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jueves, 18 de septiembre de 2014

VÍA DOMITIA



Los legionarios romanos formaban una magnífica fuerza militar. Pero además, cuando las circunstancias lo requerían, actuaban como un efectiva maquinaria constructiva. Con sus armas vencían a los enemigos y con sus herramientas los romanizaban. No existe mejor forma de dominar un territorio que un buen sistema de comunicaciones. Y eso es lo que hizo roma en Europa, construir una excelente red de carreteras.

La primera que se construyó en las Galias fue la Vía Domitia, que discurría por la Galia Narbonense, corriendo paralela a la costa Mediterránea, entre los Alpes y los Pirineos. Una de las principales ciudades que atravesaba la Vía Domitia, era Narbona, capital provincial, y la cruzaba justo por el Foro, el mismo lugar donde siglos después se elevó la Catedral de los Santos Justo y Pastor.



La Vía Domitia unía todas las ciudades romanas de la Galia Meridional, como Brigantio (Briancon), Nemausus (Nimes), Baeteris (Beziers) y la propia Narbo Martius (Narbona). Al llegar a la Península Ibérica, la Vía Domitia se transformaba en la Vía Augusta que prolongaba su trayecto hasta Gades. En la actualidad es posible encontrar tramos de la Vía Domitia en algunas de las áreas de servicio y de descanso de la Autopista que cruza el sur de Francia.  

martes, 8 de enero de 2013

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XXI)



9 La Vía Augusta.
Por las inmediaciones de la ciudad corre también un río que tiene su origen en el Pirene; su desembocadura sirve de puerto a los emporitanos, que son bastante diestros en tejer lino.
 Son dueños de la tierra del interior, que parte es buena y parte es productora de un esparto de los menos útiles y de junco lacustre; la llaman Campo Juncario. Algunos ocupan asimismo las estribaciones del Pirene hasta los Trofeos de Pompeyo, por donde se pasa de Italia a la llamada Iberia exterior y principalmente a la Bética. Esta vía se acerca a veces al mar y a veces se aleja, sobre todo en sus tramos occidentales. Conduce a Tarracon desde los Trofeos de Pompeyo a través del Campo Juncario, Seterras y el campo llamado en lengua latina del Hinojo, porque produce hinojo en abundancia, y de Tarracon al paso del Íber por la ciudad de Dertosa; desde allí pasando a través de Sagunto y la ciudad de Sétabis, se separa gradualmente del mar y llega al Campo Espartario, que es como si dijésemos Juncal; es extenso y está falto de agua, y produce un esparto propio para trenzar cuerdas que se exporta a todas partes y principalmente a Italia. Antes, pues, ocurría que la vía, larga y dificultosa, iba por medio de este campo y por Egelasta, pero ahora la han construido junto al mar, tocando tan sólo el Juncal y yendo a parar al mismo sitio que la antigua, a la región de Castalon y Obulcon, por las que atraviesa la vía hacia Córduba y Gádira, los emporios más importantes. Obulco dista de Córdoba unos trescientos estadios. Dicen los historiadores que César llegó en veintisiete días de Roma a Obulcon y su campamento, cuando se disponía a emprender la batalla de Munda.

10 La Idúbeda y ciudades del interior.
Todo el litoral a partir de las Columnas hasta la frontera de los iberos con los celtas es como he descrito. La región continental, me refiero a la del interior de los montes Pirineos y del flanco septentrional hasta los astures, está delimitada principalmente por dos cordilleras. De ellas, una es paralela al Pirene, comenzando en territorio cántabro y terminando en el Mar Nuestro, y la llaman Idúbeda (Sistema Ibérico); la otra, que va desde mitad de la costa hacia Poniente, desviándose hacia el Sur y la costa que empieza en las Columnas, en su origen es poco elevada y está desprovista de vegetación. Atraviese el denominado Campo Espartario, y luego enlaza con el bosque que queda al interior de Carquedón y de la zona de Málaca; se conoce con el nombre de Oróspeda (Sistemas Béticos). Entre el Pirene y la Idúbeda corre el río Íber, paralelo a ambas cordilleras, que recibe su caudal de los ríos que descienden de allí y de otros cursos de agua. A orillas del Íber está la ciudad llamada Cesaraugusta, y Celsa, una colonia que tiene una travesía por un puente de piedra. La región está habitada por muchos pueblos, pero el más conocido es el de los denominados yacetanos. Éste empieza en la falda del Pirene, se ensancha hacia la llanura y llega a los alrededores, que pertenecen a los ilergetes, de Ilerda y Osca, no muy lejos del Íber. En estas ciudades y en Calagurris, ciudad de los vascones, sostuvo Sertorio sus últimas batallas, y tras su expulsión de entre los celtíberos, en la costa, en Tarracon y Hemeroscopio, finalizando sus días en Osca. Y en Ilerda fueron luego derrotados Afranio y Petreyo, los generales de Pompeyo, por César el dios. Dista Ilerda del Íber, yendo hacia el Oeste, ciento sesenta estadios, de Tarracon hacia el Sur alrededor de cuatrocientos sesenta, y de Osca hacia el Norte quinientos cuarenta. A través de estas regiones pasa la calzada que va desde Tarracon hasta los últimos vascones de la orilla del Océano, los de la zona de Pompelon y de la ciudad, al borde mismo del Océano, de Oyasun, calzada de dos mil cuatrocientos estadios, hasta los mismos confines de Aquitania con Iberia. 
Los yacetanos son aquellos en cuyo territorio guerreaba en tiempos Sertorio contra Pompeyo, y luego del hijo de Pompeyo, Sexto, contra los lugartenientes de César. Al interior de Yacetania, hacia el Norte, está el pueblo de los vascones, donde se encuentra la ciudad de Pompelon, que es como si dijéramos Pompeyópolis.


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