9 de junio 1990. Italia 1 - Austria 0. Grupo A. Olímpico de Roma. Donadoni en profundidad, centro templado de Vialli y el milagroso testarazo de Toto Schilaci. Italia conseguía una trabajada victoria en el debut en su mundial.
Italia busca y encuentra a su talismán. El equipo defiende bien, pero crea poco peligro y le cuesta horrores marcar gol. Schillaci salvó al equipo de la debacle cuando ya se mascaba la tragedia en las gradas del Olímpico.
Todo un país, millones de personas, pendientes de once hombres que visten de azul.
Brazalete. Polster. Trío arbitral. Suenan los himnos. Solemnidad, deportividad y respeto.
Los dos onces que saltaron al Coliseo de Roma.
Duelo de goleadores. Vialli y Polster se marcharon de vacío del mundial. Dos de las grandes decepciones de Italia '90.
Azeglio Vicini dispone de un buen ramillete de excelentes futbolistas, pero la squadra azzurra no ha convencido en este primer encuentro. El triplete ofensivo austriaco - Herzog, Ogris, Polster - no pudo demostrar su valía en el césped romano. Austria se defendió bien e incluso acarició el empate.
El centro del campo se convirtió en un tablero de ajedrez. Herzog dirige mientras Streiter y Linzmaier le cubren las espaldas. El Príncipe Giannini dispone de dos escuderos de lujo, Ancelotti y De Napoli. Vialli, intocable en la delantera, acompañado por Carnevale, y por Donadoni que se sumaba con frecuencia al ataque.
Zenga, Maldini, Ferri , Ancelotti, De Napoli, Bergomi, Mancini, Donadoni, Baresi, Gianini y Vialli. Italia en la Eurocopa de 1988 celebrada en la República Federal Alemana. Azeglio Vicini tenía muy claro el bloque con el que trataría de ganar el mundial. Frente a Austria alineo al mismo once que utilizó durante los cuatro partidos de la Eurocopa del 88. El único cambio fue la entrada de Carnevale por Mancini. Está última apuesta le salió mal.
Beppe Bérgomi frente a Toni Polster, duelo de capitanes. Dos pesos pesados del fútbol europeo de la época.
El defensor austríaco Kurt Russ pugna con el atacante italiano Gianluca Vialli. La emoción de la Copa del Mundo.
El equipo italiano juega como una perfecta máquina defensiva pero tiene graves problemas para marcar. Austria defendió con orden y disciplina, y llegó a soñar con el empate. Herzog tuvo en su bota el 0 -1, pero el balón salió rozando el poste derecho de la portería de Zenga.
La apuesta Carnevale no tuvo éxito, el centrodelantero no encontró el camino del gol, y fue sustituido por un semidesconocido llamado a convertirse en el héroe de la noche romana.
En este momento comienza la leyenda.
Gianluca Vialli alcanza la línea de fondo, supera a Aigner y lanza un centro al corazón del área . . .
. . . Toto salta en busca el balón, y de un impecable testarazo . . .
. . . derriba el muro austríaco . . .
. . . y toda Italia celebra.
Salvatore della Patria en la portada de Guerin Sportivo. La salida de Toto Schilaci fue providencial para la Squadra Azzurra.
La línea defensiva es lo que mejor funciona en Italia.




















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