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sábado, 2 de abril de 2016

AGNÉS SOREL, AMANTE Y MODELO.



La lujuria, el placer carnal y la promiscuidad, pulsiones humanas, han estado ligas históricamente (de forma real o folletinesca) a las clases superiores, y los poderosos reyes de todo tiempo y lugar gustaban rodearse de un nutrido grupo de cortesanas, prostitutas, concubinas y amantes. En ocasiones una de ellas se convertía en la favorita.


Agnés de Sorel, amante de Carlos VII de Francia, al que dio algún vástago, y conocida como “Dame de beauté”, es la primera amante real reconocida como tal de forma (más o menos) oficial. Es la primera de una larga lista en las que aparecen nombres como Diana de Potiers o la princesa de Éboli. Sus bellas formas, boca pequeñas, cabello sedoso y esbelta figura de cines enamoró a Carlos. Pero no sólo cautivó al rey y a parte de su corte, sino también a algunos artistas del momento como a Jean Fouquet, que la utilizó como modelo para su cuadro “La virgen con el niño”.


Su estrecha relación con el monarca despertó los recelos de algunos personajillos de la corte que decidieron acabar con su vida. En 1450, embarazada de un nuevo hijo, Agnés Sorel murió envenenada con mercurio.  

lunes, 26 de mayo de 2014

A LA GUERRA CON UN HARÉN



Mientras sus soldados luchaban con el enemigo él retozaba con sus concubinas. Mientras sus hombres sangraban, él desfloraba a jóvenes vírgenes.

Federico I de Hohenstaufen, más conocido como Federico I Barbarroja, uno de los más destacados emperadores medievales del Sacro Imperio Romano Germánico, fue además de un importante político, un hombre de acción y un guerrero. No obstante, y al menos para su persona, las campañas militares que emprendió, no fueron tan duras.

Cuando iniciaba una campaña, además de todos los pertrechos militares necesarios, y un potente ejército, transportaba parte de su biblioteca, un pequeño parque de fieras y un harén para uso y disfrute personal. Entre libros, animales salvajes, rameras y concubinas, escapa el emperador del fragor de la batalla. Por este motivo, sus enemigos decían que, mientras sus tropas combatían, él libraba otro tipo de combates mucho más agradables y placenteros.
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