su aparición coincide con la difusión de la metalurgia del hierro en Próximo Oriente.

Por tanto, dentro de este maremoto humano, que traspasó el umbral de II milenio, para entrar en el I milenio a.C., podemos incluir los siguientes movimientos:

-   Los pueblos del mar que lucharon contra Ramsés III
-   Los pelests que se instalaron en la Costa Siriopalestina
-   Arameos y hebreos que aprovecharon el desconcierto para asentarse en Siria y Canaán respectivamente
-   Los mushki, tracios y otras tribus balcánicas que arrasaron Anatolia y llegaron hasta Mesopotamia.
-   Incluso podemos incluir la migración de los dorios a Grecia Continental.

El listado, más o menos completo de los mencionados Pueblos del Mar, es el siguiente:

Denyen. Hay quien ha querido ver en los denyen a los mismos aqueos, por la similitud con el nombre de danoi.

Ekwesh (también Akawasha), identificados con un estado vecino de los hititas, Ahhiyawa. Los investigadores se dividene entre los que los relacionan con los aqueos, y quienes niegan este vínculo.

Lukka. Conocidos desde la época de Amarna, se dedicaban a la piratería en las costas de Asia Menor. En la batallade Kadesh los encontramos luchando en el bando hitita. El nombre de lukka se ha puesto en relación con el de los licios históricos, algo que es aceptado por buena parte de la investigación.

Peleset. Su identificación parece ser la más clara, pues se trata de los filisteos, enemigos de Israel, que aparecen citados en el Antiguo Testamento. Tras ser rechazados por Ramsés III se asentaron en el territorio entre el Monte Carmelo y Gaza. "Esta ecuacion (Peleset-Filisteos) es, sin duda, la más sólida de cuantas se han establecido en torno a los Pueblos del Mar y son pocas las voces disonantes en este acuerdo" (Jaime Alvar)

Shardana (también Sherden). Su principal atributo es el casco con cuernos. Lucharon al lado de Ramsés II en Kadesh y posteriormente con los pelesets frente a Ramsés III. Su nombre se ha puesto en relación con Cerdeña.
Shekelesh. Es posible que se tratase de los Sículos, pero esta identificación no está muy clara. Es más probable que Sicilia fuese su punto de llegado y no de partida.

Teresh. (también conocidos como Tursha por los hititas). Los partidarios de un origen oriental para los etruscos, parten de este nombre.

Tjeker. Se les asocia con los teucros, piratas que siguieron al hérote Teucro en sus correrías por el Mediterráneo.

Weshesh. Identificación muy complicada. Las opciones son relacionarlos con los hititas wilusha o con la propia Troya.

No obstante, salvo el caso de los filisteos, todas las demás identificaciones presentan profundas lagunas, que quizás nunca lleguemos a conocer bien del todo. En palabras de Jaime Alvar: "llama especialmente la atención el hecho de que casi todos los Pueblos del Mar terminen prestando su nombre a un espacio geográfico en el que se supone que se asientan"



lunes, 3 de diciembre de 2012

RODOPIS

esclava, ramera, cortesana
El sexo, especialmente el bueno y de calidad, ha sido, y sigue siendo, una potente arma y una valiosa moneda de cambio. Hay quienes utilizándolo en beneficio propio, alcanzaron gloria, fama y riquezas. Es el caso de Rodopis, su belleza la liberó de la esclavitud, sus excelsas artes amatorias la llevaron del burdel a la corte.

Rodopis era una esclava tracia, propiedad de Yadmon, y compañera de penalidades del fabulista Esopo. Acuciado por las deudas, Yadmon hubo de vendérsela a Jantes de Samos.

Su futuro hubiese sido el campo, o el servicio doméstico de alguna rica casa griega, mas su belleza y sensualidad no pasaron desapercibidas para Jantes, que decidió trasladarse a Egipto.

Una vez en el país del Nilo, Jantes, como vulgar proxeneta, introdujo a la joven Rodopis en el mundo del vicio, en los más afamados lupanares, donde debía ejercer de ramera para ganarse el sustento.
Belleza, sensualidad, inteligencia, 
desatan la lujuria de los hombres,
un solo ademán 
decide el destino de ricos y poderosos.
No vive, fluye,
no camina, flota cuando se desplaza,
sus frágiles caderas bailan al son de sus pasos.
Inocencia al Sol, lascivia y lujuria en la alcoba. 

La poetisa Safo se lamenta que su querido hermano, Caraxo, también sucumbiese a los encantos de la ramera. El propio Caraxo le dio dinero suficiente para comprar su libertad, y volvió otra vez a ella, y muchas noches más a yacer en su lecho.

"iOh, (Cipris y) Nereides, a (mi) hermano
inmune devolvedme y que aquí llegue
y (cuanto) su alma quiere ver logrado
(todo) se cumpla!


      Que expíe sus pecados de antes; sea
goce (de sus amigos) y (tormento)
para sus enemigos, que ojalá
no los tengamos;

partícipe a su hermana quiera hacer
del honor (que reciba) y (se terminen)
(del todo) las amargas inquietudes
que le apenaban;


cuando escuche la (hostil) habladuría
de sus conciudadanos, (baladíes)
(como) grano de mijo (le parezcan)
(tales palabras).


¡(Sedle propicias, hijas de Nereo),
y tú, Cipris (excelsa, de tus iras)
olvídate (contra él y) del mal (líbrale)!
(Mas, si recae),


que (acerba), Cipris, te halle y que no pueda
(jamás) jactarse Dórica de que él
(a) su amor deseable retornó
por vez segunda".

Una vez libre, se dedicó a enriquecerse, haciendo lo que mejor sabía hacer, amar sin tapujos. Gracias a los hombres, nomarcas y generales egipcios, que alcanzaron el cénit entre sus piernas, ganó mucho dinero, tanto como para hacer una inigualable ofrenda al Santuario de Delfos.
Y conquistó a conquistadores, y su nombre nunca se olvidó, incluso se cuenta que sus restos mortales reposan en la famosa pirámide de Micerinos.

"Y algunos afirman que ésta es la tumba de la cortesana Rodopis, de la que afirman que había tenido como amantes a algunos de los nomarcas y llevaron a cabo en común la construcción por su amor hacia ella".
Diodoro de Sicilia I, 64 

 

domingo, 2 de diciembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA
ESTRABÓN (XIII)

3. LAS COSTAS ESTE Y NORTE. ETNIAS QUE LAS OCUPAN.

1 Del Promontorio Sagrado a la boca del Tago.
Según se comienza de nuevo desde el Promontorio Sagrado hacia el otro lado de la costa, el que llega hasta el Tago, hay primero un golfo; a continuación un cabo, el Barbario, y allí cerca se halla la desembocadura del Tago, hasta la cual hay, navegando en línea recta, . . . mil estadios. Hay también esteros en el lugar, de los cuales uno avanza más de cuatrocientos estadios a partir de la mencionada torre, y en sus orillas se reposta agua . . . Salacia. El Tagus tiene de boca una anchura de unos veinte estadios y una profundidad tan grande que puede ser remontado por embarcaciones con capacidad para diez mil ánforas. En las llanuras del interior forma el río dos esteros cada vez que sube la marea, de modo que puede surcarse como un mar en ciento cincuenta estadios y hace navegable la llanura, configurando en el estero superior una islita de unos treinta estadios de longitud y de anchura algo menos que de longitud, con hermosos bosques y viñedos. Se halla la isla a la altura de Moron, ciudad bien emplazada sobre un monte cercano al río, distante del mar unos quinientos estadios, también con suelo fértil en los alrededores y una navegación sin obstáculos en un gran trecho incluso para grandes barcos, y el resto, para lanchas fluviales. Más allá de Moron puede remontarse un tramo aún mayor. Sirviéndose de esta ciudad como base de operaciones sostuvo Bruto, el conocido por Galaico, la guerra contra los lusitanos y los sometió. Junto a la corriente del río fortificó Olisipon para tener expedita la navegación río arriba y el transporte de víveres, de tal modo que, de las ciudades del Tago, son éstas las más poderosas. El río, por otra parte, es abundante en peces y está lleno de moluscos. Discurre, teniendo sus fuentes entre los celtíberos, a través de vetones, carpetanos y lusitanos hacia el Poniente equinoccial, siendo paralelo en parte de su trayecto al Anas y al Betis y alejándose luego de ellos cuando se desvían hacia la costa meridional.

2 Tribus del interior.
Los pueblos que se encuentran al interior de las regiones mencionadas son los oretanos, que son los más meridionales y se extienden hasta el litoral del lado de acá de las Columnas, más allá hacia el Norte los carpetanos, a continuación vettones y vacceos, por cuyo territorio pasa el Durio, que tiene travesía en la ciudad de Acontia, perteneciente a los vacceos, y en último lugar los galaicos, que ocupan gran parte de la zona montañosa. Por eso y por ser los más difíciles de vencer, al que sometió a los lusitanos le proporcionaron ellos mismos el sobrenombre e hicieron que a la mayoría de los lusitanos se les denomine hoy galaicos. Las ciudades más poderosas de Oretania son Castalon y Oria.

sábado, 1 de diciembre de 2012

ODIO ETERNO A ROMA


 Amílcar, general cartaginés y patriarca del clan de los Barca, cruzó el Estrecho de Gibraltar, al frente de un poderoso ejército con el que someter Iberia. Le acompañaba su hijo de nueve años, Aníbal.

En cierta ocasión, se encontraban padre e hijo en el templo de Melkart, situado en Gadir, la ciudad más antigua del occidente europeo.

Con firmeza, Amílcar condujo al pequeño Aníbal al altar de sacrificios, y tras honrar a los dioses, ante el fuego sagrado, tomó sus manos entre las suyas, e instó a su hijo a pronunciar el siguiente juramento: odiaré eternamente a los romanos y sin descanso combatiré contra ellos hasta mi último aliento.
"Cuando su padre iba a pasar a Iberia con sus tropas, Aníbal contaba nueve años y estaba junto a un altar en el que Amílcar ofrecía un sacrificio a Zeus. Una vez que obtuvo agüeros favorables, libó en honor de los dioses y cumplió los ritos prescritos, ordenó a los demás que asistían al sacrificio que se apartaran un poco, llamó junto a sí a Aníbal y le preguntó amablemente si quería acompañarle en la expedición. Aníbal asintió entusiasmado y aun se lo pidió como hacen los niños. Amílcar entonces le cogió por la mano derecha, le llevó hasta el altar y le hizo jurar, tocando las ofrendas, que jamás sería amigo de los romanos"
Polibio, III, 11

ACARNANIOS, LOS HIJOS DE ACARNÁN


Acarnán, hijo de Alcmeón es el héroe epónimo de este pueblo, morador de Acarnania, en la costa occidental de Grecia, y dedicados a la piratería.

Acarnania es una región natural al oeste de Grecia bañada por el mar Jónico. Se trata de una zona montañosa, que presenta pequeñas llanuras costeras.

“Éforo afirma que, por la parte occidental, Grecia comienza en Acarnania; ésta es, dice, la primera región que confina con los pueblos de Epiro”
Estrabón VIII, 1, 3.
El río Aqueloo, separa a los acarnanios de sus vecinos, y ocasionales enemigos naturales, los etolios.

“Aqueloo, río que marca la frontera entre los acarnanios y los etolios”
Estrabón VIII, 2,3

Las ciudades de Acarnania tuvieron una constitución de tipo federal y a partir del siglo V a.C., entraron en la órbita de Atenas.

Al parecer las tierras de Acarnania eran aptas para la cría de caballos, por lo que entre los acarnanios cobraba gran importancia la ganadería equina.

“También la tierra desierta de Etolia y Acarnania resulta adecuada para la cría de caballos, no menos que Tesalia”.
Estrabón VIII, 8,1.
Como aliados de los ilirios de Teuta, vemos a los expertos navegantes acarnanios luchando contra aqueos y etolios. La reina Teuta de Iliria, viuda de Agrón, nunca dudó en utilizar el corso y la piratería en sus guerras contra los diferentes estados griegos y Roma.

“Por su alianza, los ilirios habían recibido siete naves de guerra de los acarnanios; salieron al encuentro, y se batieron con la escuadra aquea junto a Paxos. Los navíos acarnanios, que se hallaban situados de frente con los aqueos, lucharon con igual fortuna, y salieron del combate sin más daño que las heridas que recibieron sus tripulaciones”
Polibio II, 10,1.

Hacia el año 300 a.C. los etolios ocuparon algunas ciudades de Acarnania y los acarnanios se aliaron con los Reyes de Macedonia, hasta que los romanos derrotaron a Filipo V.

“Los acarnanios ratificaron noblemente el decreto, y desde su país hicieron la guerra a los etolios, a pesar de que más que con cualquier otro se hubiera debido tener indulgencia con ellos si por temor hubieran diferido o, incluso, omitido la guerra contra sus vecinos. En efecto: están situados en la frontera etolia y reducidos a sus solas fuerzas resultan fácilmente superables. Téngase en cuenta ante todo que hacía muy poco que habían sufrido una experiencia terrible por el odio que profesaban a los etolios”.
Polibio IV, 30.

Los acarnanios, debido quizás a su debilidad con respecto a sus vecinos, estaban acostumbrados a defenderse con uñas y dientes, y aliarse con vecinos más poderosos, con tal de poder conservar su libertad. Para ello era fundamental la honradez y la lealtad en las alianzas.

“Pero tanto en la vida privada como en la pública no hay nada que los hombres nobles valoren tanto como el deber, cosa que los acarnanios han observado casi siempre en grado no menor al de cualquier otro griego, a pesar de la pequeñez de su fuerza. Nadie, pues, debe vacilar, en momentos difíciles, en aliarse, para sus empresas, con los acarnanios no menos que con los otros griegos, pues tanto en la vida privada como en la pública tienen firmeza y amor a la libertad”.
Polibio IV, 30, 3 – 7. 
 En otra ocasión en que los etolios invadieron Acarnania, los acarnanios juraron expulsar del país, a todos aquellos que hubiesen retrocedido ante el avance del ejército etolio.

“Los acarnanios, informados de que los etolios les habían invadido el territorio, en parte por desconfianza y en parte por indignación, tomaron una decisión desesperada: si alguien sobrevivía por haber retrocedido, se vería expulsado de la ciudad y privado del uso del fuego. Esto lo juraron para todos, pero principalmente para los epirotas: nadie debería acoger en su propia ciudad a los desertores”
Polibio. , Libro IX, 14 (Recogido en Suda)

Finalmente, como la totalidad de los pueblos griegos, también los acarnanios fueron sometidos, no sin antes, resistir hasta la extenuación y agotamiento, por Roma.

“En nuestros días tanto Acarnania como los etolios, igual que otros muchos pueblos, se encuentran exhaustos y sin recursos a causa de sus continuas guerras. Durante mucho tiempo, sin embargo, los etolios, juntamente con los acarnanios, se mantuvieron firmes no sólo frente a los macedonios y otros griegos, sino también, finalmente, frente a los romanos, luchando por su autonomía”.
Estrabón X, 2, 23
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