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jueves, 20 de noviembre de 2025

LOS VIAJES DE ALEJANDRO MAGNO




Un conquistador de territorios y de personas, que quiso abrir nuevos horizontes, agrandando el mundo conocido. A lomos de su caballo Bucéfalo protagonizó la más grande epopeya del Mundo Clásico (a la par con Odiseo). Una vida legendaria, donde la anécdota, lo improbable y la leyenda, conviven fielmente con el frío dato histórico y el apunte del cronista. Sus viajes han inspirado a eruditos y novelistas por igual. Veinticuatro siglos después, aún sigue maravillándonos.




En el siglo IV a.C. las polis griegas estaban exhaustas después de una larga etapa de enfrentamientos entre ellas. Su vecino del Norte, al que consideraban un pueblo bárbaro e incivilizado, el Reino de Macedonia, aprovechó la coyuntura para derrotar a los atenienses y lanzarse a conquistar el resto de la Hélade. Filipo II “el Tuerto” organizó un eficiente ejército basado en la falange, y protagonizó la primera fase de la expansión macedónica.




Alejandro, hijo de Filipo II y de Olimpia, continuó y engrandeció la obra de su padre. Filipo, que se preocupaba mucho por la educación de su hijo, buscó al mejor de los maestros posibles, Aristóteles. 





“Filipo envió a buscar a Aristóteles, el más ilustre y sabio de los filósofos. Le encargó la educación de su hijo y le dio espléndidas recompensas.

Alejandro no recibió tan solo una educación moral y política, Aristóteles le inculcó el gusto por la medicina. Llegó incluso a ir a visitar a sus amigos que habían caído enfermos y les prescribía tratamientos para curar sus males.

También le inculcó un gran amor por las letras y la lectura. Consideraba la Ilíada como el modelo de valores de un soldado y tenía siempre un ejemplar del libro junto a él. También amaba las tragedias de Eurípides, de Sófocles y de Esquilo, y sentía una gran pasión por la filosofía”

Plutarco, Vidas Paralelas.





Cuando Filipo II murió Alejandro apenas tenía 20 años, heredó la corona y completó la conquista de toda la Hélade, a la que unificó bajo su monarquía. Todo el poder se concentraba en sus manos y se apoyaba en la fuerza arrolladora de su ejército. Pero Alejandro quería más y se embarcó en su proyecto más ambicioso, la conquista del enorme Imperio Persa, que le llevó hasta donde ningún otro griego había estado antes. Entre el 334 a.C. y el 323 a.C. Alejandro Magno viajó desde la Grecia continental a la India.




Asia Menor.

En el año 334 a.C. el general macedonio derrotó a los persas en Gránico, ese día su amigo Clito el Negro le salvó de una muerte casi segura, asedió Tiro y conquistó toda la costa oriental del Mediterráneo. Las prósperas ciudades jonias, cunas de la filosofía occidental, cayeron irremediablemente bajo el yugo macedonio.




“Alejandro cruzó el Helesponto con su ejército para pasar de Europa a Asia. Él mismo navegó hasta Troya con 60 barcos de guerra. Fue el primer macedonio en saltar a tierra y declaró que recibía Asia como un bien entregado por los dioses.

Después de honrar la tumba de Aquiles y los otros héroes de la guerra de Troya, e hizo sacrificios en su honor”.

Diodoro de Sicilia.







Las lágrimas de Alejandro.

Alejandro Magno junto a la tumba de Aquiles. Giovanni Paolo Panini. 


Alejandro creció oyendo las hazañas del héroe Aquiles y desde niño soñaba con emularlo. Cuando atravesó el Helesponte en su camino a Asia, se detuvo ante las ruinas de la legendaria ciudad de Troya. Cuentan que lloró ante la tumba de su héroe, el espejo en el que deseaba mirarse.




Faraón en Egipto.

Desde Asia Menor Alejandro siguió la ruta del sur hacia Siria, donde derrotó a Dario III en la batalla de Issos (333 a.C.) y continuó el viaje hasta Egipto, siendo recibido como un héroe. Los sacerdotes del dios Amón no dudaron en proclamarlo faraón.




“Llegado a Egipto, se dirigió al santuario de Amón y el sacerdote le recibió como si se tratase de un hijo del dios Amón. El rey le preguntó si Amón le reservaba el destino de convertirse en rey del Universo. El sacerdote contestó que llegaría a serlo”.

Plutarco, Vidas Paralelas.





En el país del Nilo, en la región del delta fundó la ciudad de Alejandría, que sería la más prospera de los reinos helenísticos, convertida en un auténtico faro de la cultura. En Alejandría se creó la biblioteca más importante del Mundo Antiguo.




En el Corazón de Asia.


Alejandro continuó su victoriosa campaña invadiendo el imperio persa y conquistando Susa y Persépolis, sus grandes ciudades. En el 331 a.C. derrotó definitivamente al rey Darío III en la batalla de Gaugamela. 

 

Tras la conquista de Persia, las falanges de macedonia, dirigidas por su incansable líder, se adentraron en Asia Central, alcanzado las tierras del actual Pakistán. Para consolidar sus conquistas y forjar alianzas con las poblaciones autóctonas, Alejandro contrajo matrimonio con una princesa nativa, Roxana.




“Alejandro se vistió con el traje tradicional de los bárbaros [persas] y así se mostró en público. (…). Quería parecerse a las gentes del país y estimularlos a adoptar costumbres macedonias. Creía que esta mezcla le ayudaría, más que la violencia, a dar estabilidad a su poder cuando él hubiese partido”.

Plutarco.





La India.

La ambición de Alejandro y el espíritu curioso de querer siempre ir un poco más allá no conocía límites. Pero sus hombres estaban exhaustos. Llegados a las puertas de la India su capitanes se negaron a seguir el avance y el ejército inició el viaje de regreso. 
 

“Llegados a la India, Alejandro se dirigió a sus soldados: Las fronteras de nuestras conquistas serán las mismas que los dioses crearon para la Tierra. Pero las tropas respondieron: Debemos regresar a Grecia. Tú podrás, si tú quieres, reemprender la conquista de la India más tarde. Pero serán otros griegos y otros macedonios los que te acompañen”.

Flavio Arriano, Anábasis de Alejandro Magno.





Babilonia.

Las tropas macedonias desandaron el camino andado y hayándose en Mesopotamia, Alejandro decidió parar en la ciudad de Babilonia. Allí se entregó a la bebida y al vicio, contrayendo unas fiebres que terminaron derrotándolo. Alejandro murió con apenas treinta años sin llegar a ver el sueño cumplido de conquistar el mundo entero.




Alejandro es un personaje que levanta pasiones. Tal vez estemos ante uno de los gobernantes y militares más sobrevalorados de la historia. Dos mil cuatrocientos años de propaganda consiguen mucho. Mejor táctico que estratega, más aventurero que estadista. Sus viajes y hazañas seguirán alimentando su leyenda algunos milenios más.


jueves, 30 de octubre de 2025

GANDARIOS




Gandarios es el nombre que en las fuentes clásicas sirve para referirse a los habitantes de Gandhara, región histórica que se extiende por los actuales Afganistán, centro y norte de Pakistán y noroeste de la India. Citados en las primeros monumentos de lengua sánscrita y que repiten Heródoto y Estrabón, entre otros. 
 


Debido a sus situación geográfica, Gandhara es la región de la India más abierta a la influencia de Occidente, y por otro lado se convirtió en un destacado centro del budismo. Según algunas opiniones (como Seishi Karashima) fueron los monjes gandarios los que iniciaron el Mahayana, una de las dos ramas principales del budismo. La influencia helénica de un lado y el budismo de otro, eclosionaron en un original estilo artístico, el arte grecobudista. 
 
 


Durante un tiempo Gandhara fue una satrapía del Imperio persa de los Aqueménidas, y en ese sentido, Herodoto los cita como tributarios del rey persas. El rey Darió I decoró las escaleras monumentales de la Apadana (sala de audiencia) de su palacio de Persépolis, con relieves de sus pueblos vasallos. Los gandarios aparecen representados con túnicas cortas y sin mangas, con el aspecto de pastores, y traen como presente un bóvido. La giba prominente detrás del cuello hace pensar que se trate de un cebú.


martes, 2 de noviembre de 2021

EL ARTE DURANTE EL PERIODO HELENISTICO.

 


En el año 338 a.C., Filipo II, rey de Macedonia, derrotó a los atenienses, tebanos y otros griegos en la batalla de Queronea. Esta victoria suponía que toda Grecia quedaba sometida al poder macedonio. Su hijo y sucesor, Alejandro Magno, continuó la expansión de los territorios de su padre, alcanzando el Imperio Persa, Egipto y llegando incluso a la India, logrando de esta manera el acercamiento de las culturas occidental y oriental. Con Alejandro Magno comienza la última etapa de la historia griega, el Helenismo. 

Contexto histórico. 

El Helenismo (finales siglo IV a.C., al siglo I a.C.) es una etapa de crisis para la polis, las ciudades-estado, al unificarse todas ellas e integrarse en un gran imperio bajo el dominio de Alejandro Magno. 


Los tiempos han cambiado, en este imperio ya no tienen cabida los ideales de armonía y medida de la Grecia Clásica, siendo sustituidos por nuevos valores. La cultura griega se universaliza, admitiendo las aportaciones de los pueblos orientales con los que termina fundiéndose. De esta manera surge una cultura mixta o ecléctica, en la que se entremezclan la tradición clásica, el orientalismo (colosalismo) y una nueva concepción de la vida, no basada ya en elevados ideales, sino en la búsqueda del placer, la felicidad y el goce de la misma. 

Tras la muerte de Alejandro Magno sus generales (diácodos, o sucesores) dividirán el vasto imperio en diferentes reinos. El poder político se irá desplazando hacia Oriente, más rico y próspero, y se irán creando y ampliando algunas ciudades como Alejandría en Egipto, Antioquía en Siria o Pérgamo en Asia Menor. Estas ciudades se convertirán en los nuevos focos artísticos y culturales, siendo el urbanismo la gran creación del Helenismo. 

Antioquía, Alejandría, Pérgamo, además de Atenas, van a vivir una época de florecimiento artístico al que contribuyen dos factores: el mecenazgo de los reyes y la aparición de un mercado privado de arte cada vez más amplio, que daría lugar al coleccionismo de obras. 


1. URBANISMO Y ARQUITECTURA. 

Las nuevas ciudades se fundaron en lugares llanos y próximos a la costa, y todas ellas contaban con uno, o varios puertos. La ciudad helenística se construyó siguiendo una planificación racional. 



Hipodamos fue el primer arquitecto que empleó el plano ortogonal para la reconstrucción de Mileto. Este plano hipodámico sentó las bases del futuro urbanismo. Lo primero que hizo Hipodamos fue buscar un nuevo emplazamiento para la ciudad, abandonando la primitiva ubicación a unos kilómetros de la cosa, y planificó la nueva urbe en una península alargada. Trazó una retícula de calles (paralelas y perpendiculares entre sí) y una serie de manzanas cuadradas o rectangulares, que variaban de tamaño en función del terreno o de la funcionalidad que se le asigna. De esta manera diseñó tres barrios o zonas residenciales que quedaban separadas por las profundas bahías en las que construyó dos puertos y una zona baja. En la zona baja se ubica el ágora y los edificios principales: palacios, bibliotecas, mercados, mausoleos, teatros, gimnasios . . . 

Este plano urbano hipodámico u ortogonal tendrá enorme influencia posterior en la ciudad romana, en el urbanismo renacentista y en las poblaciones fundadas por los españoles en el continente americano. 

En los puertos de las ciudades costeras se levantaron monumentos colosales y emblemáticos, como el Coloso de Rodas o el Faro de Alejandría. 


Precisamente la ciudad de Alejandría se convirtió en uno de los focos culturales más influyentes durante este periodo helenístico. Fundada por Alejandro Magno en el Delta del Nilo se convirtió en la capital de Egipto y en la nueva gran metrópoli del mundo antiguo, trazado hipodámico, calles anchas, edificios públicos y centros culturales como su famosa Biblioteca. En Alejandría, frente al puerto, en la pequeña isla de Faros, se construyó una torre que enviaba señalas luminosas a los barcos. Este torre ha dado nombre a todos los faros posteriores. 


El faro de Alejandría contaba con un cuerpo cuadrangular, y una torre octogonal, coronada por una linterna. 



La ciudad fue fundada por Alejandro Magno y construida por su antigua guardia personal. Alejandro estimuló el respeto por las culturas extrañas y una búsqueda sin prejuicios del conocimiento. Según la tradición – y no nos importa mucho que esta fuera o no cierto – se sumegió debajo del mar Rojo en la primera campana de inmersión del mundo. Animó a sus generales y soldados a que se casaran con mujeres persas e indias. Respetaba a los dioses de las demás naciones. Coleccionó formas de vida exósticas, entre ellas un elefante destinado a su maestro Aristóteles. Su ciudad estaba construida a una escala suntuosa, porque tenía que ser el centro mundial del comercio, de la cultura y del saber. Estaba adornada con amplias avenidas de treinta metros de ancho, con una estatuaria elegante, con la tumba monumental de Alejandro y con un enorme faro, el Faros, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Pero la maravilla mayor de Alejandría era su biblioteca y su correspondiente museo (en sentido literal, una institución dedicada a las especialidades de las Nueve Musas). De esta biblioteca legendaria lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo y olvidado del Serapeo, el anexo de la biblioteca, primitivamente un templo que fue reconsagrando al conocimiento. Unos pocos estantes enmohecidos pueden ser sus únicos restos físicos. Sin embargo, este lugar fue en su época el cerebro y la gloria de la mayor ciudad del planeta, el primer auténtico instituto de investigación de la historia del mundo. Los eruditos de la biblioteca estudiaban el Cosmos entero. Cosmos es una palabra griega que significa el orden del universo. Es en cierto modo lo opuesto a Caos. Presupone el carácter profundamente interrelacionado de todas las cosas. Inspira admiración ante la intrincada y sutil construcción del universo. Había en la biblioteca una comunidad de eruditos que exploraban la física, la literatura, la medicina, la astronomía, la geografía, la filosofía, las matemáticas, la biología y la ingeniería. La ciencia y la erudición habían llegado a su edad adulta. El genio florecía en aquellas salas. La Biblioteca de Alejandría es el lugar donde los hombre reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento del mundo.

Carl Sagan.

Cosmos.


Arquitectura. 

La arquitectura de la época helenística se caracteriza por la monumentalidad y el barroquismo ornamental, perdiendo el canon humanizado griego. El corintio se convierte en el orden preferido. 


Los edificios más destacados de esta época son los siguientes:


♠  Templo de Zeus Olímpico en Atenas. Orden corintio. 


♠  Altar de Zeus en Pérgamo. Estamos quizás ante el edificio más emblemático del periodo. Construcción del siglo II a.C., para conmemorar las victorias militares del rey Eumenes II sobre los gálatas (pueblo celta asentado en Asia Menor). El conjunto muestra el poder absoluto del monarca. 

Situado sobre un podio de siete metros de altura, el muro principal estaba decorado con un friso escultórico (100 metros de largo, por 2,5 de alto). Es un altar hípetro, esto es, sin techo. Las figuras tenían un tamaño superior al natural y eran casi de bulto redondo para aumentar la expresividad. Algunas incluso se salen del friso y apoyan sus manos y rodillas en los escalones por donde subían los fieles. En la actualidad se encuentra reconstruido en el Museo de Pérgamo en la ciudad de Berlín. 



Teatro de Epidauro. Los teatros se construyen en las laderas de las montañas para facilitar la visión y la audición. El teatro de Epidauro es un típico ejemplo de edificaciones que influirán en la posterior arquitectura romana. 

El teatro griego se levanta aprovechando la pendiente de la colina y contaba con un espacio circular para el coro (llamado orquesta), otro rectangular y alto para los actores (la escena). Un graderío (la cávea) para los espectadores envolvía todo el conjunto. 


Mausoleo de Halicarnaso. Considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo. Trata de mostrar el poder y la gloria del rey helenístico. Una construcción monumental al gusto egipcio, persa o mesopotámico, en el que se unen elementos orientales, como el podio o la forma piramidal, y griegos, como el orden jónico. 

2. LA ESCULTURA HELENÍSTICA. 

El helenismo supone el punto culminante de la evolución histórica de la escultura griega. Desde la abstracción del periodo arcaico y el idealismo clásico, la escultura helenística es más naturalista, incluso llegando al realismo más crudo en algunas ocasiones. 

La escultura helenística imita a Scopas y a Lisipo. Del primero, la tendencia pasional y trágica. Del segundo, la riqueza de puntos de vista.

La ambición del artista consistía en ser capaz de captar la multiplicidad de planos en el cuerpo humano, sus movimientos, los pliegues y la emoción humana, reproduciéndolos con el mayor naturalismo. La serenidad da paso a la animación teatral, la tensión de la lucha, el dolor y en general, la expresión de las emociones. 

Además de todo lo que hemos señalado, las principales características de esta etapa son las siguientes:

Gran diversidad. Se pueden encontrar muchas tendencias, fruto de la fusión de lo griego con los elementos propios de cada cultura integrada en este mundo helenístico. 

Se acentúan la expresividad de los rostros y las actitudes, el movimiento, el escorzo, los puntos de vista y la monumentalidad. 

Se rompe con la armonía clásica. Se prefiere el desequilibrio de los cuerpos a las serenas posturas, el dramatismo de las expresiones a los rostros tranquilos y sosegados, la fealdad de monstruos a la belleza clásica. 

Retrato. El desarrollo del retrato implica el triunfo del realismo. Se van a reproducir los rasgos individuales, el realismo avanza en los retratos, descarnados, sinceros y de gran profundidad psicológica. Se plasman los estados del alma, los defectos físicos e incluso la enfermedad. 

Frente a la escultura individual aparecen composiciones en grupo de figuras humanas, composiciones abiertas, con múltiples puntos de vista. 

El desnudo femenino alcanza gran esplendor con obras tan emblemáticas como la Venus de Milo. Precisamente es recurrente la representación de Afrodita, diosa del amor (a la que los romanos llamaron Venus). 

Variedad temática. Temas de género o de la vida cotidiana, patente en obras como El niño de la oca, la vieja ebria o los luchadores. Se introducen alegorías, como ancianos y niños que simbolizan ríos, lugares, ciudades . . . 


Ahora los escultores quedan más en el anonimato, ya que se trabaja por escuelas, cada una de ellas con sus propias características. Las escuelas más destacadas se situaron en Atenas, Rodas, Pérgamo y Alejandría. 

a. Escuela de Atenas. Especializada en copiar estatuas arcaicas y clásicas para los coleccionistas romanos. También realizan retratos de los intelectuales como Sófocles, Epicuro, Demóstenes . . . 


Torso de Belvedere. Canon de musculatura hercúlea que influirá en Miguel Ángel. 


La Venus de Milo. Descubierta en 1820. Los artistas del Neoclásico la tomaron como modelo, al considerarla un ideal de belleza. 

b. Escuela de Rodas. Se caracteriza por su gusto por lo colosal y gigantesco, por el movimiento contorsionado y por la expresividad, sobre todo los gestos de dolor en los rostros. 


Coloso de Rodas.


Fauno Barberin.


Victoria de Samotracia. Erigida en el Santuario de los Grandes Dioses de Samotracia en agradecimiento por una victoria naval. La escultura estaba colocada sobre un pedestal que adquiere la forma de proa de barco. Con las altas extendidas irrumpe en la proa, mientras el viento agita y moja sus ropas, que dejan traslucir sus formas femeninas. El conjunto es de un gran dinamismo y destacan en el mismo los efectos de claroscuro. 


Toro Farnesio. Es una monumental composición piramidal que representa el castigo de Dirce condenada a ser atada a un toro salvaje. 


Laocoonte y sus hijos. Una de las obras cumbres de la época helenística. El grupo escultórico fue hallado en el subsuelo de Roma en 1506 y se expone en los Museos Vaticanos. Influyó considerablemente en toda la escultura renacentista y barroca. Representa el castigo que la diosa Atenea infligió al sacerdote Laocoonte y a sus hijos, por intentar advertir a los troyanos del peligro que representaba aceptar el famoso caballo de madera. Unas serpientes salidas del mar se enroscan en los tres cuerpos, que vislumbramos retorcidos por el dolor y la agonía. Todo está supeditado a la expresión de un gran dolor físico y moral (el del padre que ve morir irremediablemente a sus hijos).

c. Escuela de Pérgamo (Asia Menor). Son famosas sus grandes composiciones, heroicas, de fuerza patética y de gran intensidad emotiva. 


Gálatas. Varias esculturas dedicadas a los gálatas; gálata moribundo, gálata suicida. Se esculpen en busto redondo, rindiendo homenaje a unos enemigos a los que costó mucho esfuerzo vencer. Tiene numerosos efectos barrocos, múltiples puntos de vista, captación del instante, el de la muerte, contrastes de luces y sombras. 


Gálata Ludovisi, que mata a su mujer y se suicida clavándose una espada por la espalda. 

Altorrelieves del Altar de Zeus en Pérgamo que narran una Gigantomaquia. 

d. Escuela de Alejandría. Uno de los núcleos artísticos más destacados de esta etapa. Destacan las alegorías, como la del Nilo, pero esta escuela muestra especial interés por lo grotesco. Se conservan representaciones de personajes contrahechos, enanos, viejas borrachas . . . 


Alegoría del Nilo. El río Nilo es humanizado, con barbas abundantes, la frente coronada de espigas y recostado sobre una esfinge y el cuerno de la abundancia. A su alrededor juegan 16 niños que representan los 16 codos de la crecida anual del Nilo. 

viernes, 10 de mayo de 2019

LA HERIDA DE FILIPO II DE MACEDONIA.




Filipo deseaba saquear Metone y Olinto y, mientras él estaba tratando de forzar un paso en el río Sandanus, su ojo fue atravesado por una flecha desde el arco de un determinado Olyntio llamado Aster, quien pronunció estas palabras:

Aster a Felipe, envía esa saeta mortal.

Pero Filipo nadó de vuelta a sus camaradas y se salvó, aunque perdió su ojo. Según Calístenes en el tercer libro de su Historia macedonio.
Plutarco, Moralia.

jueves, 20 de agosto de 2015

VICTORIA ALADA DE SAMOTRACIA.



Fuerza, potencia, vitalidad, feminidad y poder. La Victoria despliega sus alas al viento desde la proa de un barco que surca el mar, símbolo indiscutible del triunfo absoluto en cualquier batalla que se presente.


Una exquisita escultura en mármol de época helenística, en la que destacan la sensación de movimiento, captado a través de los pliegues de su túnica, y los juegos de luces aportan el dramatismo adecuado a la composición.

jueves, 26 de marzo de 2015

VENUS DE MILO.



La belleza por la belleza. Lo bello es bueno y merece la pena ser contemplado, y pocas cosas más bellas puede ofrecer el arte, que el cuerpo desnudo de una mujer. Ella, la diosa, Venus o Afrodita, esculpida en mármol, durante el Helenismo, una época que miraba con cierta nostalgia los grandes logros de la Grecia Clásica. El cincel que esculpió esta Venus de Milo, se inspiró en Fidias, Praxíteles y otros grands maestros, para depertar la belleza que dormía en la piedra y concederle la vida eterna.

jueves, 27 de noviembre de 2014

FAUNO BARBERINI.



El despreocupado sueño de un fauno después de una agotadora bacanal. Todo su cuerpo, incluidos testículos y pene, se muestran en un placentero y reparador reposo.



El fauno Barberini, expuesto en ese maravilloso museo que es la Gliptoteca de Munich, es una de las obras maestras de la escultura griega de época helenística. Realizada en mármol de Pérgamo hacia el siglo III a.C. pudo formar parte de un santuario dedicado al dios Dionisios. Fue hallada cerca del Castillo de San Angelo en Roma, permaneciendo durante mucho tiempo en el Palacio Barberini.  

martes, 16 de abril de 2013

MARCO MANILIO. POETA Y ASTRÓLOGO



Marco Manilio, que desarrolló su actividad literaria a comienzos del siglo I d.C., es un genuino representante de la poesía didáctica latina, tan característica de la época. Posiblemente vivió en Roma, aunque Richard Bentley sitúa su nacimiento en Asia, y F. Jacob sospechaba que tenía origen africano.

Manilio es autro de "Astronómicon" o "Astronómica", el más antiguo poema, que se conoce, sobre Astrología y Astronomía, compuesto ente el & y el 14 d.C., dedicado al emperador Tiberio y enraizado en la más pura tradición esotérica y astrológica alejandrina.

Astronómica está dividida en cinco libros, o capítulos - el último inconcluso - y en este poema, Manilio expone su concepción del Universo y del Hombre, basándose en sus propias observaciones, y en las doctrinas astronómicas - y astrológicas - orientales y helenísticas, con planteamientos estoicos inspirados en Posidonio. El poeta astrólogo postula la existencia de una razón que armoniza todo el Cosmos, incluyendo al Ser Humano.

El poema Astronómicon habla del Cielo, los Astros, los Signos del Zodiaco, de las Constelaciones, y especialmente del fuerte influjo que ejercen sobre los cuerpos terrestres. El sistema astrológico de las Doce Casas, aparece por vez primera en la obra de Manilio.
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