domingo, 13 de septiembre de 2026

EL FERROCARRIL Y LA AVENTURA.

 


En el siglo XIX la irrupción del ferrocarril facilitó las comunicaciones por el interior de Europa. Mis viajes me llevaron desde el golfo de Venecia al mar Negro, atravesando regiones fascinantes , ciudades emblemáticas y parajes abrumadores.





Jonathan Harker abandonó la victoriana, y civilizada, Inglaterra, para penetrar en la Europa ancestral, la rural, campesina y supersticiosa. Stoker condujo a su personaje al corazón de los Cárpatos, que el imaginario de la época representaba la barbarie.



En mis viajes por los Cárpatos descubrí la importancia de la sangre en determinados rituales de la conocida como Magia Roja. Jean Paul Borres sabe mucho sobre el tema.   La sangre para volver a la vida al Principe de las Tinieblas es derramada sobre la bellísima Caroline Munro.

 



El Orient Express es el paradigma de esa época, que hoy miramos con un espíritu nostálgico y romántico, idealizada con ciertos aires novelescos. Nos sentimos viajeros que avanzan hacia lo desconocido, donde todo nos sorprende, pero al mismo tiempo resulta extrañamente familiar.



Desde el cómodo y civilizado Occidente, al salvaje y exótico Oriente. En 1897 el inglés Jonathan Harker comenzó un viaje iniciático hacia lo más profundo del alma humana.
Tamas Vambery de Visegrad.

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