Río de aguas mansas
se tornan bravías
cuando son sacudidas
por la súbita irrupción
de tu recuerdo.
A veces árido,
a veces húmedo.
En ocasiones es
tan vehemente,
tan insistente,
que corre el riesgo (seguro)
de desbordamiento.
Cada meandro, una caricia
cada cascada, un beso,
y cada salto de agua
un orgasmo intenso.
Camina el tiempo
su caudal disminuye
cesaron las lluvias de la ilusión,
ya no es alimentado
ni por tempestuosos torrentes,
ni por ágiles arroyos,
ni por esas escorrentías
que hacían temblar todo mu cuerpo.
Un largo río
fluye desde el corazón
a la cabeza,
para desembocar
inexorablemente
en el inabarcable
océano del Olvido.


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